¿Por qué Colombia pone los muertos en la guerra contra las drogas? ¿Será porque pone los asesinos? - Razón Pública
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¿Por qué Colombia pone los muertos en la guerra contra las drogas? ¿Será porque pone los asesinos?

Escrito por Francisco Thoumi
Francisco Thoumi

Francisco ThoumiEn Colombia el narcotráfico ha sido mucho más violento que en el resto del mundo. Y esto implica que el mal no nos viene de afuera, sino que nace de nosotros mismos.

Francisco Thoumi *

Un clamor nacional

La violencia asociada con el narcotráfico ha traumatizado a Colombia durante treinta o más años. Las víctimas provienen de todas las regiones, de todos los estratos sociales y de todas las profesiones: entre los muertos se cuentan candidatos presidenciales, magistrados, jueces, periodistas, funcionarios de la rama ejecutiva, senadores y representantes, académicos, comerciantes, campesinos, militares y muchos otros.

Esta violencia nos ha afectado a todos y ha llevado a muchos políticos a reclamar un cambio en la estrategia internacional de lucha contra la droga. Por estos días el Vice-Presidente Francisco Santos ha repetido en Europa que cada vez que un europeo consume cocaína contribuye a matar a un colombiano. En su Facebook la Senadora Cecilia López sostiene que es necesario abrir un debate internacional sobre las políticas contra droga, y añade que el hecho de que Colombia ponga los muertos nos da la autoridad moral para exigir ese debate. En El Espectador del pasado 9 de diciembre Frank Pearl, el Alto Comisionado para la Paz arguye que los consumidores de cocaína "europeos tienen las manos manchadas de sangre".  Y en El Tiempo de hoy 13 de diciembre Enrique Santos destaca "la abrumadora cuota de sacrificio que ha pagado y sigue pagando Colombia en esta guerra decretada desde el Norte".  

No hay duda de que las muertes asociadas con el narcotráfico en Colombia han sido y son una tragedia nacional. Tampoco hay duda  de que se necesita un debate internacional sobre las políticas contra las drogas. Sin embargo, al escudriñar la lógica detrás de los asertos mencionados se encuentra que la posición colombiana no es tan fuerte como parece. El problema consiste en que las afirmaciones anteriores implican algunos supuestos importantes que no se hacen explícitos y que simplemente son falsos.

El narcotráfico no siempre es violento 

La afirmación "Colombia pone los muertos" es claramente válida en tanto son colombianas las víctimas del narcotráfico en Colombia. Sin embargo, la afirmación supone que la existencia de una industria de drogas ilegales basta para explicar ese tan elevado nivel de  violencia, o sea que el narcotráfico siempre y en todas partes va acompañado por un gran número de homicidios. Por supuesto que la industria ilegal de la droga y otras formas del crimen organizado tienden a aumentar la violencia, pero no hasta los niveles alarmantes que el narcotráfico registra en Colombia. La evidencia respecto al débil vínculo entre gran violencia y drogas ilegales es abrumadora. Organizaciones criminales y narcotraficantes grandes y fuertes han existido o existen, entre otros, en Bolivia, Perú, Afganistán, Myanmar, Laos, Paquistán, Turquía, Italia, Tailandia y Estados Unidos, pero en todos estos  países la violencia asociada con la droga ha sido mucho menos que en Colombia. El único caso de violencia semejante asociada con las drogas es el mexicano actual. Pero en ese país el narcotráfico operó por mucho tiempo con niveles de violencia bajos. La violencia asociada con las drogas creció solamente cuando el PRI, que institucionalizó la corrupción a través de la cual controlaba el crimen en México, perdió las elecciones y el régimen político cambió en el año 2000.

Las dos ilustraciones siguientes ponen bien de presente la debilidad del nexo entre crimen organizado y un altísimo nivel de violencia:

– En Colombia se habla de la gran violencia que padecieron los Estados Unidos en tiempos del prohibicionismo y se menciona la famosa "masacre del día de San Valentín"  (14 de febrero de 1929) cuando la pandilla de los italianos de Al Capone acribilló a la de los irlandeses de "Bugs" Moran en Chicago. Este hecho fue intolerable para la sociedad americana y generó una reacción social muy fuerte que contribuyó a eliminar la prohibición del alcohol. En esta masacre murió un número "enorme" de pandilleros: siete.

– En el 2002 en un seminario en el CINEP en Bogotá Evo Morales explicó que la situación de violencia en el Chapare era insostenible: "durante el último año cuatro campesinos perecieron". ¿Cuántas masacres de más de cuatro o siete personas ha padecido Colombia?

Colombia pone un "extra" de violencia

Por supuesto es necesario y urgente buscar maneras de cambiar el Régimen Internacional de Control de Drogas de manera que se facilite la adopción de políticas más efectivas. Pero para que la queja "Colombia pone los muertos" tenga peso habría que demostrar que es "natural" que haya altísimos niveles de violencia cuando surge un negocio ilegal fácil de hacer y que genera grandes utilidades. Sólo si esta tesis fuera cierta, uno podría sostener que la estructura social, política y económica de Colombia y sus instituciones no son responsables de que el narcotráfico haya generado tantos muertos en nuestro país. Y como la tesis en cuestión es falsa, Colombia debe aceptar que si bien desafortunadamente "pone los muertos", lo más grave es que "pone los asesinos" y que estos han nacido, han crecido, se han educado y se han socializado en el país. Por eso las preguntas que en realidad debemos  responder son: "¿Por qué Colombia pone los asesinos? ¿Por qué en Colombia parece ser ´natural´ que la gente se mate por las utilidades ilegales? ¿Por qué ha surgido la industria del sicariato? ¿Por qué cada vez hay más niños sicarios?"

La frase "Colombia pone los muertos" implícitamente le pide al mundo que cambie sus normas y comportamientos porque Colombia no los puede cambiar mientras las drogas ilegales generen altas utilidades. Equivale a afirmar que los colombianos no pueden dejar de producir cocaína mientras ésta sea ilegal. La pregunta entonces es ¿por qué creen los colombianos que el resto del mundo tiene que cambiar cuando los colombianos no lo pueden hacer? Como Colombia no es importante para el mundo y como contrariamente a lo que muchos colombianos creen, las drogas no son importantes en la agenda de política de la mayoría de los países, es necesario que en Colombia se empiece a pensar en serio que solamente hay dos opciones realistas: o cambiar comportamientos o continuar hundidos en la trampa de la deshonestidad y el padecimiento colectivos.

 *Miembro fundador de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí. 

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