2024, hacia una lenta recuperación de la economía

2024, hacia una lenta recuperación de la economía

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El jueves 14 de diciembre tuve la oportunidad de participar en un foro sobre las perspectivas económicas para el 2024 organizado por la Revista Cambio.  Previamente el ministro Bonilla y los ex ministros Ocampo y Hommes hicieron sus intervenciones.  El primero en sentido de recuperar la senda de inversión a través de la construcción y las obras civiles que ya cuentan con recursos asignados y se espera entonces su activación en 2024, además de la mitigación de la presión de los combustibles por el cierre de la brecha en gasolina este año. Por su parte, los ex ministros abordaron además temas sensibles asociados a la necesidad de materializar el relanzamiento de la política de exportaciones no tradicionales, la ausencia de una política de crecimiento de la que deriven las apuestas y la necesidad de una visión de largo plazo.

Así, en 1 hora, tuvimos tremenda clase de desarrollo económico y macroeconomía con tres no sólo ministros sino profesores.  Este abrebocas nos permitió a los otros invitados reflexionar sobre lo que se viene para 2024.  En general, hay consenso en que la economía va lentamente acomodando la inflación con un bajo crecimiento. ¿Qué más se viene para el 2024?

Del lado de la inflación los analistas sugieren que 2024 seguirá a la baja ubicándose circa 5% para en 2025 volver a la inflación esperada de 3%.  Hay buenas noticias que sugieren que se va a lograr en la medida que la brecha del precio de la gasolina está muy cerca a cerrarse. Sin embargo, hay riesgos a frenar la dinámica a la baja de la inflación: los posibles efectos de un fenómeno del Niño fuerte que afecte los precios de alimentos y los de la electricidad.  El posible ajuste de cuentas fiscales por un aumento del Diesel (¿se mantendrá congelado o se iniciarán incrementos escalonados?). La decisión sobre el salario mínimo (estoy escribiendo el viernes 15 de diciembre y aún no hay anuncios). Estos como algunos riesgos moderados sobre la inflación que deben tenerse en cuenta.

A su vez, el país, los empresarios y el gobierno están atentos a la decisión del 19 de diciembre del Banco de la República. ¿Bajará la tasa de interés o esperarán hasta febrero para hacerlo? ¿en cuánto?  Si reduce, será a lo sumo 75 puntos básicos ubicándola en 12.50% lo cual sigue siendo alta para las expectativas de los inversionistas y el cierre financiero de los proyectos. Pero, una reducción es una señal de que así continuará y puede favorecer las decisiones de los inversionistas.

Lo que ocurra con las reformas estructurales (laboral, pensional y salud) también tiene efectos macroeconómicos. Son tres reformas que le apuntan a cambios importantes frente a la institucionalidad existente pero que requieren fuentes de financiamiento para la posible implementación.  Los cálculos sugieren que la reforma a la salud generaría costos de $929.000 millones en 2024 hasta llegar a $10,78 billones en 2027. En el caso de pensiones, el peso está en los subsidios a cada pilar que, en conjunto puede ascender a 7,7 billones en el primer año.  Los costos de la laboral son a las empresas que pueden afectar la generación de nuevo empleo e, inclusive, se habla de la destrucción de empleos.  Así las cosas, la pregunta es ¿cómo se van a pagar estas reformas? si bien se han identificado ingresos ocasionales que pueden apalancar los costos, el Comité Asesor de la Regla Fiscal señala que se debe propender por ingresos estructurales a cambios estructurales. Más allá de los costos, son reformas que no hablan del modelo de crecimiento económico que sustente la generación de empleo y, de esta manera recursos para sostenerlas. En esto coincido con los ex-ministros, es necesario plantear el presente en articulación con la visión de largo plazo que, en este caso, es una política de crecimiento económico, de empleo sostenible, de generación de ingresos y así, de derechos y garantías sociales y calidad de vida.

En resumen, hay una senda que da indicios de recuperación con algunos riesgos que lleven a que esta siga siendo lenta.  Sin duda hay más factores a tener en cuenta para el 2024, por ejemplo la implementación del Plan Nacional de Desarrollo y la ejecución presupuestal que se espera sea más dinámica que en 2023, además de temas asociados a la generación de empleo, los mecanismos de formalización que incluyan la participación de la Economía Popular como actores activos del crecimiento, el impulso a los ejes estratégicos de reindustrialización, exportaciones no tradicionales y transición energética y, muy importante, la generación de confianza como determinante de las decisiones de todas y todos.  Se viene un año interesante.

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Marta Juanita Villaveces Nino

Escrito por:

Marta Juanita Villaveces Nino

Decana Facultad de Ciencias Económicas Universidad Nacional de Colombia

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