La Situación de Desastre Nacional en medio del Desastre Global
Foto: Procuraduria

La Situación de Desastre Nacional en medio del Desastre Global

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Reflexiones sobre las crisis planetarias advertidas desde mucho tiempo atrás, y los desafíos y posibilidades de Colombia para aumentar su resiliencia en medio de una Situación ya declarada de Desastre Nacional.

Una colcha de retazos

Entre mis intentos por ser coherente, de un tiempo para acá me he empeñado en reciclar ―o más exactamente, en reutilizar ―titulares o fragmentos de artículos escritos años atrás que creo siguen siendo útiles o que contienen “alertas” en las cuales lamentablemente no me equivoqué.

Así, por ejemplo, en un texto titulado Biodiversidad: colcha de retazos sobre el tema y la importancia de su valoración, escribí este elogio de las colchas de retazos que aquí voy a reutilizar: “… las colchas de retazos suelen ser expresiones tangibles y coloridamente bellas, de una cultura en la cual resulta inconcebible el desperdicio de lo que todavía tiene utilidad; de una cultura que satisface, sin derroches innecesarios, las necesidades cotidianas, no por avaricia sino por responsabilidad; de una cultura que valora la imaginación y el trabajo manual de quienes–mujeres por lo general– se dedican a juntar trozos de telas que se quedaron sin vender en el almacén, o que sobrevivieron a la pérdida de una prenda, de un cubrelecho o de un mantel que por algún motivo dejaron de existir. Fragmentos en los que sigue vivo algún textil que alguna vez formó parte de la memoria y por ende de la identidad familiar”.  

Mi artículo de hoy en Razón Pública también es una colcha de retazos, empezando porque retomo dos textos publicados en esta misma revista:

El primero (de enero de 2012) titulado Lo primero es lo primero: Colombia tiene con qué , donde afirmo que “Tenemos que adaptarnos al cambio climático y a la variabilidad climática, asegurar la disponibilidad y el acceso al agua, garantizar la seguridad alimentaria y reafirmar nuestra identidad respecto del territorio. El mundo está cambiando, Colombia tiene con qué, y el momento es ahora”.

El segundo (de agosto de 2022), con el título reciclado Colombia tiene con qué, se resume así: “En medio de una crisis geopolítica, económica, sanitaria y climática global de grandes proporciones, Colombia posee condiciones excepcionales para enfrentar los desafíos y reducir su vulnerabilidad. El gobierno que hoy comienza es su mayor esperanza.”

Decálogo ante la crisis 

De un “Hilo Desastrólogo” publicado el 11 de noviembre pasado en mi cuenta de Twitter retomo ―y complemento ―algunos retazos: 

1º – Estoy totalmente de acuerdo con la decisión de declarar la Situación de Desastre que han tomado el presidente Gustavo Petro, el director de La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres UNGRD y los demás actores a los cuales la Ley 1523 de 2012 les asigna esa responsabilidad (artículos 55 y siguientes). 

2º – Si bien la Ley 1523 de 2012 ―como cualquier otra norma vigente― admite algunos ajustes, cada vez reconozco más en ella una herramienta valiosa, conceptual y práctica para la gestión Integral del Riesgo de Desastres en Colombia. Su estricto cumplimiento es fundamental para lograr ese propósito.

3º – Dicho lo anterior, me parece importante invitar nuevamente a reflexionar sobre algunos conceptos básicos del Continuum Gestión Ambiental – Gestión del Riesgo de Desastres – Gestión Climática que recientemente abordé en el artículo titulado Pistas para entender los desastres climáticos, también publicado por Razón Pública. 

4º – Primero que todo, insistir en que los desastres no son naturales, a menos que se considere «natural» que la Naturaleza (comenzando por el agua) se rebote como consecuencia de los atropellos cometidos por decisiones humanas que vulneran sus Derechos Fundamentales.

Recordemos que La mayoría de los ríos y quebradas que se desbordan son rebeldes sin cauce.

5ª – Los desastres que están ocurriendo en distintos lugares del mundo, pero especialmente en Colombia, desencadenados por inundaciones, deslizamientos, incendios forestales y sequías, ya han ocurrido anteriormente. Olvidarlos (la amnesia institucional y/o comunitaria) es una causa grave de vulnerabilidad.

6º- A la Gestión del Riesgo (incluyendo a la respuesta en emergencias) también es necesario hacerle Gestión del Riesgo. De lo contrario se puede aumentar la vulnerabilidad de ecosistemas y comunidades y crear nuevos y más graves riesgos.

7º – El impacto de la crisis climática sobre los territorios es más grave en la medida que se suma a los impactos del conflicto armado, lo cual es evidente en los territorios andinos, costeros, orinocenses y amazónicos de Colombia.

8º Los confinamientos, los desplazamientos forzados y otras afectaciones a las comunidades por una combinación de ambos procesos, son un drama que hoy afecta a millones de seres humanos. Con el agravante de que detrás de los fenómenos climáticos que desencadenan desastres no existe la intención de generar víctimas y daños. Por el contrario, en el conflicto armado esa intención si es consciente, expresa y planificada.

Es cada vez más urgente lograr simultáneamente la paz entre los seres humanos y la paz con la naturaleza.  

En la medida de lo posible hay que adoptar estrategias para una Resiliencia de Amplio Espectro que fortalezca a las comunidades para enfrentar amenazas de distintos orígenes (antrópicas y/o socio-naturales). En los saberes ancestrales existe un banco de saberes sobre los cuales se pueden desarrollar esas estrategias.

9º – Hacerle Gestión del Riesgo al Continuum Gestión Ambiental – Gestión del Riesgo de Desastres – Gestión Climática, incluye que el Estado, los medios de comunicación y las comunidades ejerzan y exijan una ética activa en el manejo de los recursos de todo tipo para manejar la emergencia.

Resulta indignante ver la situación de las comunidades de la Guajira afectadas por la crisis climática y saber las millonadas que se robaron quienes, desde la UNGRD, sumas que estaban destinadas a reducir la vulnerabilidad de las comunidades de esa región del país.

10º – Termino este hilo-decálogo proponiendo como guía para la acción  el siguiente listado de “Derechos de Personas y comunidades Afectadas o Susceptibles de ser afectadas por desastres”.

Foto: Alcaldia de Quibdó - Ese drama de estar atrapados en la trenza de la crisis climática con el conflicto armado ya lo están padeciendo las comunidades del Chocó Biogeográfico,

La situación -por declarar- de Desastre Global

Basta enterarnos a través de cualquier medio de comunicación, de los desastres que hoy están afectando tanto a los “países desarrollados” (lo cual no solía ser frecuente) como a los “países en vías de desarrollo” (calificación que indica que todavía no generamos un impacto tan grande sobre la Tierra… pero que si nos esperan y nos ayudan, ya los alcanzamos).

En estos días, como consecuencia de la elección de Trump como presidente de Estados Unidos, una gran parte de los habitantes (y muchos de los gobiernos) de la Tierra, nos declaramos en alerta naranja, conscientes de las implicaciones que tiene que un negacionista de la crisis climática y de sus causas de origen humano esté próximo a tomar el poder y a tener al alcance de su dedo el temido “Botón Nuclear”.

Lo que no nos imaginábamos era que a menos de dos meses de la posesión de Trump, el presidente Biden aumentara las tensiones que pueden conducir al estallido de una guerra nuclear con Rusia. La tragedia que vive Ucrania y el horror cotidiano para los habitantes de Gaza puede hacer metástasis al resto del mundo, así las armas que hasta ahora están usando allá no sean de tipo nuclear.

Colombia tiene con qué 

Varias políticas del Gobierno actual, cuyo cumplimiento (al menos de manera parcial) se está logrando en medio de tanta dificultad, apuntan a transformar la relación de la Colombia urbana con la Colombia rural, que hoy es de parasitismo, en una relación de simbiosis regida por valores y acciones efectivas de solidaridad, equidad, reciprocidad y corresponsabilidad, 

Los jóvenes que opten por el llamado Servicio Social para la Paz -y las jóvenes que también, bajo ese marco- se conviertan en gestores y gestoras de paz con la naturaleza y entre los seres humanos, deberán cumplir la función de vectores de vida, que se encarguen ―no de inventar lo que ya está inventado― sino de difundir las estrategias que les han permitido a tantas comunidades, sobre todo rurales, asegurar su autonomía alimentaria, convivir por las buenas con el clima y con el agua, manejar la salud a través del diálogo entre la medicina “occidental” y los saberes ancestrales, construir modelos educativos apropiados para cada territorio… 

En fin, convertirse en expresiones de la berraquera de la vida para resistir y vencer las amenazas que durante tanto tiempo las han colocado al borde de la extinción. Sin lugar a dudas Colombia tiene con qué.

Epílogo: Comenzando 2015 sustenté este listado de 18 Ventajas Comparativas de Colombia para co evolucionar con el cambio climático. 

Lamentablemente hoy, una década después, me doy cuenta de que algunas de esas “ventajas comparativas” se han debilitado, especialmente por decisiones equivocadas en materia de “desarrollo”, por falta de la necesaria Gestión Ambiental y Gestión del Riesgo de Desastres, no solamente ante procesos de la naturaleza, sino también para prevenir que procesos tan necesarios como el acuerdo con las FARC que está cumpliendo ocho años, pudieran dar lugar a hechos no deseados cuyas consecuencias se están viviendo de manera directa e indirecta en algunas regiones del país.

Esto lo advertimos en el texto Base ambiental para la Paz: la necesidad de hacerle gestión del riesgo al Paz-Conflicto que pueden descargar en esta página de Planeta Paz.

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Gustavo Wilches-Chaux
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