El turno de Hacienda | Columna | Marta Juanita Villaveces

El turno de Hacienda

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En 1956, Josefina Valencia fue la primera ministra en la cartera de Educación. A partir de entonces, lenta y a veces silenciosamente, las mujeres han llegado a ocupar distintas carteras y cargos de liderazgo público. Sin grandes anuncios, el mapa institucional comenzó a cambiar. El Ministerio de Hacienda, sin embargo, ha permanecido inalterado. Todo indica que su turno podría haber llegado. Así lo recomendó públicamente el vicepresidente electo en una reciente entrevista. 

Con la Misión Kemmerer en 1923, el Ministerio de Hacienda y Crédito Público adquirió la estructura institucional que hoy conocemos, aunque desde 1821 ya existía la Secretaría de Hacienda que se volvió Ministerio con la Constitución de 1886. Colombia ha tenido más de un siglo de ministros. En todo ese tiempo, ninguna mujer ha dirigido la cartera encargada de conducir la política económica, la estabilidad macroeconómica y la sostenibilidad fiscal del Estado.

Esta dinámica no se explica por ausencia de mujeres preparadas. Desde 1956 las mujeres han llegado lentamente a los ministerios y espacios de decisión pública. También al propio Ministerio de Hacienda, donde doce mujeres han ocupado los viceministerios (Técnico y General). Sin embargo, ninguna ha llegado a ocupar la máxima responsabilidad política de la cartera.

¿Por qué justamente a Hacienda nunca han llegado? La trayectoria es similar en otros países. Las mujeres llegaron primero a sectores del Estado asociados al cuidado: salud, educación o aspectos sociales. Aquellos sectores “naturalmente masculinos” fueron más resistentes: defensa, justicia, economía y finanzas públicas.

En otros países y en organismos multilaterales, que una mujer dirija las finanzas públicas dejó de ser excepcional. En Estados Unidos, por ejemplo, la primera llegó apenas en 2021; en otras latitudes, antes. El contraste con Colombia es elocuente: aquí Defensa, Justicia y Planeación ya rompieron ese techo, pero Hacienda sigue siendo la excepción.

Ojalá esa trayectoria cambie. Una mujer no garantizará mejores decisiones económicas, del mismo modo que un siglo de ministros hombres tampoco las garantizó. El punto nunca ha sido ese. La equidad no consiste en esperar que las mujeres gobiernen mejor. Consiste en reconocer que pueden ejercer la misma responsabilidad, con el mismo derecho a acertar y a equivocarse que cualquiera de sus antecesores, todos hombres.

¿Por qué sería un punto de inflexión en la dirección de la política pública? Por el valor simbólico que representa. Los cargos públicos no solo administran recursos, también crean imaginarios. Una ministra de Hacienda no transforma únicamente una institución. Amplía también el universo de expectativas de estudiantes y profesionales que hoy saben que ese lugar también puede pertenecerles. Las mujeres en Colombia ya han podido imaginarse ocupando espacios como Ministra de todas las carteras salvo una. Es en Hacienda donde se sigue transmitiendo un mensaje silencioso: la conducción de la economía nacional continúa siendo un territorio exclusivamente masculino.

El acceso de las mujeres a cargos de toma de decisión se ha fortalecido con leyes que promueven la participación equitativa. Ese ha sido un avance importante. Pero las leyes, por sí solas, no transforman los imaginarios. Aun cumpliendo las cuotas o la paridad, si un cargo permanece durante más de un siglo reservado, en la práctica, a un solo género, puede no haber un incumplimiento, pero se transmite un sesgo cultural e institucional.

No se trata de nombrar una mujer por cumplir una cuota. Se trata de reconocer que el país lleva décadas formando economistas, administradoras públicas, abogadas y servidoras con la experiencia suficiente para asumir esa responsabilidad. Si doce mujeres han ocupado los viceministerios de Hacienda, hace mucho tiempo dejó de existir el argumento de que no hay trayectoria, conocimiento o capacidad.

Frente a este posible punto de inflexión, no deja de ser revelador que la apuesta venga hoy de un hombre que ocupó esa misma cartera. No de un colectivo feminista ni de un grupo de mujeres economistas —un tema que algunas académicas hemos investigado y escrito durante años, sin que llegara a la agenda donde se materializan las decisiones—. Pero, más allá de qué mujer termine llegando, lo que la propuesta confirma es algo que sabemos hace rato: son muchas las mujeres capaces de asumir el cargo, y lo que falta por cambiar es el imaginario de que la puerta de Hacienda les está cerrada. Si ocurre, Hacienda dejará de ser la última excepción. No porque una mujer vaya a decidir mejor, sino porque ningún lugar donde se decide el futuro del país debería seguir pareciendo, por costumbre, reservado para los hombres.

Acerca del autor

Marta Juanita Villaveces Nino
MJvillaveces@razonpublica.com.co | + posts

Economista, MSc en Política Comparada y PhD en Estudios Políticos. Profesora Asociada, Facultad de Ciencias Económicas, Universidad Nacional de Colombia. Ex Decana de la FCE, Ex viceministra técnica de Hacienda.

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Marta Juanita Villaveces Nino

Economista, MSc en Política Comparada y PhD en Estudios Políticos. Profesora Asociada, Facultad de Ciencias Económicas, Universidad Nacional de Colombia. Ex Decana de la FCE, Ex viceministra técnica de Hacienda.

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