Las 12 uvas por Colombia 2024 - Razón Pública
Inicio COLUMNA ESPECIAL DEL DÍA Las 12 uvas por Colombia 2024

Las 12 uvas por Colombia 2024

Escrito por Marta Juanita Villaveces Nino

Este 2023 acabó y comienzan las predicciones, deseos, compromisos y retos para el 2024.  Si pudiera comerme las 12 uvas por Colombia, sería un conjunto incompleto de anhelos por el país. Acá van:

Comienzo con 5 uvas que son una aspiración de asuntos de largo plazo. Una por la educación de calidad además de cobertura.  La cobertura es necesaria, pero sin calidad nos lleva a deficiencias en el abordaje de problemas y sus soluciones. Se necesita responderle al país productivo, al país del conflicto, al país de la diversidad y al de la innovación.  Sin educación de calidad seguiremos condenados a la exaltación de lo inmediato en detrimento del pensamiento crítico y con deficiencias tanto para el día a día como para la construcción de capacidades.

Una por la equidad de las mujeres. No puede ser legítima una sociedad que sigue justificando la subordinación de las mujeres a los patrones sociales antes construidos que silenció y bloqueó la participación equitativa en la economía.  Las brechas en el mercado laboral, en las oportunidades y en los patrones sociales siguen afectando a las mujeres a pesar de las enormes luchas por ganar espacios y derechos.  La inclusión debe reconocer las diferencias como el cuidado. Esto no debería ser un anhelo de largo plazo, pero lo es, pues aún hay espacios como el hogar que se resiste a la transformación y donde se reproducen estereotipos de que las mujeres somos mejores cuidadoras. Una economía sólida y una sociedad segura se construye con y para las mujeres.

Una más por la construcción y reconocimiento de la pluralidad del territorio que pase por la interconexión real de cada fracción de país, no sólo en las vías o internet, sino en un lenguaje y acciones de reconocimiento a los otros, todo como vehículo de oportunidades y atracción de economías y producción sostenible, mirando más allá de las narices del centro y las capitales.

Una por la innovación basada no en efímeros o copias sino en ciencia y tecnología y conocimiento propio, pensado desde el país y para nuestras particularidades.  No seremos si no creemos en nuestras capacidades de innovar sosteniblemente. Estas cuatro uvas llevan a los cambios culturales por los que va la quinta. Necesitamos una sociedad que base sus relaciones, su criterio, sus mecanismos de solución de conflictos no en reacciones deliberadas sino en criterio analítico y consciente del otro.

Van cinco más por temas puntuales como la confianza en el ejercicio de la función pública sin ver a los tecnócratas y servidores públicos como enemigos sino como engranajes de la política pública pues la ausencia de confianza erosiona la ejecución presupuestal que debe dinamizarse. Otra por la implementación del Plan Nacional de Desarrollo en temas como la economía popular que al menos lleve a mecanismos de formalización entendiendo las razones individuales para la informalidad (flexibilidad, horarios, actividades de cuidado) y las razones estructurales que se asocian al diseño de la estructura productiva.  Por la mejora en la logística para los exportadores, favoreciendo la certeza en los procesos y la confianza inversionista. Una más para frenar la ganadería extensiva que ha robado tierra a la agricultura, a las reservas y ha contribuido a la deforestación. Se necesita zanahoria y garrote para lograr ganadería sostenible y sistemas silvopastoriles. Una más porque se materialice el catastro multipropósito no sólo como un inventario actualizado sino operando gradualmente en el cobro del impuesto predial rural que robustezca las finanzas locales y erosione uno de los pilares del latifundismo.

Los deseos también incluyen uno del que poco se habla: repensar el 4% de la nómina destinado a las Cajas de Compensación Familiar cuya lógica sigue atada a los objetivos de su creación en 1957. Hoy la apuesta debería estar en la productividad, como mecanismo de crecimiento de la producción y de los ingresos de los trabajadores. Las CCF ya tienen una tremenda experiencia en política social que no van a soltar, pero sí pueden tener un papel más relevante en la gran deficiencia que hoy vive el tejido empresarial y es la bajísima productividad.

Sueño con un país educado cuya apuesta no se centre en edificaciones sino en el criterio y el conocimiento. Un país donde la ciencia y la tecnología sea valorada como mecanismo para resolver problemas. Un país donde se entienda que la paz no son solo acuerdos sino capacidades y oportunidades transversales a la población y al territorio, además de un motor de crecimiento con reglas claras. También, un país que resuelva temas puntuales, que equilibre entre lo práctico del día a día y el sendero claro de los ideales. Mi última uva entonces va por la convivencia como camino de paz y seguridad que nos vincula a todas y todos en este sueño. Feliz año Colombia.

Artículos Relacionados

Dejar un comentario

*Al usar este formulario de comentarios, usted acepta el almacenamiento y manejo de sus datos por este sitio web, según nuestro Aviso de privacidad

Este sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Leer políticas Aceptar

Política de privacidad y cookies