Elecciones en Estados Unidos: carisma, trampas y video. - Razón Pública
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Elecciones en Estados Unidos: carisma, trampas y video.

Escrito por Héctor Fabio Cardona
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Hector_Fabio_Cardona_GPor cuenta de una mala actuación en la TV, Obama puede haber perdido la presidencia del país más poderoso del planeta. Y Romney podría ganarla por una buena actuación. ¿Cuál es la democracia -y cuál es el país- que así decide una elección crucial?

Héctor Fabio Cardona

Pobre Obama y pobre pájaro Abelardo

La tradición de un primer round en los debates electorales por televisión en Estados Unidos cumplió su papel. Con escasas excepciones, analistas y medios dieron a Mitt Romney por ganador.

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 La tradición de un primer round en los debates electorales por televisión en Estados Unidos cumplió su papel. Mitt Romney fue el ganador, según analistas.
Foto: Facebook del candidato Republicano.

Según CNN, por primera vez en la historia de estos debates un vencedor obtiene más del 60 por ciento de aprobación, lo cual ya se tradujo aparentemente en que Obama haya perdido dos puntos cruciales en intención de voto. Una paliza que puede tener una explicación: Estados Unidos está olvidando su rechazo visceral a la mentira.

Con pocas salvedades, los comentaristas republicanos tendieron a sobredimensionar esta ventaja, una de las pocas que ha logrado el candidato de su partido. Los demócratas han rebuscado en su arsenal estrategias y argumentos para justificar y minimizar la mala noche del presidente.

El debate fue calificado como aburrido, cuando en realidad permitió entrar en detalles sobre temas complejos y trascendentales en política interna: el rol del gobierno federal, los recortes de impuestos y su impacto sobre la clase media, la gestión y los gastos en educación y salud, las salidas a la crisis del empleo y las alternativas energéticas en petróleo, gas y energías limpias.

Los demócratas han rebuscado en su arsenal estrategias y argumentos para justificar y minimizar la mala noche del presidente.

Admitiendo, pues, que se trataron temas fundamentales para el futuro de Estados Unidos, las respuestas a preguntas como ¿por qué ganó Romney? y ¿qué fue lo más importante? revelan el factor realmente preocupante de este primer encuentro: la forma derrotó al fondo, según una abrumadora mayoría de los análisis e interpretaciones.

Michael Shear, del New York Times, resumió el asunto diciendo que la sorpresa fue que Romney demostró que podía ser “enérgico, agresivo y presidenciable”; en cambio Obama fue “aburrido, abstracto y menos humano”, según Andrew Sullivan.

Según la encuesta de CNN, el 56 por ciento de los posibles votantes llegó a la conclusión de que Romney puede ser mejor líder y más apto para mejorar la economía. El resultado se explica, según el medio, por el hecho de que Romney tuvo semanas para practicar, desde su lenguaje corporal hasta cada línea de su arsenal, y porque ni siquiera fue provocado para buscar salidas a preguntas difíciles, porque Obama se enfrascó en justificar lo que ha hecho durante estos últimos cuatro años.

Conclusiones de fondo, pues, basadas en premisas de forma. Según Twitter, ha sido el evento más seguido de la historia, con 11 millones de trinos. Resulta elocuente que la segunda palabra más mencionada durante el debate haya sido Big Bird (Abelardo), el pájaro de Plaza Sésamo, que se quedará sin financiación si Romney gana.

Entre mentiras y trampas

La historia de estos debates y los análisis de la TV como medio de información han puesto suficiente énfasis en el hecho probado en investigaciones de que el impacto de los detalles formales y anímicos sobrepasa a las argumentaciones…casi siempre.

Fabio_Cardona_Elecciones_humano Obama fue “aburrido, abstracto y menos humano”, según Andrew Sullivan.
Foto: Pete Souza

Podría concluirse que la ventaja lograda en términos de actitud y de estilo fue la clave para que los argumentos de Romney se tradujeran en una victoria evidente, tras ir perdiendo por 13 puntos. Según el Pew Research Center, para julio de 2012, Obama gozaba de una favorabilidad de 50 por ciento y Romney solo de 37 por ciento.

Pero en esta ocasión tres hechos nuevos pueden pesar más que las típicas explicaciones de comunicadores, como la de que “Obama observaba despectivamente a Romney o miraba a su atril con frustración” (Washington Wire).

Esos tres hechos son tres mentiras o trampas, antes inadmisibles en la política estadounidense, tan inclinada a la moral por tradición o por convicción:

  1. Romney acomodó sus tesis de campaña para el debate. Cuando Obama atacó sus propuestas en impuestos, salud y educación, Romney renegó abiertamente de ellas y presentó nuevas ideas. Como dijo Ilye Hogue, directora de Amigos de la Democracia, “El lema de Romney fue miente rápido y el de Obama fue confúndete tratando de explicar que eran mentiras”.
  2. La segunda trampa fue resumida así por Donna Brazile: “Romney aprovechó la falta de control del moderador, se apoderó del tiempo e incumplió las reglas del debate. Obama, por el contrario, acogió las reglas”.
  3. Y este video desató una breve, pero comprensible crítica.

    Se trata del instante en que Romney se acerca a su atril: al parecer, saca de su bolsillo un trozo de papel, donde presumiblemente llevaba notas de apoyo. Bien pudo ser su agenda, como se dijo después. El hecho es que fue presentado como prueba de que Romney hizo trampa a otra de las reglas sagradas del debate: no llevar ningún tipo de ayuda, ni siquiera su agenda personal.

Nada tendrían de raro estos trucos en la mayoría de países. De hecho, trampas de todo tipo han otorgado victorias a varios de los gobernantes de hoy en América Latina. Lo importante en este caso concreto es que algo se quebró en la tradición ético–política norteamericana.
 

La verdad está out

Estas supuestas mentiras deberían ser el centro del debate, como cuando Nixon cayó, o como cuando Gerard Ford ignoró el poder de la Unión Soviética en Europa Oriental.

Pero fue todo lo contrario: dieron paso a comentarios contra Obama, como el de Michael Goodwin, colaborador republicano del New York Post, quien criticó al presidente por haber dicho, unos días después del debate, que Romney había mentido: “El haber calificado a Romney como un mentiroso mostró a Obama como un no presidenciable”. En pocas palabras, el debate sobre la mentira o la trampa no es de nivel presidencial. No vale la pena.

Como tampoco valía la pena, en opinión de aquellos que sí se centraron en los temas de fondo, el tratar de desentrañar coherentemente qué tipo de gobierno y de sociedad quieren los estadounidenses.

Peter Baker, del New York Times, aseveró que “gastaron tanto tiempo en detalles que ellos lucían más pequeños. Todo se fue en cortas peleas, que al final ocultaron la lucha de una generación”.

Y Aviva Shen advirtió a los votantes que ninguno de los candidatos estuvo dispuesto a hablarles francamente sobre la legalización de las drogas, la venta libre de armas, la inequidad y la pobreza o las nuevas restricciones impuestas a las libertades ciudadanas.

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La palabra más mencionada durante el debate fue Big Bird (Abelardo), el pájaro de Plaza Sésamo, que se quedará sin financiación si Romney gana.
Foto: Uno de los memes que circuló en Facebook.

La suerte no está echada. Faltan dos debates en TV y un mes de campaña. Como el Washington Wire advierte, “que un candidato pierda una noche no significa que un votante decida cambiar su voto”.

Sin embargo, algo más profundo sigue sin resolverse. Como lo sugiere Brooking.edu: si el estilo de esta campaña no condena trampas ni mentiras y por el contrario las considera ventajas competitivas ¿cómo se comportará el siguiente gobierno? Una forma irónica de recordar a políticos y votantes un nombre que nadie quería evocar: George W. Bush.

 El debate fue calificado como aburrido, cuando en realidad permitió entrar en detalles sobre temas complejos y trascendentales en política interna,

Si Obama confundió política con gobierno y por eso perdió — en opinión de Ricardo Trotti — y si, como vaticina Carlos Enrique Bayo, Romney parece una copia de Rajoy — que promete una cosa, para hacer exactamente lo contrario cuando llegue al poder — resultan muy pertinentes las dudas sobre con base en qué criterios tomará su decisión ese 18 por ciento de votantes indecisos (según Pew RC) que definirá la victoria. Una decisión que tendrá serias consecuencias sobre el comportamiento de las demás democracias y de aquellas que aparentan serlo.

Mal ejemplo

A medida que los problemas del mundo sobrepasan las recetas ideológicas, banalidades como el estilo de liderazgo, las mentiras, los insultos y las teatralidades mediáticas van ocupando el lugar de las verdaderas soluciones.

Cuando Abraham Lincoln fue candidato presidencial, el promedio de tiempo por discurso era de siete horas. Cabe bien preguntarse, suponiendo igualdad de condiciones, ¿cuál es la probabilidad de que a este paso, en cualquier democracia del mundo, un estadista serio, aplicado, con ideas complejas, nuevas y esperanzadoras pueda ganar ante un candidato carismático, entrenado, rápido de palabra, truculento, de ideas elementales… y populista?

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La democracia, el peor sistema político diseñado por el hombre, con excepción de todos los demás — frase trillada, pero atribuida a Churchill — bien podrá ser también uno de los más peligrosos, en virtud del fatal liderazgo de la banalidad mendaz, pero efectiva.

* Periodista, con Máster en Investigación y Comunicación de la Universidad Leicester, Inglaterra. Director de varios noticieros de Televisión, ex asesor de Presidencia de la República (Barco), de tres ministerios (Educación, comunicaciones y salud) y de la Fiscalía General de la Nación. Asesor de comunicaciones estratégicas. 

@HFCardonaG
 

 

 

 

 

 

 

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