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La reactivación laboral después de la pandemia

Escrito por Jaime Tenjo
Jaime Tenjo

No basta con reabrir la economía. La crisis sin precedentes del mercado laboral exige medidas drásticas de corto y de largo plazo. Es urgente discutir esas medidas.

Jaime Tenjo*

La crisis

Es momento de discutir las medidas necesarias para aliviar la crisis económica.

La pandemia produjo una caída de 15,7% en el PIB, tasas de desempleo cercanas al 20% y bajas en la participación laboral. Cualquier posible cambio en la situación será marginal frente a la magnitud del problema.

Los ingresos laborales cayeron, la pobreza aumentó enormemente y la distribución del ingreso posiblemente empeoró.

Tanto los estratos bajos como la clase media sufrieron los efectos de las cuarentenas, con el agravante de que en el caso de esta última no hubo apoyos gubernamentales.

Lea en Razón Pública: La clase media ante la COVID-19

No basta con reabrir

La situación no mejorará mientras haya restricciones a la actividad económica (como las cuarentenas totales o parciales). Los signos de recuperación aparecerán cuando se den las aperturas, lo cual será un proceso gradual.

Cuando acaben las cuarentenas, la actividad económica y la creación de empleos enfrentarán una serie de obstáculos que limitarán su alcance como:

  • El daño del tejido productivo. Muchas empresas, especialmente medianas y pequeñas, salieron del mercado y posiblemente no vuelvan en el corto plazo. Las que aún existen posiblemente tienen deudas y obligaciones que limitan sus posibilidades de inversión y el capital de trabajo para poder funcionar.
  • El limitado funcionamiento de la economía: funcionará a menos del 60% de su capacidad. Todas las actividades deberán realizarse bajo estrictas medidas de prevención y sanidad y con horarios limitados, lo cual elevará los costos de producción. Además, la gradualidad de las aperturas probablemente limitará el funcionamiento y eficiencia de las cadenas de valor.
  • Finalmente, la experiencia de Estados Unidos y Europa indica que la incertidumbre sobre la posibilidad de nuevos cierres estará presente por lo menos hasta que haya una vacuna efectiva y un programa de vacunación suficientemente amplio.
Foto: Alcaldía de Bogotá La reactivación económica después de la cuarentena tendrá que hacerse en medio de obstáculos.

Estímulos extraordinarios

La incipiente recuperación que permiten las aperturas graduales deberá ser apoyada con políticas fuertes de fomento al empleo. Entre las muchas posibilidades hay que destacar las siguientes:

  1. Mantener e intensificar el subsidio que comenzó con el Programa de Apoyo al Empleo Formal (PAEF) en mayo pasado. Dicho apoyo llegó demasiado tarde y es claro que este subsidio no puede ser permanente, pero durante la primera parte de la recuperación será decisivo. Por eso habrá que revisarlo y replantear algunos puntos para que se enfoque en apoyar la generación de nuevo empleo.
  2. Ejecutar programas de obras públicas que generen empleo para los trabajadores de baja calificación. Este tipo de políticas será muy importante para aumentar el ingreso de los estratos más pobres y en la medida en que tenga éxito, ayudará a disminuir la necesidad de subsidios directos.
  3. Sin embargo, hay que mantener los subsidios monetarios directos a los más pobres y vulnerables (estratos 1 y 2) como una primera forma de renta básica.

Políticas de largo plazo

Las anteriores políticas son un apoyo para la recuperación del mercado laboral en el corto plazo. Pero además necesitamos estrategias imaginativas para su mejoría duradera o de más largo plazo.

Desde antes de la pandemia el mercado laboral mostraba serios problemas. Nuestras tasas de desempleo eran muy altas en comparación con las de países con un grado de desarrollo comparable, y en los últimos años, la capacidad de crear empleo había venido empeorando. La Gráfica siguiente demuestra sin duda este hecho:

Gráfica1. Construida por el autor a partir de los datos oficiales del DANE.

Como puede verse, las tasas de crecimiento económico y la creación de empleo disminuyen rápidamente desde el 2010. A partir de 2017 la actividad económica mediada por el PIB se reactivó, pero no sucedió lo mismo con el empleo.

En 2019 el empleo disminuyó en 0,8%, es decir, hubo una pérdida de aproximadamente 170 mil puestos de trabajo. Los datos disponibles para los primeros meses de 2020 muestran que esta tendencia se mantuvo.

Así pues, la normalidad en el mercado laboral trae consigo muchos problemas que deben resolverse, como los altos costos laborales relativos acompañados de bajos costos relativos de capital, que sesgan la inversión hacia las tecnologías menos intensivas en mano de obra. Otros problemas de dicha normalidad son:

  • Las instituciones obsoletas del mercado laboral, la cual reduce la flexibilidad y capacidad de ajuste a las circunstancias.
  • Los altos costos de la formalidad laboral, al igual que la confusión sobre los beneficios que ella ofrece en comparación con la informalidad.
  • Una economía con dificultades para crear empleos y basada en la explotación y exportación de recursos naturales.
Foto: Alcaldía de Barranquilla La reactivación económica debe estar acompañada de políticas agresivas de fomento al empleo.

Qué hacer

En estos momentos, el país debe discutir sobre diversos temas laborales y sociales para crear empleos y tener un mercado laboral más eficiente. Los siguientes planteamientos podrían contribuir a esa discusión.

Lo primero es repensar el modelo económico. El crecimiento de los últimos años se ha basado en la explotación y exportación de recursos naturales. Este sistema es útil, en términos de crecimiento económico, cuando los precios internacionales de dichos recursos son altos.

Pero este modelo no favorece la creación de empleos porque se basa en tecnología intensivas en capital y no desarrolla suficientes encadenamientos hacia adelante o hacia atrás. Es importante pensar en una estrategia de reindustrialización con eficiencia y otra de desarrollo agropecuario dinámico.

También es importante disminuir los costos asociados con los nuevos empleos. Las contribuciones parafiscales y los impuestos a la nómina son los que siempre se mencionan, pero hay otros costos contingentes, como los de despido, que encarecen la contratación laboral.

La respuesta no es fácil. Una posibilidad es financiar la salud con impuestos generales que disminuyan la informalidad laboral, en vez de hacerlo con impuestos a la nómina como se hace ahora. Pero no es claro cómo se recaudarían los recursos para esto.

Una de las lecciones de la pandemia consiste en que debemos mejorar y fortalecer los sistemas de protección social. La salud es un elemento clave dentro de esta red de protección. Sin embargo, hay otros aspectos que no pueden dejarse por fuera.

Uno de ellos el seguro contra el desempleo que proteja a todos los trabajadores de la pérdida de sus ingresos; tradicionalmente hemos protegido el empleo, pero lo que debemos proteger son los ingresos. En una economía cambiante los empleos se crean y se destruyen según las necesidades del progreso y del mercado y es importante dejar que eso suceda.

Sin embargo, el hecho de que se pierdan empleos no debe implicar que se pierdan los ingresos de los trabajadores. Por esto se necesita un buen seguro de desempleo. Hay varios modelos ya probados en otros países que pueden examinarse.

Si hubiéramos tenido un seguro de desempleo adecuado durante esta pandemia, hubiera sido mucho más fácil y económico apoyar a los desempleados o a los pequeños productores.

Finalmente, hay que consolidar el sistema de formación para el trabajo, teniendo en cuenta a los jóvenes, claro; pero también a las personas de edad media que la pandemia dejó desempleados.

La introducción de las nuevas tecnologías, la adopción de la virtualidad, la reformulación de los procesos, la robotización, la sistematización de las actividades rutinarias, etc., son inevitables, ya que la pandemia trastornó las formas tradicionales de trabajar. Todo esto va a producción destrucción, modificación y creación de empleos con requerimientos diferentes. Es posible que se vaya a producir el llamado desempleo tecnológico.

El país necesita programas de reentrenamiento ágiles, prácticos y con las pedagogías adecuadas, con el fin de evitar el aumento del desempleo por falta de las habilidades requeridas, particularmente entre la población mayor.

Hay mucho que considerar dentro de la construcción de una adecuada política laboral de largo plazo. Estos son algunos puntos urgentes, pero desde luego que quedan por fuera temas de mucha importancia como las pensiones, la política salarial o la reforma de la legislación laboral para integrar las muchas nuevas formas de trabajo que han surgido en los últimos años. Esos temas también forman parte primordial de la agenda, pero quedan pendientes para otro momento.

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