¿Quién es el mejor alcalde?: las confusiones de Petro - Razón Pública
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¿Quién es el mejor alcalde?: las confusiones de Petro

Escrito por Paul Bromberg

El reciente incidente en el que el alcalde de Bogotá se autoproclamó sexto mejor del mundo por una malinterpretación de un artículo, permite preguntarnos por qué tanto sirven los concursos internacionales para determinar si un gobernante es bueno o no.

Paul Bromberg*

Lo que dijo el Huffington

En febrero de 2013 el Huffington Post y Bloomberg Philanthropies crearon una plataforma para divulgar las finalistas del Mayors Challenge, concurso promovido por la fundación Bloomberg para estimular la innovación en las ciudades del mundo.

Según el blog, participaron 305 alcaldes en la convocatoria. Un comité seleccionó 20 finalistas en  septiembre de 2012 y la plataforma servía para divulgar los proyectos y recibir los votos por cada proyecto.

Unos meses después, el 15 de agosto pasado, el Huffington Post publicó el artículo “Conozcan los alcaldes del mundo que están transformando sus ciudades”. La siguiente tabla contiene las ciudades y las realizaciones según se presentan en la página web del Huffington, posteriormente editada el 20 de agosto:

Tesalónica (Grecia)

Yiannis Boutaris

No tiene el aspecto de un político tradicional. Es un hombre de negocios, convertido a la política.

Equilibró el déficit heredado, combatió con eficacia la corrupción y revivió el turismo de la ciudad.

Surabaya (Indonesia)

Tri Rismaharini

 

“Mamá Risma”. Tiene una manera particular de gobernar, “cuidando a la ciudad como si fuera su propio/a hijo/a”. A veces dirige el tráfico ella misma, patrulla los parques sobre los que impuso toque de queda a los jóvenes…

Berlin (Alemania)

Klaus Wowereit

Se hizo visible por ser uno de los primeros políticos que se declaró gay. Tres períodos. El artículo no menciona grandes logros.

Calgary (Canada)

Naheed Nenshi

Primer alcalde musulmán de una ciudad importante en Norteamérica.

Se ha enfrentado con promotores urbanos, pero no menciona ningún logro.

Paris (Francia)

Anne Hidalgo

Primera mujer en ocupar el cargo. Ha peleado muy duro para que se refieran a ella no como “la alcaldesa” y no “La Sra. alcalde”. Es hija de antifranquistas refugiados en Francia. No se mencionan logros, pero hay que tener en cuenta que se posesionó recientemente.

Bogotá (Colombia)

Gustavo Petro

Antiguo guerrillero. Se enfrentó con autoridades conservadoras que querían destituirlo y ganó. Genera debate por su agenda ambiciosa: facilitar los diálogos de paz. No menciona ningún logro.

Houston (Texas, EU)

Annise Parker

Primera alcaldesa autodeclarada gay en una ciudad importante. Anteriormente, ejecutiva de la industria petrolera, con un enfoque a favor de las empresas. No menciona logros.

Buenos Aires (Argentina)

Mauricio Macri

Un millonario polémico que entró a la política como candidato a la alcaldía de Buenos Aires luego de 10 años de dirigir el equipo de fútbol Boca Juniors. Menciona tres acciones: financió el sistema de control de inundaciones, creó ciclorutas y estableció una fuerza local de Policía. Ya fuera de la alcaldía se considera un candidato opcionado para la presidencia.

Lo que Petro interpretó

Sin embargo, el 19 de agosto, el alcalde Gustavo Petro tuiteó: “El Huffington Post, uno de los portales más importantes del mundo, me ha considerado el 6º mejor alcalde del planeta”.

El 20 de agosto, el Huffington Post aclaró la columna: “Clarificación: Hemos añadido información de contexto sobre el alcalde de Bogotá Gustavo Petro para reflejar mejor el espectro de opiniones sobre su liderazgo. Se quitaron los números para que quedara claro que no se trata de una lista ranqueada”.

Petro tuvo que superar el oso de haber tuiteado tan alegremente sobre un artículo confuso, leyendo esta aclaración del Huffington a través del filtro de su opinión sobre sí mismo.

Una vez que el periódico El Tiempo publicó la noticia sobre la aclaración que el Huffington Post hizo sobre la lista, el alcalde tuiteó: “Con presión de nuestros medios nacionales, Huffington nos pone entre los 10 alcaldes más transformadores del planeta”.

Según esta declaración de Petro queda claro que el Huffington Post podrá ser uno de los portales más importantes del mundo, pero no es más que un periodiquillo que se deja presionar por los cachacos de El Tiempo. Además el alcalde aclara que Huffington lo habrá destronado del 6º, pero en todo caso lo dejó entre los 10 mejores.

Petro tuvo que superar el oso de haber tuiteado tan alegremente sobre un artículo confuso, leyendo esta aclaración del Huffington a través del filtro de su opinión sobre sí mismo.

El último tuit que envió Petro sobre el tema fue: “Cuanta rabia les genera a algunos que la Ciudad y su administración sean muy bien reconocidas en el mundo”.

Pero hay que aclarar que no es la ciudad, ni es su administración, es una criatura específicamente: Gustavo Francisco Petro Urrego.

Los tuits de Petro corroboran en lo que los alcaldes del cuadro tienen en común: “su propio estilito”. Nadie le va a negar a nuestro alcalde que tiene una personalidad sui generis. Pero en un ranquin de buenos alcaldes, el énfasis debería estar en logros, no en sus pasados, ni en sus declaraciones sobre lo que quieren hacer.

Hace mal el articulista en decir que el proyecto Huffington-Bloomberg caracteriza a los líderes locales por su énfasis pragmático en resolver problemas, no por ser lo que yo traduciría como “fajadores ideológicos”.

Obsesionado por su imagen, Petro tuiteó antes de preguntarse: ¿con qué vara de medir alguien dice que yo soy mejor alcalde que la alcaldesa de Barranquilla, o el de Medellín, o el de Cali? ¿Cómo se mide eso de ser mejores alcaldes?


La fundadora del portal The Huffington Post, Ariana
Huffington.
Foto: Ken Yeung

Premios y ciudades

En los últimos años ha habido inflación de galardones, ránquines, premios, y homenajes de todo tipo a las ciudades y a sus alcaldes. Así que alguien podría alegar que una manera de saber quién es mejor que quién es medir las ciudades por los premios que obtienen.

Por ejemplo, en la misma semana del asunto Huffington se hicieron públicos varios premios que habría ganado Bogotá: “Bogotá, premiada por planeación y cultura sostenible”, tituló el diario El Tiempo, el 12 de agosto. Y el 14 de agosto un noticioso de internet publicó un artículo de Colprensa: “Lo que ha ganado Bogotá con Petro”.

El 16 de agosto Petro tuiteó: “Los premios mundiales que ha ganado la Bogotá progresista”, y nos envió el artículo de Colprensa.

Esta fue otra ligereza de Petro, que comentó, como puerta de entrada al análisis de los premios, el número 2 de la lista: “En diciembre de 2012 la ETB ganó el premio Accenture 2012 a la innovación”.

Pero según los reglamentos del premio: “Para inscribirse en el premio se podrían registrar todas las empresas en Colombia cuyo concepto innovador cumpliera con las siguientes condiciones: haberse lanzado entre el 1º de Enero de 2009 y el 30 de junio de 2011 […]”.

Para este premio se candidatizaron en total 110 ideas, entre las cuales un jurado seleccionó las 5 mejores en cada categoría. La ETB presentó la siguiente innovación en la categoría “Comunicaciones, medios y alta tecnología”:

“Tapas de seguridad con bloqueo antirrobo, contienen un novedoso sistema de seguridad para cajas telefónicas (…) construido a través de tapas fijadas por un mecanismo de palancas que se aseguran con candados unificados y llaves maestras. El elemento de seguridad lo conforma un candado que no es visible, al que se accede por una ventanilla (…) a través de la cual solo cabe el brazo del operador”.

Este mecanismo de alta cerrajería pudo haber sido útil para resolver un problema específico. No es asombroso, pero por alguna razón le habrán dado el premio.


El Ex-alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri.
Foto: Mauricio Macri

Las preguntas a los premios

Este último ejemplo es suficiente para detectar las preguntas que deben formularse sobre el mundo de los premios a ciudades:

(1)   ¿Quién ofrece el premio?

En este caso, fue el capítulo colombiano de una multinacional que vende consultoría tecnológica. ¿Son las empresas concursantes clientes de la compañía? Si la respuesta es sí, no está prohibido que el vendedor ofrezca premios, pero no parece muy transparente.

Si se recibe un premio por comprar o estimular la compra de buses eléctricos, y entre los otorgantes están los fabricantes, se agradece el premio, pero no es bueno hacer muchos aspavientos con él.

(2)   ¿Quién recibe el premio?

El reglamento de Accenture decía que el proyecto postulado debía estar en operación antes de junio de 2011. Entonces no parece que sea un premio a la Bogotá Progresista, como dice Petro, sino a alguien de la ETB, antes de que Petro viniera a impulsarnos como ciudad ganadora de premios.

Este caso específico permite preguntarse en cada premio a quién se está premiando: ¿A la ciudad, representada en su alcalde? ¿Al alcalde en ejercicio? ¿Al alcalde anterior o a los alcaldes anteriores? ¿Al gerente o subgerente de la época que autorizó el riesgo de innovar? ¿A los innovadores de carne y hueso?

Si se le da un galardón a las ciclorutas, ¿debemos decir que llegó el progresismo y las instaló, por el hecho de que quien recibe el premio es el alcalde en ejercicio?

Por ejemplo, en la lista de premios que supuestamente se deben a Gustavo Francisco Petro Urrego está el siguiente: en noviembre de 2013, Bogotá obtuvo el premio Travellers’ Choice 2013, otorgado por el portal TripAdvisor como uno de los mejores destinos turísticos del mundo.

En un ranquin de buenos alcaldes, el énfasis debería estar en logros, no en sus pasados, ni en sus declaraciones sobre lo que quieren hacer.

La distinción fue conferida con base en millones de comentarios y opiniones de los usuarios de la mencionada web. ¿Sin Petro esos millones de comentarios sobre Bogotá como destino turísitico no habrían aparecido?

(3)   ¿Quién postula a los candidatos?

Un proceso clave del mundo de los premios es la postulación. Y muchos premios son de autopostulación. No es “la ciudad” la que envía proyectos para ser postulados, sino los funcionarios. Ante la inflación de concursos, en las entidades hay personas a cargo de buscar en qué postularse. Se hace al trabajo y alguno reventará.

(4)   ¿Quién decide?

Hay de todo, incluido el conteo de votos de los ciudadanos. Pero, ¿en el caso de la ciudad más bella, o la más innovadora, qué peso tiene la votación de sus propios ciudadanos?

Todos estos comentarios sobre las vara frívolas para medir la calidad de un gobierno sirven para pensar que no pueda evadirse la obligación de encontrar criterios y herramientas de medición mejor concebidos. Una tarea nada fácil.

 

* Escuela de Arquitectura y Urbanismo, Universidad Nacional de Colombia. Exalcalde de Bogotá

 

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