
Contracción del PIB: que el corto plazo no nuble el largo plazo
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Los ojos del país están puestos en dos jugadores: de un lado la decisión que tome la Junta del Banco de la República el 19 de diciembre sobre la tasa de interés y del otro, el gobierno y sus mensajes de estabilidad en las reglas de juego. Algunos analistas y dirigentes gremiales han clamado por la reducción de la tasa de interés que se espera en 50 o 75 puntos básicos, aunque se sabe que la respuesta de esta posible reducción no será inmediata en sectores clave como la vivienda o la infraestructura. Del lado de las reglas de juego, la señal de descongelar los peajes a partir del 1 de diciembre da un aire al cierre financiero de los proyectos en fila, pero no será suficiente para activar lo que no se hizo en 2023.
La discusión sigue siendo de perspectivas macroeconómicas de corto plazo. Sin duda, el corto plazo es lo que vivimos y sentimos a diario. Sin duda, el frenazo del PIB inquieta a un mes de la finalización del año y seguro afectará las decisiones de los hogares de cara a la navidad y del inicio de año. También de cara a los inversionistas que quizá no corregirán sus decisiones sino mantengan la prudencia este 2023 que resta, a pesar de cualquier anuncio de los dos jugadores de la política macroeconómica. Esto debe preocupar y procurar un entorno de confianza para que el 2024 inicie con claridad en las reglas de juego y no con mensajes que pueden profundizar la incertidumbre de hogares y de inversionistas que conjuntamente movemos la economía del lado de lo privado.
En el corto plazo, un crecimiento positivo del PIB para ahuyentar el fantasma de la recesión (cuando ocurre una contracción en 2 trimestres consecutivos), es necesario pero no es claro cómo lograrlo pues sólo queda diciembre y debería hacerse principalmente a través de consumo privado (la navidad) y la inversión pública a partir de la ejecución presupuestal que estaba rezagada (se espera que se despierte esta ejecución) además de que se logren activar algunas inversiones para este fin de año en sectores como infraestructura vial, vivienda, agropecuario que favorezcan en algo una reactivación que lleve a un crecimiento positivo y el fantasma de la recesión se esfume.
Pero, que el corto plazo no nuble el largo plazo. En Colombia se ha privilegiado las rentas de los recursos naturales a la construcción de capacidades en sectores que implican apuestas arriesgadas e inciertas, lo que ha llevado a un tejido exportador poco diversificado y bajo valor agregado en la contribución en cadenas de valor.
Construir capacidades de largo plazo, sofisticadas y robustas que fortalezcan el aparato productivo, el empleo, las decisiones de los inversionistas y, por ende, el crecimiento del PIB es determinante. No tenemos un tejido empresarial complejo. La mitad del país transita en la informalidad, la productividad es bajísima y la distribución del ingreso se traduce en que 43,8% de los trabajadores recibe menos de un salario mínimo, 15,7% recibe un salario mínimo y 16,2% recibe entre 1 y 1,5 salario mínimo. Cualquier crecimiento debería traducirse en un cambio de esta composición.
El largo plazo parece alentado por grandes desafíos como la transición energética, la bioeconomía, la economía popular, el desarrollo productivo de la tierra, la inclusión financiera y otros, pero no es claro cómo se están concretando estas apuestas en un entorno de inversión pública y privada bajo reglas de confianza y certidumbre. Si el corto plazo se percibe incierto no habrá transformaciones a largo plazo. Recordemos que el largo plazo no es de gobierno, es de Estado y los planes deben pensarse a 10 o 30 años a partir de construcciones amplias y colectivas que simplemente lleven a los gobiernos a ir creando las condiciones para que en cada momento se pueda transitar hacia la apuesta de largo plazo. Intentémoslo.
Acerca del autor

Marta Juanita Villaveces Nino
Economista, MSc en Política Comparada y PhD en Estudios Políticos. Profesora Asociada, Facultad de Ciencias Económicas, Universidad Nacional de Colombia. Ex Decana de la FCE, Ex viceministra técnica de Hacienda.
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