Trump vs Biden: un panorama retador para la política estadounidense
Foto: Biden v Trump

Trump vs Biden: un panorama retador para la política estadounidense

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El primer debate entre Donald Trump y Joe Biden dejó en evidencia la crítica situación de la política y la democracia estadounidense. Conozca algunas de las consecuencias.

Francisco E. Thoumi*

Un octogenario y otro casi octogenario 

El 27 de junio de 2024 se llevó a cabo el primer debate entre Joe Biden y Donald Trump. Los debates presidenciales son clave en la campaña electoral de Estados Unidos. En pocas palabras, ofrecen a los candidatos la oportunidad de presentar sus propuestas, contrastar sus visiones y enfrentar críticas de rivales y moderadores. Estos eventos, transmitidos por televisión e internet, son seguidos por millones de espectadores y generan gran repercusión mediática y social.

Sin embargo, este debate, previo a las convenciones de los partidos para elegir a sus candidatos, fue atípico en la historia de los debates presidenciales en Estados Unidos. Para varios analistas, tendrá consecuencias significativas para la democracia del país.

Primero, es preocupante la edad de los participantes. Joe Biden, nacido el 20 de noviembre de 1942, y Donald Trump, el 14 de junio de 1946, han enfrentado críticas sobre sus capacidades físicas y mentales. El caso más llamativo es el de Biden, quien proyectó en el debate la imagen de un anciano débil que a veces balbuceaba o no encontraba las palabras adecuadas. Líderes del partido demócrata sostuvieron que el mandatario tenía gripe.

Trump insistió, con cara de matón, en ser fuerte y sano, argumentando que esto lo califica para negociar con Putin y otros gobernantes autoritarios. Así, proyectó fuerza y agresividad, características muy valoradas por muchos estadounidenses. De igual forma, afirmó que jugando golf enviaba la pelota a una distancia que Biden difícilmente podría alcanzar. El presidente respondió desafiando a Trump a un juego de golf en el que ambos cargaran su propia bolsa de palos.

No debe olvidarse que Trump enfrenta varios procesos judiciales e incluso ha sido condenado. Se teme que, si es elegido presidente, tendría que dedicar gran parte de su mandato a responder por dichas acusaciones. Además, de que sea posible que utilice su poder para evitar la justicia, socavar las instituciones y reprimir a sus críticos, lo que aumentaría la polarización en el país.

Si se tiene en cuenta su carácter, el anterior panorama no es del todo risible. De acuerdo con su propia sobrina, Mary Trump, es profundamente narcisista, nunca pide perdón, no acepta errores y actúa sin escrúpulos.

En segundo lugar, se abandonó la tradicional cortesía y respeto entre los candidatos. Cada uno manifestó que al otro era el peor presidente en la historia. Ambos se acusaron de cometer delitos, causar graves problemas económicos y debilitar al país en el ámbito internacional.

Foto: City of Virginia Beach Para la prensa y el público, el debate fue una muestra de la polarización y el deterioro de la democracia en Estados Unidos.

Falsedades e inconsistencias 

En tercer lugar, se utilizaron muchas cifras y hechos cuestionables, especialmente en el caso de Trump. A continuación, algunos ejemplos: 

A) Trump insistió en que le habían robado las elecciones en 2020, aunque nunca ha presentado evidencia al respecto. La única justificación de los republicanos es una falacia: en 2020, Trump recibió 74.2 millones de votos, una cifra mayor al récord anterior de 69.5 de Obama en 2012. Sin embargo, los 74.2 millones de Trump fueron 7.1 menos que los 81.3 de Biden. Trump, incluso, ha atribuido los votos de Biden al voto de inmigrantes indocumentados.
B) El empresario afirmó que Biden abrió la frontera sur para que expresidiarios, violadores y otros criminales entraran al país. La evidencia proporcionada por las agencias del gobierno, que muestra que los inmigrantes cometen menos crímenes que los nacionales, es rechazada por Trump y sus seguidores. Argumentan que esta información proviene del “estado profundo”, dominado por tecnócratas nocivos, especialmente en Washington, D.C., a quienes desean neutralizar.
C) Trump calificó a Biden de incapaz y perdedor, ya que, si él hubiera sido presidente, la salida de las fuerzas estadounidenses de Afganistán no habría sido la mayor deshonra internacional del país, y, además, Rusia no habría invadido Ucrania porque él sí sabe cómo negociar con Putin.
D) De acuerdo con Trump, durante su presidencia, Estados Unidos tuvo los mejores resultados económicos de su historia. Rápidamente, la discusión se centró en los efectos de los inmigrantes: negativos por Trump y positivos para Biden. Varias veces, evadió las preguntas de los moderadores y optó por atacar a su contrincante. Cuando se le preguntó si aceptaría el resultado de la elección de noviembre, ignoró la cuestión antes de finalmente decir que sí, siempre y cuando fueran justas.

Para la prensa y el público, el debate fue una muestra de la polarización y el deterioro de la democracia en Estados Unidos.

Fuertes reacciones 

La reacción de la prensa ha sido rápida y contundente. Muchos periodistas han expresado tristeza, frustración y desilusión, además de grandes temores sobre la estabilidad social y política del país. Para la prensa y el público, el debate fue una muestra de la polarización y el deterioro de la democracia en Estados Unidos.  Algunos comentaristas se mostraron preocupados por el nivel de desinformación y manipulación que caracteriza al discurso de Trump y por la dificultad de los ciudadanos para discernir la verdad de la falsedad. 

Robert Reich citó en su blog una frase de Adolf Hitler: “Las grandes masas del pueblo… caerán más fácilmente víctimas de una gran mentira que de una pequeña”. Luego trajo a colación una línea atribuida a Goebbels: “Si dices una mentira lo suficientemente grande y sigues repitiéndola, la gente eventualmente llegará a creerla. La mentira sólo puede mantenerse mientras el Estado pueda proteger al pueblo de las consecuencias políticas, económicas y/o militares de la mentira. Por tanto, es vital para el Estado usar todos sus poderes para reprimir la disidencia, ya que la verdad es el enemigo mortal de la mentira y, por extensión, la verdad es el mayor enemigo del Estado”.

Estas citas reflejan el temor que muchos pensadores tienen sobre el futuro de Estados Unidos, ya que los ciudadanos aceptan cualquier afirmación como una verdad hecha. En una sociedad saturada con ideas cuestionables que apelan a los sentimientos de las personas, es complejo distinguir lo verdadero de lo falso. Este problema se ha acentuado con el desarrollo de la tecnología de comunicaciones y la inteligencia artificial. La columnista Jennifer Rubin del Washington Post afirmó que las afirmaciones precisas de Biden no podían competir con las mentiras de Trump.

¿Sustituir a Biden?

En esta coyuntura, los demócratas deberían buscar un candidato capaz de unir al partido y enfrentar los desafíos del país, mientras que los republicanos tendrían que replantear su estrategia y discurso.

Como resultado del debate, varias voces han sugerido reemplazar a Biden como el candidato demócrata. De hecho, al día siguiente, comenzaron a surgir peticiones de políticos y periodistas para que se retirara de la contienda electoral, lo cual resolvería el grave problema que, para muchos, representaría una segunda presidencia de Trump. No obstante, existen algunos problemas prácticos que no deben ignorarse: 

  1. A) La renuncia de Biden debería contar con el apoyo de su familia y allegados, además de convencerlo de que esa decisión sería una gran contribución al país y a su legado histórico. Sin este apoyo Biden no renunciaría.
  2. B) Dado que Biden no ha tenido competidores dentro del partido demócrata, ya ha acumulado suficientes delegados para ser elegido. El desafío radica en cómo se gestionarían nuevas candidaturas y cómo se redistribuirían los delegados de Biden entre otros posibles candidatos. Dada la actual conflictividad política, este proceso podría ser complejo y perjudicar el éxito del nuevo candidato.
  3. C) La financiación de la campaña del nuevo candidato. La campaña de Biden ha recibido recursos de ciudadanos, empresas, sindicatos, etc. No es claro si esos fondos podrían ser transferidos a un nuevo candidato, dado que las donaciones se hicieron específicamente a su campaña y no al partido en general. 
  4. D) No es claro si la vicepresidenta podría seguir recibiendo fondos de dicha campaña. Para solucionar este problema, se requeriría de un amplio acuerdo dentro del partido. Estos asuntos podrían llevar tiempo, lo cual reduciría las posibilidades de éxito debido a la proximidad de las elecciones.

La renuncia de Biden no solo sería un hecho sin precedentes, que cambiaría por completo el panorama político de Estados Unidos, sino también una decisión difícil y arriesgada con implicaciones políticas, legales y financieras para él, su partido y el país. Aunque podría estar motivada por razones de salud o personales, no está claro si beneficiaría al electorado demócrata o republicano.

En esta coyuntura, los demócratas deberían buscar un candidato capaz de unir al partido y enfrentar los desafíos del país, mientras que los republicanos tendrían que replantear su estrategia y discurso.

Finalmente, no hay que olvidar el papel de la vicepresidenta Kamala Harris desde ahora hasta el final del periodo presidencial. Si hay un consenso dentro del partido sobre la incapacidad de Biden, no debería continuar hasta el final de su mandato. En tal caso, Harris debería asumir la presidencia tener un rol protagónico y demostrar su liderazgo y capacidad para gobernar. Si el partido demócrata no le permite perdería muchos votos de los afro-estadounidenses que por mucho tiempo han apoyado al partido demócrata.  Aunque el debate pretendía ser solo un preludio de la contienda presidencial, fue decisivo en aspectos clave de la campaña.

1 comentarios

Francisco Thoumi

Escrito por:

Francisco Thoumi

*Cofundador de Razón Pública. Para ver el perfil del autor haga clic en este enlac.e.

Comentarios de “Trump vs Biden: un panorama retador para la política estadounidense

  1. Buenas noches

    Es increíble ver como Biden y Trump pelean por una presidencia en vez de ponerse a pensar en el poquito de vida que les quedan.
    Gracias
    Disculpen si no les gusta mi comentario

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