
Elecciones en tiempos de hastío: el laberinto político y social en Perú
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Tras una jornada marcada por fallas logísticas y el fantasma del fraude, Perú se encamina a una segunda vuelta en medio de una profunda inestabilidad y el avance de coaliciones parlamentarias.
La continua inestabilidad
El domingo 12 de abril de 2026 se realizó la jornada para elegir al próximo presidente y Congreso de la República en el Perú. Este mecanismo democrático e institucional aspiraba a cerrar la inestabilidad política que se ha manifestado en ocho presidentes en diez años, la configuración de una coalición autoritaria compuesta por partidos políticos que controla el parlamento y a una creciente inseguridad traducida en violencia cotidiana contra la ciudadanía.
El proceso electoral, último eslabón de la erosión democrática en el Perú, no logró despejar las incertidumbres debido a fallas registradas durante la jornada, lo que pone en riesgo la capacidad institucional de las elecciones como mecanismo democrático para la resolución de las disputas políticas.
La jornada se caracterizó por las siguientes situaciones y efectos:
-Problemas logísticos de la Oficina Nacional de Procesos Electoral, ONPE, para instalar mesas en algunos puntos en Lima Metropolitana y en el exterior que dejaron sin posibilidad de ejercer el derecho al voto a 63.000 ciudadanos en por lo menos 215 mesas que no lograron su apertura.
-Prolongación de la jornada electoral hasta el lunes 13 de abril, por decisión del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), para garantizar el derecho constitucional al voto y no afectar los resultados en Lima Metropolitana, aunque se cuestionó que quienes votaron al día siguiente lo hicieran conociendo resultados parciales y, en consecuencia, sesgando su elección a nivel presidencial.
-La exigencia de destitución de Piero Corveto, jefe de la ONPE, realizada por la Unión de Gremios Empresariales a la Junta Nacional de Justicia (JNJ) -institución controlada por los partidos de la coalición autoritaria-, algo que, de darse, se sumaría a la crisis institucional e inestabilidad existente.
-La narrativa del fraude que ha levantado Rafael López Aliaga, candidato de la extrema derecha, para desconocer, mediante la movilización, los resultados electorales que no le son favorables.
-Por último, un voto finish por el segundo lugar, que distancian por mínimos porcentuales al candidato de izquierda, Roberto Sánchez, del derechista López Aliaga.
Crisis estructural de la democracia en Perú
El caso peruano ha sido un estudio de caso sobre los problemas que enfrenta la democracia como régimen político, la inestabilidad asociada a las variaciones permanentes de gobierno durante la última década, el lugar que tienen la ciudadanía, los movimientos sociales y la sociedad civil en la construcción democrática.
Algunos autores sostienen que este país podría ser una nueva manifestación de retroceso democrático, no por la concentración del poder, sino por lo contrario: un vaciamiento de este, en razón de la fragmentación electoral, el amateurismo político, que lleva a que la inexperiencia haga ineficaz el ejercicio del gobierno, y una ausencia de vínculos entre partidos políticos y sociedad.
Aunque estas variables hacen parte de la más reciente manifestación crítica del retroceso democrático en el Perú, la lectura también puede ubicarse en los planos institucionales, en la capacidad de agencia de los actores políticos y sociales, y en las dificultades históricas que ha atravesado el Perú para la consolidación democrática.
La tortuosa transición a la democracia
En la historia reciente, el camino sinuoso hacia la democracia en el Perú se puede ubicar en algunos hitos identificables:
-Impacto de la violencia política. Cuando Perú aspiraba a transferir el poder a los civiles en unas elecciones para reconstruir el régimen democrático, inició la década más violenta de su historia reciente. El 17 de mayo de 1980, cuando Perú se preparaba para realizar elecciones presidenciales, luego de 12 años de régimen militar a cargo del Gral. Juan Velasco Alvarado (1968-1975) y el Gral. Francisco Morales Bermúdez (1975-1980), el PCP-Sendero Luminoso dio inicio a la lucha armada, en el distrito de Chuschi, departamento de Ayacucho.
-Baja legitimidad de la democracia. La consolidación democrática que se esperaba fuera posible con la constitución de 1979 y las elecciones de 1980, no logró materializar las reformas políticas y sociales por cuenta de la violencia insurgente, la hiperinflación, y el descrédito de la política organizada que fue incapaz de reforzar la legitimidad del régimen democrático y resolver las demandas de una sociedad que se consideraba a sí misma sitiada por unos actores violentos, a quienes se les percibía como factor de creciente amenaza y con alta capacidad de destrucción, situación que no era lejana de la realidad.
-El colapso democrático de los noventa. La llegada de Alberto Fujimori en 1990 se encontró frente a un escenario de partidos políticos divididos, crisis económica, violencia política, y apoyos mayoritarios en la opinión pública de manera estable durante su primer gobierno (1990-1995), los cuales reclamaban “mano dura” y que sin una sólida tradición de libertades individuales facilitaron a Fujimori el campo libre para clausurar las limitadas pero existentes reglas constitucionales y concentrar aún más el poder, teniendo como respaldo a las Fuerzas Armadas, el Servicio de Inteligencia Nacional, sectores del empresariado y organismos financieros internacionales que le permitieron el “autogolpe” en abril de 1992 que clausuró el congreso y el poder judicial, suspender la constitución, arrestar opositores, y sancionar una nueva constitución neoliberal ese mismo año.
-Democracia y neoliberalismo. Luego de la fuga de Alberto Fujimori a Japón en noviembre de 2000, esta fuerza política perdió a su líder, pero las bases del modelo neoliberal que él instauró se mantienen. El gobierno de Alejandro Toledo (2001-2006), elegido democráticamente, no se tradujo en solidez institucional, vínculos orgánicos entre partidos políticos y sociedad, y no redujo la distancia entre Lima y la costa y el Perú rural que se ubica en las zonas andinas y el oriente selvático, una distancia que se ha manifestado en varias elecciones presidenciales, tal como ocurrió con Ollanta Humala en 2011 y Pedro Castillo en 2021.

Coalición autoritaria, inseguridad ciudadana, movilización social
Bajo esta perspectiva histórica, Perú combina rasgos de una crisis estructural prologada en el tiempo que ha impedido consolidar una arquitectura institucional democrática y con ello unos liderazgos políticos capaces de gobernar que conecten con las demandas ciudadanas, junto a una crisis coyuntural que se deriva de la instauración de una coalición autoritaria que representa la mayoría en el Congreso de la República, la creciente inseguridad ciudadana, y un hastío de la ciudadana con la política organizada como producto de su baja credibilidad y fuerte represión a la movilización social en los últimos años.
La coalición autoritaria es la concentración de poder que ejercen actualmente los partidos políticos mayoritarios en el Congreso de la República y que, por esa vía, reparten cuotas de poder y recursos públicos, legislan a favor de cuestionados intereses como la minería ilegal o las denominadas “leyes procrimen” que redujo los tiempos para la prescripción de un delito, permitiendo la impunidad, y ejerce un parlamentarismo de facto que pone o depone presidentes y organizó un poder bicameral en contravía del voto ciudadano en el referéndum de 2018.
De acuerdo con la Encuesta IEP sobre política y democracia de 2026, el 41% de encuestados considera que la inseguridad ciudadana es el principal problema que le afecta, muy por encima de la economía (20%), la corrupción (11%) y la inestabilidad política (9%).
Para enero de 2026, el Observatorio del Crimen y la Violencia reportó que en 2025 el 25% de personas conocía o había sido víctima de extorsión, con mayor concentración de casos en Lima y el norte del Perú.
La tendencia criminal muestra que la extorsión no se redujo y se distribuyó por el país, asociada al préstamo “gota a gota”, lo que encuentra un terreno fértil en la informalidad que alcanza el 70% y economías ilegales como la minería y el contrabando. De los 1826 homicidios en 2025, 239 correspondieron a transportistas, particularmente en Lima, Callao y en departamentos del norte como Tumbes, donde se registra una mayor presencia del transporte informal, como el mototaxismo.
La conjunción entre una coalición autoritaria y la creciente inseguridad ciudadana explica, en parte, la débil movilización social en el Perú. En otras condiciones, Dina Boluarte no hubiera logrado mantenerse 1034 días en el gobierno con un promedio de 9% de aprobación, que llegó al 4% en 2025, de no haber sido por la baja capacidad política de la movilización social.
Tres factores explican esta situación. La incapacidad de la oposición, representada en partidos políticos, sindicatos y organizaciones sociales, para canalizar el descontento mediante una apuesta política clara; la fuerte represión estatal desatada por el gobierno Boluarte, que elevó el costo social de la movilización, su sostenibilidad a lo largo del tiempo y su capacidad organizativa; los bajos incentivos que obtiene la protesta cuando no alcanza logros tangibles y políticamente representativos.
La campaña electoral, síntesis del hastío político
Esta campaña electoral en primera vuelta se caracterizó por la fragmentación electoral representada en 35 candidaturas, con tan sólo 4 son mujeres, debates presidenciales organizados en 6 largas jornadas en donde se vio a la mayoría de candidatos leer propuestas y acudir al ataque personal, y un hastío en la política organizada que se manifestó en las encuestas con un 30% que a tan sólo una semana declaraba no elegir a ningún candidato presidencial, y 41% que indicaba no tener elección para el Congreso de la República.
La ciudadanía contemporánea consume cada vez más información y establece sus afinidades políticas a través de las redes sociales, una tendencia de la contienda política a nivel mundial: un 45% de encuestados por el IEP, para finales de marzo, afirmó que su conocimiento sobre las candidaturas se establecía por Facebook y Tik Tok, particularidad que encuentra terreno fértil en los siete millones de jóvenes, equivalente al 26% del padrón y electoral, que ejercieron su derecho al voto por primera vez en estas elecciones.
Visto en perspectiva comparada, tener dos candidaturas de derecha en los dos primeros lugares en las encuestas no resulta sorpresivo si se observa el aumento del 19% en la identificación con la derecha que se produjo entre 2021 y marzo de 2026, con una concentración particular en Lima Metropolitana, que alcanzó el 22%.
Igual ocurre con la situación del país: en 2021, el 42% consideraba que la situación era mala o muy mala, frente al 72% en 2026. Un reflejo de la creciente inseguridad ciudadana, la inestabilidad política y la baja capacidad de la movilización social, así como de la insatisfacción con la democracia, que, aunque se redujo en comparación con 2025, alcanzó un promedio del 84% a nivel nacional y del 89% en Lima Metropolitana.
Lo que viene para la segunda vuelta
Pese a tener un régimen político de voto obligatorio, la jornada electoral en Perú tuvo un 69,1% de participación. De este total, un 17% le aseguró el paso a la segunda vuelta a Keiko Fujimori (Fuerza Popular), seguido por el 12,13% que alcanzó Roberto Sánchez Palomino (Juntos por el Perú), quienes disputarán la segunda vuelta el próximo 7 de junio.
Las encuestas mostraban que nada estaba escrito y que, incluso, la candidatura de Ricardo Belmont, con el 5,2%, y quien cerró séptimo en las encuestas con corte a marzo, podía dar cualquier sorpresa.
Aunque pudo darse una segunda vuelta entre contendores de derecha, como en 2016 cuando se enfrentaron Pedro Pablo Kuczynski y Keiko Fujimori, la derrota de Rafael López Aliaga (Renovación Popular) con menos del 1% votos de diferencia, era factible si se considera que desde el pasado enero venía registrando una caída importante en las encuestas, pasando del 14.7% a inicios de año y ser primero en la carrera presidencial, a cerrar con 8.7% en marzo, en un país en el que la mitad de electores decide su voto en la última semana de campaña.
López Aliaga, exalcalde de Lima, es el representante de la extrema derecha en el Perú, y de un fenómeno político global que se caracteriza por la capacidad de articulación en una red política regional y transnacional, articular un discurso que resignifica el pasado colonial español, que demoniza al contendor para desconocer su agencia política, y que crece bajo la ola de la indignación ciudadana ante la corrupción, la ampliación de la agenda de derechos de las mujeres, el impacto del crimen organizado, la baja legitimidad de los partidos, y que llama a desconocer las reglas institucionales de la democracia.
El efecto de esta suma de variables compuesta por una sociedad civil debilitada, baja capacidad de movilización política más allá de la respuesta de transportistas que protestan contra la extorsión, y una incapacidad para exigir la rendición de cuentas vertical y ejercer control social, sumado a la parálisis que produce el miedo, son el espacio político perfecto para que crezcan variantes extremistas como la de López Aliaga que participan en el marco de las reglas institucionales democráticas pero para destruirlas.
Su papel será clave, no sólo por la invitación que le hizo Keiko Fujimori en el debate presidencial, sino porque obtuvo la mayor votación en la región de Lima que concentra más de 8 millones de ciudadanos del padrón electoral. Keiko Fujimori obtuvo la mayor votación en 9 departamentos ubicados en la costa norte, en la zona central Ica y Junín, y en el oriente (Ucayali y Loreto). Roberto Sánchez, diputado del Congreso y ministro de Comercio Exterior y Turismo del gobierno de Pedro Castillo hasta su renuncia el 7 de diciembre de 2002, alcanzó la mayor votación en 12 departamentos que concentra en la zona andina, una región que se caracteriza por la exclusión y su composición indígena-campesina.
Dos elementos serán claves para lo que viene. De una parte, la conformación del Congreso Bicameral de Senadores (60) y diputados (130) que, por ahora, en el Senado deja a la derecha con 30 escaños representados en Fuerza Popular (22) y Renovación Popular (14), composición un tanto más diversa la Cámara de Diputados, aunque con 40 escaños para Fuerza Popular, y la capacidad de articulación del bloque antifujimorista que se desate a partir de ahora y cuya activación se produce en cada elección, y que representa sectores políticos diversos, más allá de la izquierda.
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Acerca del autor

Óscar Murillo
Magister en Ciencias Políticas, FLACSO – Ecuador; Especialista en Pedagogía, Universidad Pedagógica Nacional; Historiador, Universidad Nacional de Colombia.
92 comentarios





Con este análisis tan detallado se evidencia la crisis democrática que esta viviendo Perú, pero no solo porque hay una desconfianza por parte de los ciudadanos sino porque también es evidente que no hay garantías electorales cuando se presentan tantas fallas en los puestos de votación.
Gracias Paola por el comentario.
En efecto, la crisis de la democracia en Perú es multifactorial, por ahora conocemos los resultados, pero está en duda la posibilidad de que se realice la segunda vuelta el 07 de junio por dos factores: alrededor de 5.000 actas están demandadas, lo que supone que el JNE debe evaluarlas una por una hasta validarlas o anularlas, lo que puede variar los resultados, y de otra parte la narrativa de la oposición que invoca el fraude y llama a la movilización social, por ahora sin mucho efecto, pero no sabemos lo que pueda pasara en las próximas semanas.
Saludos.
Es fascinante y ala vez preocupante observar como el autorconecta la violencia politica de los años 80 y la crisis economica de los 90 con la situacion actual. El analisis sugiere que , al no haberse consolidado nunca una arquitectura institucional solida , el áis queda atrapado en un ciclo donde la ciudadania, ante el miedo a la inseguridad o el caos , termina aceptando o permitiendo coaliciones autoritarias y medidas de mano dura, en definitiva la lectura , plantea que la democracia en la region no solo se pone en riesgo por una decision politica del presente , si no por incapacidad historica del estado para resolver las demandas basicas de seguridad y bienestar de su gente
son paises con contante construcción en la democracia – pero cada uno se diferencia por que los ciudadanos en uno pueden votar libremente y en el otro es obligatorio el voto – tenemos opciones y maneras de defender nuestras ideologias – aunque nos dicen y meten mentiras para votar por personas que son corrompidas y dañan a loa personas pasando por encima de quien sea – en e otros lado influyen severamente y la democracia no fluye como deberia – – en el otro lado y ano comemos cuento de mentirosos- y votamos por quienes deseamos –
**cambios de gobierno – no tiene estabilidad democaritca – y por la inseguridad democratica – donde nos desean callar con temor – ya no creemos
La democracia entre Perú y Colombia para mi manera de ver han sido muy distintas, marcadas por estabilidad institucional, sistemas de partidos, conflictos y modelos de gobernabilidad.
En el Perú las instituciones eran débiles, los partidos tradicionales perdieron creabilidad y el estado perdió control territorial
Perú empezó desdé cero con instituciones frágiles y crisis total.
Colombia ya tenía una democracia estable, aunque restringida y en conflicto
Eso es cierto, el estado esta completamente tomado por la corrupcion, La Junta Nacional de Justicia, La defensoria del pueblo, la fiscalia y no existe ninguna garantia de justicia y transparencia
¿Será esta la cuarta y finalmente la vencida oportunidad para el retorno del Fujimorismo al poder?
En lo personal, veo que hay una similitud importante: en ambos países existe una desconfianza fuerte hacia la política. La gente vota, sí, pero muchas veces lo hace sin sentirse realmente representada. Esto se nota en el distanciamiento entre los ciudadanos y los partidos políticos, que no logran conectar con las necesidades reales de la población.
Sin embargo, también hay diferencias claras. En el caso de Perú, lo que más llama la atención es la inestabilidad política constante. Tener tantos presidentes en tan poco tiempo no solo genera incertidumbre, sino que debilita la confianza en las instituciones. Da la sensación de que el sistema no logra sostenerse, y eso afecta directamente la democracia.
En cambio, Colombia tiene instituciones más estables, pero enfrenta otro problema igual de grave: la inseguridad y la violencia. Aunque hay continuidad en el sistema político, en muchas zonas del país las personas no pueden ejercer plenamente sus derechos por miedo o por la presencia de actores armados. Es decir, la democracia existe, pero no se vive de la misma manera en todo el territorio.
Ahora, si hablamos de cómo estos problemas afectan la calidad de la democracia, diría que en Perú la crisis se ve más en lo institucional: elecciones cuestionadas, conflictos entre poderes y narrativas de fraude que generan aún más desconfianza. Mientras tanto, en Colombia el problema es más social: la falta de seguridad limita la participación y debilita la relación entre el Estado y la ciudadanía.
Frente a esto, la ciudadanía en ambos países ha reaccionado, pero de formas diferentes. En Perú, se ve mucha volatilidad electoral y apoyo a candidatos que se presentan como “antisistema”, además de protestas frente a las crisis políticas. En Colombia, también hay movilizaciones sociales importantes, pero además se observa una mezcla entre participación activa y, al mismo tiempo, altos niveles de abstención, lo que refleja una relación compleja con la democracia.
En conclusión, yo diría que tanto Colombia como Perú tienen democracias que funcionan, pero con fallas importantes. Perú muestra una democracia inestable, que cambia constantemente, mientras que Colombia tiene una democracia más estable en lo institucional, pero con grandes dificultades para garantizar condiciones de seguridad y equidad. En ambos casos, el reto sigue siendo el mismo: lograr que la democracia no sea solo un sistema electoral, sino una realidad que responda de verdad a las personas.
Excelente análisis Viviana.
Muchas gracias por lo comentarios.
En las comparaciones recientes sobre Perú y Colombia, resulta interesante observar que, pese a que Perú no tiene actualmente un conflicto armado irregular tan prolongado como en el caso colombiano, el impacto en la estabibilidad institucional es mayor: variación de presidentes en tan corto tiempo (8 en 10 años), impacto negativo de la violencia sobre la sociedad civil, en síntesis una débil democracia.
Veremos lo que ocurra ahora en la segunda vuelta en donde se enfrentan dos corrientes ideológicas distintas, algo que parecia poco probable al inicio de la campaña.
Saludos. Gracias por comentar.
1. Desgaste y desconfianza ciudadana
El texto señala que existe un profundo cansancio en la población peruana hacia la clase política. La corrupción, la inestabilidad institucional y las promesas incumplidas han generado una fuerte desconfianza, lo que se refleja en apatía electoral y voto de castigo.
2. Fragmentación política y falta de representación
Se destaca la debilidad de los partidos políticos, muchos de los cuales carecen de propuestas sólidas y de conexión real con la ciudadanía. Esto provoca un escenario fragmentado donde predominan candidaturas improvisadas y sin visión a largo plazo.
3. Crisis social y búsqueda de cambios
El artículo subraya que las elecciones ocurren en medio de tensiones sociales, desigualdad y demandas insatisfechas. La población busca cambios estructurales, pero el sistema político actual no logra canalizar adecuadamente esas expectativas, lo que agrava el “laberinto” político y social.
Muchas gracias Flor Marina por los comentarios.
En interesante analizar ese voto castigo: ¿de qué manera concreta se manifiesta en Perú y en Colombia?
En Perú, mi perspectiva es que ese voto castigo se ha manifestado en la diferencia entre el voto de la sierra andina y parte oriental, contra el voto centrista limeño y de la costa. Son dos países que votan diferente, auqnue veremos si eso se mantiene en la segunda vuelta.
¿Cuál crees que sería la manifestación concreta de este voto castigo en Colombia en años recientes?
Saludos.
mi respuesta a la primera pregunta es : que enfrentan crisis de legitimidad y alta fragmentacion politica . simulaciones : la inseguridad, los gota a gota , la economia ilegal como la mineria y el narcotrafico. segunda respuesta : la erosion significativa de la democracia en ambos paises por falta de legitividad institucional y un retroceso en los derechos fundamentales y la respuesta de la ciudadania ha sido la ( desconfianza ).
Gracias por lo comentarios.
La inseguridad es claramente un problema regional, que afecta a los países de América Latina. Sin embargo, las manifestaciones e impactos han sido diferentes: en el caso chileno, por ejemplo, han creado una cultura alrededor de mausoelos y actos de memoria que recuerdan la cultura narco; en Perú es a través de control de mercados ilegales como este caso del «gota a gota».
En cualquier caso, los efectos para la legitimidad del régimen democrático se traducen en una erosión de esta y el riesgo de un colapso.
Saludos.
El caso de Perú muestra una democracia débil, donde aunque hay elecciones, hay mucha inestabilidad y desconfianza. Se parece a Colombia en que en ambos países hay inconformidad de la gente, problemas de inseguridad y poca credibilidad en la política.
La diferencia es que en Perú la inestabilidad política es más fuerte, con muchos cambios de presidentes y conflictos constantes, mientras que en Colombia las instituciones han sido más estables, pero la inseguridad afecta mucho la vida diaria.
En Perú, la crisis política hace que la gente pierda confianza y se desanime a participar. En Colombia, la inseguridad también limita la participación, aunque en algunos casos las comunidades se organizan para buscar soluciones.
En general, en los dos países la democracia existe, pero enfrenta muchos problemas que afectan la confianza de la gente.
Saludos Roimad.
En efecto, al comparar la democracia en Perú y Colombia se pueden identificar los factores comunes: inconformidad, inseguridad, incredulidad.
La inestabilidad es importante para la calidad de una democracia, por eso es importante unas instituciones fuertes y una ciudadanía que conozca y movilice sus derechos sociales, políticos y económicos.
Esperemos que los resultados de la segunda vuelta del próximo 7 de junio permitan una mayor estabilidad del ejercicio de gobierno en Perú.
Gracias por los comentarios, saludos.
Las situaciones en el momento de las votaciones en los dos países, son similares, existen lugares en los cuales no es posible ejercer el derecho al voto. Colombia tiene el gran poder de la movilización social, en el.caso de Perú existe un régimen de terror. Considero que una diferencia palpable es la formación democrática que se tiene en Colombia, considero que en Perú, aquellos que se postulan no tienen programas políticos que los muestren en los debates políticos, en Colombia es fundamental presentar a la ciudadanía, programas políticos que responden a las necesidades del país en el cual se quiere vivir.
Los flagelos planteados de inestabilidad política e inseguridad afectan la democracia, en Perú tratan de no volver a regímenes militares y de estar subyugados, lo hacen votando de una u otra manera, en cuanto a la inseguridad, existen planes de contingencia, el proceso de paz, crear la JEP, los diálogos con la insurgencia, los planes y políticas de seguridad del gobierno, pero lo más importante, permitir que el pueblo se movilice, marche y se busque que la POLICÍA, no nos ataque. Todavía queda un largo camino para lograr una democracia en paz.
Saludos Lucy.
En la comparaciones, es importante reconocer también las diferencias. Si bien en uno y otro caso existen limitaciones para el ejercicio del voto como derecho, en el caso peruano esto se presentó por problemas logísticos, aunque sus consecuencias tengan impactos institucionales; pero en el caso colombiano, las limitaciones se presentan por cuenta de constreñimiento al votante por compra de votos, presencia de grupos armados ilegales que ejercen control territorial, entre otros factores.
Gracias por los comentarios, saludos.
Aunque somos paises diferentes,poseemos de base las mismas problematicas (corrupcion y falta de garantias en las procesos electorales, fallas en la logistica para poder ejercer el derecho al voto dentro y fuera del pais, apatia a los procesos democraticos por parte de la ciudadania , ataques personales entre candidatos, fraude, entre otros), todos estos factores hacen que el pueblo desconfie de los resultados de las elecciones, y que tengamos nuevamente en marcha el coloquial dicho «los mismos con las mismas» pero con otros rostros. .
Diria que la representacion de tan variada gama de partidos politicos deja una incertidumbre entre la poblacion interesada y consiente al momento de elegir y dar su voto por algun candidato.
Dando como resultado final para el pueblo , inseguridad, inestabilidad economica y politica, corrupcion , economias ilegales y extorsion.
Diferentes pueblos la misma forma de gobierno , procesos y resultados similares.
1. Desgaste y desconfianza ciudadana
El texto señala que existe un profundo cansancio en la población peruana hacia la clase política. La corrupción, la inestabilidad institucional y las promesas incumplidas han generado una fuerte desconfianza, lo que se refleja en apatía electoral y voto de castigo.
2. Fragmentación política y falta de representación
Se destaca la debilidad de los partidos políticos, muchos de los cuales carecen de propuestas sólidas y de conexión real con la ciudadanía. Esto provoca un escenario fragmentado donde predominan candidaturas improvisadas y sin visión a largo plazo.
3. Crisis social y búsqueda de cambios
El artículo subraya que las elecciones ocurren en medio de tensiones sociales, desigualdad y demandas insatisfechas. La población busca cambios estructurales, pero el sistema político actual no logra canalizar adecuadamente esas expectativas, lo que agrava el “laberinto” político y social.
Gracias Nancy por los comentarios y las reflexiones.
Es interesante observar la manera en que los partidos políticos se han convertido en vehículos de acceso al poder, antes que colectividades que representen visiones de sociedad y programas que los materialicen. Esto por supuesto es un fenómeno global que se traduce y materializa de distintas formas de acuerdo con cada país. En el caso peruano y colombiano, que es interesante de comparar, lo que se presenta es la fragmentación de los partidos políticos y una amplitud enorme de personerías jurídicas que no necesariamente tiene bases sociales y son capaces de canalizar los intereses de la ciudadanía. Sin duda, el partido político como instrumento de la democracia es necesario, sigue vigente, pero enfrente muchos problemas en la actualidad.
Veremos en la segunda vuelta la manera en que se organizan las alianzas para elegir un nuevo presidente o presidente al 07 de junio en Perú.
Saludos, gracias por los comentarios.
En países como Perú y Colombia existe un sistema democrático formal, basado en elecciones periódicas, participación ciudadana y división de poderes. Sin embargo, su funcionamiento presenta diferencias importantes.
En el caso de Perú, el sistema democrático ha mostrado una alta fragmentación política, evidenciada en elecciones con gran cantidad de candidatos, lo que debilita la representatividad y genera inestabilidad. Esto se refleja en constantes crisis políticas, enfrentamientos entre el ejecutivo y el legislativo, y cambios frecuentes de gobierno.
Por otro lado, en Colombia, aunque también existen problemas como desigualdad, corrupción y desconfianza institucional, el sistema electoral es más organizado y estable en términos logísticos. Las elecciones suelen desarrollarse con mayor estructura, hay entidades como la Registraduría que garantizan el proceso, y existen mecanismos de participación ciudadana como cabildos abiertos, consultas populares y planes de desarrollo participativos.
Sin embargo, no se puede afirmar que la democracia colombiana sea plenamente sólida, ya que persisten problemas estructurales como la falta de equidad, violencia en algunos territorios y limitaciones en el acceso real a derechos.
Mientras Perú enfrenta mayores problemas de fragmentación e inestabilidad política, Colombia muestra una democracia más estructurada en lo electoral, pero aún con grandes desafíos en términos de justicia social y participación efectiva.
2. En ambos casos, estos problemas reducen la calidad de la democracia: en Perú, por la falta de estabilidad institucional, y en Colombia, por las limitaciones reales al ejercicio de derechos ciudadanos. Aunque las causas son distintas, tanto la inestabilidad política como la inseguridad terminan afectando la confianza en las instituciones, la participación ciudadana y la efectividad del Estado, pilares fundamentales de cualquier democracia.
1. Comparar la calidad de la democracia en América Latina.
1. ¿Cómo se pueden comparar los regímenes democráticos en Colombia y Perú a la luz de las definiciones que analizamos en clases, en qué cree que se parece uno y otro caso? Identifique similitudes y diferencias. Similitudes y diferencias
A partir del artículo, yo entiendo que tanto Colombia como Perú son democracias formales, es decir, tienen elecciones, instituciones y reglas democráticas. Sin embargo, en la práctica presentan varios problemas que afectan su funcionamiento.
Una similitud importante es que en ambos países hay una fuerte insatisfacción ciudadana con la democracia. En Perú esto se ve en el alto porcentaje de personas que no confían en los partidos ni se sienten representadas, y en Colombia también ocurre algo parecido con el descontento hacia la clase política y la percepción de corrupción.
Otra similitud es la debilidad institucional. En el caso de Perú, esto se refleja en la inestabilidad política, con muchos presidentes en poco tiempo y un Congreso que concentra poder. En Colombia, aunque hay más estabilidad en los gobiernos, también existen problemas como la corrupción, la desigualdad y dificultades para que el Estado llegue a todos los territorios.
En cuanto a las diferencias, considero que la principal es que Perú tiene una crisis política más evidente, marcada por la fragmentación de partidos, cambios constantes de gobierno y conflictos entre poderes. En cambio, Colombia, aunque tiene problemas graves, mantiene una mayor continuidad institucional.
Además, en Perú hay un “vaciamiento del poder”, como dice el texto, donde nadie logra gobernar de manera efectiva, mientras que en Colombia el problema está más relacionado con la inseguridad y la violencia, que afectan directamente a la población.
2. ¿En qué medida la inestabilidad política en Perú y la inseguridad ciudadana en Colombia han afectado la calidad de la democracia, y qué respuestas ha dado la ciudadanía en uno y otro caso?
En el caso de Perú, la inestabilidad política ha debilitado mucho la democracia. El hecho de tener tantos presidentes en pocos años, sumado a los conflictos entre el Congreso y el Ejecutivo, ha hecho que las instituciones pierdan credibilidad. Además, problemas como las fallas en las elecciones y las acusaciones de fraude generan más desconfianza en el sistema democrático.
Por otro lado, la respuesta de la ciudadanía en Perú ha sido limitada. El texto menciona que hay poca movilización social, en parte por la represión del Estado, el miedo y la falta de liderazgo político que canalice el descontento. Esto hace que, aunque haya inconformidad, no se traduzca en cambios reales.
En Colombia, la inseguridad ciudadana también afecta la calidad de la democracia, porque genera miedo, limita la participación y afecta la confianza en el Estado. Cuando las personas sienten que no están seguras, es más difícil que participen activamente o crean en las instituciones.
Sin embargo, a diferencia de Perú, en Colombia la ciudadanía ha tendido a movilizarse más, por ejemplo, a través de protestas sociales frente a problemas como la violencia, la desigualdad o las reformas del gobierno. Esto muestra una mayor capacidad de presión social, aunque no siempre se logren cambios inmediatos.
En conclusión, tanto la inestabilidad política en Perú como la inseguridad en Colombia deterioran la democracia, pero mientras en Perú predomina la desmovilización y la fragmentación, en Colombia se observa una ciudadanía más activa, aunque igualmente inconforme.
Al comparar los regímenes de Colombia y Perú, noto que ambos compartimos los elementos básicos de una democracia, pero en la práctica enfrentamos problemas estructurales muy parecidos.
Primero, veo una crisis de representación enorme. En Perú se nota en esa fragmentación electoral tan loca, mientras que aquí en Colombia la desconfianza hacia los partidos de siempre es total. Además, la baja legitimidad de las instituciones nos afecta a ambos: allá con esa inestabilidad política de cambiar presidentes a cada rato, y aquí con la falta de confianza en el Congreso y la justicia.
Eso sí, encuentro diferencias marcadas. El gran problema de Perú es su inestabilidad institucional y las peleas entre el Congreso y el Ejecutivo. En cambio, en Colombia, aunque tenemos más estabilidad en la continuidad de los gobiernos, nuestro mayor reto sigue siendo la inseguridad y la violencia, que no nos dejan ejercer nuestros derechos plenamente.
Sobre la respuesta de la gente, me parece curioso que en Perú la ciudadanía sea más pasiva ante la crisis, quizás por el miedo o la falta de líderes. En Colombia, a pesar de todo, somos más de salir a la calle y movilizarnos, aunque no siempre logremos los resultados que esperamos.
Finalmente, no puedo dejar de mencionar lo que vivimos en el día a día. Por ejemplo, aquí en Bogotá, estamos inundados de basura y bajo la administración de Galán no se ve ningún progreso; la ciudad está cada vez más contaminada y descuidada. Al final, sea por inestabilidad política o por mala gestión local, la democracia nos sigue quedando debiendo.
Haciendo este análisis comparativo desde la problemática democrática en Perú y Colombia, puedo indicar que:
Perú y Colombia atraviesan una crisis de legitimidad política marcada por la fragmentación de sus partidos y la desconfianza ciudadana. La corrupción, la inestabilidad institucional y el incumplimiento de promesas electorales han deteriorado la credibilidad de la clase política en ambos países.
Aunque mantienen sistemas democráticos con elecciones periódicas, se evidencia una democracia erosionada. Los principales síntomas son: inseguridad generalizada, expansión de economías ilegales como la minería informal y el narcotráfico, y retroceso en la garantía de derechos fundamentales. Frente a esto, la ciudadanía responde con apatía electoral y voto de castigo.
Pese a las similitudes, existen diferencias importantes:
– Perú presenta una inestabilidad política extrema, reflejada en los constantes cambios de presidente y en la falta de programas de gobierno serios por parte de los candidatos.
– Colombia cuenta con instituciones relativamente más estables, pero la violencia, la inseguridad y la baja credibilidad de sus dirigentes limitan la participación electoral y afectan el ejercicio libre del voto.
Para concluir,
Puedo deducir que tanto en Perú como en Colombia persiste una profunda desconfianza hacia el sistema político y existen territorios donde no se garantiza el derecho al voto libre. La democracia funciona como mecanismo formal, pero no logra ofrecer paz social ni recuperar la confianza de la población. La reconstrucción de la legitimidad institucional es el principal desafío pendiente, ya que mientras los actores políticos no cumplan sus compromisos, la ciudadanía seguirá alejándose del sistema democrático.
1.Colombia y Perú comparten regímenes democráticos formales, con elecciones periódicas, división de poderes y participación ciudadana. Sin embargo, en ambos países existen problemas como corrupción, desconfianza institucional e inseguridad que debilitan la democracia. La diferencia principal es que Perú ha vivido mayor inestabilidad política, con varios presidentes en pocos años y fuerte choque entre Congreso y Ejecutivo. En Colombia, aunque hay conflictos sociales y polarización, las instituciones han mostrado más continuidad. Ambos casos reflejan democracias con reglas vigentes, pero con baja legitimidad ciudadana.
2.La inestabilidad política en Perú ha debilitado la confianza en las instituciones, generando cambios constantes de gobierno y crisis entre poderes. En Colombia, la inseguridad ciudadana ha aumentado el miedo, la desconfianza y las demandas de mayor control estatal. En ambos casos, la calidad democrática se afecta porque la ciudadanía percibe que el Estado no resuelve sus problemas. Como respuesta, en Perú ha habido protestas y rechazo a la clase política, mientras en Colombia se observa movilización social, voto de castigo y exigencia de mayor seguridad.
2. La gobernanza a nivel distrital y local en Bogotá.
El artículo presenta una visión crítica e interesante sobre los primeros meses de gobierno de Carlos Fernando Galán en Bogotá. Me llama la atención cómo plantea que mejorar la percepción ciudadana y recuperar la confianza es importante, pero no suficiente si no se solucionan problemas estructurales como la inseguridad, el endeudamiento y la desigualdad social. También muestra que muchas veces los planes de desarrollo tienen buenos diagnósticos, pero metas débiles frente a la magnitud de los problemas. Me genera la reflexión de que una democracia local fuerte necesita resultados reales y no solo discursos. Además, es clave que la ciudadanía participe y haga control social para exigir cumplimiento y transparencia en las propuestas del gobierno.
Perú ha atravesado dificultades históricas para la consolidación democrática, no ha podido tener un liderazgo capaz de gobernar según las necesidades ciudadanas, pero si cuentan con inseguridad, violencia política, corrupción, una coalición autoritaria que distribuye mal los recursos públicos y baja credibilidad en lo político.
Lo que puede deducir el artículo es que en el Perú, la ciudadanía carece de herramientas políticas para participación con incidencia, ya sea desde un partido político o la conformación de bases desde el territorio para así generar movilizaciones y tener una representación del pueblo, de estas debilidades se aprovechan los oportunistas de la derecha que están formados para lograr sus intereses personales, capitalistas a costa de la explotación de los recursos naturales, perder su soberanía política y continuar con dictaduras que permiten concentrar el poder generando miedo.
Las mismas instituciones se prestan para manipular la votaciones así como los medios de comunicación… Aunque se menciona que la ciudadanía está altamente preocupada por la inseguridad ciudadana, no se han organizado para la defensa de sus derechos, no se ha movilizado logrando generar una mesa de negociación con el gobierno para que esta problemática disminuya y exigir a las instituciones competentes que realicen sus funciones para el bienestar del pueblo.
Se requiere Fortalecer la formación política de las personas para que se logre consolidar bases populares para la reivindicación y de derechos desde espacios locales y nacionales. Este artículo no es excepción a la democracia que se vive en Colombia, por más que se tiene la constitución política de 1991, que ha sido muy democrática, las instituciones estatales en varias ocasiones son negligentes con su labor, pasando por alto las propuestas del pueblo.
Sin embargo, en Colombia aún existe la conformación de partidos políticos o Movimientos sociales que defienden los derechos del pueblo desde sus bases populares, la colectividad por encima de los intereses particulares. Tambien, las y los jóvenes han sentado posturas interesantes de participación ciudadana, utilizando una forma de comunicación a través de los medios alternativos, Colombia es un país de resistencia, de lucha por una soberanía propia, por la defensa de los recursos naturales, sin embargo, es paradójico pero también la democracia se encuentra en crisis, porque la lucha de poderes siempre predomina a través del miedo y de la manipulación de la información.
un análisis que yo podría hacer es que tanto el Perú como Colombia, son dos paises supuestamente democráticos pero su misma Democracia esta fragmentada por la corrupción y ganas de poder de algunos sectores políticos que inciden en el voto ciudadano y plantean un continuismo marcado por la polarización que no deja gobernar de una manera limpia y sin caer en la ilegalidad a la cual cada día nos estamos acostumbrando y deja un sin sabor a la hora de elegir un mandatario el cual nos va a representar por un tiempo determinado el cual nos insta a no creer y a seguir en un continuismo del cual no hay cuando salgamos bien librados.
Gracias Alexandra por lo comentarios.
La corrupción, el impacto del crimen organizado, y la desconfianza ciudadana, son los tres desafios que enfrenta la democracia en América Latina, eso va más allá de lo que denominas como continuismo, ya que en el caso peruano y colombiano se ha registrado estas situaciones, aún teniendo alternancia en el poder. Lo que esto invita es a una reflexión profunda sobre la corresponsabilidad ciudadana y la necesidad de ejercer control social de manera organizada.
Saludos
Teniendo en cuenta que mi comentario en este artículo esta sujeto a una actividad asignada a un diplomado que llevo a cabo con el instituto triangulo relaciono mi respuesta en función de responder las preguntas asignadas por el docente, frente a la primera pregunta: ¿Cómo se pueden comparar los regímenes democráticos en Colombia y Perú a la luz de las definiciones que analizamos en clases, en qué cree que se parece uno y otro caso? Identifique similitudes y diferencias, considero que: Para comparar los regímenes democráticos de Colombia y Perú bajo las definiciones analizadas es preciso situar a ambos países dentro del fenómeno del excepcionalismo latinoamericano el cual sostiene que en la región el desarrollo económico no asegura la estabilidad democrática y que la democracia puede colapsar o flaquear independientemente de los niveles de riqueza per cápita, en este sentido ambos casos se asemejan en presentar deficiencias críticas en su calidad democrática sustantiva ya que sus regímenes no logran traducir la competencia electoral en una progresiva realización de igualdad política, económica y social, ni en una responsividad efectiva (capacidad de respuesta del gobierno) ante las demandas de sus poblaciones, asimismo ambos enfrentan el desafío de construir un Estado integral definido por una unidad orgánica entre la sociedad civil y las instituciones políticas, por el contrario, lo que prima es una desconexión que impide la formación de una hegemonía consensual y participativa, dejando el campo libre a prácticas de «revolución pasiva» o manipulación.
Sin embargo, las diferencias radican en la profundidad y naturaleza del deterioro institucional, mientras que la calidad democrática depende del compromiso de los actores estratégicos con la moderación y los valores democráticos el caso peruano ilustra un vaciamiento del poder extremo, caracterizado por una fragmentación electoral crítica y un amateurismo político que vuelve ineficaz la acción de gobierno lo cual ha llevado a tener ocho presidentes en apenas diez años, a diferencia de otros modelos regionales con mayor continuidad institucional Perú ha consolidado lo que las fuentes denominan una coalición autoritaria en el Congreso que ejerce un «parlamentarismo de facto», esta coalición captura instituciones clave y legisla a favor de intereses particulares (como la minería ilegal o la impunidad criminal) erosionando los mecanismos procedimentales de rendición de cuentas y alejando al país de los estándares de una democracia de alta calidad.
Frente a la segunda pregunta: ¿En qué medida la inestabilidad política en Perú y la inseguridad ciudadana en Colombia han afectado la calidad de la democracia, y qué respuestas ha dado la ciudadanía en uno y otro caso?, considero que: La inestabilidad política ha afectado la calidad de la democracia al provocar un «vaciamiento del poder» donde la fragmentación electoral y el amateurismo político han hecho ineficaz el ejercicio del gobierno resultando en una sucesión de ocho presidentes en apenas diez años esta situación erosiona la dimensión procedimental de la democracia debido a que las fallas logísticas y las narrativas de fraude ponen en riesgo la capacidad de las elecciones para actuar como un mecanismo institucional de resolución de disputas, como consecuencia, se registra una insatisfacción con la democracia del 84% a nivel nacional lo que refleja una crisis de legitimidad donde el régimen no logra cumplir con las expectativas de la población, por su parte la inseguridad ciudadana analizada como un problema regional que afecta la calidad sustantiva impacta la democracia al debilitar el Estado de Derecho y la responsividad (capacidad de respuesta) de los gobernantes, en contextos de alta criminalidad, como el descrito para la región, se vulneran las «condiciones mínimas» de una democracia de calidad, tales como el acceso abierto y seguro a la actividad política y la protección de los derechos fundamentales,.
En cuanto a las respuestas de la ciudadanía predomina un profundo «hastío político» y una movilización social marcadamente débil, el artículo identifica tres factores que explican esta parálisis: la incapacidad de la oposición para canalizar el descontento, la fuerte represión estatal que eleva el costo de protestar y de manera crucial el miedo producido por el crimen organizado y la extorsión que desincentiva la acción colectiva y el control social, ante este escenario la ciudadanía ha desplazado su participación hacia el consumo de información en redes sociales como TikTok y Facebook donde el 45% de los electores busca conocer a sus candidatos ante la desconexión con los partidos tradicionales, aunque las fuentes no detallan las respuestas específicas de la ciudadanía en Colombia, la teoría del Estado integral sugiere que, ante la inseguridad, la falta de una «hegemonía consensual» y de nexos orgánicos entre la sociedad civil y las instituciones políticas impide que la población ejerza una rendición de cuentas efectiva, quedando atrapada en procesos de «revolución pasiva» o manipulación.
Según el artículo, bajo el marco del «excepcionalismo latinoamericano» los “regímenes” de Colombia y Perú se asemejan en su baja calidad democrática sustantiva pues ambos fallan en garantizar una igualdad social plena y una responsividad gubernamental efectiva ante las demandas ciudadanas, ambos casos carecen de un «Estado integral» debido a que existe una desconexión orgánica entre la sociedad civil y las instituciones políticas que impide construir una hegemonía participativa real, no obstante difieren profundamente en su estabilidad; mientras Colombia mantiene una mayor continuidad en Perú enfrenta un «vaciamiento del poder» por una fragmentación electoral extrema y la presencia de una «coalición autoritaria» en el Congreso que ejerce un parlamentarismo de facto para favorecer intereses particulares.
La inestabilidad y la inseguridad ciudadana erosionan las dimensiones procedimentales de la democracia al debilitar el Estado de Derecho y la confianza en las elecciones, lo que en Perú se traduce en una insatisfacción con la democracia del 84%, el impacto de la criminalidad y la extorsión genera un miedo que paraliza la acción colectiva, impidiendo que la sociedad civil ejerza un control efectivo sobre sus gobernantes, como respuesta la ciudadanía ha caído en un profundo «hastío político» y una movilización social débil agravada por la represión estatal, desplazando su participación y búsqueda de información hacia redes sociales como TikTok y Facebook, lo que profundiza la crisis de representación de los partidos tradicionales.
Gracias por los comentarios Teresa.
¿Cómo podría superarse esa «desconexión orgánica» entre la sociedad civil y la ciudadanía en general respecto de las instituciones políticos y partidos?
Saludos.
Los regímenes democráticos en la región ejemplificados por el caso de Perú enfrentan una erosión de su carácter procedimental donde la inestabilidad y un «vaciamiento del poder» por el amateurismo político han roto los vínculos entre partidos y sociedad; esta crisis se ve agravada por una inseguridad ciudadana que el 41% de la población identifica como su principal problema, generando una «parálisis por el miedo» que degrada la calidad democrática al permitir que facciones extremistas socaven las instituciones desde dentro, aunque no se detalla específicamente la situación de Colombia, es importante resaltar que América Latina se sitúa con altos niveles de confianza en el gobierno más bajos del mundo (0.29), sugiriendo que la inestabilidad y la inseguridad transforman la exclusión en un fenómeno de aislamiento relacional que debilita la agencia ciudadana, ante este escenario considero o creo que la respuesta ciudadana en Perú ha sido de una débil movilización social debido a la represión y la fragmentación, desplazando la participación hacia el consumo de información política en redes sociales como TikTok y Facebook (según el artículo).
Gracias David Camilo.
Interesante el resumen que planteas del artículo, me gustaría leer tús opiniones alrededor de estas, y en particular el ejercicio compartivo con el caso de Colombia. Saludos
Al analizar las situaciones expuestas, se puede deducir que tanto Perú como Colombia presentan una profunda brecha entre la sociedad civil y la política. En el caso de Perú, se evidencia un vaciamiento de poder institucional, mientras que en Colombia ha existido y persiste una desconfianza sistemática hacia los partidos tradicionales.
Ambos casos reflejan escenarios electorales en los que las posturas políticas se definen más por el rechazo al adversario que por la construcción de propuestas. En Perú, esto se manifiesta en el antifujimorismo, y en Colombia, en el antipetrismo. Esta dinámica representa una visión errada de la política, ya que muchos ciudadanos, por el simple hecho de oponerse a un sector, dejan de analizar de manera crítica los programas de gobierno.
Además, en ambos países la democracia se ve permeada por economías ilegales como el narcotráfico y la extorsión. No obstante, existe una diferencia importante: Colombia ha mantenido cierta estabilidad en sus periodos presidenciales, mientras que Perú ha atravesado una alta inestabilidad política, llegando a tener ocho presidentes en un lapso de diez años.
Gracias Pedro por los comentarios.
Efectivamente, compartimos una desconfianza institucional y hacía los partidos políticos que es propia de toda América Latina, aunque el escenario de fragmentación no se repite en uno y otro caso. Tampoco contamos con inestabilidad profunda como en el caso peruano.
Saludos.
de acuerdo con algunos comentarios, cre0 que peru y colombia tienen ese mismo problema, la gente perdio su confianza frente a los partidos politicos, frente a los mecanismos que usan para garantizar las elecciones, ese malestar genera una desconfianza, se debe de mejorar el mecanismo para que garantice las elecciones y genere confianza en la comunidad.
Comparación entre los regímenes democráticos de Colombia y Perú
Los regímenes democráticos de Colombia y Perú se parecen en que ambos enfrentan dificultades para consolidar una democracia fuerte y confiable, problemas de representación política y una ciudadanía que muchas veces no se siente identificada con sus gobernantes.
Sin embargo, hay diferencias importantes. En Perú, como muestra el texto, el principal problema es la inestabilidad política, reflejada en el constante сambio de presidentes y la fragmentación del sistema político. Esto debilita la gobernabilidad y genera incertidumbre permanente en la ciudadanía en no tener un gobernante que sea un buen líder, en que haga grandes cambios hace que el mismo sistema se debilite por falta de un buen gobierno.
En cambio, en Colombia, aunque hay estabilidad institucional (no hay tantos cambios de presidentes), el gran desafío ha sido la violencia y la inseguridad, que afectan la participación ciudadana y la confianza en el gobierno.
En resumen, ambos países comparten debilidades democráticas, pero:
Perú tiene más problemas de inestabilidad política y de buena gobernanza.
Colombia enfrenta más retos de seguridad y violencia donde el gobierno le falta mano dura volviendo nuestro sistema inseguro.
Impacto en la calidad de la democracia y respuesta ciudadana
En Perú, la inestabilidad política ha deteriorado la calidad de la democracia porque impide la continuidad de políticas públicas y genera desconfianza en el sistema. La ciudadanía, según el texto ha tenido una baja participación y poca movilización, en parte por que ha sido un gobierno inestable y no han habido grandes cambio donde la ciudadanía confié.
Por otro lado en Colombia, la inseguridad ha afectado a la ciudadanía en el ejercicio de sus derechos, debido al miedo al señalamiento y a posibles amenazas, especialmente en territorios donde hay presencia de grupos armados o del crimen organizado. Sin embargo también se han evidenciado respuestas por parte de la población colombiana realizando protestas y movilizaciones frente a la vulneración de sus derechos. Esta participación activa demuestra que en distintos momentos la ciudadanía alza la voz ante las injusticias y la falta de respuesta de las instituciones frente a diversas problemáticas, buscando generar cambios y exigir garantías.
Interesante artículo, especialmente porque desde la nacionalidad Colombiana, al ir leyendo el contexto político histórico y actual de Perú, se van evidenciando similitudes y puntos fragmentados que un ciudadano Colombiana, defensor de la democracia, no quisiera experimentar.
Los regímenes políticos de Colombia y Perú se identifican en cuanto a la participación democrática, encontrando similitudes desde el punto de vista positivo y negativo.
Lo positivo:
– Ambos regímenes tienen un sistema de elección pluripartidista.
– Las elecciones son libres.
– Hay descentralización de poderes.
Lo negativo:
Aunque existan libertades civiles y esté instaurada una democracia en ambos países, lamentablemente el flagelo de la CORRUPCIÓN y la VIOLENCIA en ambos Países desdibujan el Estado Social de Derecho, figura que finalmente queda plasmada en la Constitución, más que en una realidad material.
Este flagelo trae consecuencias directas para los ciudadanos, quienes al depositar un voto, voto que traduce confianza, esperanza, credibilidad, aspiraciones de cambio; se encuentran con diferentes decepciones latentes:
– Gobernantes no calificados para su responsabilidad.
– Territorios del país olvidados.
– La corrupción que vuelve inoperantes las propuestas de empleo, seguridad y desarrollo económico, ausencia de garantías, y finalmente, hastío político.
Finalmente, es necesario hacer una reflexión importante que, como se indicó inicialmente -como lectura de ciudadana colombiana- surge con la comparación entre las crisis políticas de Perú y Colombia, que si bien experimentan tensiones políticas, lo hacen en grados distintos. Perú enfrenta una democracia en cuidados intensivos, mientras que Colombia pese a no encontrarse en su mejor momento, está a tiempo de reivindicar esta democracia fragmentada, a través de unas elecciones presidenciales que funcionen y sobre todo, de una ciudadanía que resista, pues la diferencia no la marcan solo las instituciones, sino una ciudadanía activa que participe, investigue en intervenga.
Si bien la democracia en Colombia es defectuosa, aún no está deteriorada en el mismo grado que la democracia del Perú.
Lo que hoy diferencia a Colombia de Perú es que en Colombia aún hay una democracia que aunque fracturada, intenta preservarse a través de la reacción de los ciudadanos, quienes entienden cada día más el costo que se paga si dejamos de actuar. La defensa activa por la Constitución Política, la sanción (civil) a partidos tradicionales, las manifestaciones, la voz en las calles y en las redes sociales, la participación en las votaciones, entre otras, son la muestra de que el ciudadano Colombiano aún no se rinde, y no se rinde para que la democracia no se pierda.
Perú y Colombia muestran dos caras opuestas de la crisis democrática. En Perú, el voto obligatorio ha creado la ilusión de una democracia participativa, pero en la práctica la ciudadanía acude a las urnas por obligación, sin credibilidad en las instituciones. La población ha respondido con resignación ante un autoritarismo que controla el Congreso y gobiernos que se mantienen con una aprobación inexistente. Colombia ha logrado, sin voto obligatorio, una alta participación en los últimos años, demostrando que la ciudadanía aún cree en los mecanismos de participación ciudadana. A pesar de la violencia sistemática contra líderes sociales, los colombianos siguen votando, protestando y movilizándose, lo que revela una diferencia de fondo, Colombia mantiene activa, una relación de exigencia y agencia política entre la sociedad y sus instituciones. Ahora bien, la inestabilidad política en Perú ha afectado la calidad de su democracia , donde la fragmentación electoral hacen ineficaz al gobierno, mientras una figura autoritaria controla el Congreso, depone presidentes y legisla para proteger sus intereses, frente a esto, la ciudadanía peruana ha respondido con apatía, y una baja movilización social, agravada por la fuerte represión estatal que permitió que un gobierno con mínima aprobación se mantuviera por más de mil días. En Colombia, la inseguridad ciudadana, marcada por el asesinato sistemático de líderes sociales y candidatos, desplazamientos forzados y amenazas, ha fracturado la democracia al irrumpir en el ejercicio pleno de los derechos políticos. Sin embargo, la ciudadanía colombiana ha respondido con una alta participación electoral voluntaria en los últimos años, así como movilizaciones sostenidas por causas como la soberanía nacional, mostrando que, pese a la violencia, conserva una capacidad de exigencia y agencia política alta. Yeni Andrea Quiñones Molano
Perú: la inestabilidad política han debilitado las instituciones; y la ciudadanía ha respondido con protestas, no votan y rechazan al sistema
Colombia: la inseguridad y la violencia han reducido la confianza en el estado. la ciudadanía reacciona con protestas , movilizaciones y participación cívica .
en Perú el problema afecta mas a las instituciones , y en Colombia a su confianza ciudadana , en ambos casos se debilita su democracia
Peru:tiene un régimen de gobernanza bastante nefasto debido a que el país está divido y más de uno de los presidentes son sacados del poder o renuncias sin derecho a poder defenderlos
Colombia : en Colombia esta pasando una situación similar en la cual las clases sociales y el estado tiene demasiadas fallas debido a q no se ponen de acuerdo debido a esto sea presenta muchas situaciones de violencia atentados corrupción viloacion de derechos
Cordial saludo para todos,
La comparación entre Colombia y Perú revela una raíz común de debilidad social y desconfianza. Ambos países arrastran las secuelas de la violencia política y una fractura geográfica profunda entre sus capitales y las zonas rurales, lo que ha generado un fuerte hastío ciudadano. Además, coinciden en la erosión de sus instituciones debido a la polarización extrema y el uso de narrativas de fraude que cuestionan la legitimidad de los procesos electorales como solución a las disputas políticas.Sin embargo, la gran diferencia radica en la estabilidad del mando. Mientras Colombia preserva un régimen presidencialista con transiciones regulares, Perú sufre un «vaciamiento de poder» y una inestabilidad crónica con ocho presidentes en diez años. En Perú domina un «parlamentarismo de facto» donde coaliciones legislativas capturan el Estado y desplazan a presidentes, evidenciando un amateurismo político y una fragmentación que Colombia, pese a sus crisis, aún no alcanza en tal magnitud.
Cordial saludo para todos.
¿En qué medida la inestabilidad política en Perú y la inseguridad ciudadana en Colombia han afectado la calidad de la democracia, y qué respuestas ha dado la ciudadanía en uno y otro caso.
La calidad de la democracia en ambos países se ha deteriorado debido a la pérdida de confianza en el Estado para cumplir sus funciones básicas. En Perú, la inestabilidad política crónica ha provocado un «vaciamiento del poder», donde la alta rotación presidencial y el control parlamentario impiden políticas de largo plazo, degradando el sistema hacia un régimen híbrido. En Colombia, la inseguridad ciudadana y territorial ha fracturado el contrato social, limitando las libertades civiles en las regiones y debilitando la legitimidad de las instituciones ante un ciudadano que se siente desprotegido frente al crimen organizado y la extorsión.Frente a estas crisis, las respuestas ciudadanas han tomado rumbos distintos: en Perú, predomina un profundo hastío que se manifiesta en movilizaciones sociales y una peligrosa disposición hacia el autoritarismo, con un alto porcentaje de la población dispuesto a sacrificar libertades a cambio de orden. Por su parte, en Colombia, la ciudadanía ha optado por mecanismos de autoprotección privada y una presión constante sobre los gobiernos locales, reflejando una demanda urgente de resultados en seguridad que condiciona el apoyo a los proyectos políticos nacionales
La satisfacción con el desempeño del sistema político produce un sentimiento de solidaridad. El voto lo hacen con exigencia de calidad de vida y en algunos casos obligados. Sucede que ante la indiferencia e intereses de los elegidos se pierde la credibilidad manifestando su inconformismo y descontento, convirtiéndose en una minoría de críticos desconfiados e indiferentes. Los partidos e instituciones también atraviesan procesos de separación. Dudosa segunda vuelta.
Perú llega a la segunda vuelta en un estado de fragilidad extrema, con una ciudadanía que ya no cree en sus instituciones, una inseguridad ciudadana que dicta la agenda política y una clase política fragmentada que lucha más por cuotas de poder que por la estabilidad del país.
La similitud entre los regímenes democráticos de Colombia y Perú es que ambos han vivido momentos de inestabilidad política, con gobiernos enfrentando desafíos por corrupción y crisis económicas. En Perú, la relación con las fuerzas militares refleja un patrón similar al de Colombia, donde la intervención militar ha influido en la política.
Las diferencias son que Colombia ha lidiado con una crisis de seguridad más grave que Perú, que ha enfrentado terrorismo en un contexto diferente. Perú ha tenido cambios políticos más bruscos, mientras que Colombia ha mantenido una continuidad democrática a pesar de sus problemas . En Colombia, la respuesta de la ciudadanía ha sido movilizarse en defensa de los derechos humanos, mientras que en Perú, la gente ha apoyado a candidatos que prometen cambios drásticos.
La inestabilidad política en Perú ha generado desconfianza en las instituciones, la población ha apoyado a diferentes líderes en busca de soluciones a la crisis económica.
En Colombia, la violencia por el narcotráfico y el conflicto armado ha afectado la calidad de la democracia, haciendo que la seguridad sea más importante que la participación democrática y la población ha respondido con movilizaciones para defender la paz y los derechos humanos.
La similitud entre los regímenes democráticos de Colombia y Perú es que ambos han vivido momentos de inestabilidad política, con gobiernos enfrentando desafíos por corrupción y crisis económicas. En Perú, la relación con las fuerzas militares refleja un patrón similar al de Colombia, donde la intervención militar ha influido en la política.
Las diferencias son que Colombia ha lidiado con una crisis de seguridad más grave que Perú, que ha enfrentado terrorismo en un contexto diferente. Perú ha tenido cambios políticos más bruscos, mientras que Colombia ha mantenido una continuidad democrática a pesar de sus problemas.
La inestabilidad política en Perú ha generado desconfianza en las instituciones, lo que ha llevado a la población ha apoyar a diferentes líderes en busca de soluciones a la crisis económica.
En Colombia, la violencia por el narcotráfico y el conflicto armado ha afectado la calidad de la democracia, haciendo que la seguridad sea más importante que la participación democrática. La ciudadanía ha respondido con movilizaciones para defender la paz y los derechos humanos.
Al comparar los regímenes democráticos de Colombia y Perú, se observa que Perú experimenta una debilidad de las instituciones democráticas, en el cual los ciudadanos no confían en los candidatos, partidos políticos, y coaliciones políticas, hasta llegar al punto del hastío, muestra de lo anterior es la inestabilidad política causada por la destitución de los presidentes electos, y las instituciones electorales sin credibilidad y con funcionarios destituidos. En este sentido, si se compara con el régimen democrático de Colombia, se puede observar que los ciudadanos en Colombia confían en sus instituciones democráticas, legitiman las elecciones de los presidentes, y qué si bien actualmente hay un gran porcentaje de abstencionismo y de votación en blanco, la gran mayoría de los ciudadanos ejerce su derecho al voto de manera consciente, lo cual lleva a unas elecciones presidenciales legitimas y transparentes que se basan en la credibilidad que se tiene en el sistema electoral colombiano. En Colombia como en el resto de América Latina si bien se ha presentado una crisis de los partidos políticos, también es cierto que se avanza en un tránsito de los partidos políticos hacía coaliciones políticas que reúnen los intereses de varios partidos en los que se encuentran representados las voluntades y temas de relevantes para los ciudadanos que se identifican con alguno de los candidatos.
La inestabilidad política en Perú ha influido en la perdida de credibilidad en el sistema democrático por parte de la ciudadanía, que ha llevado a una deslegitimación del gobierno electo independientemente de su la corriente política porque la gran mayoría de los ciudadanos que está manifestando es que no se encuentra de acuerdo con su sistema política, incluyendo instituciones, candidatos, partidos políticos, y hasta con la misma constitución política.
En Colombia, la inseguridad ciudadana afecta la calidad de la democracia en la medida que debilita el sistema electoral, ya que las actividades delictivas de las bandas criminales, grupos armados organizados, y los grupos delictivos organizados pueden llegar a penetrar las elecciones en determinadas zonas del país, lo cual representa un riesgo de la comisión de delitos electorales como la perturbación del certamen democrático, el constreñimiento al sufragante, el fraude al sufragante, el fraude en inscripción de cédulas, corrupción al sufragante, tráfico de votos, y favorecimiento de voto fraudulento, entre otros. No obstante, la Registraduría Nacional del Estado Civil viene realizando esfuerzos a través de su modernización y actualización de código fuente para garantizar unas elecciones transparentes acompañadas del incremento del pie de fuerza por parte de las fuerzas militares y de policía en los territorios con mayor riesgo electoral.
RT1:a principal diferencia que puedes resaltar es que, mientras Colombia sufre por la calidad de su democracia (problemas de ejecución, corrupción y violencia), Perú sufre por la existencia misma de su democracia (el sistema está tan fragmentado que el poder se ha «vaciado», haciendo al Estado ineficaz).
En ambos casos, la «Gobernanza» se ve amenazada porque la ciudadanía ya no cree en las reglas del juego. Como líderes sociales, el reto en ambos países es el mismo: ¿Cómo reconstruir la confianza desde lo local cuando lo nacional parece desmoronarse?
Tip para tu tarea: Si vas a publicar esto en la web de Razón Pública, menciona que la diferencia clave es la estabilidad institucional, ya que en Colombia los presidentes terminan su mandato, mientras que en Perú la crisis es tan profunda que el Congreso actúa como un «parlamentarismo de facto
RT2:Mientras que en Perú la inestabilidad política ha llevado a un hastío que paraliza la movilización social, en Colombia la inseguridad ha generado una demanda urgente por presencia institucional, obligando a los gobiernos a priorizar la percepción de seguridad para evitar que la ciudadanía abandone por completo la fe en el sistema democrático
Es curioso y hasta gracioso el caso de la inestabilidad politica en el Perù que es capaz de hacer tanto control politico y nadie parece ser suficientemente digno para ejercer la maxima jefatura del Estado, como ejecuta sus planes si sus equipos apenas duran unos meses .. a diferencia de Colombia donde incluso con acusaciones y en juicio se continua siendo reelegido.
En peligro esta la democracia en el Perù que sin hoja de ruta va no se sabe como manteniendo una inflacion reducida y proyeccion de incremento en su PIB.. no representando ser un peligro para los otros a diferencia de sus pares en la region
La satisfacción con el desempeño del sistema político produce un sentimiento de solidaridad. El voto lo hacen con exigencia de calidad de vida y en algunos casos obligados. Sucede que ante la indiferencia e intereses de los elegidos se pierde la credibilidad manifestando su inconformismo y descontento, convirtiéndose en una minoría de críticos desconfiados e indiferentes. Los partidos e instituciones también atraviesan procesos de separación. Dudosa segunda vuelta.
Los procesos electorales en Perú sin duda manejan un sistema de corrupción que di a día son más inminentes y para la ciudadanía se les hace más complejo o sienten desánimo a la hora de ejercer el voto, ya que las barreras entre gobierno y ciudadanía será sin duda la desconfianza por la alta corrupción y pierdes de votos en las elecciones.
Frente a la democracia entre Colombia y Perú se evidencia pierde de credibilidad debido a la alta corrupción y que en ambos no hay una seguridad plena a la hora de ejercer el voto,por que existe las altas tasas de corrupción y mal manejo de la administración pública.
¿Cómo se pueden comparar los regímenes democráticos en Colombia y Perú a la luz de las definiciones que analizamos en clases, en qué cree que se parece uno y otro caso? Identifique similitudes y diferencias.
Al analizar los regímenes democráticos tanto de Colombia como el Peru, podemos concluir que son países que tienen un sistema político y una organización social similar; donde en el marco de democracia hay insatisfacción y desconfianza llevándolos a un hastió social; por la falta de cumplimiento y la incapacidad del estado para resolver las demandas básicas.
No obstante, Colombia es un país que tiene mas estabilidad a nivel presidencial, ya que es elegido por un periodo de cuatro años, así haya una crisis en el país; mientras en el Peru han pasado 8 presidentes en 10 años, ya que el congreso tiene el poder para deponer mandatarios, así como la fragmentación política que hace ineficaz el ejercicio del gobierno.
Otra diferencia, es que la constitución de Colombia ha promovido procesos de paz y reconocimiento de los derechos de minorías, mientras que en Perú la inestabilidad de la constitución ha afectado la gobernanza y la cohesión social,
También, podríamos decir que en Colombia los partidos y movimientos, aunque debilitados siguen en pie, bajo una estructura de poder, mientras que en Perú su sistema de partidos colapso.
En cuanto a las instituciones se podría decir que en Colombia están controladas por la Corte Suprema De Justicia y La Corte Constitucional a diferencia del Perú que el Congreso tiene la potestad de controlar la Junta Nacional de Justicia y la Oficina Nacional de Procesos Electorales.
¿En qué medida la inestabilidad política en Perú y la inseguridad ciudadana en Colombia han afectado la calidad de la democracia, y qué respuestas ha dado la ciudadanía en uno y otro caso?
Considero, que cuando un país está afectado por estos dos conceptos la ciudadanía deja de creer en su sistema político, haciendo que los niveles de votación bajen, puede haber un retroceso democrático, desconfianza en los actores institucionales, puede haber justicia por mano propia, puede haber una crisis de gobernalidad, tambien puede haber dezplazamiento y deserción.
¿Cómo se pueden comparar los regímenes democráticos en Colombia y Perú a la luz de las definiciones que analizamos en clases, en qué cree que se parece uno y otro caso? Identifique similitudes y diferencias.
Al analizar los regímenes democráticos tanto de Colombia como el Peru, podemos concluir que son países que tienen un sistema político y una organización social similar; donde en el marco de democracia hay insatisfacción y desconfianza llevándolos a un hastió social; por la falta de cumplimiento y la incapacidad del estado para resolver las demandas básicas.
No obstante, Colombia es un país que tiene mas estabilidad a nivel presidencial, ya que es elegido por un periodo de cuatro años, así haya una crisis en el país; mientras en el Peru han pasado 8 presidentes en 10 años, ya que el congreso tiene el poder para deponer mandatarios, así como la fragmentación política que hace ineficaz el ejercicio del gobierno.
Otra diferencia, es que la constitución de Colombia ha promovido procesos de paz y reconocimiento de los derechos de minorías, mientras que en Perú la inestabilidad de la constitución ha afectado la gobernanza y la cohesión social,
También, podríamos decir que en Colombia los partidos y movimientos, aunque debilitados siguen en pie, bajo una estructura de poder, mientras que en Perú su sistema de partidos colapso.
En cuanto a las instituciones se podría decir que en Colombia están controladas por la Corte Suprema De Justicia y La Corte Constitucional a diferencia del Perú que el Congreso tiene la potestad de controlar la Junta Nacional de Justicia y la Oficina Nacional de Procesos Electorales.
¿En qué medida la inestabilidad política en Perú y la inseguridad ciudadana en Colombia han afectado la calidad de la democracia, y qué respuestas ha dado la ciudadanía en uno y otro caso?
Considero, que cuando un país está afectado por estos dos conceptos la ciudadanía deja de creer en su sistema político, haciendo que los niveles de votación bajen, puede haber un retroceso democrático, desconfianza en los actores institucionales, puede haber justicia por mano propia, puede haber una crisis de gobernalidad
El regimen de la democracia en Colombia y Peru , lo vemos marcado por la corrupcion, desconfianza institucional , inseguridad,baja legitimidad en los procesos electorales ,la alta gama de partidos politicos fragmentados donde encontramos politicos amateurs que no saben de las necesidades ni conocen el pueblo que desean gobernar. La baja movilizacion social por parte de la ciudadania representa la ausencia de ejercer su agencia,dando asi como posibles resultados volver a viejas y obsoletas formas de gobierno.
De otra parte la gran diferencia marcada entre Peru y Colombia es la gran tendencia en Peru de ejercer el impeachment, lo cual afecta al pais generando una apatia politica y delibilitando asi la democracia en el pais. Aunque Peru es un solo pais politicamente lo vemos fragmentado en el Peru Rural sierra andina y el Peru de la parte central limeña.
En Colombia tenemos el conflicto armado mas marcado , pero nuestra democracia es mas solida.
En América latina reina la corrupción, la violencia, las mentiras en los medios de comunicación.
Perú se ve marcada por el autoritarismo y por todos los males que están atentando contra la democracia, por esta razón ya no hay credibilidad en las instituciones y sus políticos no los representan, por eso se ve reflejado en las urnas el ausentismo, la abstención es el castigo a una democracia que aunque es la supuestamente rige en toda latinoamericana en Perú está cayendo por el régimen de la violencia, la represión y la corrupción es un sistema político tendiendo al autoritarismo.
Mientras en Colombia también tenemos el mismo sistema político «La democracia» venía en decadencia pero poco a poco va recuperándose cuando se tiene en cuenta a varios actores de la sociedad, que deben participar en las decisiones y presupuestos del país, en gobiernos incluyentes como el progresimo vemos como las mujeres, los negros, los indígenas, los trabajadores, las personas más olvidadas están participando, opinando y apropiándose de su territorio y de su país por medio de cabildos, huelgas sin restricciones, cumpliendo de una u otra forma la constitución colombiana, dando paso a los derechos fundamentales como sin la salud, el trabajo, una vida digna, etc
La democracia en Perú y Colombia se ha visto afectada de manera negativa, aunque por razones diferentes, lo que también ha influido en la forma en que la ciudadanía responde y participa en estos procesos electorales.
En Perú, los constantes cambios de presidentes han debilitado tanto la confianza en el ejercicio político como la democracia. El poder y el control excesivo del Congreso no permite gobiernos estables ni confiables y como resultado de ellos la ciudadanía no confía en las instituciones. Esto se refleja en el cansancio y descontento ciudadano siendo así como su incidencia política se encuentra marcada más por la obligación que por la convicción.
En ese sentido, y si bien Formalmente, en Perú sí se encuentra contemplado dentro de los mecanismos de participación ciudadana la democracia participativa porque la Constitución y las leyes reconocen mecanismos para que la ciudadanía participe más allá del voto. En la práctica, su aplicación es limitada y débil, y en muchos casos no logra influir de manera real en las decisiones políticas. Por ello la participación ciudadana se ha caracterizado por tener una movilización social débil.
Ahora bien, en el caso de Colombia, aunque no existe el mismo nivel de inestabilidad política que en Perú ya que en los últimos ocho años no se han presentado cambios frecuentes de presidente esto no significa que exista conformidad con los resultados de los gobiernos recientes, incluido el actual. No obstante, es importante señalar que en Colombia sí se ha respetado el cumplimiento de los mandatos dentro de los períodos para los cuales fueron elegidos, lo que evidencia una mayor continuidad institucional.
Sin embargo, la falta de confianza en las instituciones, junto con la inseguridad ciudadana, ha tenido un impacto negativo en la calidad de la democracia y en el ejercicio real de la llamada democracia participativa. Estas condiciones dificultan que la ciudadanía exija responsabilidades a quienes gobiernan y limitan su capacidad de incidir de manera efectiva en las decisiones públicas. A diferencia del Perú, este problema en Colombia no es reciente, sino que se trata de una situación persistente.
Ahora bien, más que similitudes encuentro una gran diferencia en las respuestas ciudadanas de ambos países ya que por sus diferentes y parecidas problemáticas tienden a ser distintas; en Perú predomina el desencanto y el alejamiento de la política. En Colombia; la ciudadanía ha mostrado momentos de alta movilización social, como protestas masivas, claro ejemplo el estallido social, pero estas suelen verse debilitadas por la violencia y la represión, lo que genera ciclos de retroceso.
Por otra parte, si bien estoy de acuerdo con el análisis realizado por el autor de la columna es importante precisar que la democracia en Colombia no solo se ha visto afectada por la inseguridad y la violencia del conflicto armado. También influyen otros factores como la débil presencia del Estado en los territorios, el incumplimiento de las políticas públicas y planes de gobierno, la corrupción, la falta de recursos para atender a poblaciones vulnerables, la desigualdad social y el limitado acceso a la justicia. Estos elementos han generado desconfianza ciudadana y han debilitado la capacidad de la democracia para garantizar derechos y responder a las necesidades reales de la población.
En conclusión, la inestabilidad política en Perú como los factores presentes en Colombia han afectado negativamente la democracia, al reducir la confianza, la representación y la capacidad de la ciudadanía para influir en el poder.
Quiero empezar en resaltar que Perú formalmente es un país democratico, ahora catalogado híbrido que quiere decir, q a pesar que hay elección, persisten fallas en su institucionalidad muy graves, lo que lleva a ser un país con democracia y autoritarismo. Colombia un país democratico.
Vemos que desafortunadamente en ambos países la falta de ejercer un verdaderamente democracia en todo los ámbitos posibles, conlleva a situaciones no favorecidas para la ciudadanía, casos de corrupción en todas sus entidades, con diferentes hoy partidos políticos. Hoy nos falta realmente pensar más en como poder unir un país luchando por los intereses de la ciudadanía sin exclusión alguna, sin vulnerar el derecho que por naturaleza nos corresponde, y pensar en beneficios totales para nuestro país. Me llama la atención en este artículo algo q está pasando en ambos países, el tema de como las redes sociales hoy son las que mandan en decisiones para el futuro de estos países, hoy las redes desinformar, y esto con conlleva a un desorden total de ideas y pensamientos que tenemos los seres humanos, hoy no siquiera nos interesa indagar, argumentarse para así bien poder saber de lo que está pasando verdaderamente en nuestro país, nos dejamos contaminar por esa desinformación y así nos quedamos, impresionante como hoy vemos el maltrato personal de entre los candidatos presidenciales, siendo eso hoy el tema de primordial de sus planes de gobierno, eso demuestra el odio entre quienes nos quieren gobernar y si este es el comienzo de un mandato, no quiero imaginar el desarrollo, y esto diciendo que pasa en todos los partidos, izquierda, derecha, centro, muy triste q el odio predomine en nuestros futuros mandatarios,
La inseguridad ciudadana ha afectado demasiado a estos dos países en todo sentido, como es posible que hoy no tengamos esa libertad de expresión, ni siquiera para votar, cuando somos extorsionados por grupos delincuenciales amenazando a la gente para que haga el uso de su voto en favor de su candidato, y no solo la delincuencia, también en nuestras instituciones públicas amenazando su trabajo si no vota por su candidato al igual la empresa privada haciendo lo mismo y sugestión ando al personal por su candidato, estos son los miedos personales, a tomar decisiones impuestas, pensando en su futuro laboral, económico y otras, no es justo que no tengamos está libertad en expresar la satisfacción de por quien quiere uno votar verdaderamente escuchando los planes de gobierno y realmente escogiendo por estos temas al que uno verdaderamente quiere, hasta esto hemos llegado miedos inseguridades y desestabilizando la democracia, haciéndola a un lado.
Solo espero que Perú y Colombia encuentren ese verdadero camino de gobernar en paz y unidos por nuestro futuro.
la historia data que no ha sido fácil para estos dos países, suramericanos, las dictaduras que han sacado provecho del poder en perú y pasar por encima de los ciudadanos peruanos y hacerlos a un lado no les ha permitido avanzar; si bien no se tiene la casa organizada para que todo funcione, en este caso la organización electoral peruana para dar la confianza y credibilidad de sus conciudadanos no se puede esperar una clara transparencia en las decisiones que tome el gobierno para su pueblo, no gozar de una estabilidad gubernamental hace que todo ande a medias y por ende no haya proyección, 8 presidentes en 10 años hablan de esa inestabilidad; acá en colombía a pesar que no han pasado tantos presidentes en esta cantidad de años hace que los pocos que han pasado por el poder del gobierno Colombiano tengan más intereses particulares que colectivos, en el caso de los ciudadanos peruanos y colombianos apostamos por elegir a personas capaces de liderar con la mayor honestidad y legalidad; en campañas políticas escuchamos un sin numero de propuestas que se cree van a ser cumplidas, sin embargo el tiempo da la respuesta de que hemos caído en un agujero negro de frustraciones y engaños, este país (Colombia) esperaba un cambio con un presidente de izquierda; lastimosamente en su recta final del mandato entramos a evaluar su gestión y no fue la mejor en todos los ámbitos que lo rodean.
En cuanto a la inseguridad Colombia se lleva un puesto muy encima de peru, ya que los grupos al margen de la ley se robustecieron y nao ha existido mano dura por parte de este gobierno, dandóles gran parte del territorio para hacer sus fechorias.
1. Comparar la calidad de la democracia en América Latina
¿Cómo se pueden comparar los regímenes democráticos en Colombia y Perú a la luz de las definiciones que analizamos en clases, en qué cree que se parece uno y otro caso? Identifique similitudes y diferencias.
Rt= Ambos países han sufrido crisis de legitimidad debido a escándalos de corrupción, los cuales han alcanzado niveles muy altos del poder lo cual hace la confianza ciudadana para la democracia. Existe una desconexión ente elites políticas y poblaciones rurales o periféricas lo cual genera protestas sociales, por eso se presentan procesos electorales
La diferencia es, Perú cambia de presidente constantemente y sin ideas para las votaciones lo cual lo hace diferente de Colombia ya q el presidente se elije por sus ideas y están hasta terminar su mandato lo cual mantiene una estabilidad institucional; en lo cual Perú se caracteriza por su inestabilidad crónica
¿En qué medida la inestabilidad política en Perú y la inseguridad ciudadana en Colombia han afectado la calidad de la democracia, y qué respuestas ha dado la ciudadanía en uno y otro caso?
Rt= Perú: Los constantes enfrentamientos entre el sistema ejecutivo y legislativo han generado una crisis de legitimidad institucional, esto hace q se enfoquen más en la supervivencia política.
Por esto la población hace constantes movilizaciones masivas exigiendo un adelanto de elecciones y una nueva reforma política.
Colombia: La violencia tanto urbana como rural limita el ejercicio de los derechos civiles, se destaca el fortalecimiento de las organizaciones de sociedad civil y movimientos comunitarios q buscan alternativas de paz y protección territorial.
1. Comparar la calidad de la democracia en América Latina.
1. ¿Cómo se pueden comparar los regímenes democráticos en Colombia y Perú a la luz de las definiciones que analizamos en clases, en qué cree que se parece uno y otro caso? Identifique similitudes y diferencias.
R/ SIMILITUDES
Ambos son países latinoamericanos son formales democráticamente Similitudes ambos países tienen un sistema democrático donde los ciudadanos eligen sus gobernantes en elecciones periódicas como los presidenciales y congreso.
Los dos países tienen por separado el poder ejecutivo y el poder legislativo y judicial
Los dos países tienen un alto nivel de corrupción política.
Los dos países tienen una gran problemática desigual en la parte económica y social por lo que afecta la democracia.
DIFERENCIAS
Perú cambia de presidente constantemente los cuales no tiene ideas para ser elegidos y los elegidos no siempre terminan sus mandatos.
Colombia en cambio se elige por sus principales ideas y los presidentes están hasta el final de su mandato lo cual mantiene una estabilidad institucional,
Colombia a pesar de que haya tensiones hay mejor gobernabilidad
Perú si tiene constantes conflictos con el congreso y presidente lo cual genera intentos de destitución.
Colombia a pesar de que hay temas de desconfianza esta mas estable
Perú en cambio tiene un alto nivel de desconfianza en todas las instituciones políticas.
2 ¿En qué medida la inestabilidad política en Perú y la inseguridad ciudadana en Colombia han afectado la calidad de la democracia, y qué respuestas ha dado la ciudadanía en uno y otro caso?
La calidad de la democracia no depende solo de que hayan elecciones sino de que también funcionen las instituciones cuando se respetan las reglas y que tan buenas son para la ciudadanía, la inestabilidad en Perú y la inseguridad en Colombia se dan de formas distintas pero a la vez comparables.
1. Comparar la calidad de la democracia en América Latina
¿Cómo se pueden comparar los regímenes democráticos en Colombia y Perú a la luz de las definiciones que analizamos en clases, en qué cree que se parece uno y otro caso? Identifique similitudes y diferencias.
Rt= Ambos países han sufrido crisis de legitimidad debido a escándalos de corrupción, los cuales han alcanzado niveles muy altos del poder lo cual hace la confianza ciudadana para la democracia. Existe una desconexión ente elites políticas y poblaciones rurales o periféricas lo cual genera protestas sociales, por eso se presentan procesos electorales
La diferencia es, Perú cambia de presidente constantemente y sin ideas para las votaciones lo cual lo hace diferente de Colombia ya q el presidente se elije por sus ideas y están hasta terminar su mandato lo cual mantiene una estabilidad institucional; en lo cual Perú se caracteriza por su inestabilidad crónica
¿En qué medida la inestabilidad política en Perú y la inseguridad ciudadana en Colombia han afectado la calidad de la democracia, y qué respuestas ha dado la ciudadanía en uno y otro caso?
Rt= Perú: Los constantes enfrentamientos entre el sistema ejecutivo y legislativo han generado una crisis de legitimidad institucional, esto hace q se enfoquen más en la supervivencia política.
Por esto la población hace constantes movilizaciones masivas exigiendo un adelanto de elecciones y una nueva reforma política.
Colombia: La violencia tanto urbana como rural limita el ejercicio de los derechos civiles, se destaca el fortalecimiento de las organizaciones de sociedad civil y movimientos comunitarios q buscan alternativas de paz y protección territorial.
1. Comparar la calidad de la democracia en América Latina.
1. ¿Cómo se pueden comparar los regímenes democráticos en Colombia y Perú a la luz de las definiciones que analizamos en clases, en qué cree que se parece uno y otro caso? Identifique similitudes y diferencias.
R/ SIMILITUDES
Ambos son países latinoamericanos son formales democráticamente Similitudes ambos países tienen un sistema democrático donde los ciudadanos eligen sus gobernantes en elecciones periódicas como los presidenciales y congreso.
Los dos países tienen por separado el poder ejecutivo y el poder legislativo y judicial
Los dos países tienen un alto nivel de corrupción política.
Los dos países tienen una gran problemática desigual en la parte económica y social por lo que afecta la democracia.
DIFERENCIAS
Perú cambia de presidente constantemente los cuales no tiene ideas para ser elegidos y los elegidos no siempre terminan sus mandatos.
Colombia en cambio se elige por sus principales ideas y los presidentes están hasta el final de su mandato lo cual mantiene una estabilidad institucional,
Colombia a pesar de que haya tensiones hay mejor gobernabilidad
Perú si tiene constantes conflictos con el congreso y presidente lo cual genera intentos de destitución.
Colombia a pesar de que hay temas de desconfianza esta mas estable
Perú en cambio tiene un alto nivel de desconfianza en todas las instituciones políticas.
2 ¿En qué medida la inestabilidad política en Perú y la inseguridad ciudadana en Colombia han afectado la calidad de la democracia, y qué respuestas ha dado la ciudadanía en uno y otro caso?
Perú cambios frecuentes de presidente debilidad institucional deslegitimación de la parte política protestas sociales.
Colombia la inseguridad violencia crimen presencia de grupos armados desigualdad territorial en la democracia.
1. Comparar la calidad de la democracia en América Latina
1¬- ¿Cómo se pueden comparar los regímenes democráticos en Colombia y Perú a la luz de las definiciones que analizamos en clases, en qué cree que se parece uno y otro caso? Identifique similitudes y diferencias.
Rt=
Ambos países han sufrido crisis de legitimidad debido a escándalos de corrupción, lo cual hace la confianza ciudadana para la democracia. Existe una desconexión ante elites políticas y poblaciones rurales o periféricas lo cual genera protestas sociales, por eso se presentan procesos electorales
La diferencia es, Perú cambia de presidente constantemente en el cual no hay ideas para las elecciones lo cual lo hace diferente de Colombia ya q el presidente se elije por sus ideas y están hasta terminar su mandato lo cual mantiene una estabilidad institucional; en lo cual Perú se caracteriza por su inestabilidad crónica
2- ¿En qué medida la inestabilidad política en Perú y la inseguridad ciudadana en Colombia han afectado la calidad de la democracia, y qué respuestas ha dado la ciudadanía en uno y otro caso?
Rt=
Perú: Los constantes enfrentamientos entre el sistema ejecutivo y legislativo han generado una crisis de legitimidad institucional, esto hace q se enfoquen más en la supervivencia política.
Por esto la población hace constantes movilizaciones masivas exigiendo un adelanto de elecciones y una nueva reforma política.
Colombia: La violencia tanto urbana como rural limita el ejercicio de los derechos civiles, se destaca el fortalecimiento de las organizaciones de sociedad civil y movimientos comunitarios q buscan alternativas de paz y protección territorial.
1. Comparar la calidad de la democracia en América Latina
1¬- ¿Cómo se pueden comparar los regímenes democráticos en Colombia y Perú a la luz de las definiciones que analizamos en clases, en qué cree que se parece uno y otro caso? Identifique similitudes y diferencias.
Rt=
Ambos países han sufrido crisis de legitimidad debido a escándalos de corrupción, lo cual hace la confianza ciudadana para la democracia. Existe una desconexión ante elites políticas y poblaciones rurales o periféricas lo cual genera protestas sociales, por eso se presentan procesos electorales
La diferencia es, Perú cambia de presidente constantemente en el cual no hay ideas para las elecciones lo cual lo hace diferente de Colombia ya q el presidente se elije por sus ideas y están hasta terminar su mandato lo cual mantiene una estabilidad institucional; en lo cual Perú se caracteriza por su inestabilidad crónica
2- ¿En qué medida la inestabilidad política en Perú y la inseguridad ciudadana en Colombia han afectado la calidad de la democracia, y qué respuestas ha dado la ciudadanía en uno y otro caso?
Rt=
Perú: Los constantes enfrentamientos entre el sistema ejecutivo y legislativo han generado una crisis de legitimidad institucional, esto hace q se enfoquen más en la supervivencia política.
Por esto la población hace constantes movilizaciones masivas exigiendo un adelanto de elecciones y una nueva reforma política.
Colombia: La violencia tanto urbana como rural limita el ejercicio de los derechos civiles, se destaca el fortalecimiento de las organizaciones de sociedad civil y movimientos comunitarios q buscan alternativas de paz y protección territorial.
Pueden compararse a partir de varios aspectos políticos y sociales ambos países tienen sistemas democráticos representativos pero también enfrentan problemas distintos que afectan la democracia . En ambos países los ciudadanos eligen presidentes y congresistas.
Tanto Colombia como Peru tienen división de poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial los dos países han vivido escándalos de corrupción , ambos países enfrentan inconformidad social.
En sus diferencias Peru tiene no culmina los periodos presidenciales en Colombia si son culminados los 4 años de presidencia. Colombia tiene el problema de conflicto armado e inseguridad, en resumen los dos países tienen democracia salpicada de corrupción . En Peru hay inestabilidad política grande, en Colombia un tema de inseguridad y violencia.
¡Excelente artículo! Es evidente que:
1. Colombia y Perú tienen democracias representativas con elecciones y participación ciudadana, pero ambos países enfrentan desconfianza hacia la clase política y las instituciones. Puedo notar que la principal diferencia entre estas naciones es que en Perú existe una fuerte inestabilidad política, con constantes cambios de presidentes y crisis institucionales. En cambio en Colombia, aunque hay más estabilidad institucional, los mayores problemas son la inseguridad, la violencia y la desigualdad social.
2. En Perú, la inestabilidad política ha debilitado la confianza ciudadana y ha generado protestas frente al gobierno y al Congreso. En Colombia, la inseguridad y la violencia han afectado la participación ciudadana y la confianza en el Estado. En ambos casos, la ciudadanía ha respondido con movilizaciones y protestas para exigir mejores condiciones democráticas, mayor transparencia y soluciones a los problemas sociales, aunque se requieren más esfuerzos, ya que estas no han sido lo suficientemente efectivas. Aún hay mucho que luchar para lograr consolidar estas democracias.
RESPONDE MARISOL SUAREZ DIAZ
Colombia y Perú: Democracias Comparadas
1. ¿Cómo se pueden comparar los regímenes democráticos en Colombia y Perú a la luz de las definiciones que analizamos en clases, en qué cree que se parece uno y otro caso? Identifique similitudes y diferencias.
R. Para comparar los regímenes democráticos de Colombia y Perú, es útil utilizar como marco de referencia las definiciones clásicas de la ciencia política, en particular el concepto de poliarquía de Robert Dahl (que evalúa la participación y la competencia) poliarquía (la existencia de elecciones libres, competencia y participación) y las teorías sobre la calidad de la democracia (que analizan la solidez institucional y la representación).
A la luz de estos enfoques, ambos países se clasifican como democracias electorales, pero presentan dinámicas institucionales y crisis de representación muy distintas. Ambos países operan bajo democracias electorales, pero la forma en que funcionan sus instituciones y cómo procesan sus crisis es profundamente distinta.
SIMILITUDES: Las promesas y fallas comunes
A pesar de sus trayectorias históricas diferentes, Colombia y Perú comparten rasgos estructurales profundos en sus sistemas políticos:
Democracias procedimentales estables (en el papel): Ambos países cumplen con los mínimos de una poliarquía: elecciones periódicas, competitivas, sufragio universal y alternancia en el poder. Ninguno de los dos ha caído en regímenes abiertamente autoritarios de larga duración en el siglo XXI.
Crisis de representación y desafección ciudadana: En ambos casos existe un profundo divorcio entre la ciudadanía y la clase política. Los partidos tradicionales se han debilitado drásticamente, lo que ha generado altos niveles de desconfianza institucional.
Debilidad del Estado en el territorio: Tanto en Colombia como en Perú, la presencia efectiva del Estado es fragmentada. Existen vastas zonas periféricas (la Amazonía peruana o las regiones rurales colombianas) donde impera la informalidad, la ilegalidad o la ausencia de servicios básicos, lo que limita el ejercicio pleno de la ciudadanía.
Fragmentación legislativa: Los congresos de ambos países suelen estar atomizados, lo que dificulta la gobernabilidad y la construcción de mayorías estables para pasar reformas estructurales.
DIFERENCIAS: Rigidez institucional vs. Volatilidad extrema
La principal diferencia radica en cómo procesan las crisis y la naturaleza de sus sistemas de partidos e instituciones.
Criterio Colombia vs Perú
Estabilidad Presidencial Alta. Históricamente, los presidentes colombianos terminan sus mandatos de 4 años. Los mecanismos de destitución son complejos y rara vez exitosos. Extremadamente baja. Perú ha tenido una volatilidad presidencial crónica debido al uso frecuente de la «vacancia por incapacidad moral».
Sistema de Partidos Resiliente, pero en mutación. Aunque los partidos tradicionales (Liberal y Conservador) perdieron el monopolio, fueron reemplazados por coaliciones estables y nuevas fuerzas que mantienen cierta disciplina de bloque.
Colapsado / «Democracia sin partidos». Los partidos son vehículos electorales personalistas y temporales. La volatilidad es la norma; los partidos nacen y mueren en cada elección.
Conflicto y Violencia El conflicto armado interno y el narcotráfico han marcado la agenda política, afectando la participación en zonas rurales y polarizando el debate electoral.
El conflicto interno (Sendero Luminoso) terminó en los 90. La violencia no es el eje central de la política actual, sino la corrupción y la inestabilidad de las élites.
Diseño Institucional El diseño constitucional de 1991 equilibra los poderes a través de una Corte Constitucional muy fuerte que actúa como árbitro institucional. El diseño de la Constitución de 1993 otorga un poder enorme al Congreso frente al Ejecutivo (y viceversa con la disolución del Congreso), facilitando el choque de trenes.
Síntesis: ¿En qué se parecen y en qué se diferencian?
En resumen, se parecen en sus carencias de fondo: ambos sufren de una «ciudadanía de baja intensidad», donde el voto no se traduce necesariamente en bienestar social o representación real, y ambos lidian con el fantasma de la corrupción minando la legitimidad del régimen.
Sin embargo, se diferencian en su resiliencia institucional:
Colombia tiende a la polarización estable. Sus instituciones (como las altas cortes y el calendario electoral) son rígidas y logran contener las crisis políticas dentro de los canales formales, evitando el colapso del gobierno.
Perú representa una inestabilidad permanente. Su falta de partidos políticos y las reglas de juego del Congreso generan un sistema caníbal, donde el régimen democrático sobrevive en las reglas, pero el gobierno central vive en una crisis de supervivencia constante.
Por otra parte, y desde otro enfoque a pesar de tener historias políticas diferentes, Colombia y Perú comparten diagnósticos muy similares en cuanto a la salud de sus democracias:
• Continuidad democrática formal: Ambos países han mantenido las reglas del juego democrático en el siglo XXI. Celebran elecciones periódicas, respetan la alternancia en el poder y no han caído en dictaduras abiertas o regímenes abiertamente autoritarios en las últimas décadas.
• Crisis profunda de representación: Los ciudadanos de ambos países sienten una enorme desafección hacia la clase política. Existe la percepción de que los gobernantes y legisladores legislan para sus propios intereses, lo que genera una desconfianza crónica en las instituciones (Congreso, partidos, justicia).
• Presencia fragmentada del Estado: En ambos casos, la democracia se vive de forma desigual. Mientras que en las capitales y grandes ciudades las instituciones funcionan relativamente bien, en las periferias (la Amazonía o las zonas rurales andinas en Perú; las regiones apartadas y cocaleras en Colombia) el Estado brilla por su ausencia, permitiendo que la ilegalidad o la informalidad controlen el territorio.
• El fantasma de la corrupción: Los escándalos de corrupción a gran escala han erosionado severamente la legitimidad del régimen democrático en ambas naciones, minando la confianza técnica en los gobiernos.
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Diferencias: Estabilidad institucional vs. Volatilidad extrema
La gran diferencia entre ambos países no está en qué tan disconformes están sus ciudadanos, sino en cómo reaccionan sus instituciones ante las crisis.
Criterio Colombia Perú
Estabilidad de los Presidentes Alta. Aunque haya crisis políticas severas o protestas sociales, los presidentes colombianos históricamente terminan sus mandatos de 4 años. Los mecanismos para destituirlos son complejos y el sistema tiende a la preservación del Ejecutivo. Extremadamente baja. Perú ha vivido en una crisis de gobernabilidad crónica, donde los presidentes caen con frecuencia debido al uso del Congreso de la figura de «vacancia por incapacidad moral». Ha llegado a tener varios presidentes en un solo periodo constitucional.
Sistema de Partidos Resiliente pero fragmentado. El viejo bipartidismo (Liberal y Conservador) murió, pero fue reemplazado por coaliciones y partidos más o menos estables (de izquierda, centro y derecha) que mantienen cierta disciplina y estructura en el tiempo. Colapsado («Democracia sin partidos»). Los partidos peruanos son, en su mayoría, «vehículos electorales» personalistas que nacen para una elección y desaparecen después. No hay ideologías de largo plazo ni militancia sólida, lo que atomiza el poder.
El Rol de la Violencia y el Conflicto Central. El conflicto armado interno de décadas y el narcotráfico han moldeado la democracia colombiana, polarizando el debate político entre la salida militar y la salida negociada, y afectando la participación en zonas rurales. Secundario en el presente. El conflicto interno contra Sendero Luminoso terminó en los años 90. La inestabilidad actual en Perú no se debe a guerrillas o insurgencias, sino a disputas puramente políticas, judiciales y de élites.
Contrapesos Institucionales Cortes fuertes. La Corte Constitucional de Colombia (creada en 1991) actúa como un árbitro muy poderoso y respetado que suele frenar los abusos del Ejecutivo o del Congreso, canalizando las crisis por vías legales. Choque de trenes constante. El diseño constitucional (1993) facilita el enfrentamiento directo entre el Congreso (que puede vacar al presidente) y el Ejecutivo (que puede disolver el Congreso), generando un sistema político caníbal.
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Resumen del contraste
• Colombia sufre de una polarización estable. Aunque el país viva tensiones sociales y políticas profundas, sus instituciones y su calendario electoral son lo suficientemente rígidos como para evitar que el Estado se desmorone, procesando los cambios por las vías institucionales.
• Perú sufre de una inestabilidad permanente. Las reglas del juego permiten que cualquier crisis política derive en la caída de un gobierno. Al no tener partidos políticos reales que sirvan de puente entre la sociedad y el Estado, el país vive en un equilibrio precario donde la economía a menudo camina por un lado y la política (en constante colapso) por el otro.
¿En qué medida la inestabilidad política en Perú y la inseguridad ciudadana en Colombia han afectado la calidad de la democracia, y qué respuestas ha dado la ciudadanía en uno y otro caso?
Tanto la inestabilidad política crónica en Perú como la crisis de seguridad ciudadana y orden público en Colombia representan dos de los mayores desafíos para la calidad democrática en la región. Aunque ambos fenómenos degradan la democracia, lo hacen desde ángulos completamente distintos: Perú sufre una erosión institucional desde el núcleo del poder, mientras que Colombia enfrenta una fractura territorial desde los márgenes del Estado.
A continuación, se analiza en qué medida estos problemas afectan la calidad de sus democracias y cómo ha reaccionado la ciudadanía en cada caso.
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1. El impacto en la calidad de la democracia
En la ciencia política, la «calidad de la democracia» no solo mide si hay elecciones, sino también la solidez de sus instituciones, el imperio de la ley, la rendición de cuentas (horizontal y vertical) y la capacidad del Estado para garantizar los derechos ciudadanos.
Perú: La erosión de la rendición de cuentas y el vacío institucional
La inestabilidad política peruana —caracterizada por una rotación presidencial extrema (con sucesivas destituciones e impeachments que se extienden hasta los recientes eventos de 2026) y un Congreso fragmentado pero depredador— afecta directamente la dimensión institucional de la democracia:
• Pérdida de los contrapesos (Responsabilidad Horizontal): El Congreso ha capturado de forma progresiva resortes del poder judicial y electoral, debilitando la separación de poderes. Al legislar en favor de intereses particulares o informales, las reglas de juego democrático pierden su predictibilidad.
• Colapso de la representación: La existencia de una «democracia sin partidos» (donde las organizaciones son cascarones temporales) diluye la responsabilidad política. Los ciudadanos no tienen claridad de a quién pedir cuentas, debilitando la legitimidad del régimen.
Colombia: La erosión de la soberanía territorial y los derechos civiles
A diferencia de Perú, la estructura institucional central de Colombia es notablemente resistente. Sin embargo, la persistencia de la inseguridad y el control de economías ilegales por parte de grupos armados (como el Eln, disidencias de las Farc y el Clan del Golfo) golpea la dimensión territorial de la democracia:
• Restricción de los derechos civiles y pluralismo: El recrudecimiento del conflicto y las disputas por el control territorial coartan las libertades básicas en las regiones periféricas. Las amenazas, confinamientos masivos y homicidios de líderes sociales y defensores de derechos humanos silencian las voces críticas del tejido democrático.
• Ciudadanía de «baja intensidad»: En amplias zonas rurales, el monopolio de la violencia legítima no lo ejerce el Estado. Cuando un actor criminal decide qué se puede hacer, dónde se transita o quién compite políticamente, el voto y la participación democrática se vuelven nominales, no reales.
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2. Las respuestas de la ciudadanía
Frente a estos deterioros, las sociedades civiles de ambos países han procesado sus crisis utilizando estrategias colectivas y electorales diferentes.
En Perú: De la indignación en las calles a la fatiga y el refugio informal
La respuesta ciudadana en Perú ha pasado por un ciclo de desgaste:
• Movilización y frustración: Tras la destitución de Pedro Castillo en 2022 y durante el gobierno de Dina Boluarte, la ciudadanía del sur andino y de sectores urbanos respondió con masivas protestas. Sin embargo, la fuerte respuesta estatal, la falta de liderazgos claros y la impunidad judicial terminaron por desgastar la protesta social.
• Apatía y salida informal: Ante un sistema que perciben como sordo, la respuesta predominante se ha convertido en la «salida» en lugar de la «voz». Los ciudadanos canalizan sus vidas a través de la economía informal y la desatención de la política formal.
• Voto de castigo y atomización: En el plano electoral, la respuesta se ha traducido en un escepticismo radical. El reflejo directo fue la enorme dispersión del voto en los ciclos electorales, donde los votantes respaldan opciones radicalmente fragmentadas o populistas ante el colapso de la oferta partidaria tradicional.
En Colombia: Resistencia comunitaria, movilización y polarización política
En Colombia, la respuesta de la ciudadanía tiende a ser más organizada institucional y socialmente, aunque profundamente polarizada:
• Mecanismos de autoprotección comunitaria: En las regiones más golpeadas por la inseguridad, comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas han fortalecido estructuras autónomas de resistencia pacífica (como la Guardia Indígena o las guardias cimarronas) para proteger sus territorios de los actores armados, exigiendo al Estado presencia integral y no solo militar.
• Activismo del tejido social: A pesar del riesgo extremo, Colombia mantiene un ecosistema vibrante de ONGs, colectivos de víctimas y organizaciones comunitarias que documentan los abusos, exigen la implementación de acuerdos de paz e interponen recursos ante las altas cortes.
• Polarización punitiva vs. dialogada: En las urnas y el debate público, la ciudadanía se encuentra fracturada. Una parte considerable de la población responde demandando políticas de «mano dura» (enfoques de seguridad democrática o militarización urbana), mientras que otra mitad insiste en salidas negociadas y reformas sociales estructurales («Paz Total»), lo que convierte a la seguridad en el eje gravitacional de la competencia electoral.
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Síntesis comparativa
País Factor Crítico Principal Daño Democrático Respuesta Ciudadana Dominante
Perú Inestabilidad política y captura del Congreso. Colapso de la separación de poderes y de la representación política. Fatiga social, protestas reprimidas, refugio en la informalidad y atomización electoral.
Colombia Inseguridad territorial y violencia armada. Quiebre del monopolio de la fuerza y vulneración de derechos en las periferias. Resistencia comunitaria autónoma, activismo civil y polarización electoral sobre el modelo de seguridad.
A la luz de estos enfoques, ambos países se clasifican como democracias electorales, pero presentan dinámicas institucionales y crisis de representación muy distintas. Ambos países operan bajo democracias electorales, pero la forma en que funcionan sus instituciones y cómo procesan sus crisis es profundamente distinta.
Tras años de inestabilidad y crisis institucionales recurrentes, el país se encuentra en un laberinto donde las salidas no son claras. El cansancio ciudadano no es gratuito, es el resultado de una acumulación de factores que han erosionado la confianza en la democracia. Crisis de Legitimidad, Inseguridad Ciudadana, Debilitamiento Institucional, Fragmentación Política.
El escenario hacia las elecciones generales de 2026 se perfila como uno de los más inciertos de las últimas décadas, El voto de castigo es casi una certeza. Con la implementación de la bicameralidad (Senado y Diputados) para 2026, el diseño del poder cambiará. Sin embargo, si los partidos no presentan cuadros renovados, el nuevo Congreso podría repetir los mismos vicios de fragmentación y confrontación que han bloqueado al país desde 2016.
1. ¿Cómo se pueden comparar los regímenes democráticos en Colombia y Perú a la luz de las definiciones que analizamos en clases, en qué cree que se parece uno y otro caso? Identifique similitudes y diferencias.
Colombia y Perú se ubican geográficamente en América Latina, la geografía de estos países hace que las regiones se vean diferente (apartadas) respecto a la capital del país.
Respecto al ejercicio democrático, ambos países tienen un estado social de derecho producto de constitución política, gozan de elecciones periódicas, división de poderes. No obstante este modelo de democracia también a permitido una crisis en la legitimidad del ejercicio de poder, pues la desconfianza en la resolución de necesidades básicas de la ciudadanía, incremento de la corrupción y debilitamiento de la democracia.
Adicionalmente se ha permitido en ambos países la ampliación del periodo de 4 años de un presidente que lidera políticas alienadas a corrientes derechistas que marginan y debilitan al poder popular. No obstante en Colombia logro en su ultimo periodo de gobierno asumir el poder a través de un representante de un partido político de izquierda, que genero más “distribución” de riqueza, a través de la nueva ley de sistema general de regalías, donde las regiones recibirán más recursos.
Finalmente en el caso de Perú igual que Colombia las garantías de elección transparente del presidente no se genera con garantías de los organismos electorales
2. ¿En qué medida la inestabilidad política en Perú y la inseguridad ciudadana en Colombia han afectado la calidad de la democracia, y qué respuestas ha dado la ciudadanía en uno y otro caso?
Inestabilidad política de Perú, se refleja en una rotación de líder de estado (8 en un período de 10 años), lo que genera desconfianza en la capacidad del estado en resolver problemáticas ciudadanas, las coaliciones políticas tienen corriente de pensamiento alineadas a la “derecha” por lo que no ofrece variedad a los electores que se ven excluidos o no representados en las opciones de candidatos.
Inseguridad en Colombia, que se refiere a la compra de votos, trafico de influencias, e incluso el paso de guerrillas a una delincuencia barrial, genera que la movilización en las urnas y las propuestas de gobierno a nivel distrital y nacional se enfoquen en este asunto, pero que se queden sin resolver las situaciones de raíz (seguridad democrática, Bogotá camina segura)
Como se pueden comparar los regimenes democraticos en Colombia y Perù ? Ambas son Repùblicas democràticas , porque ambas participan en la Alianza del pacìfico , la comunidad Andina y Foro para Amèrica del Sur , no obstante Colombia es un Estado Social de derecho y Perù es un Estado de democracia representativa por la participaciòn ciudadana .
Ambos Paìses enfrentan altos ìndices de desconfianza institucional lo que afecta procesos de inestabilidad democràtica
2. La inestabilidad polìtica en el Perù y la inseguridad ciudadana en Colombia son dos crisis distintas pero con impactos similares que conllevan al debilitamiento de la democracia y erosiòn de la confianza institucional en ambos paìses .
En Colombia es muy notable la no participacion por parte la ciudadanìa por tanta inseguridad y falta de confianza en las instituciones debido a tanto règimen burocratico sin resultado alguno .
Colombia y Perú: Democracias Comparadas
1. ¿Cómo se pueden comparar los regímenes democráticos en Colombia y Perú a la luz de las definiciones que analizamos en clases, en qué cree que se parece uno y otro caso? Identifique similitudes y diferencias.
R. Para comparar los regímenes democráticos de Colombia y Perú, es útil utilizar como marco de referencia las definiciones clásicas de la ciencia política, en particular el concepto de poliarquía de Robert Dahl (que evalúa la participación y la competencia) poliarquía (la existencia de elecciones libres, competencia y participación) y las teorías sobre la calidad de la democracia (que analizan la solidez institucional y la representación).
A la luz de estos enfoques, ambos países se clasifican como democracias electorales, pero presentan dinámicas institucionales y crisis de representación muy distintas. Ambos países operan bajo democracias electorales, pero la forma en que funcionan sus instituciones y cómo procesan sus crisis es profundamente distinta.
SIMILITUDES: Las promesas y fallas comunes
A pesar de sus trayectorias históricas diferentes, Colombia y Perú comparten rasgos estructurales profundos en sus sistemas políticos:
Democracias procedimentales estables (en el papel): Ambos países cumplen con los mínimos de una poliarquía: elecciones periódicas, competitivas, sufragio universal y alternancia en el poder. Ninguno de los dos ha caído en regímenes abiertamente autoritarios de larga duración en el siglo XXI.
Crisis de representación y desafección ciudadana: En ambos casos existe un profundo divorcio entre la ciudadanía y la clase política. Los partidos tradicionales se han debilitado drásticamente, lo que ha generado altos niveles de desconfianza institucional.
Debilidad del Estado en el territorio: Tanto en Colombia como en Perú, la presencia efectiva del Estado es fragmentada. Existen vastas zonas periféricas (la Amazonía peruana o las regiones rurales colombianas) donde impera la informalidad, la ilegalidad o la ausencia de servicios básicos, lo que limita el ejercicio pleno de la ciudadanía.
Fragmentación legislativa: Los congresos de ambos países suelen estar atomizados, lo que dificulta la gobernabilidad y la construcción de mayorías estables para pasar reformas estructurales.
DIFERENCIAS: Rigidez institucional vs. Volatilidad extrema
La principal diferencia radica en cómo procesan las crisis y la naturaleza de sus sistemas de partidos e instituciones.
Criterio Colombia vs Perú
Estabilidad Presidencial Alta. Históricamente, los presidentes colombianos terminan sus mandatos de 4 años. Los mecanismos de destitución son complejos y rara vez exitosos. Extremadamente baja. Perú ha tenido una volatilidad presidencial crónica debido al uso frecuente de la «vacancia por incapacidad moral».
Sistema de Partidos Resiliente, pero en mutación. Aunque los partidos tradicionales (Liberal y Conservador) perdieron el monopolio, fueron reemplazados por coaliciones estables y nuevas fuerzas que mantienen cierta disciplina de bloque.
Colapsado / «Democracia sin partidos». Los partidos son vehículos electorales personalistas y temporales. La volatilidad es la norma; los partidos nacen y mueren en cada elección.
Conflicto y Violencia El conflicto armado interno y el narcotráfico han marcado la agenda política, afectando la participación en zonas rurales y polarizando el debate electoral.
El conflicto interno (Sendero Luminoso) terminó en los 90. La violencia no es el eje central de la política actual, sino la corrupción y la inestabilidad de las élites.
Diseño Institucional El diseño constitucional de 1991 equilibra los poderes a través de una Corte Constitucional muy fuerte que actúa como árbitro institucional. El diseño de la Constitución de 1993 otorga un poder enorme al Congreso frente al Ejecutivo (y viceversa con la disolución del Congreso), facilitando el choque de trenes.
Síntesis: ¿En qué se parecen y en qué se diferencian?
En resumen, se parecen en sus carencias de fondo: ambos sufren de una «ciudadanía de baja intensidad», donde el voto no se traduce necesariamente en bienestar social o representación real, y ambos lidian con el fantasma de la corrupción minando la legitimidad del régimen.
Sin embargo, se diferencian en su resiliencia institucional:
Colombia tiende a la polarización estable. Sus instituciones (como las altas cortes y el calendario electoral) son rígidas y logran contener las crisis políticas dentro de los canales formales, evitando el colapso del gobierno.
Perú representa una inestabilidad permanente. Su falta de partidos políticos y las reglas de juego del Congreso generan un sistema caníbal, donde el régimen democrático sobrevive en las reglas, pero el gobierno central vive en una crisis de supervivencia constante.
Por otra parte, y desde otro enfoque a pesar de tener historias políticas diferentes, Colombia y Perú comparten diagnósticos muy similares en cuanto a la salud de sus democracias:
• Continuidad democrática formal: Ambos países han mantenido las reglas del juego democrático en el siglo XXI. Celebran elecciones periódicas, respetan la alternancia en el poder y no han caído en dictaduras abiertas o regímenes abiertamente autoritarios en las últimas décadas.
• Crisis profunda de representación: Los ciudadanos de ambos países sienten una enorme desafección hacia la clase política. Existe la percepción de que los gobernantes y legisladores legislan para sus propios intereses, lo que genera una desconfianza crónica en las instituciones (Congreso, partidos, justicia).
• Presencia fragmentada del Estado: En ambos casos, la democracia se vive de forma desigual. Mientras que en las capitales y grandes ciudades las instituciones funcionan relativamente bien, en las periferias (la Amazonía o las zonas rurales andinas en Perú; las regiones apartadas y cocaleras en Colombia) el Estado brilla por su ausencia, permitiendo que la ilegalidad o la informalidad controlen el territorio.
• El fantasma de la corrupción: Los escándalos de corrupción a gran escala han erosionado severamente la legitimidad del régimen democrático en ambas naciones, minando la confianza técnica en los gobiernos.
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Diferencias: Estabilidad institucional vs. Volatilidad extrema
La gran diferencia entre ambos países no está en qué tan disconformes están sus ciudadanos, sino en cómo reaccionan sus instituciones ante las crisis.
Criterio Colombia Perú
Estabilidad de los Presidentes Alta. Aunque haya crisis políticas severas o protestas sociales, los presidentes colombianos históricamente terminan sus mandatos de 4 años. Los mecanismos para destituirlos son complejos y el sistema tiende a la preservación del Ejecutivo. Extremadamente baja. Perú ha vivido en una crisis de gobernabilidad crónica, donde los presidentes caen con frecuencia debido al uso del Congreso de la figura de «vacancia por incapacidad moral». Ha llegado a tener varios presidentes en un solo periodo constitucional.
Sistema de Partidos Resiliente pero fragmentado. El viejo bipartidismo (Liberal y Conservador) murió, pero fue reemplazado por coaliciones y partidos más o menos estables (de izquierda, centro y derecha) que mantienen cierta disciplina y estructura en el tiempo. Colapsado («Democracia sin partidos»). Los partidos peruanos son, en su mayoría, «vehículos electorales» personalistas que nacen para una elección y desaparecen después. No hay ideologías de largo plazo ni militancia sólida, lo que atomiza el poder.
El Rol de la Violencia y el Conflicto Central. El conflicto armado interno de décadas y el narcotráfico han moldeado la democracia colombiana, polarizando el debate político entre la salida militar y la salida negociada, y afectando la participación en zonas rurales. Secundario en el presente. El conflicto interno contra Sendero Luminoso terminó en los años 90. La inestabilidad actual en Perú no se debe a guerrillas o insurgencias, sino a disputas puramente políticas, judiciales y de élites.
Contrapesos Institucionales Cortes fuertes. La Corte Constitucional de Colombia (creada en 1991) actúa como un árbitro muy poderoso y respetado que suele frenar los abusos del Ejecutivo o del Congreso, canalizando las crisis por vías legales. Choque de trenes constante. El diseño constitucional (1993) facilita el enfrentamiento directo entre el Congreso (que puede vacar al presidente) y el Ejecutivo (que puede disolver el Congreso), generando un sistema político caníbal.
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Resumen del contraste
• Colombia sufre de una polarización estable. Aunque el país viva tensiones sociales y políticas profundas, sus instituciones y su calendario electoral son lo suficientemente rígidos como para evitar que el Estado se desmorone, procesando los cambios por las vías institucionales.
• Perú sufre de una inestabilidad permanente. Las reglas del juego permiten que cualquier crisis política derive en la caída de un gobierno. Al no tener partidos políticos reales que sirvan de puente entre la sociedad y el Estado, el país vive en un equilibrio precario donde la economía a menudo camina por un lado y la política (en constante colapso) por el otro.
¿En qué medida la inestabilidad política en Perú y la inseguridad ciudadana en Colombia han afectado la calidad de la democracia, y qué respuestas ha dado la ciudadanía en uno y otro caso?
Tanto la inestabilidad política crónica en Perú como la crisis de seguridad ciudadana y orden público en Colombia representan dos de los mayores desafíos para la calidad democrática en la región. Aunque ambos fenómenos degradan la democracia, lo hacen desde ángulos completamente distintos: Perú sufre una erosión institucional desde el núcleo del poder, mientras que Colombia enfrenta una fractura territorial desde los márgenes del Estado.
A continuación, se analiza en qué medida estos problemas afectan la calidad de sus democracias y cómo ha reaccionado la ciudadanía en cada caso.
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1. El impacto en la calidad de la democracia
En la ciencia política, la «calidad de la democracia» no solo mide si hay elecciones, sino también la solidez de sus instituciones, el imperio de la ley, la rendición de cuentas (horizontal y vertical) y la capacidad del Estado para garantizar los derechos ciudadanos.
Perú: La erosión de la rendición de cuentas y el vacío institucional
La inestabilidad política peruana —caracterizada por una rotación presidencial extrema (con sucesivas destituciones e impeachments que se extienden hasta los recientes eventos de 2026) y un Congreso fragmentado pero depredador— afecta directamente la dimensión institucional de la democracia:
• Pérdida de los contrapesos (Responsabilidad Horizontal): El Congreso ha capturado de forma progresiva resortes del poder judicial y electoral, debilitando la separación de poderes. Al legislar en favor de intereses particulares o informales, las reglas de juego democrático pierden su predictibilidad.
• Colapso de la representación: La existencia de una «democracia sin partidos» (donde las organizaciones son cascarones temporales) diluye la responsabilidad política. Los ciudadanos no tienen claridad de a quién pedir cuentas, debilitando la legitimidad del régimen.
Colombia: La erosión de la soberanía territorial y los derechos civiles
A diferencia de Perú, la estructura institucional central de Colombia es notablemente resistente. Sin embargo, la persistencia de la inseguridad y el control de economías ilegales por parte de grupos armados (como el Eln, disidencias de las Farc y el Clan del Golfo) golpea la dimensión territorial de la democracia:
• Restricción de los derechos civiles y pluralismo: El recrudecimiento del conflicto y las disputas por el control territorial coartan las libertades básicas en las regiones periféricas. Las amenazas, confinamientos masivos y homicidios de líderes sociales y defensores de derechos humanos silencian las voces críticas del tejido democrático.
• Ciudadanía de «baja intensidad»: En amplias zonas rurales, el monopolio de la violencia legítima no lo ejerce el Estado. Cuando un actor criminal decide qué se puede hacer, dónde se transita o quién compite políticamente, el voto y la participación democrática se vuelven nominales, no reales.
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2. Las respuestas de la ciudadanía
Frente a estos deterioros, las sociedades civiles de ambos países han procesado sus crisis utilizando estrategias colectivas y electorales diferentes.
En Perú: De la indignación en las calles a la fatiga y el refugio informal
La respuesta ciudadana en Perú ha pasado por un ciclo de desgaste:
• Movilización y frustración: Tras la destitución de Pedro Castillo en 2022 y durante el gobierno de Dina Boluarte, la ciudadanía del sur andino y de sectores urbanos respondió con masivas protestas. Sin embargo, la fuerte respuesta estatal, la falta de liderazgos claros y la impunidad judicial terminaron por desgastar la protesta social.
• Apatía y salida informal: Ante un sistema que perciben como sordo, la respuesta predominante se ha convertido en la «salida» en lugar de la «voz». Los ciudadanos canalizan sus vidas a través de la economía informal y la desatención de la política formal.
• Voto de castigo y atomización: En el plano electoral, la respuesta se ha traducido en un escepticismo radical. El reflejo directo fue la enorme dispersión del voto en los ciclos electorales, donde los votantes respaldan opciones radicalmente fragmentadas o populistas ante el colapso de la oferta partidaria tradicional.
En Colombia: Resistencia comunitaria, movilización y polarización política
En Colombia, la respuesta de la ciudadanía tiende a ser más organizada institucional y socialmente, aunque profundamente polarizada:
• Mecanismos de autoprotección comunitaria: En las regiones más golpeadas por la inseguridad, comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas han fortalecido estructuras autónomas de resistencia pacífica (como la Guardia Indígena o las guardias cimarronas) para proteger sus territorios de los actores armados, exigiendo al Estado presencia integral y no solo militar.
• Activismo del tejido social: A pesar del riesgo extremo, Colombia mantiene un ecosistema vibrante de ONGs, colectivos de víctimas y organizaciones comunitarias que documentan los abusos, exigen la implementación de acuerdos de paz e interponen recursos ante las altas cortes.
• Polarización punitiva vs. dialogada: En las urnas y el debate público, la ciudadanía se encuentra fracturada. Una parte considerable de la población responde demandando políticas de «mano dura» (enfoques de seguridad democrática o militarización urbana), mientras que otra mitad insiste en salidas negociadas y reformas sociales estructurales («Paz Total»), lo que convierte a la seguridad en el eje gravitacional de la competencia electoral.
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Síntesis comparativa
País Factor Crítico Principal Daño Democrático Respuesta Ciudadana Dominante
Perú Inestabilidad política y captura del Congreso. Colapso de la separación de poderes y de la representación política. Fatiga social, protestas reprimidas, refugio en la informalidad y atomización electoral.
Colombia Inseguridad territorial y violencia armada. Quiebre del monopolio de la fuerza y vulneración de derechos en las periferias. Resistencia comunitaria autónoma, activismo civil y polarización electoral sobre el modelo de seguridad.
Pregunta 1:
Los regímenes democráticos de Colombia y Perú se parecen en que ambos enfrentan problemas de desconfianza ciudadana, corrupción e inseguridad que afectan la credibilidad de las instituciones. Sin embargo, una diferencia importante es que Perú ha vivido una fuerte inestabilidad política con constantes cambios de presidentes y conflictos entre el Congreso y el Ejecutivo, mientras que en Colombia, aunque existe mayor estabilidad institucional, persisten problemáticas relacionadas con la violencia, el conflicto armado y la inseguridad ciudadana que afectan la confianza en la democracia.
Pregunta 2:
La inestabilidad política en Perú ha debilitado la calidad de la democracia porque ha generado desconfianza en las instituciones y dificultades para gobernar, mientras que en Colombia la inseguridad ciudadana ha aumentado el miedo y la percepción negativa sobre el Estado. Frente a esto, en ambos países la ciudadanía ha respondido con movilizaciones sociales, protestas y una creciente participación política, aunque también existe cansancio y descontento frente a los gobiernos y los partidos tradicionales.
Pregunta 1:
Al comparar la democracia de Colombia y Perú, se observa que ambos países tienen problemas de corrupción, inseguridad y poca confianza en los políticos. Sin embargo, en Perú se ha visto más inestabilidad política por los frecuentes cambios de presidentes y conflictos entre poderes, mientras que en Colombia las instituciones han sido más estables, aunque siguen afectadas por la violencia y el conflicto social.
Pregunta 2:
La inestabilidad política en Perú ha afectado la confianza de la gente en sus gobernantes y ha generado más división política. En Colombia, la inseguridad ciudadana ha causado miedo y preocupación en las comunidades. En ambos casos, los ciudadanos han expresado su inconformidad por medio de protestas y participación social, aunque también existe mucho cansancio frente a la política actual.
El proceso electoral en Perú se desarrolla en el epicentro de su crisis de gobernabilidad. Lejos de ser una solución o un «borrón y cuenta nueva», los comicios funcionan como un espejo que amplifica el laberinto institucional del país.
DW.com
El impacto de la crisis gubernamental frente a las elecciones se sintetiza en cuatro realidades críticas:
1. El balotaje del rechazo («El menos votado» contra «El menos querido»)
El sistema político llega a las urnas con una legitimidad bajo mínimos. En el camino hacia la segunda vuelta (balotaje) de junio, el escenario vuelve a estar marcado por la altísima polarización, reviviendo el clásico choque entre el fujimonismo y el antifujimorismo. Las opciones que alcanzan las instancias finales no lo hacen por un respaldo popular masivo, sino por la extrema dispersión del voto. El ciudadano no elige entusiasmado al candidato que prefiere, sino que acude a las urnas a votar en contra de la opción que considera más dañina.
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2. Pulverización de partidos y el «sálvese quien pueda»
Las elecciones evidencian una fragmentación sin precedentes. Con decenas de partidos inscritos y la exclusión judicial de figuras clave, la oferta electoral carece de estructuras ideológicas reales. Prima el «voto coyuntural», basado en personalismos o propuestas improvisadas que apelan a las emociones del momento (principalmente promesas de mano dura ante la grave crisis de inseguridad ciudadana) en lugar de planes de gobierno sólidos.
3. La reforma bicameral: Un Congreso blindado para el futuro
Estas elecciones marcan el retorno a la bicameralidad (Cámara de Diputados y Senado), modificando las reglas de juego. El nuevo Senado concentrará un enorme poder político, incluyendo la facultad de elegir al Tribunal Constitucional, al Contralor y a directores del Banco Central. Esto significa que, independientemente de quién gane la presidencia, se prevé un Congreso fragmentado y atomizado en el que las bancadas mayoritarias mantendrán la sartén por el mango.
CELAG
4. Gobernar es sobrevivir
El diseño institucional que permite vacancias exprés y choques frontales entre poderes sigue intacto. Por ello, el análisis de fondo de los expertos apunta a una amarga realidad: la meta principal del próximo mandatario o mandataria no será transformar el país ni aplicar reformas estructurales, sino desplegar una estrategia de pura resistencia para lograr algo que parece un milagro en el Perú contemporáneo: terminar su mandato sin ser destituido.
En pocas palabras: Las elecciones no solucionan la crisis porque el problema no es de nombres, sino de reglas de juego. El sistema sigue diseñado para producir presidentes débiles y Congresos hiperactivos, lo que perpetúa el hastío y el desapego de una ciudadanía que mayoritariamente ya no confía en la democracia formal.
El análisis del Plan de Desarrollo Distrital (PDD) «Bogotá Camina Segura» frente a la gobernabilidad demostrada por el alcalde Carlos Fernando Galán en sus primeros 100 días revela un contraste directo entre lo planificado a largo plazo y las urgencias de la realidad.
1. El Plan de Desarrollo (La Promesa a Largo Plazo)
El PDD de Galán se radicó con un enfoque centrado en la eficiencia técnica y la recuperación de la confianza. Sus pilares principales son:
• Seguridad y Convivencia: Fortalecer la inteligencia, la tecnología y el pie de fuerza para desmantelar bandas criminales.
• Infraestructura y Movilidad: Continuar y blindar la construcción de la Primera Línea del Metro, reactivar obras civiles frenadas y mejorar la malla vial.
• Inclusión Social y Educación: Optimizar los programas de transferencias monetarias (ingreso mínimo garantizado) y articular la educación con el empleo juvenil.
• Sostenibilidad: Adaptar la ciudad al cambio climático y proteger la estructura ecológica.
2. La Gobernabilidad de los 100 Días (La Prueba de Fuego Real)
La gobernabilidad —entendida como la capacidad de la administración para maniobrar, liderar y ejecutar— no se midió con el Plan de Desarrollo, sino con la gestión de contingencias extremas:
• Gobernabilidad Ambiental (Aprobada con flexibilidad): El Fenómeno de El Niño obligó a Galán a estrenar su gobernabilidad manejando los incendios forestales y un histórico racionamiento de agua. El alcalde demostró liderazgo técnico y capacidad de comunicación directa con la ciudadanía, logrando cambiar hábitos de consumo sin generar estallidos sociales.
• Gobernabilidad de Seguridad (Resultados bajo presión): Aunque el programa de seguridad arrojó cifras positivas en reducción de hurtos comunes, la gobernabilidad se vio retada por el aumento drástico de la extorsión (más del 70%) y los atracos masivos de alto impacto mediático. La administración tuvo que ajustar la estrategia sobre la marcha para dar respuestas rápidas y no perder legitimidad.
• Gobernabilidad Política (Consensuada pero expectante): A diferencia de alcaldías anteriores marcadas por la confrontación ideológica, Galán mantuvo una relación fluida y de respeto institucional con el Concejo de Bogotá y las regiones aledañas, lo que pavimentó el camino para la posterior discusión de su plan.
Conclusión del contraste: Los primeros 100 días sirvieron para demostrar que la alcaldía tiene capacidad de gerencia de crisis, lo cual fortaleció su gobernabilidad de cara a la opinión pública. Sin embargo, el principal reto fue entender que las emergencias climáticas y operativas obligaron al gobierno a gastar capital político y recursos en «apagar incendios» (literal y figuradamente), retrasando el arranque formal de los grandes proyectos de infraestructura y tejido social plasmados en su Plan de Desarrollo.
aunque estos dos países son regidos por la democráticamente,
en el sistema político no hay total, trasparencia.
siempre va ver un partido político que va buscar lucrarse, en el momento que lleguen al poder y control político.
Perú tuvo un periodo, de buna estabilidad con el presidente Fujimori.
pero cundo presenta una estabilidad por debajo hay muchos vacíos de control, donde aprovechan para hacer cosas no dividas con la política y con el estado social.
debido a esto se presentan estancamientos, porque la población no están enterados verdaderamente, como se están manejando los recursos, unas cifras son lo q mueran los medios y noticieros y otra es la realidad.
esto muestra una desestabilidad democrática en algunos puntos.
igualmente a pasado en Colombia en algunos aspectos,
políticos y social pero aquí somos mas dados en investigar mas y mirar las fallas de cada gobernanza, para así poder elegir mejor a nuestros mandatarios, buscando el beneficio de nuestro pueblo.
no dejando que la economía se caiga y q estas trabas ´políticas. bloqueen nuestros conocimientos y no nos deja seguir con la lucha,
en sacar nuestra soberanía adelante. como Pueblo o país democrático.
Colombia y Perú comparten características propias de democracias formales en América Latina, como la existencia de elecciones periódicas, separación de poderes y reconocimiento de derechos ciudadanos. Sin embargo, en ambos casos se evidencian debilidades institucionales que afectan la calidad de la democracia, como la desconfianza hacia las instituciones, la fragmentación política y la baja legitimidad de algunos actores del Estado.
Una similitud importante es que en los dos países existe un descontento ciudadano frente a la clase política, lo que se traduce en protestas sociales y en una creciente distancia entre gobernantes y ciudadanía. No obstante, una diferencia clave radica en que Perú ha experimentado una mayor inestabilidad política en los últimos años, reflejada en cambios constantes de presidentes y crisis institucionales, mientras que Colombia ha mantenido mayor continuidad en sus gobiernos, aunque enfrenta graves problemas de seguridad y violencia que afectan la participación democrática.
Partiendo de su definición: la democracia es el poder real que tienen los ciudadanos frente al Estado. Con esa lente, tanto Colombia como Perú tienen sistemas democráticos —elecciones, constituciones, instituciones— pero los dos fallan en garantizar que ese poder llegue de verdad a la gente. La diferencia está en cómo fallan.
Los dos tienen elecciones periódicas, pero la ciudadanía en ambos casos llega a las urnas con un nivel altísimo de hastío y desconfianza. En Perú, el 30% declaraba, a una semana de las elecciones, que no elegiría a ningún candidato presidencial, y el 41% no tenía elección para el Congreso. En Colombia pasa algo similar con la abstención histórica.
En los dos países, el crimen organizado y la corrupción erosionan el poder ciudadano desde adentro. En Perú, la extorsión afectó al 25% de personas en 2025, y de los 1.826 homicidios ese año, muchos correspondieron a transportistas en zonas con alta informalidad. En Colombia, la violencia del narcotráfico y las economías ilegales llevan décadas haciendo lo mismo.
Los dos tienen una brecha enorme entre el centro político y las regiones periféricas, indígenas y campesinas. En Perú eso se ve clarísimo: Roberto Sánchez alcanzó su mayor votación en 12 departamentos de la zona andina, una región caracterizada por la exclusión y su composición indígena-campesina. En Colombia esa misma brecha existe entre Bogotá y el Pacífico, el Caribe o el Catatumbo.
Los dos han tenido momentos donde el Estado reprime la movilización social en lugar de escucharla. Eso es exactamente lo contrario de lo que ella define como democracia real.
En Perú el problema es de vaciamiento del poder: algunos autores sostienen que Perú es una nueva manifestación de retroceso democrático, no por concentración del poder, sino por lo contrario —un vaciamiento de este— debido a la fragmentación electoral, el amateurismo político y la ausencia de vínculos entre partidos y sociedad. En ocho presidentes en diez años, ninguno pudo gobernar de verdad.
En Colombia el problema ha sido más de captura: el poder sí existe, pero históricamente ha estado concentrado en élites económicas, partidos tradicionales y actores armados que lo usan para sus propios intereses, no para los ciudadanos.
Otra diferencia clave: en Perú hay una coalición autoritaria en el Congreso que legisla a favor de intereses cuestionados como la minería ilegal o «leyes procrimen» que reducen tiempos de prescripción de delitos, permitiendo la impunidad. En Colombia eso existe de forma más dispersa y clientelista, pero no con esa articulación tan descarada desde el parlamento.
¿Cómo ha afectado todo esto la calidad de la democracia, y qué ha hecho la ciudadanía?
En Perú, la inseguridad y la inestabilidad se retroalimentan: el 41% de los encuestados considera que la inseguridad ciudadana es el principal problema que les afecta, muy por encima de la economía (20%), la corrupción (11%) y la inestabilidad política (9%). Cuando la gente está con miedo, no sale a protestar, no exige cuentas, y eso le sirve perfectamente a quienes tienen el poder. De hecho, Dina Boluarte logró mantenerse más de 1.034 días en el gobierno con un promedio del 9% de aprobación —que llegó al 4% en 2025— gracias en parte a la baja capacidad política de la movilización social.
Tres factores explican esa parálisis ciudadana en Perú: la incapacidad de la oposición para canalizar el descontento con una apuesta política clara, la fuerte represión estatal que elevó el costo de protestar, y los bajos incentivos de la protesta cuando no logra cambios tangibles.
En Colombia, la ciudadanía ha respondido con más músculo social —el Paro Nacional de 2021 es el ejemplo más reciente— pero esa energía tampoco se ha traducido en cambios estructurales duraderos. La represión también ha existido, y los líderes sociales siguen siendo asesinados con una impunidad que contradice cualquier definición de democracia real.
La democracia es supuestamente el sistema donde el ciudadano tiene poder frente al Estado. O sea, el Estado trabaja para él, no al revés. Suena bien, ¿no? El problema es que tanto en Colombia como en Perú eso es más teoría que realidad.
En los dos lados pasa lo mismo básicamente: hay elecciones, hay presidentes, hay leyes… pero el joven de 26 años al que le cuesta conseguir trabajo, que no puede pagar una universidad buena, que siente que el sistema no lo ve, ese joven no tiene poder real sobre nada.
En Perú, el 30% de la gente dijo que no iba a votar por nadie justo antes de las elecciones. ¿Por qué? Porque sienten exactamente lo mismo que él: ¿para qué, si de todas formas nada cambia?
En Colombia pasa igual. La abstención es enorme. La gente joven especialmente siente que votar no sirve.
Y los dos países tienen algo más en común: la plata y el crimen mandan más que los ciudadanos. En Perú hay congresistas que hicieron leyes para que los delincuentes se salven más fácil de la cárcel. En Colombia el narcotráfico lleva décadas infiltrando la política. O sea, los de arriba se protegen entre ellos, y el ciudadano del común queda por fuera.
En Perú, el 30% de la gente dijo que no iba a votar por nadie justo antes de las elecciones. ¿Por qué? Porque sienten exactamente lo mismo que él: ¿para qué, si de todas formas nada cambia?
En Colombia pasa igual. La abstención es enorme. La gente joven especialmente siente que votar no sirve.
Y los dos países tienen algo más en común: la plata y el crimen mandan más que los ciudadanos. En Perú hay congresistas que hicieron leyes para que los delincuentes se salven más fácil de la cárcel. En Colombia el narcotráfico lleva décadas infiltrando la política. O sea, los de arriba se protegen entre ellos, y el ciudadano del común queda por fuera.
En Perú el caos es más visible y más rápido. En diez años tuvieron ocho presidentes. Ocho. Eso es como cambiar de jefe cada año y que ninguno sepa lo que hace. Eso genera una sensación de que nadie gobierna de verdad, de que todo es un desorden total.
En Colombia el problema es distinto: aquí el poder sí existe, pero siempre ha estado en manos de los mismos, las mismas familias, los mismos partidos, los mismos empresarios. No es caos, es que el sistema está diseñado para que cierta gente siempre gane y el resto siempre corra detrás.
Mucho más de lo que parece. En Perú, el 25% de la gente en 2025 conocía a alguien que había sido extorsionado o lo había vivido en carne propia. Los que más sufren eso son los trabajadores informales, los transportadores, los que viven del rebusque. O sea, exactamente los que ya tienen la vida más difícil.
Cuando hay miedo, la gente no protesta, no exige, no pide cuentas. Y eso le conviene perfectamente a los que mandan. En Perú, la presidenta Boluarte gobernó con apenas el 4% de aprobación, o sea, casi nadie la quería, y aun así se mantuvo porque la gente estaba demasiado agotada, asustada o desanimada para organizarse y sacarla.
En Colombia pasa algo parecido. El Paro Nacional del 2021 fue un momento donde la gente dijo «ya no más», especialmente los jóvenes. Pero la represión fue dura, los líderes sociales siguen siendo asesinados, y al final los cambios no fueron suficientes. Entonces la gente vuelve a desanimarse.
Partiendo de su definición: la democracia es el poder real que tienen los ciudadanos frente al Estado. Con esa lente, tanto Colombia como Perú tienen sistemas democráticos —elecciones, constituciones, instituciones— pero los dos fallan en garantizar que ese poder llegue de verdad a la gente. La diferencia está en cómo fallan.
Los dos tienen elecciones periódicas, pero la ciudadanía en ambos casos llega a las urnas con un nivel altísimo de hastío y desconfianza. En Perú, el 30% declaraba, a una semana de las elecciones, que no elegiría a ningún candidato presidencial, y el 41% no tenía elección para el Congreso. En Colombia pasa algo similar con la abstención histórica.
En los dos países, el crimen organizado y la corrupción erosionan el poder ciudadano desde adentro. En Perú, la extorsión afectó al 25% de personas en 2025, y de los 1.826 homicidios ese año, muchos correspondieron a transportistas en zonas con alta informalidad. En Colombia, la violencia del narcotráfico y las economías ilegales llevan décadas haciendo lo mismo.
Los dos tienen una brecha enorme entre el centro político y las regiones periféricas, indígenas y campesinas. En Perú eso se ve clarísimo: Roberto Sánchez alcanzó su mayor votación en 12 departamentos de la zona andina, una región caracterizada por la exclusión y su composición indígena-campesina. En Colombia esa misma brecha existe entre Bogotá y el Pacífico, el Caribe o el Catatumbo.
Los dos han tenido momentos donde el Estado reprime la movilización social en lugar de escucharla. Eso es exactamente lo contrario de lo que ella define como democracia real.
En Perú el problema es de vaciamiento del poder: algunos autores sostienen que Perú es una nueva manifestación de retroceso democrático, no por concentración del poder, sino por lo contrario —un vaciamiento de este— debido a la fragmentación electoral, el amateurismo político y la ausencia de vínculos entre partidos y sociedad. En ocho presidentes en diez años, ninguno pudo gobernar de verdad.
En Colombia el problema ha sido más de captura: el poder sí existe, pero históricamente ha estado concentrado en élites económicas, partidos tradicionales y actores armados que lo usan para sus propios intereses, no para los ciudadanos.
Otra diferencia clave: en Perú hay una coalición autoritaria en el Congreso que legisla a favor de intereses cuestionados como la minería ilegal o «leyes procrimen» que reducen tiempos de prescripción de delitos, permitiendo la impunidad. En Colombia eso existe de forma más dispersa y clientelista, pero no con esa articulación tan descarada desde el parlamento.
En Perú, la inseguridad y la inestabilidad se retroalimentan: el 41% de los encuestados considera que la inseguridad ciudadana es el principal problema que les afecta, muy por encima de la economía (20%), la corrupción (11%) y la inestabilidad política (9%). Cuando la gente está con miedo, no sale a protestar, no exige cuentas, y eso le sirve perfectamente a quienes tienen el poder. De hecho, Dina Boluarte logró mantenerse más de 1.034 días en el gobierno con un promedio del 9% de aprobación —que llegó al 4% en 2025— gracias en parte a la baja capacidad política de la movilización social.
Tres factores explican esa parálisis ciudadana en Perú: la incapacidad de la oposición para canalizar el descontento con una apuesta política clara, la fuerte represión estatal que elevó el costo de protestar, y los bajos incentivos de la protesta cuando no logra cambios tangibles.
En Colombia, la ciudadanía ha respondido con más músculo social —el Paro Nacional de 2021 es el ejemplo más reciente— pero esa energía tampoco se ha traducido en cambios estructurales duraderos. La represión también ha existido, y los líderes sociales siguen siendo asesinados con una impunidad que contradice cualquier definición de democracia real.
La democracia es supuestamente el sistema donde el ciudadano tiene poder frente al Estado. O sea, el Estado trabaja para él, no al revés. Suena bien, ¿no? El problema es que tanto en Colombia como en Perú eso es más teoría que realidad.
¿En qué se parecen los dos países?
En los dos lados pasa lo mismo básicamente: hay elecciones, hay presidentes, hay leyes… pero el joven de 26 años al que le cuesta conseguir trabajo, que no puede pagar una universidad buena, que siente que el sistema no lo ve, ese joven no tiene poder real sobre nada.
En Perú, el 30% de la gente dijo que no iba a votar por nadie justo antes de las elecciones. ¿Por qué? Porque sienten exactamente lo mismo que él: ¿para qué, si de todas formas nada cambia?
En Colombia pasa igual. La abstención es enorme. La gente joven especialmente siente que votar no sirve.
Y los dos países tienen algo más en común: la plata y el crimen mandan más que los ciudadanos. En Perú hay congresistas que hicieron leyes para que los delincuentes se salven más fácil de la cárcel. En Colombia el narcotráfico lleva décadas infiltrando la política. O sea, los de arriba se protegen entre ellos, y el ciudadano del común queda por fuera.
¿En qué son diferentes?
En Perú el caos es más visible y más rápido. En diez años tuvieron ocho presidentes. Ocho. Eso es como cambiar de jefe cada año y que ninguno sepa lo que hace. Eso genera una sensación de que nadie gobierna de verdad, de que todo es un desorden total.
En Colombia el problema es distinto: aquí el poder sí existe, pero siempre ha estado en manos de los mismos, las mismas familias, los mismos partidos, los mismos empresarios. No es caos, es que el sistema está diseñado para que cierta gente siempre gane y el resto siempre corra detrás.
¿Y la inseguridad y la inestabilidad qué tienen que ver con su vida?
Mucho más de lo que parece. En Perú, el 25% de la gente en 2025 conocía a alguien que había sido extorsionado o lo había vivido en carne propia. Los que más sufren eso son los trabajadores informales, los transportadores, los que viven del rebusque. O sea, exactamente los que ya tienen la vida más difícil.
Cuando hay miedo, la gente no protesta, no exige, no pide cuentas. Y eso le conviene perfectamente a los que mandan. En Perú, la presidenta Boluarte gobernó con apenas el 4% de aprobación, o sea, casi nadie la quería, y aun así se mantuvo porque la gente estaba demasiado agotada, asustada o desanimada para organizarse y sacarla.
En Colombia pasa algo parecido. El Paro Nacional del 2021 fue un momento donde la gente dijo «ya no más», especialmente los jóvenes. Pero la represión fue dura, los líderes sociales siguen siendo asesinados, y al final los cambios no fueron suficientes. Entonces la gente vuelve a desanimarse.
Entre colombia y peru no hay tanta diferencian claro esta que en perulas elecciones estan fuertes la segunda vuelta porque no hay confianza en los votos lo cual los resulatados siempre van a estar sugetos a cualquier riesgo en muchos campos esta falta de institucionalidad llega la inseguridad junto con la violencia donde no hay garantias para sus regiones, ahora bien en colombia la institucionalidad esta mas estable claro esta que en algunas regiones no se puede tener democracia estas son donde hay grupos armados, aun asi nos falta mucho para que el estado nos brinde o nos garantice seguridad y equidad
Entre colombia y peru no hay tanta diferencian claro esta que en perulas elecciones estan fuertes la segunda vuelta porque no hay confianza en los votos lo cual los resulatados siempre van a estar sugetos a cualquier riesgo en muchos campos esta falta de institucionalidad llega la inseguridad junto con la violencia donde no hay garantias para sus regiones, ahora bien en colombia la institucionalidad esta mas estable claro esta que en algunas regiones no se puede tener democracia estas son donde hay grupos armados, aun asi nos falta mucho para que el estado nos brinde o nos garantice seguridad y equidad
entre colombia y peru no estanta diferencia pero Peru esta en una condicion de mucha desconfianza y aun en las votaciones esperando una segunda vuelta en donde el resultado lleva a riesgos de inseguridad a la democracia por las regiones y en colombia esta mas estable pero nos falta mucho para que nos puedan garantizar seguridad y equidad, en algunas regiones no hay democracia donde hay grupos armados hay es fuerte este tema pero hay que seguir avanzando para poder a tener confianza institucional poeque por ahora no es lo mejor
¿Cómo se pueden comparar los regímenes democráticos en Colombia y Perú a la luz de las definiciones que analizamos en clases, en qué cree que se parece uno y otro caso? Identifique similitudes y diferencias.
Rta. Leyendo el artículo de las elecciones del país Perú, hay mucha similitud con Colombia, en cuanto a la inseguridad y la corrupción electoral. Un ejemplo la mayoría de empresas, hablan muy psicológicamente que los y las trabajadoras deben votar por los partidos políticos que ellos quieran, o de lo contrario se acabaran las empresas y pobre de los empleados, porque va incrementar el desempleo. Eso de alguna manera es corrupción porque quieren manipular a través del miedo a los trabajadores.
La ciudadanía se debería organizar y exigir sus derechos, conocer los planes de gobierno de las y los candidatos políticos para saber a conciencia por quienes hay que votar y los partidos políticos deben cumplir lo que prometen y generar mayor formación a los pueblos de Latinoamérica.
¿En qué medida la inestabilidad política en Perú y la inseguridad ciudadana en Colombia han afectado la calidad de la democracia, y qué respuestas ha dado la ciudadanía en uno y otro caso?
Rta, La división de partidos políticos ,todos prometen, lo mejor para Colombia pero al llegar al cargo la mayoría no cumplen, y los que quieren hacer lo mejor para el pueblo, no le aprueban las reformas en el congreso. Debido a tanta instrumentalización de los partidos políticos a la ciudadanía, se va perdiendo la credibilidad hacia sus promesas, además es necesario que se fortalezca la formación política y electoral en los sectores populares, donde las personas sufren de analfabetismo político, y aún siguen siendo presas del oportunismo de varios políticos que compran su voto a través de un tamal, lechona, o $ 50.000, o en pueblos donde rigen grupos armados que obligan a votar por su preferidos limitando la democracia, y convirtiéndose en miedo.
carlos gregorio buitrago arias
en esta lectura puedo ver que en peru y colombia tenemos deficiencia y ala vez desconfianza en la democracia aun con las elecciones que estan esperando la segunda vuelta a espera de que riesgos no favorables para la ciudadania, en colombia tambien tenemos desconfianza en la democracia ya que en muchos territorios hay presencia de grupos armados lo cual no hay participacion ciudadana hay violencia e inseguridad
Segun la democracia extrangera y comparando, si existe en Colombia democracia con estilo diferente, solo que nuestra constitucion actua diferente, sin embargo:
Debera haber mas claridad con etica, es lo que falta de los partidos politicos y los lideres que los representan, se aprovechan del poder economico y la oportunidad de turno
Colombia es un país libre y soberano respecto ala democracia del Perú hay participación ciudadana en el Perú mientras que en Colombia hay más restricción de la cidadania
El artículo sobre el Plan Distrital de Desarrollo de Galán me resulta revelador porque expone una tensión que reconozco desde mi formación: la diferencia entre un sistema que existe y un sistema que funciona. El plan tiene diagnósticos correctos, cifras reales, pero las metas no se corresponden con los problemas identificados. Eso es exactamente lo que yo señalaría como la brecha entre tener un sistema democrático y garantizar la democracia real. Lo que más me llama la atención es el enfoque en percepciones. Galán apuesta a que si la gente siente que las cosas mejoran, eso ya es un avance. Pero esa lógica me parece problemática: si en Ciudad Bolívar hay más grupos armados controlando territorios, más extorsión y más localidades en riesgo, cambiar la percepción sin cambiar la realidad es, básicamente, maquillaje institucional. También me parece preocupante la situación financiera heredada. El servicio de la deuda pasó de 2,6 billones al final de Peñalosa a 9,26 billones al final de Claudia López. Eso no es un dato menor: significa que una parte importante de los recursos que deberían llegar a comunidades como Ciudad Bolívar ya están comprometidos en pagar deudas anteriores. Nosotros como ciudadanos cargamos con decisiones que nunca tomamos. Tres problemas principales en Ciudad Bolívar desde mi perspectiva: 1. Corrupción institucional normalizada y sin rendición de cuentas. El artículo señala que la presencia de grupos criminales se afianza a través del control territorial y la extorsión, pero en Ciudad Bolívar eso no ocurre en el vacío: ocurre en un entorno donde la alcaldía local, la policía, la Casa de Justicia y el IDPAC son percibidos como corruptos por la propia comunidad. Cuando las instituciones que deberían protegernos también están capturadas, quedamos completamente desprotegidos. Yo identifico eso no solo como un problema de seguridad, sino como un problema democrático de fondo. 2. Ausencia real del Estado más allá de la descentralización formal. El Estado descentralizó responsabilidades y asignó recursos, pero no hace seguimiento ni corrección. El artículo lo confirma a nivel distrital cuando señala que las metas no se corresponden con los problemas reales. En Ciudad Bolívar eso se traduce en entidades locales que operan sin control, donde el criterio para ascender es tener «palanca» y no la capacidad o el compromiso real con la comunidad. 3. Criminalidad organizada que erosiona el tejido social comunitario. El artículo advierte que Bogotá pasó de 4 localidades en riesgo en 2019 a 9 localidades y 22 UPZ con presencia de grupos armados en 2024. Ciudad Bolívar es una de las más afectadas. Yo señalaría que eso no solo genera inseguridad física: genera miedo, silencia a los líderes sociales y destruye los lazos comunitarios que son, paradójicamente, lo único que sostiene a muchas familias de nuestra localidad.