
Israel y la decisión de la Corte Penal Internacional
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Como todo político, Benjamín Netanyahu mezcla decisiones sobre la guerra, ideología política y necesidades político-personales. Pero la guerra entre Israel y el extremismo político-religioso musulmán no es una guerra de Netanyahu, como afirma el buenismo israelí, sino una guerra de Israel.
Derecha y centro izquierda
Benjamín Netanyahu, del partido derechista Likud, contrario desde siempre a la solución de dos estados, logró formar un gobierno de coalición con minorías de ultraderecha. Significó romper un pacto implícito entre los partidos relevantes israelíes de no darles poder de gobierno a estos grupos.
En el espectro del polo opuesto se defiende la necesidad de un acuerdo político con los palestinos. En su momento, Shlomo ben Ami (SbA) lo intentó en la forma de dos Estados.
SbA perteneció al Partido Laborista, hoy desdibujado en la política interna. Su último libro, Profetas sin honor. La lucha por la paz en Palestina y el fin de la solución de dos Estados, publicado en 2022, es pesimista desde el mismo título sobre la viabilidad hoy de los dos Estados, propuesta que narra y analiza en detalle en su libro, en particular aquellos diálogos donde participó directamente, en el gobierno de Ehud Barak (1999-2001).
A SbA vale la pena consultarlo. Por su actividad política y de gobierno, y porque es un académico en el buen sentido de la palabra. Conoce el-conflicto-como-es, el gobierno-como-es, negociar-como-es, hacer-política-en-Israel-como-es. Lo de “-como-es” es muy importante, porque otros no conocen las cosas como son, sino como las imaginan.
Por esa condición de SbA comentaré sus declaraciones sobre las decisiones de la CPI en dos momentos, y emplearé sus ideas para describir los dilemas reales de Israel en la guerra actual.
El anuncio de la CPI en mayo
El fiscal anunció la solicitud de orden de captura en mayo de este año; la orden demoró meses en concretarse por razones que se exponen en otro artículo de este número.
Las Fuerzas de Defensa Israelí (FDI) aún no habían entrado en Raffah, posponiendo su ingreso especialmente por presiones del gobierno de Estados Unidos.
En ese entonces SbA concedió una entrevista al diario El Clarín de Buenos Aires; tomo algunos extractos de sus respuestas al periodista: “…realmente no hay una guerra en Gaza en este momento, hay poca cosa en plan de guerra. Netanyahu no para de amenazar que va a invadir la parte sur de la franja de Gaza. Pero no lo está haciendo. A veces parece que es más como una forma de presión sobre Hamas que otra cosa. Así que la guerra en sí, como tal, ya no está, ya no existe.”
Se equivocó. Pero añado algo más de índole geoestratégica. Ya era evidente que el asunto no era Gaza. Estaban Hezbolá, los Hutíes, milicias en Irak y en Siria (no los ejércitos de esos países), y especialmente lo que teje todo esto, Irán. El hecho de que SbA pasara esto por alto puede llevar a pensar que su oposición a Netanyahu le nubló el pensamiento. Cayó en el buenismo, que insiste en que ésta es la guerra de Netanyahu.
Continúa en esta entrevista de mayo: “El mayor problema, que sí es criticable, es la incapacidad del gobierno de Netanyahu de presentar una alternativa política. El facilitar que haya otro tipo de gobierno palestino, la Autoridad Palestina, por ejemplo, en Gaza. Esa sería la verdadera victoria.”
¿Puede asegurar SbA, o cualquier otro integrante de la oposición, que ellos sí saben cómo se hace para conseguir “otro tipo de gobierno palestino”? Esta facilidad para sugerir cosas imposibles pone a SbA en el plano político, no en el plano analítico. Es un clásico reclamo de oposición, porque la oposición siempre sabe cómo hacer las cosas. Sólo es que la dejen gobernar.
Continúa: “La coalición de Netanyahu no entiende- o entiende y no interioriza o no lo convierte en política activa- que más importante que derrotar militarmente a Hamas es derrotarla políticamente”.
Israel no tiene cómo derrotar políticamente a Hamás. Aún faltan cien años para que los palestinos y en general el mundo árabe de pronto acepten al Estado de Israel, insertado en esa esquinita del Miedo Oriente. ¿Acaso pudieron Barak, Clinton y sus equipos de negociación?
Sí, es posible que en efecto esta coalición de derecha se caracterice porque no puede ofrecer nada distinto de ganar batallas, una guerra sin final. Lamentable al mismo tiempo para ambas partes, los palestinos y los israelíes, es que así ha logrado sobrevivir Israel durante más de setenta años, que no es poco. Ya supera a la URSS, que se presentaba como el fin de la historia que la izquierda aceptaba.
La entrevista tenía que ver con la decisión anunciada del fiscal: “Creo francamente que judicializar esta guerra no conduce a ningún lugar. Lo que hay que buscar son salidas políticas. Y ya hemos visto que la Corte actúa normalmente contra ciertos y no contra otros, contra líderes africanos, contra líderes en los Balcanes, pero nunca contra algún general chino o un general americano o mismo europeo. En Srebrenica, los holandeses tienen parte de la culpa. El regimiento holandés, tiene gran parte de la culpa, por indiferencia, por dejadez, de la masacre de Srebrenica en los Balcanes.”
La reciente decisión de la CPI
El 22 de noviembre pasado SbA concedió una entrevista a la W.
Anticipó que no habrá cataclismo político en Israel, ni se producirá nada especial. El riesgo que ya había advertido en mayo sigue vigente: que Estados Unidos, pronto EUT (Estados Unidos de Trump) sancione a países y/o a personas que hayan participado en esa decisión y las que se esperan, como ya hizo en otras circunstancias. El riesgo de enfrentamiento con consecuencias entre la Corte Penal Internacional y Estados Unidos ya viene en camino, según se ve, por pronunciamiento de políticos norteamericanos de ambos partidos, sin haberse posesionado Trump.
Si algún efecto político puede tener dentro de Israel la decisión de La Haya que hoy se conoció, es fortalecer a la derecha, afirma SbA. En efecto, la reacción interna ya se ha notado.

La decisión y el capítulo Gaza de la guerra
Pero su evaluación de la situación de la guerra en Gaza es discutible: [La decisión de la Corte]… “pone de relieve que la guerra en Gaza ya no tiene ningún sentido”. Difícil afirmación.
(1) No es para nada claro por qué el antecedente pone de relieve el consecuente. No explica cómo conecta las dos cosas.
(2) Además, ¿es correcto el consecuente con él mismo, o sea, la guerra no tiene ningún sentido? Es necesario que la oposición sugiera qué deben hacer las FDI para que pase qué en Gaza. Alega el gobierno israelí que la estrategia de Hamás parece concentrarse en torpedear la llegada de ayuda humanitaria a la población con el fin de seguir acusando a Israel de genocidio, pero no es nada claro que Hamás tenga el ‘poder de policía’ suficiente para imponer un mínimo de ley y orden en un territorio donde también hay pruebas de que ha habido convoyes asaltados por bandas criminales. Sin las FDI o algún sustituto el riesgo de parecerse a Haití no es poco.
“El objetivo era rescatar a los rehenes y poner fin al gobierno de Hamás”. “Que entre un gobierno alternativo…”. O sea, ¿si las FDI se van, listo, llega el gobierno alternativo?
Toma como cierto, y debe serlo, que la gente radical de derecha del gabinete de Netanyahu quiere crear asentamientos. Le ha dado tantas largas Netanyahu a estos retrógrados enterradores del Israel liberal, que quién quita que haya pasos en ese sentido, aunque son altamente improbables. Esos asentamientos serían indefendibles, política y militarmente.
Cree SbA que la orden de captura “tiene que acelerar el fin de la guerra”. No es nada claro por qué, y no lo explica.
La clave de la argumentación de ben Ami, y el dilema de Israel, está aquí: “Hablando en términos estratégicos, y no militares (importante diferencia analítica, añado), yo creo que el gobierno fue incapaz de ponerle objetivos políticos [a la guerra en Gaza]… En la segunda guerra mundial se podía justificar el bombardeo de Dresde con sus 40 mil civiles muertos porque hay un objetivo superior que es derrotar a Hitler y crear un orden nuevo…En cambio, el gobierno no explica cuál es el objetivo de tantas muertes…”.
Me temo que el bombardeo de Dresde no se justificaba desde el punto de vista militar. Se justificaba, eso sí, destruir físicamente a Alemania (a lo que ayudó el imbécil de Hitler, que no se rindió), para que no volviera a ocurrir lo de la primera guerra: como Alemania no sufrió destrucción territorial, los fascistas pudieron inventar que los socialdemócratas y los judíos habían traicionado a una Alemania que estaba ganando. Esta mentira de un ejército victorioso la alimentaron sus generales. Destruir a Dresde matando población civil en esa magnitud era innecesario.
La profundización de la guerra en Gaza, hasta el punto en que está en este momento, sí tenía una estrategia. Coincide con la que propone SbA en la entrevista anterior: destruir al máximo la capacidad militar de Hamás. Lo inconveniente es que el objetivo militar se convierte en el estratégico: la supervivencia de Israel.
Al derrotar a Hezbolá el gobierno israelí está consiguiendo, y NO por ninguna decisión en La Haya, que sea viable una negociación para producir ‘un cierto final incierto.
Desde el punto de vista geoestratégico, todo apunta a que Israel ha salido ganando, así como Estados Unidos y la Unión Europea: es palmaria la postración de Irán, que hoy está forzando a la dirigencia de Hezbolá a rendirse. La derrota de Hezbolá y la debilidad militar y política de los Ayatolas desarticula los cuerpos armados que en los últimos años han amenazado a Israel. Importantes analistas coinciden en que el panorama geopolítico del medio oriente está cambiando radicalmente.
Un académico que se apoya en los hechos tiene que considerar la hipótesis de que, por ahora, no se ha podido de otra manera. Así lo demostraron SbA y Barak cuando estuvieron a cargo, como lo narra y analiza en el libro citado.
Un posible balance
Antes de octubre 7 nada de esto estaba en la mente de Netanyahu y de su cuestionable coalición.
El resultado no es una virtud del pensamiento estratégico del gobierno. Fue lo que resultó de reacciones inevitables e inaplazables desde el punto de vista militar.
Israel se libró de un desastre mayúsculo, porque Hamás se precipitó al lanzar su ofensiva en octubre 7 cuando Hezbolá aún estaba en la fase de preparación de algo mucho peor estaba preparando en el norte de Israel, y que hoy ha sido destruido sustancialmente.
Israel puede seguir existiendo, quizá otros 70 años más, de guerra en guerra. Por lo intratable del problema, el objetivo militar, que es la supervivencia de guerra en guerra, es lo que por ahora le queda.
Eso muestran los hechos. Independientemente de si gusta o disgusta la supervivencia, por ahora, del Estado de Israel.
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Acerca del autor
Paul Bromberg
* Exalcalde de Bogotá y miembro fundador de Razón Pública.
paul.bromberg.z@gmail.com
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