
¿Cómo va la calidad de vida en Bogotá?
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La calidad de vida en Bogotá sigue lejos de ser la ideal. En medio de una desaprobación cada vez más alta, la administración de Galán tiene grandes retos por delante para mejorar la vida de los bogotanos.
Oscar Murillo Ramírez*
Las dimensiones del informe
El 13 de agosto fueron presentados los resultados del Informe de calidad de vida 2023, realizado por Bogotá Cómo Vamos. Este instrumento de medición, junto con las encuestas de percepción ciudadana y la medición de desempeño del Concejo de Bogotá, son los insumos técnicos de este programa, que permiten evaluar la calidad de vida de la ciudadanía, el desempeño de la administración distrital e identificar los retos de política pública para la ciudad.
Con el apoyo de una red académica fueron evaluadas nueve dimensiones, que buscan medir las brechas en la calidad de vida de la ciudadanía.
Las dimensiones del informe incluyen: pobreza – empleo, seguridad, movilidad, educación, salud – demografía, vivienda – espacio público, ambiente, dinámica empresarial y democracia. Además, tiene un componente que evalúa el cumplimiento de las metas del Plan Distrital de Desarrollo, que concluyó bajo la administración de Claudia López.
El derecho a la ciudad debe evaluarse por la capacidad de acceso a servicios y bienes, y por la capacidad de construir una comunidad política que responda a las demandas diversas de quienes la habitan.
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El punto de inflexión en la administración Galán
El informe llega en un momento clave para la gestión de Carlos Fernando Galán. La variación significativa en las encuestas, la aprobación del nuevo Plan Distrital de Desarrollo, el proceso de participación y aprobación de los planes locales de desarrollo, la designación de alcaldes y la superación de la fase más crítica del racionamiento de agua en Bogotá, son elementos que constituyen un punto de inflexión en el primer año de la actual administración.
Las encuestas empiezan a registrar un descenso en la imagen favorable del alcalde. La última medición de Invamer Poll indicó que el 44 % de encuestados desaprueba la gestión de Galán, un aumento relevante del 20% entre febrero y junio de su primer año, que se dio por temas como la inseguridad, el racionamiento de agua y la capacidad del alcalde para comunicar las medidas.
La última medición de Invamer Poll indicó que el 44 % de encuestados desaprueba la gestión de Galán, un aumento relevante del 20%

Aunque otras administraciones han registrado variaciones significativas en la desaprobación, por ejemplo la registrada por Gustavo Petro, con un 22 % durante el primer semestre, lo significativo en este caso es que Galán arrancó su administración con una aprobación importante del 54 %, situación que no se registró en el caso de Petro, que inició mandato con una desaprobación del 43 %.
Esto hace aún más crítico el panorama, en tanto que la tendencia favorable se revirtió en tan solo un par de meses, y luego de una elección en octubre de 2023 que le otorgó un amplío respaldo, luego de ganar en primera vuelta.
A la desaprobación se suma que el 74 % de personas encuestadas consideran que las cosas están empeorando en Bogotá, de acuerdo con la misma encuesta. La inseguridad es el principal problema que aqueja a la ciudadanía, con el 56,5 %; seguido por el desempleo, con el 6,3 %.
El segundo elemento clave para la ciudad es la culminación del trámite que se surtió para la discusión y aprobación del nuevo plan que se convirtió en norma distrital, mediante el Acuerdo 927 de 2024: Plan Distrital de Desarrollo, “Bogotá Camina Segura”, 2024-2027.
Con esto, la administración de Carlos Fernando Galán cuenta con un instrumento fundamental de planeación, que será el termómetro en adelante, para medir su capacidad de gestión durante los próximos cuatro años.
Por otra parte, en virtud de la implementación del Acuerdo 878 de 2023, Bogotá atraviesa un proceso para tener en las localidades los correspondientes Planes Locales de Desarrollo, proceso que aún no concluye y ha dejado insatisfacción en algunos Consejos de Planeación Local y Juntas Administradoras Locales.
A lo anterior se suma la lenta designación de alcaldes locales, ralentizado por la devolución de algunas ternas que presentaron las Juntas Administradoras Locales, la revisión directa que realizó el alcalde mayor, y la relación que guarda este proceso con el trámite del Plan Distrital de Desarrollo en el Concejo de Bogotá. Lo que ocurra a nivel local contribuye a configurar las mayorías necesarias para su aprobación en el cabildo distrital.
Persiste una ciudad segregada e inequitativa
De manera panorámica, los resultados del Informe de Calidad de Vida 2023 evidencian que Bogotá es una ciudad que se expande demográficamente hacia municipios cercanos: Soacha, La Calera y Cota son los municipios con mayor porcentaje de población receptora.
Un caso significativo se encuentra en el municipio de Madrid, que si bien no está entre los mayores receptores, tiene el porcentaje más alto de población que vivía en Bogotá antes de trasladarse al municipio: pasó del 25 % en 2005 al 54 % en 2018.
En términos demográficos, esta característica se suma al aumento considerable del porcentaje de personas mayores de 60 años. La ciudad que envejece se evidencia en que, entre 2005 y 2030, el porcentaje de personas mayores de 60 años pasará de 7,6 % al 18,3 %.
La desnutrición crónica en menores de cinco años alcanzó el 14,9 %. Indicador que viene en aumento desde el año 2021 (11,0 %), y las localidades de Usme (18,9 %), San Cristóbal (17,3 %), y Ciudad Bolívar (17,1 %) son las más altas de la ciudad.
La desnutrición crónica en menores de cinco años alcanzó el 14,9 %. Indicador que viene en aumento desde el año 2021 (11,0 %), y las localidades de Usme (18,9 %), San Cristóbal (17,3 %), y Ciudad Bolívar (17,1 %) son las más altas de la ciudad.

Con el 16,1 %, Bogotá es una de las ciudades con mayor prevalencia de bajo peso al nacer. Cuatro localidades superaron este promedio distrital: Los Mártires (18,4 %), San Cristóbal (18,4 %), Usme (18,3 %), y Ciudad Bolívar (17,9 %).
En materia de vivienda y espacio público resalta que Chapinero, Fontibón y Usaquén, en su orden, tuvieron una reducción significativa de espacio público efectivo por habitante. El déficit habitacional es la manifestación de la brecha existente entre la ruralidad (43 %) y las zonas urbanas (10%).
También es relevante que, aunque se redujo, la mayoría de las 28.642 viviendas ilegales que se registraron en 2023 se ubican en Ciudad Bolívar. Tierreros y bandas ilegales continúan imponiendo la violencia en los territorios del sur de la ciudad, aprovechando la necesidad de techo producida por la pobreza, migración, y la segregación espacial en la ciudad.
La segregación e inequidad se presentan igualmente en materia ambiental. Además de la concentración de material particulado mayor al recomendado por la OMS (Organización Mundial de la Salud) de forma general en la ciudad, la contaminación se concentra en el sur occidente de Bogotá.
En esta materia, la administración que concluyó dejó un saldo en rojo: tan solo una de seis metas del plan distrital se cumplieron. Además, sigue siendo crítico el problema de los residuos sólidos: de la meta de aprovechar el 10 % de residuos sólidos generados en la ciudad, se cumplió tan solo el 39,6 %.
Las desigualdades y vulnerabilidades de género son una constante en las dimensiones evaluadas. En educación, el acceso, permanencia y calidad, son los retos generales más importantes, así como el acceso que niñas y adolescentes tienen a la educación superior una vez concluyen la secundaria. Igual ocurre con la insatisfacción con Transmilenio, en donde la percepción negativa se deriva de robos, costo del pasaje y acoso contra mujeres.
Aunque se registran avances positivos en reducción del coeficiente Gini y de la pobreza multidimensional, monetaria y extrema, poblaciones étnicas, migrantes, mujeres y jóvenes siguen teniendo mayor vulnerabilidad.
Este es un reto que necesita atención si se considera que la recuperación del mercado laboral sigue sin alcanzar los indicadores anteriores a la pandemia, y que estamos en medio de una desaceleración empresarial registrada en los sectores de comercio, industria y construcción.
El derecho a la ciudad
El Informe de Calidad de Vida 2023 dejó un diagnóstico general de la ciudad que, junto con la Encuesta Multipropósito, constituyen elementos que trazan el horizonte de los retos generales que tiene la ciudad para los próximos años. Entre esto están:
- Aunque indicadores generales como los de pobreza multidimensional, monetaria y extrema registran avances, la existencia de poblaciones vulnerables como migrantes, mujeres y jóvenes requiere atención diferencial. Esta situación puede agravarse en el corto plazo, de acuerdo con los acontecimientos políticos recientes en Venezuela.
- De acuerdo con la Encuesta de Percepción Ciudadana, el dato crítico en 2023 se encontró en el aumento del 11 % de personas que afirmaron no haber comido tres veces al día. Las próximas evaluaciones de calidad de vida deberán apuntar a la modificación o no de este factor, a partir de las metas que se propusieron para ampliar la cobertura y capacidad instalada de los comedores comunitarios en la ciudad.
- Indicadores sobre la concentración de la contaminación en zonas específicas de la ciudad abre la necesidad de una discusión sobre el impacto del transporte de carga y los mecanismos de mitigación posibles, la necesidad de adelantar acciones pertinentes para responder a los desafíos climáticos de la ciudad en el actual contexto global y, sobre todo, la urgencia de unas acciones y políticas encaminadas a la justicia ambiental de Bogotá.
En esta materia, el Plan Distrital de Desarrollo aprobado dejó abiertas algunas dudas sobre su capacidad efectiva para responder a la emergencia climática, la protección de la estructura ecológica, la promoción de la educación ambiental y la implementación de las políticas públicas vigentes.
- Bogotá avanzó con la implementación del Sistema Distrital de Cuidado, pero sigue siendo una ciudad desigual e inequitativa para las mujeres. Empleo, pobreza, seguridad y educación, son algunas de las dimensiones que tiene como característica la afectación principal sobre las mujeres, las barreras de acceso, y las inequidades estructurales.
- Otro reto fundamental se encuentra en mejorar los indicadores de percepción. En la gestión pública importa tanto las acciones como los imaginarios que se construyen alrededor de estas. Algunos indicadores de seguridad registran leves mejoras, pero la ciudadanía sigue sin sentirse segura en sus entornos inmediatos, como barrios y transporte público.
- Fortalecer la participación a nivel local es crucial. La ciudadanía necesita servicios y bienes de proximidad, y esto también pasa por la participación en los asuntos comunes e inmediatos en los territorios.
Es necesaria una evaluación rigurosa de los procesos que se han adelantado en el marco de los encuentros ciudadanos y la formulación de los planes locales de desarrollo en virtud de la implementación por primera vez en Bogotá del Acuerdo 878 de 2023.
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Acerca del autor

Óscar Murillo
Magister en Ciencias Políticas, FLACSO – Ecuador; Especialista en Pedagogía, Universidad Pedagógica Nacional; Historiador, Universidad Nacional de Colombia.
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