La novela de Assange no termina: ¿extradición o no? - Razón Pública
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La novela de Assange no termina: ¿extradición o no?

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Marco_VelasquesInteresante análisis a la luz del derecho internacional en construcción. ¿La extradición y el asilo son para proteger los derechos procesales de los posibles perseguidos por razones políticas, o son para la real-politik en la esfera internacional?

Marco A. Velásquez Ruiz

¿Héroe perseguido o cuasi–terrorista?

Lo que inicialmente parecía un caso de reivindicación de los derechos a la libertad de expresión y al acceso a la información, ha tomado proporciones inusitadas desde el punto de vista del Derecho y de las Relaciones Internacionales, al entrar en juego nuevos actores — Ecuador y su generoso ofrecimiento de conceder asilo al fundador de Wikileaks, y Estados Unidos como último interesado en asegurar su custodia definitiva — que ponen en evidencia nuevos desafíos para la comunidad internacional.

Marco_Velasquez_asiloLa OEA apoyó la atribución de asilo a Assange, debido a la necesidad de dar continuidad a la costumbre regional de la figura del asilo político.
Foto: contrainjerencia.com

Convertido en personaje gracias a la filtración de información ultraconfidencial relacionada con Estados Unidos, sorpresivamente el australiano fue detenido en Suecia a principios de 2010, por presuntamente haber cometido los delitos de acoso sexual y violación.

Si bien en principio se retiró dicha acusación, porque no se encontraron indicios suficientes para verificarla, la Fiscalía sueca decidió reabrir la investigación y hoy en día pesan sobre él dos órdenes de captura. Assange huyó del país nórdico antes de que dichas disposiciones se hicieran efectivas.

Se solicitó entonces la intervención de Interpol, entidad que emitió una circular roja con el fin de capturarlo y proceder a su extradición a Suecia, para que responda por las mencionadas infracciones penales.

Pero lo cierto es que la información divulgada por Assange y su Wikileaks levantó profundas ampollas en actores muy poderosos, principalmente el gobierno de Estados Unidos.

Reveló, por ejemplo, detalles escabrosos del ataque aéreo de fuerzas norteamericanas a Bagdad el 12 de julio de 2007 o asuntos turbios de la guerra en Afganistán, que ponen en tela de juicio las razones humanitarias y de vigilancia de la paz y la seguridad internacionales, en virtud de las cuales dicho país decidió usar la fuerza, y la forma desproporcionada como dicha capacidad beligerante ha sido utilizada.

Desde el omnipotente Pentágono hasta la excandidata a la vicepresidencia Sarah Palin han manifestado la necesidad de capturar, juzgar y sancionar a Assange, casi en los mismos términos aplicados de forma reiterada para los sospechosos de estar involucrados en acciones terroristas.

Frente a esta difícil controversia, surgen dos preguntas obligatorias:

  • ¿Es posible extraditar a Julian Assange a los Estados Unidos?
  • ¿Por qué quiere Estados Unidos a Julian Assange?

Riesgos jurídicos en juego

Frente a la primera pregunta, un escenario probable consiste en que el Reino Unido logre tomar custodia de Assange, ya sea porque:

  1. Un comando especial entre de forma violenta a la embajada de Ecuador en Londres y lo capture;
  1. Este último país finalmente lo entregue para evitar una crisis diplomática aún mayor, posibilidad muy remota dadas las ínfulas de Correa, su lío interno con la libertad de expresión y sus recientes declaraciones, minimizando el diferendo diplomático;
  1. En el traslado del australiano a territorio ecuatoriano se presente alguna situación que desemboque en su retención.
Marco_Velasquez_JulianLo que resulta posiblemente más grave es que de ser capturado y extraditado a EstadosUnidos, Assange podría enfrentar un juicio sin la totalidad de las garantíasprocesales.
Foto: twitter/ @JulianAssange_

Bajo ese escenario, si el Reino Unido decide extraditar a Assange a Suecia en cumplimiento de las dos órdenes de captura en su contra, dicha medida operaría debido a que se trata de hechos punibles de tipo común, es decir, que no tienen una connotación política: el bien jurídico protegido es la integridad física y psicológica de las mujeres presuntamente vulneradas por el director de Wikileaks.

Al respecto, hace unos meses presenté en este mismo espacio de Razón Pública – a propósito del caso de Luis Carlos Restrepo – la problemática en torno a la definición de qué es un delito común y hasta qué punto estos tienen o no un elemento político que activaría la posibilidad de conceder asilo o la imposibilidad de extraditar.

En el caso presente la controversia de fondo surge no tanto por el hecho de que Suecia tenga una pretensión de extradición válida, sino porque es probable que una vez Assange esté bajo su custodia, el país escandinavo lo extradite a Estados Unidos, cuyo gobierno ha manifestado un interés cierto en procesarlo por su actividad de revelación de forma masiva y sistemática de secretos de Estado al frente de Wikileaks.

En concreto, se ha establecido que Estados Unidos tiene intención de procesar al australiano por cargos de espionaje – un tipo penal eminentemente político –, pero también por otras ofensas no políticas encuadradas en el U.S. Code Computer Crime Statutes, una ley federal que podría brindar la base de solución al problema de la extradición, como vimos anteriormente.

Lo que resulta posiblemente más grave es que de ser capturado y extraditado a Estados Unidos, Assange podría enfrentar un juicio sin la totalidad de las garantías procesales debido a la naturaleza de los acontecimientos: sufrir tratos crueles, inhumanos y degradantes en medio de un interrogatorio, o incluso ser condenado a la pena capital – el delito de traición la contempla como posible sanción–, aun cuando se piense que su notoriedad mundial es tal que ni siquiera este Estado hegemónico podría soportar la presión internacional, si se decretara semejante medida.

¿Cooperación jurídica o realpolitik?

El caso muestra la tensión cada vez más evidente entre las jurisdicciones territoriales de los Estados y las realidades globales, lo cual a su vez plantea una pregunta muy delicada: ¿Hasta qué punto la existencia de un ordenamiento jurídico internacional y un catálogo de derechos humanos universales es o no garantía efectiva contra la intención de los Estados económica y militarmente fuertes de que sus intereses se hagan efectivos a toda costa?

Marco_Velasquez_procesarEstados Unidos tiene intención de procesar al australiano por cargos de espionaje – un tipo penal eminentemente político –,  pero también por otras ofensas no políticas.
Foto: Pete Souza.

La figura de la extradición sube entonces al estrado: se trata de definir si ésta es una institución jurídica con objetivos de cooperación en materia de política criminal, o si por el contrario, se trata de una herramienta de realpolitik para conducir las relaciones internacionales.

Bajo este último supuesto, tenemos una gravísima consecuencia que apuntaría a que la figura de la extradición estaría enfocada a romper con los mecanismos de protección de los derechos de las personas, tales como la protección por vía de inmunidad, la asistencia humanitaria, o incluso la defensa de un variado catálogo de derechos humanos, que en el caso Assange van desde la libertad de expresión hasta el mismo derecho a la vida.

Uno podría pensar que la acción adelantada por el gobierno ecuatoriano es valiente, ya que se trata del bloqueo de poderosos interés bajo la bandera de lo humanitario; sin embargo, la sospecha de que ésta sea una acción ejecutada para disuadir las fuertes críticas contra Correa por su intolerancia con los medios de comunicación de su propio país.

Recientemente, la Organización de Estados Americanos (OEA) apoyó la atribución de asilo a Assange, debido a la necesidad de dar continuidad a la costumbre regional de la figura del asilo político. Pero quedó en el aire la duda de si existe realmente la convicción de que lo que Ecuador está haciendo es una medida alineada con la protección de un interés regional, más allá del afán de protagonismo y la disuasión de críticas en el plano interno.

Marco_Velasquez_ReinoSi el Reino Unido decide extraditar a Assange a Suecia, dicha medida operaría debido a que se trata de hechos punibles de tipo común.
Foto: number10.gov.uk

De otro lado, no se ve con claridad qué interés tendrían Suecia o el Reino Unido para secundar las razones ecuatorianas: por el contrario, es mucho más diáfana la alineación de estos países con los intereses de Estados Unidos en el marco de alianzas estratégicas como la OTAN o los procesos de integración económica.

Muchas cosas van a suceder en los próximos días con relación a Julian Assange. Se establecerá así un precedente muy importante para innumerables casos donde el proceso de globalización abre nuevas posibilidades: muchas situaciones que antes se resolvían mediante el uso de la fuerza, tendrán ahora que ser analizadas bajo una nueva luz y se comenzarán a fijar límites sobre los cuales todavía no hay un consenso. Se oyen opiniones.
 

*

 


 

Assange: convertido en personaje gracias a la filtración de información ultraconfidencial relacionada con Estados Unidos.

 

La información divulgada por Assange y su Wikileaks levantó profundas ampollas en actores muy poderosos, principalmente el gobierno de Estados Unidos.

 

Desde el omnipotente Pentágono hasta la excandidata a la vicepresidencia Sarah Palinhan manifestado la necesidad de capturar, juzgar y sancionar a Assange.

 

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