Comienzo del gobierno de Galán en Bogotá | Razón Pública
Foto: Alcaldía de Bogotá

Comienzo del gobierno de Galán en Bogotá

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Aunque es muy pronto para hacer evaluaciones, los primeros días permiten advertir los rumbos de la administración distrital durante los próximos cuatro años.

Oscar Murillo Ramírez*

El discurso de posesión  

Carlos Fernando Galán comenzó su mandato el primero de enero. En el discurso de posesión en la Plaza de Bolívar los siguientes conceptos fueron claves:

  • Continuidad en varios de los programas adelantados por Claudia López.
  • Seguridad como prioridad de la gestión.
  • Diálogo como herramienta de relación con la ciudadanía.
  • Política social que se concentrará en hambre cero.
  • Menos contratistas y mayor capacidad de gestión a partir de alianzas con el sector privado.
  • Reactivación económica concentrada en los sectores que generan empleo: construcción y pequeña y mediana industria.

Galán arranca con el saldo a favor que le dejó una amplia victoria en primera vuelta. Una clara legitimidad para gobernar, que se acompaña de un Concejo de mayoría oficialista que será clave para aprobar los proyectos iniciales del alcalde, en particular el Plan Distrital de Desarrollo.

Las continuidades entre la administración de Claudia López y el gobierno de Galán se refieren a varios elementos: a las obras de infraestructura que deberá desarrollar la ciudad en los próximos años, a los programas bandera del cuatrienio pasado que continuarán y a los funcionarios que estarán a cargo de algunos de los temas estratégicos.

Le recomendamos: Los sistemas nacional y distrital de cuidado: política social para formar ciudadanos

Obras que continúan

Al elegir a Galán el 29 de octubre de 2023, Bogotá eligió realizar el Metro tal como se está construyendo. Ese metro es una realidad, con independencia de las posturas a favor o en contra y de la conveniencia ambiental y urbanística. La ciudadanía prefirió este metro, antes que la incertidumbre resultante del debate sobre si debe ser elevado o subterráneo.

No basta con una ciudad que realice obras si quienes la habitan se perciben a sí mismos como carentes de derechos y no encuentran en Bogotá el espacio para desarrollar sus capacidades.

Foto: Alcaldía de Bogotá - En Bogotá el problema de las basuras está causado por un modelo obsoleto y la disminución de la cultura ciudadana.
El avance en la ejecución física de la obra es del 27,33% y han sido desembolsados 2,096 billones de pesos. Galán asumió en campaña la continuidad de esta obra de movilidad, una demanda clave de la ciudadanía que él está dispuesto a cumplir. Además, deberá continuar con lo correspondiente a la licitación de la segunda línea, proceso que deberá estar listo para el próximo mes de abril.

A días de finalizar el mandato, Claudia López adjudicó la asociación público-privada (APP) El Campín, una obra con muchos críticos por las condiciones desventajosas para la ciudad y los efectos sobre deportistas que actualmente se entrenan en el Club Distrital de Tenis y el Club El Campín. La intervención alcanzará los 167.000 m2 para ampliar la capacidad del estadio y un complejo de zonas deportivas, comerciales y culturales que incluyen una infraestructura para la Orquesta Filarmónica de Bogotá que se entregará al privado durante 29 años.

Los estadios son infraestructuras deportivas que contienen tradiciones culturales y constituyen un patrimonio vivo de las hinchadas que las habitan en sus tribunas. Son parte del derecho a la ciudad que tenemos todos. Una garantía democrática que debe preservarse junto a la modernización de las infraestructuras del estadio en condiciones de equidad e igualdad.

A estas obras de infraestructura se suman el Corredor verde de la séptima que generó algunos desencuentros entre la mandataria saliente y Galán, así como las obras que fueron planteadas en el reciente encuentro entre el presidente Petro y el alcalde mayor de Bogotá, entre ellas la que afectaría la reserva forestal Thomas van der Hammen, y el déficit en el sistema de transporte masivo.

Programas que llegaron para quedarse

Una de las marcas que dejó Claudia López fue la puesta en marcha del Sistema Distrital de Cuidado. En varias entrevistas al finalizar el periodo reivindicó esto como un legado.

Aunque no hay duda del avance que esto implica, importa reconocer que la política social que Bogotá ejecutó en las últimas décadas, con un enfoque diferencial y de derechos, sentó las bases para hacerlo posible. De igual manera, los programas son producto de agendas políticas que son movilizadas socialmente, en este caso del movimiento de mujeres que impulsaron el reconocimiento y la necesidad de redistribuir las cargas del trabajo.

Funcionarios que siguen

A lo anterior se suma una continuidad no menor que va de Claudia López a Carlos Fernando Galán: funcionarios en lugares estratégicos para la ciudad.

La ratificación de Leonidas Narváez es, precisamente, el más explícito de los mensajes al darle continuidad a las gestiones asociadas con la gerencia del Metro de Bogotá.

En igual medida puede considerarse el nombramiento de Laura Tami en la Secretaría Distrital de la Mujer, quien viene de ejercer la gestión corporativa de dicha entidad y que se quedará para dar continuidad al Sistema Distrital de Cuidado.

La gobernabilidad

Bogotá puede ser gobernada desde las mayorías que se tengan en el Concejo de Bogotá o la favorabilidad de las encuestas de opinión en las calles. En un equilibrio democrático de la gestión pública lo ideal serían los consensos en los espacios de control político y normativo.

A juzgar por sus mensajes hasta el momento, esa parece ser la vía que tomará Carlos Fernando Galán. Pero una vez tomó posesión en el Concejo, la bancada del Pacto Histórico y el Movimiento con Toda por Bogotá se declararon en oposición, lo cual implicaba que asumieran la segunda vicepresidencia de la corporación. Pero eso no sucedió debido a que los concejales prefirieron a Rolando González de Cambio Radical.

Aun así, el alcalde ha pedido garantías para la oposición y su bancada reconoció el error en la votación efectuada el pasado primero de enero. Este mensaje es importante para la ciudad, pero también es una alerta temprana sobre el comportamiento de las mayorías oficialistas para aprobar asuntos claves como la armonización presupuestal o el Plan Distrital de Desarrollo. La novatada e inexperiencia que parecen invocar quienes votaron por error por el concejal de Cambio Radical no puede volverse patrón un patrón de comportamiento. Las decisiones del Concejo afectan la vida de millones de habitantes de Bogotá.

Otro mensaje clave del nuevo alcalde mayor es la necesidad de un diálogo ciudadano constante. Su discurso por ahora parece ir en esa vía, a juzgar por los consejos de gobierno que está realizando por la ciudad.

El derecho a la ciudad también pasa por la capacidad del gobierno de tramitar las demandas ciudadanas y convertir estas en políticas sostenibles en el tiempo que transformen la vida de los ciudadanos.

Seguridad, movilidad, recolección de basuras   

Una de las primeras acciones del nuevo alcalde ha sido enviar mensajes claves sobre lo que será su gestión, una especie de respuestas rápidas para sintonizarse con la ciudadanía que habrá que acompañar con medidas realmente sostenibles en el tiempo.

Uno de estos mensajes es la seguridad. Responder a este fenómeno es la principal preocupación de la ciudadanía, no sólo de la capital. La inseguridad es una de las fuentes de inestabilidad democrática que recorre a América Latina y está marcando la agenda electoral. El plebiscito constitucional en Chile, la arremetida violenta en Ecuador, acciones de disputa territorial y de mercados ilegales en Bogotá y el país muestran que la respuesta a este fenómeno ha de ser prioridad parta los mandatarios nacionales y subnacionales.

A pocos días de su posesión, Galán visitó las estaciones de Policía ubicadas en Kennedy y Ciudad Bolívar para constatar las situaciones de seguridad en las localidades. Galán quiere proyectar una imagen de gobernante en terreno y que, a diferencia de Claudia López, se proyecta ante la ciudadanía como el líder de la fuerza pública.

Veremos si esto se refleja en indicadores reales en los próximos meses y las respuestas no quedan en anuncios puramente mediáticos.

La movilidad, otro asunto apremiante para los capitalinos, ha sido otro frente prioritario para el nuevo alcalde mandatario. El manejo directo y comunicación permanente durante la operación retorno, y la intervención de vías que se muestran como mejoradas han sido de los mensajes de Galán.

A la seguridad y movilidad se le ha sumado el registro de intervenciones de los operadores de aseo. Bogotá camina segura es un mensaje que acompaña tanto a la inseguridad como al problema de las basuras en el espacio público.

Este es quizá uno de los mensajes menos sostenibles en el mediano y largo plazo. El problema de las basuras en Bogotá está asociado con un modelo obsoleto, segregador y privado de gestión de residuos y una reducción sustancial de la cultura ciudadana que no promueve procesos de cuidado comunitario de los territorios.

De nada servirá barrer la calle un día si el relleno sanitario de Doña Juana está llegando a su máxima capacidad y quienes habitan las calles vuelven a depositar residuos sin separación en la fuente, en días incorrectos y sin procesos de educación ambiental que promuevan el cuidado colectivo.

El reto: la planeación estratégica

Los próximos meses de la gestión de Carlos Fernando Galán serán de transición entre el Plan Distrital de Desarrollo que concluye y la formulación y aprobación de uno nuevo para los cuatro años venideros.

De nada servirá barrer la calle un día si el relleno sanitario de Doña Juana está llegando a su máxima capacidad y quienes habitan las calles vuelven a depositar residuos sin separación en la fuente, en días incorrectos y sin procesos de educación ambiental que promuevan el cuidado colectivo.

Varios son los retos que enfrenta este nuevo ejercicio de planeación de la ciudad. De una parte, enfrentar la primera experiencia que tendrá Bogotá en la aplicación del Acuerdo 878 de 2023 que estableció los lineamientos del sistema distrital de planeación y las herramientas de participación ciudadana que estarán a disposición.

Bogotá necesita un mecanismo de planeación y participación que sea capaz de definir metas de gestión y percepción. No basta con una ciudad que realice obras si quienes la habitan se perciben a sí mismos como carentes de derechos y no encuentran en Bogotá el espacio para desarrollar sus capacidades.

Uno de los hallazgos que dejó precisamente la última encuesta de Bogotá Cómo Vamos en 2023 fue el aumento de personas que consideran que la ciudad va por mal camino, pasando del 64,9% en 2022 al 68,8% en 2023.

La percepción ciudadana no ha estado en las metas de los últimos planes distritales de desarrollo, siendo esta una necesidad que deberá incluirse.

El desencanto sobre el estado de Bogotá fue documentado en la Encuesta de Percepción Ciudadana. La encuesta reflejó el aumento de 11 % de quienes afirman no haber comido tres veces al día.

Las mujeres fueron las más afectadas con un 29 %, quienes afirmaron haber comido menos de tres veces, y las personas mayores de 55 años con un 33 %, un 12 % más que la cifra registrada en 2019.

Este indicador de percepción, comparado con el 28,10 % de pobreza monetaria y el 8,1 % de pobreza monetaria extrema debe llamar la alerta de la administración distrital frente a lo que serán las metas del próximo Plan Distrital de Desarrollo.

Lea en Razón Pública: La elección de Galán: el cambio de preferencias en Bogotá

Acerca del autor

Óscar Murillo

Magister en Ciencias Políticas, FLACSO – Ecuador; Especialista en Pedagogía, Universidad Pedagógica Nacional; Historiador, Universidad Nacional de Colombia.

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Óscar Murillo

Magister en Ciencias Políticas, FLACSO – Ecuador; Especialista en Pedagogía, Universidad Pedagógica Nacional; Historiador, Universidad Nacional de Colombia.

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