Colombia no produce cocaína según cuentas - Razón Pública

Colombia no produce cocaína según cuentas

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Francisco ThoumiLos datos oficiales de cultivos y producción de coca se parecen a los célebres "body count" de la guerra de Vietnam: si fueran ciertos, Colombia no estaría produciendo cocaína, dice el experto en drogas ilícitas Francisco Thoumi.

Francisco Thoumi*

Las últimas estimaciones del área cultivada con coca en Colombia han tenido repercusiones políticas importantes. A pesar de la intensa campaña de fumigación y de erradicación manual adelantada por el Gobierno durante el último año, el Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (SIMCI), administrado por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), estimó que en el 2007 había 99.000 hectáreas cultivadas con coca, cifra que implica un aumento del 27% con relación a las 78.000 hectáreas estimadas para el año anterior. De acuerdo con la serie del SIMCI, este fue el primer aumento sustancial en el área cultivada desde 1999. Sin embargo, el Presidente Uribe estuvo en desacuerdo con estos resultados y decidió que la ONUDD dejara de administrar el SIMCI.

Las dos fuentes divergentes.

En Colombia el área cultivada con coca se estima a través de dos series diferentes. Las Naciones Unidas junto con el Gobierno nacional elaboran una y el gobierno de los Estados Unidos elabora la otra. Ambas series se producen con fotos satelitales complementadas mediante datos de campo que se obtienen en visitas directas o en entrevistas con los residentes. A pesar de la alta tecnología implícita en las fotos satelitales, este instrumento no es tan certero como suele creerse. Su efectividad depende del grado de resolución de las fotos, la cual determina su costo: las fotografías de una zona extensa son baratas pero son menos certeras. Además, los resultados dependen del grado de nubosidad en el momento de la foto.

Como muestra el cuadro adjunto, hasta 1999 las dos series diferían muy poco; la fuente de ambas era el gobierno americano y el colombiano apenas modificaba las estimaciones. A partir de 1999 se estableció el SIMCI, que produce estimaciones independientes de las del gobierno americano, y desde entonces las dos series difieren de manera sustancial. En 1999 y 2000 los estimativos del gobierno americano fueron menores que los del SIMCI, pero a partir del 2001 el SIMCI ha mostrado una disminución en las áreas cultivadas mucho mayor que las que estima el gobierno americano. En el 2006 la diferencia fue enorme: la estimación del área cultivada hecha por el SIMCI fue la mitad de la de Estados Unidos. Además, en el 2001, 2004 y 2006 una serie muestra una disminución mientras que la otra indica un aumento.

 

Estimaciones del número de hectáreas de cultivos de coca

 Año

 

 Según Naciones Unidas *

 

 Según Estados Unidos **

 

 Hectáreas erradicadas

 

 

 

 Total***

 

 Manual**

1990   

 

40.100

 

40.100

 

 

 

 

1991

 

37.500

 

37.500

 

 

 

 

1992

 

37.100

 

37.100

 

 

 

 

1993

 

39.700

 

39.700

 

 

 

 

1994

 

44.700

 

45.000

 

4.904

 

 

1995

 

50.900

 

50.900

 

25.402

 

 

1996

 

67.200

 

67.200

 

22.576

 

 

1997

 

79.400

 

79.500

 

44.123

 

 

1998

 

101.800

 

101.800

 

69.155

 

 

1999

 

160.100

 

122.500

 

44.158

 

 

2000

 

163.300

 

136.200

 

61.568

 

 

2001

 

144.800

 

169.800

 

95.897

 

 

2002

 

102.000

 

144.450

 

153.126

 

 

2003

 

86.000

 

113.850

 

137.033

 

 

2004

 

80.000

 

114.100

 

142.786

 

10.991

2005

 

86.000

 

144.000

 

170.752

 

31.285

2006

 

78.000

 

157.200

 

213.371

 

42.111

2007

 

99.000

 

 

 

219.529**

 

66.396

Fuentes: * Cifras de varios números del Informe Mundial de Drogas que se encuentra en la página web de ONUDD. ** Cifras de varios números del International Narcotics Strategy Report publicado anualmente por el Departamento de Estado. Las series sin embargo, son distintas en la publicación de diferentes años. Estos cambios según los autores, responden a que consideran tener mejor información actualizada. *** UNODC, World Drug Report (2007)

¿Por qué difieren las estimaciones?

De entrada, la naturaleza ilegal de los cultivos de coca, amapola y marihuana hace difícil estimar el tamaño de los cultivos. Estos tienden a ubicarse en zonas de difícil acceso y alejadas de los centros urbanos, donde los campesinos tratan además de camuflarlos. Frecuentemente los cultivos ilícitos se mezclan con cultivos lícitos y en ocasiones se ubican a la sombra de árboles frondosos para dificultar su detección.

Las dos fuentes usan diversos satélites, algunos con mejor resolución que otros, como ya se señaló. En ambos casos se toma una muestra con los satélites de mejor resolución y se usan satélites menos costosos para cubrir el resto. Ambas fuentes efectúan una comparación de las áreas fotografiadas por las dos clases de satélites para luego hacer una proyección a las zonas dónde solo existen fotos de los satélites menos certeros. En el 2007 las Naciones Unidas ampliaron su cobertura a todo el territorio, lo cual explica en parte el aumento registrado; los Estados Unidos aún no cubren la totalidad del territorio.

Ambas series son estimativos que requieren diversos supuestos para llegar a una cifra final. En casos como estos, cualquier estimación rigurosa debería presentar un rango, es decir, una cifra mínima y una máxima en lugar de una cifra única. En principio, sin saber que tan válidos son los supuestos adoptados para obtener un valor único, no es posible determinar si el promedio de las cifras mínimas y máximas sería la “mejor” estimación. En rigor, sería muy útil, además, hacer un análisis de sensibilidad para identificar la magnitud de los cambios en las estimaciones generadas por cambios en cada supuesto.

Infortunadamente hay un conflicto entre lo riguroso y lo políticamente correcto. Cuando se mencionan estos problemas metodológicos a los encargados de hacer las estimaciones, su respuesta es simple: conocemos los problemas pero a los políticos y burócratas involucrados en la formulación y evaluación de las políticas no les gustan los rangos, ellos demandan un valor único.

Se erradica más de lo que había

Independientemente de las diferencias entre ambas series, las cifras sobre cultivos ilícitos presentan contradicciones muy grandes con otras informaciones acerca de los cultivos ilegales. En particular, la contradicción entre las cifras sobre el área de cultivos de coca y las de erradicación es enorme.

A partir del año 2000, la erradicación ha sido el arma principal en la lucha contra las drogas ilegales. En particular, la fumigación aérea ha sido intensa y generalizada. Las cifras sobre fumigación, sin embargo, han sido distorsionadas de manera sustancial. En los documentos oficiales del gobierno colombiano, del norteamericano y de Naciones Unidas la fumigación se equipara con la erradicación. Esto produce incongruencias enormes Así, en cada uno de los últimos 6 años en Colombia se ha “erradicado” más coca de la que había sembrada. Si se aceptan las cifras oficiales, según Naciones Unidas y el gobierno colombiano, en 2006 se erradicaron cerca de tres veces más hectáreas de la que tenían cultivos de coca. En 2007 esta cifra fue sólo un poco más del doble.

Al respecto es importante tener en cuenta que las plantas de coca pueden dar su primera cosecha a los 8 meses de plantadas. Sin embargo, esa cosecha es muy pequeña, aproximadamente un 20% de lo que daría una planta madura, de 24 a 36 meses. Aún si existe un replante muy activo (Naciones Unidas lo estima en unas 76.000 hectáreas durante el 2007) cabe preguntarse ¿de dónde sale la coca para producir cocaína? Al aceptar las cifras sobre el área cultivada con coca y sobre el área erradicada de Naciones Unidas, la conclusión es que Colombia no tiene materia prima para producir cocaína. Usando las cifras del gobierno americano la conclusión es semejante aunque no tan contundente.

Cifras infladas

Las cifras sobre erradicación están muy sobreestimadas.
– Las de erradicación manual son más confiables, porque este método es más efectivo que la aspersión aérea; el gobierno colombiano erradicó manualmente más de 66.000 hectáreas de coca en el 2007- es decir el 85% de las hectáreas estimadas a finales de 2006-.
– Pero en el mismo año el gobierno “erradicó” 153.133 hectáreas con la aspersión aérea, cuando en realidad una hectárea asperjada no es una hectárea erradicada. De hecho, la efectividad de la aspersión puede ser baja, aunque nadie tiene certeza sobre qué tan baja (o qué tan alta) pueda ser. En efecto, los campesinos han desarrollado estrategias para proteger los plantíos contra la fumigación: poda rápida después de la fumigación, que les permite usar las hojas de coca y esperar el retoño del plantío; selección de plantas que han sobrevivido la fumigación y que han mostrado resistencia a ella; rocío de las plantas con diversas sustancias para evitar que el glifosato sea absorbido. Además, los fumigadores han aprendido que la fumigación no tiene una efectividad de 100% y fumigan la misma hectárea varias veces, aunque cuentan cada fumigación como una nueva hectárea.

En conclusión, las cifras sobre el tamaño de los cultivos y sobre la erradicación son profundamente inconsistentes y contradictorias. Es notable que, pese a reconocer que las cifras no son confiables, los funcionarios de Naciones Unidas las aceptan con el argumento de que no tienen competencia para cuestionar los datos que reciben del gobierno.

Y así, los informes oficiales proyectan una imagen de certeza que dista muchísimo de ser válida. De hecho, se sabe mucho menos de lo que se pretende saber sobre estos temas. Al punto que si las cifras son ciertas, Colombia no estaría produciendo cocaína. Las cifras sobre erradicación exageran enormemente los logros y rememoran los famosos “body counts” de enemigos muertos durante la guerra de Vietnam para dar la impresión de que Estados Unidos estaba ganando la guerra. Pues ahora pareciera que se trata de dar la impresión de que se va ganando en la “guerra contra las drogas.”

¿Qué hacer?

Es importante tener buenas cifras sobre la extensión de los cultivos ilícitos, la efectividad de las campañas de erradicación, la confiscación de insumos químicos, cocaína, heroína, etc. Sin embargo, todas estas cifras tienen consecuencias políticas importantes, lo cual da pie a muchas presiones para politizar las cifras.

La pregunta entonces es ¿qué puede hacerse para mejorar la calidad de las estimaciones? Esta pregunta no tiene respuesta fácil. Para empezar, sugiero que se haga énfasis sobre las contradicciones entre las varias fuentes y se insista en que los responsables presenten cifras que al menos sean consistentes entre sí. En otras palabras, que las cifras sobre cultivos ilícitos y erradicación sean consistentes, que lo mismo se exija para las cifras sobre producción de cocaína, incautación de cocaína y precios en los principales mercados. De manera semejante, insistir en la necesidad de que los productores de datos presenten rangos en vez de cifras que dan la impresión de certeza en una situación realmente incierta. Mientras tanto, cualquier análisis de las cifras debe hacerse con mucha cautela y cualquier analista debe dedicar mucho tiempo y esfuerzo al estudio de las metodologías usadas para la producción de los datos.

*Miembro fundador de Razón Pública y Economista de la Universidad de los Andes. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí.

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Francisco Thoumi

*Cofundador de Razón Pública. Para ver el perfil del autor haga clic en este enlac.e.

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