Elecciones presidenciales en Ecuador | Razón Pública 2025

Elecciones presidenciales en Ecuador

Compartir:

En medio de la violencia, la fragmentación política y la crisis económica,los ecuatorianos escogieron hoy entre el actual presidente de mano dura y la heredera del correísmo de otros tiempos.

¿En qué condiciones va Ecuador a las elecciones?

El periodo constitucional 2021 – 2025 fue interrumpido a raíz de la “muerte cruzada”, la figura que estableció la Constitución de 2008 y que decretó Guillermo Lasso para disolver la Asamblea Nacional cuando ésta inició un juicio político en su contra. Por eso hoy y tras apenas un año del gobierno de Daniel Noboa, los ecuatorianos han vuelto a las urnas.

De la “muerte cruzada” surgió el proyecto político improbable de Noboa, como él mismo lo denomina, en un país que aumentó en 430% los homicidios entre 2019 y 2024, registró unas 2000 denuncias por secuestro y 10.700 por extorsión el año pasado, una pobreza nacional del 26%, rural del 43%, y pobreza extrema del 10,6%, hechos éstos que llevaron a 57.250 ecuatorianos a cruzar el Darién entre enero y agosto de acuerdo con Human Rights Watch.

En este escenario, donde la informalidad laboral alcanzó el 52,5% y el hambre afecta a 2,5 millones de personas, se inscribieron 16 candidatos a la Presidencia. Esta fragmentación habla de la incapacidad de construir agendas de representación social y del poder que, quiérase o no, aún conserva el proyecto que surgió con Rafael Correa y su capacidad para polarizar el sistema de partidos en Ecuador.

La encuesta de Cedatos del 30 de enero mostró a Daniel Noboa con el 41,4%, seguido por Luisa González —candidata de Rafael Correa— con el 27,6% de la intención de voto, y el 16,7% restante repartido entre los otros 14 aspirantes. Con este panorama se desarrolló la jornada electoral en la cual se eligió, además del binomio presidencial, la Asamblea Nacional y parlamentarios andino mediante voto obligatorio.

Un gobierno en campaña permanente 

El 23 de noviembre pasado se cumplió un año de la presidencia de Daniel Noboa. Estos han sido meses de campaña electoral permanente, tanto por el corto interregno que supone este gobierno hasta la elección de este 9 de febrero de 2025, como por la inmediatez de las medidas que buscan seducir al electorado para la reelección.

El joven presidente Noboa (35 años de edad), es hijo del cinco veces candidato presidencial y empresario bananero Álvaro Noboa, y fue elegido a la Asamblea Nacional en 2021. En su corta gestión se han destacado los siguientes hechos:

  • Declaratoria de “conflicto armado interno” en enero de 2024. Decreto Ejecutivo firmado tras el asalto al canal de televisión TC en Guayaquil, la crisis carcelaria, los combates entre bandas criminales y la fuga de Adolfo Macías, `Fito`, y declaratoria previa del estado de excepción durante 60 días.
  • Conflicto con la vicepresidenta Verónica Abad. Desde el comienzo del mandato, Noboa ha estado en conflicto con la vicepresidenta, al punto de enviarla a Israel “para mediar en el conflicto con Palestina”, una manera nada sutil de sacarla del camino, y posteriormente trasladar a Turquía y ser suspendida por no presentarse en los cinco días ordenados por presidencia.
  • Intervención en la embajada mexicana. El 5 de abril se produjo el asalto a la sede diplomática para capturar a Jorge Glass, vicepresidente de Rafael Correa y procesado por el caso de Odebrecht. Fue un mensaje político contra la impunidad en medio del desgaste del Correísmo.
  • Crisis energética. Aunque la crisis comenzó a finales del gobierno Lasso, en 2024 Ecuador tuvo periodos de 12 a 14 horas diarias sin luz. Una crisis que, según Noboa, se debe al sabotaje de la ministra y 21 funcionarios que fueron despedidos, sequías intensas, y gobiernos anteriores. Otros analistas apuntan a la mala gestión, la inacción frente al escenario climático previsible y la no diversificación de fuentes de energía.
  • Ampliación del capital político. Los votantes aprobaron 9 de las 11 preguntas del referendo que convocó Noboa el 21 de abril de 2024. Esto confirmó el apoyo a la mano dura y permitió aumentar la militarización a través de operativos conjuntos con la Policía, intervención del ejército en las cárceles, y extradiciones a Estados Unidos.

La evolución electoral del Correísmo

Entre Abdala Bucaram (que llegó a la presidencia en 1996) y Rafael Correa (elegido por primera vez en 2007), ningún presidente permaneció en el poder por más de dos años durante ese periodo.

Ecuador concluyó el siglo XX con una grave crisis económica y de inestabilidad política. La caída del PIB fue del 30% en 1999, y para el siguiente año, además de las privatizaciones de empresas públicas y eliminación de subsidios al gas, combustible y electricidad, se impuso la dolarización de la economía.

Rafael Correa cabalgó sobre la crisis de los partidos, y aunque acudió a las alianzas para llegar al poder en 2007, configuró una hegemonía política con la Revolución Ciudadana. En su primera elección en 2006 alcanzó en primera vuelta el 22,84% de votos, frente al 57,17% que obtuvo en 2013. En la siguiente elección de 2017, en primera vuelta, se registró un declive electoral con el 39,36% alcanzado por Lenin Moreno -por entonces candidato y aliado del Correísmo-, lo que dejó una suerte de núcleo duro del votante de la Revolución Ciudadana que fluctúa alrededor de ese 30%: Andrés Arauz en 2021 (32,72%), Luisa González en 2023 (33,61%).

Cuatro factores que transformaron Ecuador 

Durante la última década Ecuador ha visto el aumento progresivo de la inseguridad, la intensificación de la violencia, la expansión del narcotráfico y el deterioro institucional. Por eso la revista The Economist calificó a este país como un joven narcoestado.

Con 18 millones de habitantes, economía dolarizada, sistema vial modernizado, puertos de gran escala sobre el Pacífico y una industria turística en auge, este país andino resultó atractivo para la circulación de drogas, armas y lavado de ganancias ilícitas.

La radicalización de la violencia y cooptación mafiosa en Ecuador se ha producido en virtud de cuatro factores importantes, aunque no exclusivos:

  • Cambio en el mercado internacional de la droga y reconfiguración de cárteles.
  • Infraestructura interna que permitió consolidar circuitos de mercados ilegales.
  • Configuración de cárceles como centros de operación de la mafia y bandas locales.
  • Cooptación progresiva y diferenciada de territorios e instituciones del Estado.

Ecuador en la red mundial del narcotráfico  

La expansión de cultivos ilícitos del lado colombiano, y la cercanía con Perú permitieron que Ecuador se convirtiera en un enclave del comercio internacional de drogas.

Junto a logros en materia social que impulsó la Revolución Ciudadana bajo los gobiernos de Correa, hubo grandes inversiones públicas en vías e infraestructura  de transporte, energía, y comunicaciones. Esto, paradójicamente facilitó el tráfico de contrabando, drogas y armas que han hecho de provincias como Guayas, Manabí, El Oro, y Esmeraldas la conexión para exportar cocaína, el lavado de activos a través de empresas de construcción, minería, carne y exportación agrícola, y el uso de las bandas locales para el control territorial.

El cambio en los patrones de consumo de drogas en Estados Unidos y la demanda creciente de fentanilo fueron una oportunidad para que las mafias mexicanas, serbias, rusas, italianas, y albanesas, expandieran el mercado de cocaína en Europa.

Dos factores fueron claves para convertir a Ecuador en un enclave del narcotráfico. La extradición de Joaquín Guzmán Loera, `Chapo Guzmán`, el jefe del Cártel de Sinaloa, que generó un vacío de poder que abrió la puerta a los nuevos cárteles. Y el Acuerdo de Paz entre las FARC y El Estado colombiano en 2017, después del cual las disidencias tomaron el control de la frontera y usaron a Ecuador como puerto de salida de las drogas al mundo.

Bandas locales, control territorial y corrupción 

Las bandas locales se convirtieron en instrumentos de las mafias, particularmente albanesas. Uno de los casos más sonados es el de Dritan Rexhepi, albanés arrestado en Quito en 2014, quien hizo de la cárcel de Cotopaxi un centro de operaciones de la red internacional que controla esa mafia. Los presos entran y salen a su antojo, las cárceles son teatro de disputas por el narcotráfico, y escenarios para cooptar bandas locales que prestan seguridad y control territorial a las mafias.

Estudios de Insightcrime muestran cómo el hacinamiento carcelario creó las condiciones para que las redes ilegales asumieran la provisión de bienes y servicios, situación que se agravó con la caída de la inversión pública y el control institucional.

Según el Observatorio Ecuatoriano de Crimen Organizado, los homicidios de jóvenes de entre 15 y 19 años aumentaron un 17 % en el primer semestre de 2024, frente al mismo periodo de 2023. Medios como The Telegraph han denunciado las “escuelas de sicarios” que en Guayaquil vinculan a niños y adolescentes con las bandas locales.

Nada de esto funciona sin complicidades entre la fuerza pública, el poder judicial y la política. La Fiscalía general adelanta 12 investigaciones contra jueces, fiscales, y Consejo de la Judicatura por delitos como asociación ilícita, sobornos, lavado de activos, tráfico de influencia, y obstrucción a la justicia. El caso Metástasis es el más emblemático por la trama compleja entre mafia y poder público.

Democracia en riesgo  

El impacto múltiple de la violencia y el narcotráfico afecta de manera directa la democracia. La operación del narcotráfico y mercados ilegales permean las instituciones (como en el caso de la justicia cooptada para servir a las mafias), o someten al chantaje de las armas, tal como ocurrió con el asesinato de César Suárez, fiscal que llevaba el caso del asalto violento del canal TC Guayaquil. Bajo riesgo se encuentran también quienes ejercen cargos de elección popular o el periodismo. Desde las elecciones seccionales de 2023, se han registrado el asesinato de cinco alcaldes en las provincias El Oro (2), Manabí (2), y Azuay (1).

Fundamedios reportó 163 agresiones contra la libertad de expresión y prensa en 2024. Algunos casos han llevado al exilio a periodistas como  Karol Noroña, luego de publicar investigaciones sobre nexos entre mafias y poder político, y violaciones a los derechos humanos en donde ha estado involucrada la fuerza pública.

Militarizar las calles no redujo la violencia y si ha puesto en riesgo la vigencia del Estado de derecho. Las organizaciones de derechos humanos denuncian detenciones arbitrarias, maltrato, tortura y hasta ejecuciones extrajudiciales.

La desaparición de cuatro niños el 8 de diciembre en Guayaquil, en un operativo militar y el posterior hallazgo de los cuerpos sin vida a 40 Km del lugar de los hechos, con signos de tortura y calcinados, ha despertado la indignación nacional e internacional. Desapariciones forzadas, abusos en centros carcelarios, y ejecuciones extrajudiciales, son consecuencia inmediata de la mano dura que busca seguridad sin éxito y asedia la democracia.

Los resultados de la primera vuelta  

Con el 83% de participación, la jornada electoral durante la primera vuelta presidencial se desarrolló sin hechos de violencia. De la primera vuelta se rescatan los siguientes elementos:

  • Luisa González, candidata de la Alianza Reto y Revolución Ciudadana, rompió el techo del Correísmo que rondaba el 30%. Escrutado el 71,43%, esta candidatura había alcanzado el 43,86 %, un porcentaje superior al 33% alcanzado en 2023 y que la ubica en segunda vuelta con un empate técnico con Daniel Noboa. Ese es el principal elemento de los resultados hasta ahora conocidos.
  • Esto muestra que la estrategia comunicativa de la candidatura Correista funcionó: apeló a la memoria de los logros de la Revolución Ciudadana buscando atraer el votante mayor de 30 años, enfatizando en las carencias materiales de la población, y sumando una agenda de seguridad. Figuras relevantes de los gobiernos de Rafael Correa acompañaron la plaza pública y se convirtieron en parte activa de la campaña como parte de esa memoria activa.
  • Daniel Noboa, candidato de Acción Democrática Nacional, alcanzó el 44,7% actuando como presidente-candidato, decretando de forma inconstitucional unos decretos para delegar la presidencia a Cynthia Gellibert, una funcionaria de Presidencia, y eludir la figura de su vicepresidenta Verónica Abad. Sus ejes comunicativos y discursivos apelaron al voto joven, una estrategia que usó en 2023, posicionamiento permanente en redes sociales, mostrando en sus discursos lo hecho hasta ahora en la presidencia.
  • Estos resultados fueron una verdadera encuesta para medir la favorabilidad de Noboa. La agenda de seguridad, además de cuestionada por violaciones a los DD.HH, no conectó con las necesidades cotidianas del electorado, como tampoco lo hizo en los porcentajes esperados la idea del “viejo país”.
  • Discutible es correr la raya ética, peligroso resulta cuando se corre la raya institucional, algo que Noboa probó estar dispuesto hacer. Asaltar una sede diplomática, nulo reconocimiento de la responsabilidad de las fuerzas armadas ante la desaparición forzada de cuatro niños en Guayaquil, y firmar decretos inconstitucionales para delegar la presidencia, son alertas claras en ese sentido.
  • Ecuador irá a una segunda vuelta el próximo 13 de abril en nuevo enfrentamiento entre Correísmo vs Anticorreísmo. Aunque los demás candidatos estuvieron lejos de llegar a segunda vuelta, resalta la votación de Leonidas Iza, candidato de Pachakutik, partido indigéna que alcanzó el tercer lugar y que será clave para las alianzas que Luisa González tendrá que buscar si quiere el retorno de la Revolución Ciudadana a la presidencia.

 

Le recomendamos: El conflicto armado en Ecuador: desafíos legales y operacionales

Acerca del autor

Óscar Murillo
oscarmurillo@razonpublica.org.co |  + posts

Magister en Ciencias Políticas, FLACSO – Ecuador; Especialista en Pedagogía, Universidad Pedagógica Nacional; Historiador, Universidad Nacional de Colombia.

0 comentarios

Óscar Murillo

Escrito por:

Óscar Murillo

Magister en Ciencias Políticas, FLACSO – Ecuador; Especialista en Pedagogía, Universidad Pedagógica Nacional; Historiador, Universidad Nacional de Colombia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

últimos artículos

Internacional

Cuando el miedo vota: las raíces ocultas del autoritarismo moderno

Internacional

Kim Jong-un: el imprudente mariscal

Internacional

El futuro de USAID: ¿el fin de una era de la política exterior de Estados Unidos?

Carlos_Resa_Nestares
Internacional

México: ¿narcoviolencia o mafia?

ISSN 2145-0439

Razonpublica.com se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported. Basada en una obra en razonpublica.com.