
La calle en disputa bajo el gobierno de Gustavo Petro
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En dos años de gobierno de Petro, la calle ha sido un escenario clave para la manifestación de diversos sectores políticos. ¿Cómo se llegó a esta situación?
Oscar Murillo Ramírez*
El bien común en contienda
Las manifestaciones masivas para expresar públicamente demandas ha sido un fenómeno social y político estudiado por distintas disciplinas, con la perspectiva de entender las situaciones que la desatan, la lógica interna que la rige y los efectos que produce en los conflictos y consensos de una sociedad.
Uno de los múltiples enfoques teóricos sobre la acción social colectiva es el de la estructura de oportunidad política. Este concibe que la actividad política de los estados puede crear condiciones en la sociedad para la contestación social y política. Situación que se registra en Colombia con la creciente polarización que se traduce en movilizaciones sociales a favor y en contra del gobierno actual.
El segundo año del gobierno Petro permite apreciar una creciente disputa por las orientaciones que debe tener el bien común. En un sentido se encuentran las bases sociales que hicieron posible el mandato actual, incluidos los movimientos sociales más tradicionales como sindicatos, centrales obreras, y organizaciones campesinas, entre otras.
De otra se encuentran las movilizaciones en los últimos dos años han permitido apreciar una respuesta ante los cambios propuestos, y que ha constituido un reto para sectores de derecha que no han sido tradicionalmente ocupantes de las calles como mecanismo de acción política.
las protestas sociales pasaron de 294 en 2013 a 561 en 2016, siendo Valle del Cauca, Bogotá, Antioquia y Bolívar los lugares con mayor número.

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La movilización social reciente en Colombia
Comprender con precisión la contienda política que se materializa en las calles en estos dos años de gobierno de Gustavo Petro, requiere ubicar en una perspectiva histórica la última década de protestas. Esto se puede dividir en cuatro periodos:
● 2013 – 2016. Aumento de la movilización social. De acuerdo con la Fundación Ideas para la Paz, las protestas sociales pasaron de 294 en 2013 a 561 en 2016, siendo Valle del Cauca, Bogotá, Antioquia y Bolívar los lugares con mayor número.
La protesta social adquirió mayor intensidad, pero menor violencia. El antecedente inmediato se encuentra en el movimiento estudiantil de 2011; pero fue el paro agrario de 2013 el punto de inflexión en el ascenso de la movilización social que agrupó diversos sectores de la población.
● 2016 – 2019. Agenda social y política amplia. La firma del Acuerdo de Paz, en el 2016, trajo consigo un nuevo horizonte político que contribuyó a transformar los temas de la agenda nacional: la situación económica, el empleo, la salud, la seguridad urbana y la corrupción, cobraron mayor relevancia entre la opinión pública.
Las movilizaciones más importantes se registraron en defensa de los acuerdos de paz, una vez derrotado el Sí en el plebiscito, el paro cívico en Buenaventura en junio de 2017, el paro de 37 días del magisterio en 2017, y las concentraciones del 6 de julio de 2018 por los asesinatos contra líderes sociales.
● 2019 – 2021. Estallidos sociales. Aunque algunos autores no establecen nexos causales y orgánicos entre una y otra, las movilizaciones de noviembre de 2019 y abril de 2021 constituyen expresiones del descontento social que se pueden agrupar al ser un fenómeno de movilización social que se diferencia de las huelgas obreras y paros cívicos en el siglo XX, y su particularidad está en la extensa cobertura territorial, prolongada duración y formas no tradicionales de organización. Particularidad del período fue la violenta represión y denuncias por violaciones de derechos humanos por parte de la fuerza pública.
● 2022- 2024. La calle en disputa en medio de las reformas. Visto en esta perspectiva temporal, la victoria electoral de Gustavo Petro es el resultado de una evolución histórica que incluye la ventana de oportunidad que abrieron el Acuerdo de Paz, la ampliación y profundización de la movilización social y el cambio de comportamiento político de la población en torno a las posibilidades de cambio social.
Sin embargo, la situación actual no está exenta de tensiones derivadas de unas reformas que se expresan en el Congreso y el espacio público. La particularidad de este periodo, que aún no termina, es la presencia de sectores de la derecha y de centro en las calles, en rechazo a las reformas, un lugar que históricamente ha sido lugar privilegiado para la expresión política y social de la izquierda.
Dos años de movilizaciones
Junto con el Congreso de la República y las elecciones regionales de octubre de 2023, la calle ha sido uno de los escenarios de tensión entre el gobierno y la oposición. Es este un lugar de la contienda pública al cual ambos sectores han recurrido.
Pueden advertirse cuatro acciones que el gobierno ha realizado para desatar la movilización de sus bases. De una parte, convocar a la ciudadanía para la construcción del Plan Nacional de Desarrollo, situación registrada en los primeros meses de gobierno bajo el lema “¡Entre todos construimos el cambio!”, incluyendo 51 Diálogos Regionales Vinculantes para recibir propuestas ciudadanas para las bases del plan.
El 14 de febrero de 2023 la movilización social giró en torno al apoyo a las reformas, iniciando por salud, para lo cual el presidente Petro convocó al balcón del Palacio en la búsqueda de una conexión simbólica entre el presidente y sus bases, aunque con asistencia y efectos relativamente bajos.
Esta línea de movilización social se ha constituido, en estos dos años de gobierno, como mecanismo para acompañar la radicación de las reformas y promover su respaldo, o para exigir al Congreso de la República que las apruebe en tanto las mayorías parlamentarias se fueron erosionando.
Otra forma de movilización tiene su eje de acción en el discurso político del presidente Petro. En medio de la crisis desatada por Laura Sarabia y Armando Benedetti, así como la confrontación con el exfiscal, Francisco Barbosa, tomó fuerza la narrativa oficial del denominado “golpe blando», lo que estuvo presente en la movilización del 7 de junio de 2023.
El otro gran eje discursivo, que busca conectar con las bases oficiales y promover la movilización, es el llamado poder constituyente. El 27 de septiembre de 2023, en la “Movilización por la Vida”, y el 01 de mayo de 2024, fueron los dos hitos de la movilización social en respaldo al gobierno, que dieron curso a esta retórica que busca, a través del discurso, conectar con sus bases sociales.
La primera marcha de la oposición fue el 15 de febrero de 2023, día que tuvo que ser modificado para no competir con la convocada hecha un día antes por el gobierno. Esta característica ha sido parte de la dinámica de la contienda política del gobierno Petro: la cercanía en las fechas es expresión del pulso político entre el oficialismo y la oposición.
Aunque las dos fuerzas tengan un repertorio similar, en particular la manifestación de la protesta a través de marchas, la oposición realiza acciones como, por ejemplo, limpiar el espacio público y simbólicamente distanciarse del imaginario que para algunos sectores de la población se instaló con el estallido social y que asocia protesta y acción social colectiva con la violencia.
Sin duda, la movilización del pasado 21 de abril del año en curso, es la más importante de las que hasta ahora ha realizado la oposición.
La oposición también buscó generar un espacio de movilización social cercano a las elecciones regionales de 2023, aunque su mayor énfasis ha estado en el rechazo a las reformas del gobierno, mediante narrativas asociadas a la pérdida de bienes públicos o patrimoniales, capitalizando cada situación de crisis gubernamental.
La movilización del pasado 21 de abril del año en curso, es la más importante de las que hasta ahora ha realizado la oposición. La asistencia masiva fue el producto de una convocatoria amplia que involucró a sectores del centro político y ciudadanía que salió a las calles por el llamado a una constituyente, la intervención a las EPS y la investigación por violación a los topes de campaña. Tres elementos de contexto que favorecieron la marcha.
| Principales movilizaciones sociales nacionales bajo el gobierno de Petro | ||
| Año | Fecha | Motivación / convocantes |
| 2023 | 14 de febrero | Marcha por la reforma a la salud. |
| 15 de febrero | Marcha de la oposición al gobierno. | |
| 01 de mayo | Día del trabajo, sectores sociales mayoritarios en respaldo al gobierno. | |
| 07 de junio | “A las calles por Colombia”: en respaldo al gobierno y contra el Fiscal Francisco Barbosa. | |
| 20 de junio | “Marcha de la mayoría”: oposición al gobierno. | |
| 27 de septiembre | “Movilización por la vida”: en respaldo al gobierno y sus reformas. | |
| 2024 | 21 de abril | Marcha de la oposición: contra la convocatoria a una Asamblea nacional constituyente y la investigación por la violación a los topes de financiación de campaña presidencial. |
| 01 de mayo | Día del trabajo, sectores sociales mayoritarios en respaldo al gobierno. | |
Fuente datos: Medios de comunicación masiva.
Procesado: Elaboración propia.
Conflictos sociales en el gobierno Petro
Los conflictos sociales son la expresión de tensiones que se manifiestan en el espacio público ante insatisfacciones, exclusiones o vulneraciones “(…) generada por actuaciones u omisiones del Estado frente a sus deberes públicos de protección y garantía de los derechos humanos” (Defensoría del Pueblo).
Entre enero de 2022 y junio de 2024 se han registrado 5208 conflictos sociales. Tan solo en 2023, el aumento fue del 43 % respecto del año anterior, y a corte de junio de 2024 se registró el 84 % de los eventos ocurridos en 2023.
De acuerdo con el monitoreo realizado por la Defensoría del Pueblo, la totalidad de conflictos manifiestos se registraron en 618 municipios en 32 departamentos y Bogotá. Los 10 departamentos concentraron mayor número de eventos: Antioquia (7%), Bolívar (6%), Santander (6%), Valle del Cauca (6%), Magdalena (5%), Atlántico (5%), La Guajira (5%), Córdoba (5%), Cauca (4%), Norte de Santander (4%), Meta (4%) y Tolima (4%).

Reflexiones finales
Aunque es previsible que las movilizaciones a favor y en contra del gobierno aumentarán, es importante señalar algunos factores que pueden influir en éstas:
● En la medida en que aumente la polarización política, el Congreso de la República y las calles seguirán siendo la arena de competencia del gobierno y la oposición. En tanto se acerque cada vez más el 2026, la exigencia en las calles estará pensada en una lógica electoral.
● La marcha del 21 de abril del 2024 evidenció que, aunque exista descontento ciudadano y temor a la figura de Petro, la oposición no logra encontrar un liderazgo que la unifique. Prueba de su dispersión y baja capacidad de respuesta, se evidenció en los discursos del 20 de julio durante la instalación del Congreso de la República.
● El elemento discursivo del denominado poder constituyente persistirá como estrategia para seguir agitando las banderas de las reformas, a la vez que allanar un terreno que se piensa con efectos electorales para el 2026.
● La apropiación de la calle de agendas sociales y políticas de la derecha habla de la vitalidad democrática de la cual goza el país. Un síntoma de sus síntomas es la reducción significativa de denuncias por abuso policial y violaciones a los derechos humanos.
● El centro del espectro político se encuentra en una situación problemática: no está dispuesto acompañar las manifestaciones del gobierno y le resulta muy difícil respaldar las de la oposición de derecha. Esto puede causar su aislamiento. Encontrar un liderazgo que lo movilice, una agenda más clara y plataformas partidarias con unidades de criterios, serán algunos de los retos inmediatos.
Lea en Razón Pública: Petro en los medios, ¿y el país?
Acerca del autor

Óscar Murillo
Magister en Ciencias Políticas, FLACSO – Ecuador; Especialista en Pedagogía, Universidad Pedagógica Nacional; Historiador, Universidad Nacional de Colombia.
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