Santos en Estados Unidos: ¿revivió el TLC? - Razón Pública
Amylkar Acosta

Santos en Estados Unidos: ¿revivió el TLC?

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Amylkar AcostaColombia sigue obsesionada con el TLC, cuando sus desafíos principales son aumentar la productividad y recuperar los mercados perdidos bajo el gobierno anterior. Santos ha regresado a una política comercial más sensata, pero en efecto no avanzó en el TLC. Y mientras tanto seguimos empeñados en exportar bienes de muy poco valor agregado.

Amylkar D. Acosta M.*

Demócratas vs. republicanos

0107Entre los demócratas y republicanos existe una incompatibilidad de caracteres, pues al decir de Javier Tellagorri, mientras los primeros ven aquello en lo que creen, los segundos creen en lo que ven. 

De allí su antagonismo: los demócratas propenden por el comercio justo, los republicanos por el libre comercio; dicha confrontación llevó al estancamiento del trámite y ratificación de los TLC firmados por Estados Unidos con Panamá, Colombia y Corea del Sur. 

La elección de Obama complicó más las cosas, máxime cuando la diplomacia colombiana, en un error imperdonable, tomó partido por su rival McCain. En uno de los debates televisados más importantes de la campaña presidencial, Obama había tomado partido en contra del TLC con Colombia, mientras que McCain había defendido ese tratado. 

Obama cambia de bando

No obstante, por fuerza de las circunstancias, Obama abandonó su posición radical en contra de dichos tratados y se ha mostrado dispuesto a impulsarlos. 

En efecto, en su discurso sobre el Estado de la Unión el 27 de enero de 2010, Obama fue enfático al afirmar que "este año continuaremos fortaleciendo nuestros acuerdos comerciales con Asia y aliados clave como Corea del Sur, Panamá y Colombia". 

Una vez más, en el discurso pronunciado 26 de enero de este año sobre el Estado de la Unión, ratificó que "antes de asumir el mando, dejé en claro que íbamos a verificar el cumplimiento de nuestros acuerdos comerciales y que sólo suscribiría pactos que beneficien a los trabajadores estadounidenses y promuevan empleos en Estados Unidos. Eso fue lo que hicimos con Corea y eso es lo que pretendo hacer al procurar acuerdos con Panamá y Colombia, y continuar nuestras conversaciones comerciales con la región de Asia-Pacífico y en el mundo". 

Posteriormente sostuvo que "acabamos de cerrar un acuerdo de libre comercio con Corea del Sur que representa un apoyo para 70.000 puestos de trabajo estadounidenses como mínimo, un acuerdo que contó con el apoyo sin precedentes de empresarios y sindicatos, demócratas y republicanos. Este es el tipo de acuerdo que buscaré en nuestras conversaciones comerciales con Panamá y Colombia" [1]. 

Sigue el tira y afloje

Tal manifestación hizo revivir las esperanzas de que ahora sí se abriría paso la ansiada ratificación del TLC, pero surgió un nuevo impasse: los republicanos han dejado en claro que no le darán paso a la ratificación del TLC con Corea, si éste no se tramita en forma simultánea con los de Panamá y Colombia. Amanecerá y veremos. 

El representante de Comercio Exterior estadounidense, Ron Kirk, dijo ante el Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes, que había recibido "instrucciones del presidente Obama de intensificar los contactos con Colombia y Panamá, con el objetivo de resolver cuanto antes, este año, los asuntos pendientes, y someter inmediatamente a consideración del Congreso esos acuerdos" [2]. 

El presidente del Comité, el republicano Dave Camp, le ripostó que agradecía sus buenas intenciones "pero ya el tiempo de las generalidades pasó… Estamos perdiendo mercados y necesitamos saber qué tiene que pasar para concretar esos tratados" [3]. 

Se llegó a plantear incluso que Estados Unidos buscaba renegociar los términos ya acordados del TLC firmado por las partes; el Embajador de Colombia en Washington Gabriel Silva se había anticipado a notificar al gobierno estadounidense que "acá no hay nada que negociar desde el punto de vista del Tratado. Ya fue aprobado por nuestro Congreso y no se va a reabrir" [4] y lo remarcó el presidente Santos: "no hay posibilidades de renegociar" [5] ¡lo ya firmado! 

Colombia: bravatas y ligerezas 

Todo este embrollo ha exasperado al gobierno colombiano, al punto que el presidente Santos aseguró que si la ratificación del TLC con Estados Unidos no se aprueba este año, su gobierno no seguirá insistiendo y buscará otros mercados [6]. 

Esta declaración fue seguida por otra de parte del embajador en Washington que fue aún más lejos: "si en el 2011 no ocurre realmente la ratificación del TLC, es muy posible que sea Colombia la que decida que esto ya no va más" [7]. Por su parte el vicepresidente Angelino Garzón manifestó que "no nos vamos a poner a llorar si algún país libre y soberanamente toma la decisión de no aprobarnos el TLC" [8]. 

Comparto con el analista Alejandro Gaviria que tales declaraciones, aunque altisonantes, no pasan de ser baladronadas. Como afirma él "si se llegase a aprobar el TLC para el 2012, no creo que Colombia vaya a decir que no le interesa, que ya es un capítulo cerrado" [9]. Colombia no debe actuar llevada por el despecho o por el ánimo retaliatorio, como sucedió con Venezuela cuando, ante las invectivas de Chávez, se pensó que era muy fácil sustituir ese mercado por otro [10]. 

Ya lo había dicho yo a propósito de la celeridad con la que se venía negociando un TLC con la Unión Europea (UE), dizque para "presionar a Estados Unidos para que ratifiquen el TLC con Colombia, si es que no se quieren ver desplazados por la UE" [11]. Ello sólo condujo, en concepto del presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (FEDEGAN) José Félix Lafaurie a un "mal cierre" [12] de las negociaciones. 

Ojalá que no suceda lo mismo con otros TLC que se vienen negociando con la misma ligereza, como es el caso de Corea del Sur, del cual ha dicho el presidente de la Asociación Colombiana de Fabricantes de Autopartes (ACOLFA) que "llevaría a la suspensión de la producción nacional de vehículos, lo que generaría el marchitamiento de la producción de autopartes" [13]. Lo propio ha dicho la directora de la Cámara de la Industria Automotriz de la ANDI, Juliana Rico: "además de ser Corea una economía cerrada, tiene mucha fortaleza en manufacturas y hace dumping…Un TLC con Corea que no excluya este sector dará al traste con la producción colombiana orientada a la exportación" [14]. ¡Ojo, pues! 

La visita de Santos: vuelve y juega

Ahora, con ocasión de la visita del presidente Santos a Estados Unidos y su entrevista con el presidente Obama, se le dio un nuevo aire al TLC mediante la puesta en marcha de un Plan de Acción, que ha hecho revivir las esperanzas de ratificación por parte del Congreso estadounidense en "el futuro cercano", según los augurios del presidente Santos. 

Pero los despachos de prensa sugieren otra cosa: no se avanzó un ápice desde la posición en la que se ha atrincherado desde hace rato el presidente Obama. El listado de tareas que debe acometer el gobierno colombiano antes de que Obama se resuelva a presentar a consideración del Congreso dicha ratificación, son las mismas "acciones significativas adicionales" de las que ya había hablado Kirk. Po eso no se entiende la algarabía que han armado algunos voceros de los gremios, que hablan de la inminencia de la ratificación y bailan de alegría porque han visto la luz al final del túnel. 

Pero los tiempos de los gringos no se ajustan a nuestros tiempos: la visita de Santos coincidió con el anuncio del presidente Obama de aspirar a la reelección, de modo que el tema del TLC con Colombia ya hace parte, para bien o para mal, de la agitada agenda de campaña tanto para republicanos como para demócratas. El riesgo mayor para el gobierno colombiano es que termine tomando partido en dicha contienda y se repita la historia de hace cuatro años.

Sensatez en materia commercial

El presidente Santos ha venido haciendo lo correcto: entendió la necesidad de abrirse al resto del mundo, después del aislamiento diplomático y comercial que implicaba la política parroquial y camorrista del gobierno Uribe. 

El caso de Venezuela era patético; como afirmó el presidente Santos "estábamos en el peor de los mundos: no había diálogo, no había relaciones diplomáticas, no había comercio, no pagaban las deudas y hasta sonaban tambores de guerra. Esa situación era inaguantable" [15]. 

Lo propio podría decirse del Ecuador, el tercer mercado en importancia para Colombia, después de Estados Unidos y Venezuela. Recordemos que el prurito de tener un TLC con Estados Unidos llevó al gobierno de Uribe a provocar la desintegración andina, abandonando lo cierto por lo dudoso [16]. 

Poco a poco se han ido recomponiendo las relaciones con Venezuela y Ecuador, lo cual ha dado ya sus primeros frutos. Las exportaciones hacia Venezuela, después de superar los 6.000 millones de dólares en 2008, se desplomaron hasta registrar sólo 1.257 millones de dólares en 2009(!). Para 2010 comenzaron a recuperarse: unos 1.500 millones de dólares. 

El paso siguiente, que ya se está dando, será acordar un tratado bilateral que reemplace las reglas de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), a la que Venezuela renunció en 2006, y dado que a partir del próximo 22 abril cesan sus obligaciones para con ésta. El gobierno colombiano y el gremio exportador coinciden en que dicho tratado debe darse en el marco de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), para evitar que sea considerado como un nuevo acuerdo, pues Colombia podría verse forzada a extender a Estados Unidos los beneficios arancelarios que se convengan, una vez sea ratificado el TLC. 

Con el Ecuador, los resultados son más tangibles, habida cuenta que el año anterior las exportaciones alcanzaron un nuevo máximo histórico de 1.825 millones de dólares, un 45,1 por ciento mayor que en 2009, con un saldo favorable a Colombia de 1.010 millones de dólares. 

Como bien lo aconseja Javier Díaz, Director de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (ANALDEX), sin perder de vista el mercado regional, definitivamente "hay que seguir en la campaña de diversificación, independientemente de lo que pase con el ATPDEA o el TLC" [17]. Sí, diversificando la oferta exportadora y diversificando los mercados de destino [18], para lo cual el gobierno Santos en buena hora ha procedido a reabrir embajadas y representaciones consulares en países claves para una estrategia de expansión del comercio exterior, como es el caso del lejano y medio Oriente. 

Volvimos a exportar bienes primarios

La preocupación es mayor si tenemos en cuenta la creciente reprimarización de la economía nacional y el predominio de los productos tradicionales en nuestra oferta exportadora. 

A ello ha contribuido, desde luego, la revaluación del peso frente al dólar. En el 2010 las exportaciones totales crecieron 21,2 por ciento en dólares y 8,7 por ciento en volumen, elevándose a 39.820 millones de dólares. Pero de este total, más del 58 por ciento corresponde a exportaciones tradicionales (petróleo, carbón y café, especialmente), las cuales crecieron un 41,2 por ciento, mientras las no tradicionales (especialmente manufacturas -que son las mayores generadoras de empleo- se contrajeron en 2,9 por ciento, al pasar de 14.900 a 14.468 millones de dólares; si se excluyen los despachos de oro y de esmeraldas, la caída de las exportaciones no tradicionales sería aún mayor, de 7.7 por ciento. Exportaciones como las de cuero y textiles se desplomaron el año anterior en 17 y 37 por ciento, respectivamente. 

Pese al buen comportamiento de las exportaciones tradicionales en general, Colombia ha venido perdiendo terreno en el caso específico del café; tras ocupar el segundo lugar después de Brasil durante muchos años, primero fue desplazado por Vietnam al tercer lugar y el año anterior Indonesia relegó a nuestro país a un cuarto lugar en importancia. Aunque parezca paradójico, Colombia está pasando por una bonanza cafetera sin café, al no lograr el año anterior la meta de producción de 11 millones de sacos, debiendo contentarse con sólo 8.9 millones, nivel muy inferior al promedio histórico de 11.5 millones de sacos. 

Es más, a pesar del buen comportamiento de las exportaciones, la balanza exterior de 2010 cerró con un déficit en cuenta corriente del 2 por ciento del PIB. 

No se ha hecho la tarea

En mayo del año pasado, a Michael Geoghegan, expresidente del Banco HSBC, se le ocurrió lanzar al estrellato a Colombia, al afirmar que este país merecía figurar en un grupo de nuevos emergentes al que bautizó CIVETS (Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía y Sudáfrica). Sin embargo, más recientemente fuimos sorprendidos por la noticia que le dio la vuelta al mundo: "entre los CIVETS, Colombia es el que menos seduce a los inversionistas" [19]. 

De hecho, según reciente reporte, ya Indonesia dio el salto de los CIVETS al grupo BRIC. Claro que el principal atractivo que ofrecen estos países son: mano de obra barata, bajos costos de producción y crecimiento de los mercados internos, que no es el caso de Colombia. Los mismos profesores de Wharton destacan esta singularidad, al señalar que "después de años de guerra contra el narcotráfico, Colombia continúa siendo un mercado pequeño" [20]. 

Colombia acusa un rezago enorme en calidad de la educación [21] y ni se diga en cuanto a ciencia, tecnología e innovación (C + T + I), con un irrisorio 0,18 por ciento del PIB, en contraste con los países europeos que invierten entre el 3 y el 5 por ciento, Corea del Sur con 3 por ciento, Estados Unidos con 2,7 por ciento, Brasil con 1,2 por ciento y Chile con el 1 por ciento. La meta fijada en el proyecto de Plan de Desarrollo 2010 – 2014 para Colombia es de sólo 0,7 por ciento; pero bueno, algo es algo. 

A rezago en educación y C + T + I, se viene a añadir el enorme rezago en materia de infraestructura, la cual según el presidente de la Asociación Colombiana de Ingenieros (ACIEM) Daniel Flórez Pérez es de más de 30 años. Anota él que "no tenemos carreteras, no hay infraestructura adecuada… Nuestras costas están lejos de los centros de producción y consumo" [22]. 

Y sin embargo, para alcanzar las metas de crecimiento sostenido del PIB del 6,2 por ciento y una tasa de desempleo abierto de un solo dígito -metas propuestas por el Plan de Desarrollo de este cuatrienio- sería imprescindible ampliar y diversificar la base productiva del país, empezando por la reconversión del sector agropecuario, la ampliación y diversificación de la oferta exportadora y de los mercados externos y aún más importante, del mercado interno. 

Apuesta equivocada

Como bien dice Oppenheimer, "Colombia está demasiado obsesionada con el TLC y poco obsesionada con la productividad" [23]. Y al fin y al cabo, como lo ha sostenido el Nobel de Economía Paul Krugman, al hablar de competitividad "la productividad no lo es todo, pero a largo plazo lo es casi todo". 

Actualmente, Colombia no tiene una oferta exportadora lo suficientemente robusta para aprovechar los nuevos mercados que se abren con los acuerdos comerciales, y si la tuviera, no dispondríamos de la infraestructura adecuada para exportar competitivamente. De modo que orden tienen las cosas: el país debe emprender un serio esfuerzo de largo aliento para superar nuestras falencias mediante la transformación productiva y la mayor competitividad. 

* Miembro de Número de la Academia Colombiana de Ciencias Económicas.

 

Notas de pie de página 


[1] El Espectador. 7 de febrero de 2011 

[2] El Colombiano. 10 de febrero de 2011 

[3] El Tiempo. 10 de febrero de 2011 

[4] Portafolio. 10 de febrero de 2011 

[5] El Colombiano. 11 de febrero de 2010 

[6] Idem 

[7] El Universal. 10 de febrero de 2011 

[8] El País. 27 de enero de 2011 

[9] El Colombiano. 11 de febrero de 2011 

[10] Acosta M., Amylkar D.: Sin Plan B. 6 de marzo de 2008 

[11] Acosta M. , Amylkar D.: Se repite la historia. 6 de marzo de 2010 

[12] El Tiempo. 4 de marzo de 2010 

[13] Portafolio. 24 de febrero de 2011 

[14] El Tiempo. 24 de febrero de 2011 

[15] W Radio. 13 de febrero de 2011 

[16] Acosta M., Amylkar D. 22 de mayo de 2009 

[17] Ibidem 

[18] ANIF. Informe Semanal. 19 de octubre de 2009. Como lo muestra claramente el Índice de Herfindahl- Hirschman, Colombia mantiene una elevadísima concentración exportadora (0,28 frente a un tope de 1, donde valores de "equilibrio" estarían alrededor de 0,18). Este sesgo lo producen Estados Unidos y Venezuela. 

[19] En el mismo despacho de prensa se da cuenta del sondeo realizado por Knowledge@Wharton y la empresa de comunicaciones globales Fleishman-Hillard entre 153 ejecutivos de multinacionales, donde se concluye que aunque 42 por ciento de los encuestados prevé que en una década los CIVETS representarán el mismo nivel de oportunidades que los BRIC (Brasil, Rusia, India y China) en la economía global, Colombia ocupa el último lugar en el grupo, cuando se les pregunta cuál de los 6 países presenta un mayor volumen de opciones de negocio. Ver un resumen de la encuesta siguiendo este link: http://www.wharton.universia.net/index.cfm?fa=viewArticle&ID=2009 

[20] Idem 

[21] Ver El Tiempo. Francisco Cajiao. El parto de los montes. Febrero, 15 de 2011 

[22] UN Periódico. Diciembre, 12 de 2010 

[23] El Tiempo. Febrero, 23 de 2011

Acerca del autor

Amylkar Acosta
amylkaracosta@razonpublica.org.co | + posts

* Economista de profesión. Miembro de Número de la Academia Colombiana de Ciencias Económicas y miembro correspondiente de la Academia Colombiana de Historia. Ex presidente del Congreso de la República y ex ministro de Minas y Energía. Docente e investigador de las universidades Externado, Los Andes y del Rosario. 45 obras publicadas y columnista de los principales diarios del país.

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Amylkar Acosta

* Economista de profesión. Miembro de Número de la Academia Colombiana de Ciencias Económicas y miembro correspondiente de la Academia Colombiana de Historia. Ex presidente del Congreso de la República y ex ministro de Minas y Energía. Docente e investigador de las universidades Externado, Los Andes y del Rosario. 45 obras publicadas y columnista de los principales diarios del país.

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