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El gas natural, clave para la soberanía energética

Escrito por Amylkar Acosta
El gas natural

El petróleo comienza a agotarse y en todo caso es un gran contaminante. Por eso el gas natural debe ser el recuso principal para la transición energética. Y en Colombia hay mucho gas.

Amylkar D. Acosta M*

Príncipe de los energéticos

Durante muchos años el gas natural fue el hijo indeseado de los hidrocarburos. Las siete multinacionales petroleras, —Exxon, Mobil, Chevron, Texaco, Gulf, British Petroleum y Shell Pacific—, optaban por sellar un yacimiento de gas cuando lo encontraban.  El gas no era tan valioso como la búsqueda y perforación de depósitos petroleros. Estas empresas iban tras el oro negro.

La guerra del Yon Kippur, hace 50 años, y el embargo petrolero de los países del Golfo Pérsico a los aliados de Israel, encabezados por Estados Unidos, planteó la necesidad de diversificar la matriz energética. No apenas para no depender del petróleo, sino porque las mayores reservas de petróleo estaban en territorios y gobiernos hostiles.

Por eso, las petroleras empezaron a diversificar el portafolio de inversiones. Desde mediados de la década de 1970 el gas natural se integró a la matriz energética, hasta llegar a ser el príncipe de los energéticos, mientras que el petróleo se mantiene como rey.

Hay que aumentar la producción

La industria del gas en Colombia nace de la asociación entre Ecopetrol y la Texas, que desarrollaron los más grandes yacimientos de gas natural libre descubiertos en nuestro territorio: Ballena, Chuchupa y Riohacha. Todos en La Guajira.

Los yacimientos se convirtieron en la principal fuente de abastecimiento de gas natural y sirvieron como base del programa de masificación del uso del gas en Colombia, gracias a la política de ‘El gas para el cambio’ promovida por el ministro de Minas y Energía, Guillermo Perry, en la administración de Virgilio Barco.

Entonces se dejó de quemar el gas asociado y se extendió su uso industrial a la generación de electricidad, la reconversión a gas del parque automotor y los domicilios.

según lo remarcó el propio presidente Petro “cero exploración nueva” y “cero proyecto de explotación nueva en el mundo”. Ello es supremamente grave, porque con tal decisión se estaría dando un salto al vacío con consecuencias catastróficas para el país.

El gas, actualmente, participa en la canasta energética con el 21 %, siendo el segundo energético en importancia, detrás del petróleo y sus derivados que participan con el 44 %:

Pero en los últimos años, al igual que el petróleo, las reservas probadas de gas en el país han caído debido a la declinación de los principales campos en La Guajira y en los Llanos orientales.  La relación reservas/producción pasó de 9 años en 2018 a 7,2 años al cierre del 022. De esa manera hemos pasado en Colombia de un mercado de abundancia de gas natural a uno de escasez, como muestra la gráfica 2.

Por eso, al prever el déficit de gas natural que podemos enfrentar, cuando ocupé el Ministerio de Minas y Energías, se autorizó instalar una planta regasificadora en Cartagena. La planta tiene una capacidad de 400 MMPCD.

Como advierte ECOPETROL, “entre octubre y lo corrido de noviembre de 2023 se han importado, en promedio, 204 millones de pies cúbicos al día, lo cual equivale al 17 % de la demanda nacional, a un costo para la demanda cercano a US $ 20/GBTU”.

Así las cosas, la necesidad será aún mayor ahora que enfrentamos el fenómeno El Niño, lo cual obliga una mayor generación térmica y requiere el gas como combustible porque este ha pasado de participar en un 15 % a más del 40 % de la generación de electricidad.

Pasos desconcertantes de Petro

Por lo anterior desconcierta la reiteración por parte del presidente Petro en el seno de la COP28,  de que “Colombia dejó de firmar contratos de exploración de carbón, petróleo y gas”.

Más todavía cuando se conoció una declaración de los presidentes Petro y  Maduro donde dicen que “es muy probable que Ecopetrol se vuelva socia de Petróleo de Venezuela, S.A. (PDVSA) en la explotación de campos de gas en Venezuela y de campos de petróleo”.

Es contradictorio que el presidente Petro firme este tipo de contratos en el exterior cuando se niega a firmarlos en el territorio nacional. Ahora, en el marco de la COP28, además de reiterar su decisión de no firmar nuevos contratos de exploración y producción en el territorio nacional, fue más lejos al adherir a Colombia al Tratado de no proliferación de los combustibles fósiles, lo cual implica, según lo remarcó el propio presidente Petro “cero exploración nueva” y “cero proyecto de explotación nueva en el mundo”. Ello es supremamente grave, porque con tal decisión se estaría dando un salto al vacío con consecuencias catastróficas para el país.

Cuando Biden flexibilizó las sanciones contra Venezuela, hubo gran expectativa sobre la posibilidad de importar gas desde Venezuela por parte del gobierno Petro. El ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla, afirmó que “nosotros sí le entregamos el gas y ellos no lo han devuelto. Este es el momento. Y tendríamos el gas para que las térmicas estén actuando”.

El ministro se refiere al Memorándum de entendimiento entre los presidentes Chaves y Uribe que hizo posible construir el gasoducto Antonio Ricaurte, con el compromiso de suministrarle gas a Venezuela entre los años 2007 y 2015 —que Colombia hizo—, y que Venezuela revertiría a partir del 2016 — lo que nunca se dio—.

Sin embargo, PDVSA todavía hace parte de la Lista Clinton, la lista de empresas y personas tachadas de tener relaciones con dinero proveniente del narcotráfico. Es problema asociarse con una empresa tan poco confiable.

El potencial exportador de Colombia

El presidente de Petrobras declaró que “estamos trabajando en un plan de desarrollo de esas reservas para atender el mercado de Colombia y, eventualmente, si nos juntamos con empresas que también tienen reservas en la región, montar una planta para licuar ese gas natural y poder exportarlo a donde queremos”.

Colombia, por este medio, recuperaría la capacidad de autoabastecerse y podría convertirse “en un jugador clave en la exportación de gas” —teniendo además en cuenta el gran apetito por gas natural que resulta del conflicto en Ucrania y las sanciones a Rusia—.

En el área que comparten Petrobras y Ecopetrol, su socio, se calculan reservas del orden de 4 TPC de gas, el doble de las reservas probadas remanentes que hoy tenemos,  alrededor de 2,9 TPC.  El presidente de Petrobras añadió que el plan estratégico 2024-2028 proyecta inversiones por 102 mil millones de dólares, de los cuales 1.300 estarán destinados a operaciones en otros países —y entre ellos Colombia—.

El gas natural
Foto: Gobernación Cesar - El programa Gas para el Cambio del gobierno de Virgilio Barco impulsó la masificación del gas en el uso industrial, la generación de electricidad, los hogares.

El gas, actualmente, participa en la canasta energética con el 21 %, siendo el segundo energético en importancia, detrás del petróleo y sus derivados que participan con el 44 %

Como dijo el experto Julio César Vera, “para el país es una excelente noticia la posibilidad que se puede desarrollar un área frontera, como lo es el offshore —compañía extraterritorial—, con un potencial tan importante en materia de gas, que no solo permitirá inicialmente duplicar las reservas actuales que aportarían a la seguridad y soberanía energética del país, sino además con un potencial exportador que aporte divisas y recursos importantes. Adicionalmente, se puede generar alrededor del sector offshore un clúster de servicios, innovación y desarrollo tecnológico”.

Por lo demás, en los últimos años han tenido lugar unos hallazgos offshore muy importantes en el Caribe, destacándose los campos de Uchuva, Gorgón y Orca. Orca, por ejemplo, está en etapa de delimitación y cuantificación de las reservas, hasta ahora contingentes; se espera la perforación de varios pozos por parte de Hocol, empresa del Grupo empresarial de Ecopetrol.

Así las cosas, me atreve a sugerir que el gobierno no debe prejuzgar, ni descartar de plano ninguna opción. En todas se deben considerar la viabilidad, la oportunidad y la conveniencia desde la perspectiva del corto, mediano y largo plazo.

Hay que tener en cuenta que el gas natural está llamado a ser el puente para ejecutar la transición energética. Si Colombia logra incidir en este mercado sería factible mantener la seguridad y soberanía energética, y contribuir a la economía del país.

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1 Comentario

Rafael Ortiz Pérez diciembre 4, 2023 - 3:54 pm

Dr Acosta, entre noticias, historia petrolera y opinión de otro (JC Vera) nos quedamos sin su opinión y explicación del porqué es malo el gas venezolano en 2024, si como Ud lo dice, era bueno desde 2016 en el que funcionaría el gasoducto desde Venezuela hasta el complejo Ballena. Como es posible que Ud reporte que el gas proveniente de las Antillas nos cueste US$20/GBTU pero no nos cuente cuanto valdría el de Venezuela? O contra que valor comparamos? Pero no solo necesitan los colo,mbianos aber que Uchuva y Orca y los yacimientos frente a Córdoba generan una gran esperanza, pero que pasar del gas «hasta ahora contingente» a gas efectivamente entregado a la red deben pasar por los menos CINCO años, y que algunos de sus concidos en Hocol para estar seguros le dirán que por lo menos SIETE años, y eso sería llevando Orca y Uchuva al complejo Ballena vía Chuchupa. La gente entiende Dr Acosta y es posible suministrarle información técnica que pocos como Usted manejan (ie, el dato cierto de la capacidad de SPEC de 400 MMscfpd) pero que solo se han utilizado «13000 MMscf en 200 días» según publicidad de SPEC em ElEspectador de nov 10 2023, o sea solo el 16.5% de la capacidad instalada!! Por qué no le informa al país que el gas de Venezuela podría llegar a Ballena en un plazo no mayor de 24 meses una vez se superen los problemas de integridad asociados con el stand-off del gasoducto por varios años, y tras realizar eventuales modificaciones en proceso (no en capacidad) de Ballena? No le parece a Ud evidente que para Maduro es mejor tener como ALIADO (no socio, Dr Acosta) a Ecopetrol que a Chevron, y que tras doce meses de conversaciones finalmente USA y su presidente dieron aval para que otro (colombiano por cierto) entrara a operaciones en Venezuela!!! Por último, no me parece correcta su interpretación de la idea e intención de Petro de EXPLOTAR hidrocarburos en Venezuela con NO EXPLORAR (los) en Colombia. Por Dios, a los periodistas les perdonamos no enetnder la diferencia entre explorar y explotar, pero en cabeza suya Dr Acosta, la idea parece por lo menos mal intencionada.

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