Gaza: actores, discursos y estrategias en una guerra prolongada - Razón Pública

Gaza: actores, discursos y estrategias en una guerra prolongada

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En el ámbito comunicacional, Israel ha sufrido reveses constantes frente a Hamás. El tema estos días ha sido la hambruna en Gaza. Aunque el sufrimiento de los gazatíes es evidente, es válida la pregunta de si hay dos versiones de la verdad.

La historia que casi nadie cuenta 

Para presentar la crisis humanitaria en Gaza hay que conocer algo de su historia y entender el propósito de Hamás en ese territorio. Hamás es el acrónimo de Movimiento de Resistencia Islámico, no “Movimiento de Resistencia Palestino”. 

Gaza es una pequeña franja (ver mapa) de 365 km2. Era parte del territorio para la conformación de un Estado árabe según la partición sugerida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1947. A ella migraron, se calcula, unos 170.000 de los 700.000 refugiados.

La estrecha franja fue ocupada por Egipto tras la guerra de 1948-9. Egipto no ofreció ciudadanía a los habitantes ni a sus descendientes, quienes hasta hoy se mantienen como apátridas.

En la Guerra de los Seis Días de 1967 Israel ocupó este territorio, y en los acuerdos de normalización entre Israel y Egipto en 1979 éste no aceptó la franja, de manera que Israel quedó administrándola. En 2005 Israel retiró su ejército y a la fuerza sacó a 7000 colonos, judíos-israelíes que habían establecido asentamientos. Desde esa fecha no hay un solo judío en la franja, y de manera permanente ningún soldado israelí.

Israel entregó la franja a la Autoridad Palestina, encabezada por el sucesor de Yasser Arafat, Mahmud Abbás, octogenario hoy y aún presidente. Toda la infraestructura económica de los asentamientos judíos fue entregada a la Autoridad Palestina. Un tiempo después, estaba completamente destruida, ‘logro’ que se disputan entre sí Hamás y Fatah.

Los procesos políticos internos que se dieron en la franja terminaron en un triunfo electoral de Hamás, una rama de los Hermanos Musulmanes (sunitas fundamentalistas, organización fuera de la ley en Egipto). Tras una breve y cruenta guerra civil, Hamás expulsó a la Autoridad Palestina en 2007. Egipto e Israel establecieron un bloqueo por tierra, mar y aire, cada uno por sus respectivos temores.

El protoestado de Gaza

Gaza puede calificarse como protoestado. La hegemonía del aparato político-religioso-militar llamado Hamás es casi total (el ‘monopolio de la fuerza legítima’ weberiano). Aun así, hay en Gaza otras organizaciones armadas menores y del mismo talante. No compiten por el aparato de Estado interno, en cuanto comparten el mismo propósito de destruir a Israel.

La segunda más importante es la Yihad Islámica Palestina (PIJ) con su aparato armado –brigadas Al-Quds– que tienen adherentes en algunas zonas de la franja, y otras menores que cuentan con –o más bien son– grupos armados, mencionados profusamente en las noticias, como las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa, las brigadas Salah al-Din y Jaysh al-Islam, estas últimas vinculadas a Al-Qaeda.

Hamás es la única de estas organizaciones que cumple la tarea en todos los aspectos de una configuración estatal: diplomacia, policía con todas las oficinas asociadas al ‘mantenimiento del orden’ –como las cárceles y los encargados de ajusticiamientos, generalmente sin juicio–, educación, infraestructura, salud, centros de entrenamiento militar (han encontrado 83), y ministerios, de los cuales es muy conocido el Ministerio de Salud. Éste suministra la información sobre defunciones. Según las informaciones del Ministerio, que podrá alegar que su función es registrar decesos, entre estos difuntos no hay combatientes. Estas cifras de defunciones son las que citan las agencias internacionales, para que el lector crea que todos son civiles asesinados por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).

La ideología de Hamás

Hamás, que además del acrónimo es una palabra que se traduce al español como ‘fervor’ o ‘entusiasmo’, se fundó en la franja de Gaza en la primera intifada, en 1987. Tiene dos documentos programáticos, la Carta o Pacto Fundacional de 1988, y el Documento de 2017.

Fragmentos del texto de la Carta: 

  • El segundo párrafo de este extenso documento contiene la siguientedeclaración: “Israel existirá y continuará existiendo hasta que el islam lo destruya, tal como ha borrado a otros antes”.
  • Artículo 7. “El día del Juicio no llegará hasta que los musulmanes combatan contra los judíos, matando a los judíos… Cuando el judío se esconda detrás de piedras y árboles, las piedras y árboles dirán: hay un judío detrás de mí, ven a matarlo.”
  • Artículo 11: “Palestina es una tierra islámica… consagrada para las generaciones musulmanas hasta el Día del Juicio Final…  Esta es la ley que rige la tierra de Palestina en la Sharia (ley islámica), y lo mismo aplica a cualquier tierra que los musulmanes hayan conquistado por la fuerza, ya que, durante las épocas de las conquistas islámicas, los musulmanes consagraron estas tierras a las generaciones musulmanas hasta el Día del Juicio Final”.
  • Artículo 13: “No hay solución para la cuestión palestina salvo mediante la yihad. Las iniciativas, propuestas y conferencias internacionales son una pérdida de tiempo y esfuerzos vanos”.
  • El artículo 22 se refiere a “Fuerzas de apoyo detrás del enemigo”, una diatriba en la que fusionan el occidente moderno con el sionismo: “Con su dinero, impulsaron revoluciones … Estuvieron detrás de la Revolución Francesa, la revolución comunista y la mayoría de las revoluciones de las que oímos hablar aquí y allá. Con su dinero, formaron sociedades secretas, como la masonería, los clubes rotarios y de Leones y otras en diferentes partes del mundo con el fin de sabotear sociedades y lograr los intereses sionistas.”
  • El artículo 28 termina con esta declaración: “Israel, el judaísmo y los judíos desafían al islam y al pueblo musulmán. «Que los cobardes nunca duerman»”. 
  • Artículo 32: “Después de Palestina, los sionistas aspiran a expandirse desde el Nilo hasta el Éufrates. Cuando hayan asimilado la región que conquistaron, aspirarán a una mayor expansión, y así sucesivamente. Su plan está plasmado en los «Protocolos de los Sabios de Sión».

La estrategia de Hamás

La estrategia militar de Hamás tiene varias caras. Han declarado a menudo que la comunicación es crucial.

Hamás agrede al ocupante (no se refieren a los asentamientos de Cisjordania, sino a esos judíos que comenzaron a llegar al territorio desde finales del siglo XIX), secuestran a unos cuantos, o envían una andanada de cohetes; Israel responde en general con bombardeos selectivos, atentando contra dirigentes o en incursiones focalizadas. A medida que las operaciones de Israel avanzan, comienza el eco mediático internacional. La situación política se vuelve imposible para Israel, que se retira con o sin acuerdo. Hamás se declara victorioso y comienza otro ciclo. 

Bajo esta estrategia, el texto de la Carta Fundamental: “…las iniciativas, propuestas y conferencias internacionales son una pérdida de tiempo y esfuerzos vanos” era contraproducente. Así que, en mayo de 2017, Hamás da a conocer el Documento de 2017) que, según sus líderes, de ninguna manera deroga el anterior, sino lo complementa: es el componente diplomático del proyecto “desde el río Jordán hasta el mar”.

El viraje comunicacional es notable: breve, menos retórico, suprime alusión a los judíos para concentrarse en los sionistas, privilegian las reivindicaciones palestinas –aunque bajo el islam–, emplean profusamente la palabra “derechos”, pero nunca como derechos individuales, repiten palabras que endulzan los oídos de Occidente.

Van algunos detalles: 

  • Sin cambiar el nombre del movimiento, en su primer artículo se redefinen: “El Movimiento de Resistencia Islámica “Hamas” es un movimiento islámico palestino de liberación y resistencia nacional.”
  • Su conflicto es “con el proyecto sionista, no con los judíos por su religión.” Sólo mantiene en este sentido el propósito de destruir a Israel y establecer un Estado Palestino Islámico con capital en Jerusalén. 
  • Ya no rechaza las relaciones internacionales. Solamente “se consideran nulos y sin valor: la Declaración Balfour, el Documento del Mandato Británico, la Resolución de la ONU sobre la Partición de Palestina y cualesquiera resoluciones y medidas que se deriven de ellos o sean similares a ellos.”
  • Tienen confianza en unas nuevas elecciones, como las que los llevaron al poder en 2007. “La OLP [la Autoridad Palestina, pero no la actual, sino la que resulte de su democracia: 1 ciudadano, 1 voto, 1 sola vez] constituye un marco nacional para el pueblo palestino, tanto dentro como fuera de Palestina. Por lo tanto, debe preservarse, desarrollarse y reconstruirse sobre bases democráticas para asegurar la participación de todos los constituyentes y fuerzas del pueblo palestino, de manera que se protejan los derechos palestinos.”
  • Aunque está lejos de reconocer derechos de las mujeres, las encomia en su participación en la liberación. Artículo 33: “La sociedad palestina se enriquece con sus personalidades destacadas [cita algunas categorías sociales] … y con mujeres que trabajan juntas por el logro de los objetivos nacionales y la construcción social, impulsan la resistencia y logran la liberación. Y en el artículo siguiente: “El papel de las mujeres palestinas es fundamental en el proceso de construcción del presente y el futuro, como siempre lo ha sido en el proceso de construcción de la historia palestina. Desempeña un papel crucial en el proyecto de resistencia, liberación y construcción del sistema político”.

Los siete pasos de Israel

Las acusaciones de genocidio –ayudadas por las declaraciones de lunáticos integrantes del gabinete del gobierno de Israel (ver figura)– han estado presentes desde el comienzo de la guerra, y tampoco son nuevas, vienen de años previos a la guerra actual. En esta guerra han variado con el tiempo, pero aquí trataremos específicamente el tema del desabastecimiento alimentario.

La estrategia israelí después del cese al fuego en marzo pasado consistió en (1) aumentar la presión militar para forzar a Hamas a negociar; (2) copar territorio de manera permanente para despejar franjas de la presencia de Hamás; (3) buscar secuestrados (lograron encontrar 8 cadáveres); (4) eliminar operativos (son en rigor soldados, pero no llevan uniforme; por su parte Israel se refiere a ellos como “terroristas”) y especialmente líderes de Hamás (cayó el sucesor de Yahya Sinwar, su hermano, junto con otros líderes importantes, y han caído otros líderes), (5) destruir infraestructura de túneles (han volado varios kilómetros); (6) Suspender el ingreso de ayuda humanitaria, con lo que se esperaba reducir los sobrantes en existencia cuya comercialización permite a Hamas pagar a sus ‘tropas’ y mantener el poder sobre la población (se calcula en 500 millones de dólares lo que ha recibido Hamás en este negocio); (7) todo esto mientras Israel diseñaba y ponía en operación, junto con los Estados Unidos, un sistema de distribución que impidiera a Hamás apropiarse de la ayuda humanitaria.

Desde el punto de vista militar, para Israel, la estrategia de producir hambruna no tiene ningún valor, porque Hamás no se sentirá presionado por el sufrimiento de la población gazatí, a la que la educado durante 20 años en la necesidad de la Yihad. Al contrario, a Hamás le sirven las víctimas propias. Lo ha dicho.

Se reportaron problemas de financiación a Hamás. La distribución de alimentos por parte de GHF, en espacios despejados por las FDI comenzó con tropiezos. Hoy parece que se ha estabilizado: el 20 de julio la fundación reportó haber distribuido en total 89 millones de raciones alimenticias desde el comienzo de su operación; tan solo en la fecha de reporte distribuyeron 2.2 millones, sin ningún incidente.

Pero este éxito solo se dio en el sur, en la zona de Rafah, en donde ya no hay control militar de Hamás (ver figura).

Las respuestas de Hamás

¿Cuál se esperaba podía ser la estrategia de Hamás para no perder su fuente económica más importante, a la vez un mecanismo clave para mantener el dominio sobre la población? Tres caminos:

(1) Entorpecer el funcionamiento del nuevo mecanismo. Organizar la distribución a grandes cantidades de gente buscando alimentos es saboteable. No hay espacio aquí para analizar la veracidad de las versiones sobre los muertos en este mecanismo de distribución. En todo caso, en el eco mediático se confunden la distribución a cargo de la GHF y el ingreso de camiones con ayuda humanitaria con destino a los canales de distribución de Naciones Unidas. Ríos de personas montándose a camiones en movimiento y enfrentándose entre sí para conseguir especialmente bultos de harina, que llevan a consumir o a comercializar.

Se conoce que el fin de semana pasado había 900 toneladas de alimentos dentro de la franja, cientos de camiones por descargar o llevar a los sitios de acopio, todo a la intemperie, a cargo de Naciones Unidas. Se culpan entre sí la UNRWA y las FDI de que no se hayan puesto en circulación. Pero el más interesado en que lleguen a la población es Israel. Por eso, la GHF ofreció en una columna del Wall Street Journal distribuirlo por su cuenta, pero no recibió repuesta de la UNRWA.

(2) Deslegitimar el proceso. La ONU, desde Guterres, hasta Philippe Lazarini, pasando por Francesca Albanese que ya no está, censuraron el mecanismo, por ilegal y contrario al derecho humanitario. No es el lugar para entrar en polémica jurídica. Para Israel la ONU no es un operador neutral, y si el clamor es la desnutrición y el riesgo es de hambruna, la prioridad es que llegue la ayuda.

(3) Difundir la imagen de hambruna.

Las imágenes del hambre

La victoria de Hamás en la comunicación ha sido contundente. Por una parte, están las imágenes de las hordas de personas en busca de alimentos. Muestran necesidad, y han circulado profusamente. Pero no son una imagen de desnutrición.  Otras han ocupado primeras planas, más conmovedoras (ver figura, tomada de Abu Ali Express).

Son imágenes individuales de niños con sus madres (aparentemente).

La fotografía del grupo merece un análisis aparte. Es del mismo tipo que la siguiente, que no salió bien, pues alguien estaba sonriendo detrás de la artista.

Hace pocos años vimos fotografías de una hambruna real, la del Yemen. Si hubiera habido imágenes semejantes en Gaza, se difundirían profusamente.

Las más conmovedoras son de niños que sufren enfermedades específicas (ver figura)

Hay una buena cantidad de fake news en todo esto, y de noticias no declaradas. Imposible que no. Se trata de un frente de combate (ver figura)

La tragedia es muy real 

Entonces, ¿no hay una situación humanitaria catastrófica en Gaza? Claro que la hay. Hay una guerra, aunque la primera ministra de Irlanda supone que no y recibió el aplauso unánime de la gente de bien. Es una guerra en un escenario urbano, con 500 kilómetros de túneles y se calcula más de 50000 salidas a todo tipo de inmuebles: jardines infantiles, casas de habitación, hospitales. Sirven de refugio a soldados no uniformados de una de las partes y esconden secuestrados que la otra parte tiene que liberar, mediante presión militar que conduzca a la negociación.

Y hay un pueblo que sufre masivamente la guerra, sus viviendas han sido destruidas, han visto interrumpidas sus vidas, con seguridad tienen familiares fallecidos –algunos de ellos combatientes por convicción o por salario– tienen hambre, sed, y llevan en esto casi dos años.

Si hubiera una oferta inmediata de liberar a todos los secuestrados, Israel seguramente se retiraría de Gaza. No se puede asegurar, porque la oferta no ha aparecido.

No debe confundirse el pueblo alemán con los nazis, ni debe confundirse el pueblo gazatí con Hamás. Pero en una guerra, aunque sea entre un protoestado y un Estado, es imposible que la gente no lleve del bulto. Al igual que los alemanes en su momento con los nazis, los gazatíes son hoy, principalmente, víctimas de Hamás.

Le recomendamos: Guerra en Gaza: el camino de la autodefensa hacia la represalia

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Paul Bromberg
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Paul Bromberg

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Paul Bromberg

* Exalcalde de Bogotá y miembro fundador de Razón Pública. paul.bromberg.z@gmail.com

3 comentarios de “Gaza: actores, discursos y estrategias en una guerra prolongada”

  1. Un artículo negacionista, cómplice del genocidio, filosionista, contraevidente. El frente liberal de apoplejía moral. Una vergüenza. Quién financia Razón Pública: el AIPAC, el IDF o la oficina de Bibi.

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