El plan de choque PIPE: contentar a productores, ilusionar a desempleados - Razón Pública
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El plan de choque PIPE: contentar a productores, ilusionar a desempleados

Escrito por Jaime Tenjo
2013-17-2- Plan Choque1

2013-17-2- Plan Choque1

Jaime Tenjo RazonPublicaEl plan no es una estrategia de choque creíble, no aumentará la productividad ni creará nuevos empleos. Más parece una cortina de humo preelectoral para calmar a los productores con subsidios y rebajas de impuestos.

Jaime Tenjo Galarza *

Medidas de afán

El lunes pasado, el gobierno presentó su plan de choque para reactivar el sector real de la economía: el Plan de Impulso a la Productividad y el Empleo (PIPE). Dos circunstancias inmediatas obligaron a tomar estas medidas: la drástica desaceleración de la tasa de crecimiento del PIB — que cayó de 5,9 por ciento en 2011 a 4 por ciento en 2012 — y el decrecimiento constante de los sectores industrial y agropecuario.

Realmente lo que el gobierno hizo fue una serie de anuncios, algunos de los cuales se referían a programas que ya están en marcha y otros a nuevos programas. Sin embargo, fuera de señalar los montos globales de estos proyectos, no presentó mayores detalles sobre cómo se articula su plan de choque con el resto de la economía y de la política económica.

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Foto. www.portafolio.co

La lógica del plan

Antes de analizar algunos de los componentes del PIPE, conviene señalar que fue un acierto poner como sus objetivos explícitos la productividad y el empleo. Sin embargo, no queda claro cómo se lograrían estos objetivos:

En cuanto al empleo, se fija la meta de crear entre 300 y 350 mil nuevas plazas de trabajo, pero aún no se sabe cómo serían generados; es de suponer que resultarán de las nuevas inversiones propuestas.
En cuanto a cerrar la brecha de productividad frente a las economías más avanzadas a las que ya está conectada Colombia gracias a los TLC, fuera de la inversión en infraestructura no parece haber un plan concreto todavía.
El diagnóstico general parece basarse en la idea de que los problemas de competitividad se deben a tres factores:

A la fortaleza excesiva del peso colombiano frente al dólar (y parcialmente al euro);
A los altos costos internos de producción;
A la mala calidad de la infraestructura vial.
En fin, el PIPE anuncia dos tipos de medidas:

políticas macroeconómicas;
proyectos sectoriales.
A continuación examinaré este diagnóstico y las políticas propuestas en el plan.

Medidas concretas

El gobierno está aceptando implícitamente en el PIPE que la economía sufre de la llamada “enfermedad holandesa”, pero lo hace de manera parcial: reconoce los efectos macro, pero no los efectos sobre la estructura productiva.

Dirige la política macroeconómica, especialmente la monetaria, a frenar la revaluación del peso, algo que el Banco de la República ya viene haciendo con algún éxito, mediante la compra de dólares.

Con el propósito de frenar la revaluación, el PIPE incluye otras medidas financieras destinadas a disminuir la oferta interna de divisas, tales como autorizar a los fondos de pensiones para que aumenten los activos externos de sus portafolios de inversiones en un 5 por ciento — al pasar del 6 al 11 por ciento — y mantener en el exterior los recursos del Fondo de Pensiones de Entidades Territoriales (FONPET).

El problema con estas dos medidas consiste en que -precisamente mientras exista revaluación – la rentabilidad de las inversiones externas va a ser menor que la de las inversiones en Colombiai. Por lo tanto, los fondos pensionales no tendrán mayores incentivos para cambiar la composición en divisas de sus portafolios, y el FONPET perderá recursos. Esta medida no tendrá mayor impacto en controlar la revaluación, a primera vista.

Fue un acierto poner como sus objetivos explícitos la productividad y el empleo

 
En cuanto a los altos costos internos de producción, el PIPE propone una serie de medidas para abaratarlos: principalmente, la reducción de impuestos y también la concesión selectiva de subsidios.
Por ejemplo, eliminar las sobretasas a la energía y al gas que paga la industria manufacturera y anticipar el desmonte de los parafiscales. También se prolonga hasta 2015 la exención del impuesto de aduanas a las importaciones de materias primas y de bienes de capital, que no sean producidos en Colombia.
En cuanto a la vivienda ofrece una reducción de tasas de interés a las hipotecas, parte de la cual será financiada con un subsidio del gobierno: esto no disminuye el costo de construcción, pero sí constituye un subsidio que aumenta la demanda efectiva y posiblemente permitirá construir más unidades.
Con respecto a la infraestructura, se plantea la anticipación de vigencias para construir vías secundarias, el aumento de presupuesto para proyectos de empleo de emergencia y la aceleración de proyectos, como los de energía eléctrica.
Además de lo anterior, se destina una serie de partidas para diferentes propósitos. Se crean fondos de financiamiento, como la Financiera de Desarrollo Nacional (para estructurar proyectos de infraestructura) y se amplían los recursos de otros, como el Fondo de Financiamiento para el Sector Agropecuario (FINAGRO),

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Foto. www.rcnradio.com

Así no aumenta la productividad

A pesar de incorporar algunos elementos potencialmente útiles — y a pesar de su nombre — el PIPE no es un plan para impulsar la productividad. En general, las políticas para mejorar la productividad son de tipo microeconómico, aunque requieren de una buena política macro que les sirva de marco institucional. Sus efectos se ven a lo largo del tiempo, no de manera inmediata.

Algunos de los elementos que debería contener un plan para impulsar de veras la productividad — y de las cuales carece el PIPE — son por ejemplo:

Medidas encaminadas a mejorar la calidad de la mano de obra, como planes de entrenamiento, de calificación y recalificación para trabajadores más maduros;
Medidas de mejoramiento de la calidad de la educación;
Proyectos de investigación de largo plazo;
Proyectos de asistencia técnica a los productores del sector agropecuario para mejorar su eficiencia productiva.
Políticas creativas de apoyo y asesoría a las pymes industriales orientadas a cerrar la brecha de productividad frente a sus homólogas de economías avanzadas, complementadas con recursos financieros adecuados.
Hasta donde han llegado los anuncios del gobierno, el PIPE incluye muy pocos elementos que puedan mejorar la productividad de la economía. Posiblemente algunas medidas puedan tener un efecto sobre los costos, pero como dependen de subsidios, estos efectos serán temporales y desaparecerán cuando se acaben los subsidios.

No es “de choque”

En general, la competitividad de una economía depende inversamente del costo de los factores productivos y directamente de la productividad de dichos factores. Por lo que conocemos del PIPE, su propósito es más bien disminuir o subsidiar los costos de producción – en lugar de elevar la productividad en el uso de los factores de producción: tierra, capital, trabajo y conocimiento.

El gobierno está aceptando implícitamente en el PIPE que la economía sufre de la llamada “enfermedad holandesa”, pero lo hace de manera parcial: reconoce los efectos macro, pero no los efectos sobre la estructura productiva. 

Cierto que el Plan incorpora algunos elementos que indirectamente elevarán la productividad, como el desarrollo de la infraestructura vial. Este factor es de enorme importancia en Colombia, pero sus efectos sobre la productividad y la competitividad son de largo plazo.

En este sentido, el PIPE no constituye una estrategia de choque creíble, tal como lo plantea el gobierno. Sus efectos de corto plazo se limitan al empleo directo e indirecto que puede generar y al aumento en la demanda de materiales de construcción.

Dije atrás que el gobierno solo reconoce parcialmente los efectos de la enfermedad holandesa y eso hace que el diagnóstico del PIPE resulte incompleto.

Desconoce, por ejemplo, que los efectos del boom minero no son solo la revaluación de la moneda. También se produce un efecto sobre la estructura productiva y la demanda por trabajo: no solo la producción de minerales tiene escasos encadenamientos con el resto de la economía — razón por la cual tiene poco efecto multiplicador sobre el resto de sectores — sino que al abaratar los bienes transables, desplaza la demanda de trabajo hacia los sectores que menos trabajo calificado emplean (comercioi y servicios personales), fomenta la informalidad y tiene un efecto negativo sobre la productividad laboral.

En conclusión, el PIPE afectará muy poco los niveles actuales de productividad del capital, de productividad laboral y de la productividad total de los factores (PTF). Es más que todo un plan para compensar a los productores por las pérdidas originadas en la revaluación. Muchas de las medidas son proyectos ya existentes que se mantienen, o cuando mucho, se aceleran.

 

* Director de Economía de la Universidad Jorge Tadeo Lozano.

 

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