Maduro presidente: el fin de la hegemonía chavista - Razón Pública
Inicio TemasInternacional Maduro presidente: el fin de la hegemonía chavista

Maduro presidente: el fin de la hegemonía chavista

Escrito por Óscar Murillo
2013-16-OscarMurillo1

Análisis de la campaña, de los resultados de una votación reñida y de las implicaciones de esta jornada para el futuro de Venezuela.

¿Campaña relámpago?

Aunque formalmente el Consejo Nacional Electoral convocó a elecciones el 9 de marzo, para una campaña que duraría diez días (que concluyeron el pasado jueves), en realidad la contienda de este domingo 14 de abril comenzó el 8 de diciembre pasado, cuando Hugo Chávez anunció un nuevo traslado a La Habana para someterse a tratamiento médico y declaró a Nicolás Maduro como su sucesor. La que institucionalmente es quizás una de las campañas presidenciales más cortas del mundo, tuvo dos actores previsibles en contienda: Maduro sería candidato ante un eventual fallecimiento de Chávez, y la oposición presentaría de nuevo a Henrique Capriles, gracias a los resultados que él había obtenido el pasado 7 de octubre, y ante la imposibilidad de unas nuevas primarias o de otros candidatos con arrastre electoral.

 

 
2013-16-OscarMurillo1Foto: Alejandro Morales, vía Fkickr

Campaña emocional

La campaña se caracterizó por su escaso contenido programático pues, de manera general, los candidatos coincidían en gran parte de sus propuestas. La contienda se centró más en el impacto de la muerte de Hugo Chávez y, por tanto, la nota predominante – para bien y para mal- fue el carácter emocional de los discursos que invocaban su imagen. La construcción del nuevo mito político, el uso y abuso de Simón Bolívar, la polarización entre pueblo y oligarquía, continuidad y retroceso, “socialismo” y “progreso”, fueron notas dominantes de la campaña que concluye, los cuales, vistos con cierta retrospectiva, no resultan del todo nuevos en la política venezolana.

Propuestas coincidentes

Como reflejo de la pauperización que vive la política venezolana, no resultaba fácil seguir las propuestas programáticas de Maduro y Capriles. Sin embargo, más allá del espejismo que las acusaciones mutuas provocaban en la opinión pública, las diferencias se desdibujan y encontramos numerosas coincidencias entre ambos candidatos. Tanto Maduro como Capriles prometían

  • crear tres millones de empleos,
  • tres millones de viviendas,
  • prevenir la inseguridad y combatir la impunidad mediante mejoras de la policía y una justicia eficiente,
  • ampliar y mejorar las Misiones Sociales para seguir reduciendo la pobreza, y
  • • aumentar la producción de petróleo.

Salvo las supuestas profundizaciones o cambios que se prometían desde cada campaña, éstas de hecho se diferenciaron en otros puntos, particularmente en el legado de Chávez y en la continuidad o retroceso del régimen político que inició en 1998. Un régimen que resultó validado con el triunfo de Maduro, aunque ahora en circunstancias nuevas y con nuevos desafíos.

Chávez, un mito político

 

 
2013-16-OscarMurillo2Foto: Luis Carlos Díaz, vía Flickr

Frases como “Yo sentí el espíritu de él”, en referencia al pájaro que según Maduro encarnó al ex presidente, o “Chávez es el Cristo de los pobres de América”, por más jocosas que puedan parecer, en realidad fueron deliberadas y altamente exitosas en una campaña donde el vacío que dejó el líder carismático se cubre mediante la apelación a las emociones y la construcción de un mito político que, al igual que Perón en Argentina, marcará por largo tiempo la política venezolana. Adjetivar como mito político el uso de la imagen de Chávez no tiene un sentido peyorativo. La historia muestra cómo, en el proceso de construir su sentido de comunidad política, las naciones recurren a mitos fundacionales para incorporar a las grandes mayorías. Fue lo que hizo Chávez al incorporar a vastos sectores populares en una nueva condición ciudadana. La construcción de ese mito se inició en el momento mismo del anuncio de la muerte de Chávez. Primero fue el uso de la espada de Bolívar durante los funerales de Estado, que buscó asociar a Chávez con el Libertador. Luego vino el anuncio de un posible embalsamamiento, que concluyó en la construcción de un mausoleo en el Cuartel de la Montaña ubicado en el barrio 23 de enero, bastión del chavismo, de extracción popular, y uno de los más afectados durante el Caracazo de 1989.

Capriles: “Maduro no es Chávez”

La campaña opositora, por su parte, tuvo tres ejes claramente definidos:

  • Usar la imagen de Chávez para señalar los avances en reducir la pobreza y el bienestar social, estrategia que ya había empleado en la campaña de octubre y que mostró cierta eficacia al competir en el terreno duro de la política chavista.
  • Acusar al oficialismo –con alguna razón- de violar la constitución por sus piruetas tras la muerte de Chávez (posesión de Maduro como presidente encargado en lugar de Diosdado Cabello, y presentación de su candidatura pese a ser vicepresidente en ejercicio), además de acusar a Maduro de mentirle al país sobre el estado de salud del expresidente.
  • Distanciar a Maduro de la figura de Chávez. Al presentarse como el hombre que mantendría los avances realizados, Capriles apeló a la masa de votantes al mismo tiempo que invocaba la privacidad del voto, y contrarrestando lo que denominó el final del “miedo” ante posibles represalias si votaban por él y no por el oficialismo.

El crecimiento electoral de la oposición muestra que esta triple estrategia tuvo eficacia.

Reconocer o no los resultados

 

 
2013-16-OscarMurillo3Foto: Eloy Briceño, vía Flickr

Tras conocerse los resultados, el oficialismo llamó a respetar el fallo de la urnas, pese al margen estrecho que le dio la victoria, en tanto que la campaña opositora acusó de ilegitimo al gobierno actual y señaló que las 3.200 irregularidades registradas durante la jornada harían aún más ilegitima la elección de Maduro. El que se reconozcan o no los resultados de una elección no es cosa de poca monta, y menos en un país cuya crispación puede tornarse violenta. Un régimen político existe y tiene carácter democrático, si los actores aceptan los procedimientos, herramientas e instituciones que validan el acceso al poder.

Triunfo a corto plazo, derrota a largo plazo

Maduro obtuvo la victoria por un estrecho 1,59 por ciento de los votos, resultado que refleja los cambios considerables que han tenido lugar entre las elecciones presidenciales de octubre, el declive de Chávez, su desaparición y la jornada de este domingo. El contraste entre esta elección y la anterior muestra el retroceso del oficialismo y el avance de la oposición. El primero redujo su fuerza electoral en 556.718 votos, mientras que la segunda aumentó el suyo en 801.953 sufragios.

 

 
2013-16-OscarMurillo0

Resultados de elecciones presidenciales

Chavismo sin Chávez y el posible final de una hegemonía

 

 
2013-16-OscarMurillo4Foto: José Orsini, vía Flickr

La carrera política de Maduro tiene un claro sentido ascendente. El ex trabajador del metro de Caracas y líder sindical, pasó a ocupar bajo la Revolución Bolivariana la presidencia de la Asamblea Nacional y fue canciller durante seis años y cinco meses hasta obtener la vicepresidencia ejecutiva. Esa carrera seguirá ahora desde la Presidencia de la República. Sin embargo, los resultados electorales sugieren varias notas de cautela:

  • En primer lugar, la transferencia electoral de Chávez a Maduro no se produjo tanto como esperaba el oficialismo, y el que denominan “hijo” de Chávez no logró sostener la votación del pasado 7 de octubre.
  • En segundo lugar, la hegemonía hasta ahora sostenida del régimen chavista ha entrado en un proceso de replanteamiento. Maduro deberá gobernar hasta el 2019, pero lo hará en una Venezuela que está cambiando y donde el oficialismo no podrá seguir negando la existencia de una oposición.
  • En tercer lugar y, sobre todo, la ausencia física del líder carismático, hace pensar que pese al triunfo, en el largo plazo lo ocurrido este domingo puede acabar siendo una derrota.

 

* Historiador de la Universidad Nacional de Colombia y maestrante en Estudios Políticos de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, FLACSO-Quito.

@oscarmur

 

Oscar-Murillo

Óscar Murillo Ramírez*

 

La contienda se centró más en el impacto de la muerte de Hugo Chávez y, por tanto, la nota predominante – para bien y para mal- fue el carácter emocional de los discursos que invocaban su imagen. 

 

Más allá del espejismo que las acusaciones mutuas provocaban en la opinión pública, las diferencias se desdibujan y encontramos numerosas coincidencias entre ambos candidatos.

 

El que se reconozcan o no los resultados de una elección no es cosa de poca monta, y menos en un país cuya crispación puede tornarse violenta.

 

Artículos Relacionados

Este sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Leer políticas Aceptar

Política de privacidad y cookies