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Reforma tributaria y mercado laboral

Escrito por Jaime Tenjo
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Jaime_Tenjo_RazonPublicaUn balance objetivo y oportuno: la reforma bajaría el costo de contratar trabajadores y crearía empleo en el futuro. Habría una pequeña reducción de la informalidad. El SENA y el ICBF estarían más sujetos al gobierno. Faltó incluir las Cajas de Compensación.

Jaime Tenjo G

El proyecto

El gobierno nacional acaba de radicar ante el Congreso un proyecto de reforma tributaria que seguramente será materia de una intensa discusión durante los próximos días. En este artículo me quiero referir a los posibles impactos sobre el mercado laboral colombiano.

Jaime_Tenjo_ICBF_parafiscalesEl SENA, el ICBF y las Cajas de Compensación Familiar se financian mediante los aportes parafiscales.
Foto: induccionicbf.blogspot.com

El proyecto de reforma propone un cambio radical en la forma como se financian el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y el régimen contributivo de salud, en lo referente a los aportes que hacen los empleadores a nombre de sus trabajadores.

En la actualidad el SENA, el ICBF y las Cajas de Compensación Familiar (CCFs) se financian mediante las aportes parafiscales, que son impuestos sobre la nómina salarial con destinación específica (2 por ciento, 3 por ciento y 4 por ciento, respectivamente). Los aportes a la salud no se consideran un parafiscal, sino una contribución equivalente al 8,5 por ciento del salario de los trabajadores.

La propuesta del gobierno consiste en remplazar tres de los cargos mencionados — SENA, ICBF y Salud, que equivalen al 13,5 por ciento de la nómina salarial — con un nuevo impuesto a las utilidades del 8 por ciento: el Impuesto de Renta para la Equidad (CREE), que se estima generaría el mismo recaudo y que se destinaría a financiar las entidades mencionadas y a contribuir al financiamiento del régimen contributivo de salud.

Estos cambios pueden tener un impacto significativo sobre el mercado laboral y sobre su funcionamiento. A continuación trato de examinar los principales efectos previsibles.

Más empleo…en el futuro

Como el gobierno ha dicho, el primer impacto de la reforma consiste en disminuir el costo laboral no salarial. Es decir, el costo de contratar un trabajador va a disminuir en 13,5 por ciento, sin afectar el salario que le pagan al trabajador.

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El SENA y el ICBF se van a financiar con un nuevo impuesto a las utilidades del 8 por ciento: el Impuesto de Renta para la Equidad (CREE).
Foto: senadanielasantiago.blogspot.com

Muy posiblemente el impacto de largo plazo va a ser una mayor generación de empleo, pero en el corto plazo dicho efecto sería casi imperceptible, pues lo que determina el nivel de empleo en el corto plazo es la demanda es decir, el nivel de producción y su composición sectorial.

El impacto de la reforma tributaria sobre el empleo posiblemente tendrá lugar a través de cambios en el precio relativo de los factores productivos (trabajo y capital), un determinante de la escogencia de tecnología. La tecnología actual es el resultado de decisiones que se tomaron en años anteriores, y por eso la tecnología cambia lentamente.

La eliminación de dos de los tres parafiscales (el de las CCFs se mantiene) y las contribuciones a salud disminuye el costo relativo del trabajo y por lo tanto crea un incentivo para el uso de tecnologías más intensivas en mano de obra, pero su implementación es un proceso de muchos años.

Los productores no van a desmontar las tecnologías actuales sino a hacer cambios graduales, cuyo efecto de largo plazo será un mayor nivel de empleo. El efecto sobre los costos de las empresas (y sobre su nivel de utilidades) depende de la intensidad en el uso de trabajo que ellas tengan ahora. Empresas más intensivas en trabajo se verán más beneficiadas que las más intensivas en capital [1]. Probablemente su rentabilidad mejorará en el futuro, lo que hará que su crecimiento se acelere.

 

Un poco menos informalidad

El gobierno argumenta que los cambios propuestos también disminuirían la informalidad laboral.

Este objetivo de política tiene varios aspectos: probablemente va a afectar la informalidad empresarial, que está relacionada con la laboral, pero no es lo mismo [2].

La disminución en el costo laboral probablemente animará a entrar a la formalidad a algunos evasores de las contribuciones parafiscales. Sin embargo, este efecto posiblemente va a ser muy pequeño: para las empresas que están en estas circunstancias, el peso de las otras contribuciones que el proyecto no cambia — el 4 por ciento de las CCFs y el 8,5 por ciento de pensiones — posiblemente siga siendo suficientemente disuasivo como para mantenerse en su decisión de no formalizarse.

Hay que tener en cuenta que las empresas informales no se benefician directamente de la reforma, porque de hecho no pagan parafiscales y si se formalizan comienzan a pagar el 8 por ciento sobre las ganancias.

De otra parte, una lectura cuidadosa del proyecto no permite ver claramente cómo se podrá afectar la informalidad laboral: la que tiene que ver con los trabajadores mismos.

Los costos de formalizarse para los trabajadores se mantienen (aportes de los trabajadores a salud y pensiones, por ejemplo) y los subsidios a la informalidad (como los beneficios del SISBEN) también se mantienen.

 

Más control sobre el SENA y el ICBF

Un efecto más general e indirecto de la reforma tributaria: el gobierno tendrá un mayor control sobre el SENA y el ICBF. Aunque el gobierno afirma que la financiación de estas entidades se compensará mediante el CREE, el artículo 33 del proyecto de ley dice que “A partir del 1° de enero de 2014 un porcentaje del Impuesto sobre la Renta para la Equidad se destinará, adicionalmente, a la financiación del sistema de seguridad social en salud.”

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El primer impacto de la reforma consiste en disminuir el costo laboral no salarial. Es decir, el costo de contratar un trabajador va a disminuir en 13,5 por ciento.
Foto: eventualidades-cice.blogspot.com

En ninguna parte de la ley queda claro cómo van a repartirse los recursos que genere el impuesto. Por lo tanto, es de suponer que se hará a discreción del gobierno. Esto hará que el SENA y el ICBF — que hasta ahora cuentan con un presupuesto propio — a partir de la aprobación de esta ley van a tener que negociar con el gobierno y las entidades de la seguridad social en salud, la tajada del CREE que van a recibir.

Esto de por sí no es malo, porque crea la posibilidad de que el gobierno exija una rendición de cuentas a estas entidades, que en mi concepto hasta ahora no han sido suficientemente claras explicando su funcionamiento interno. También le dará al gobierno la posibilidad de convertir a estas entidades en poderosos instrumentos para desarrollar sus políticas sociales y lograr de esa manera una mayor coordinación.

Sin embargo, crea también el potencial para que algunas decisiones importantes en materia de capacitación para el trabajo, gestión laboral y políticas de protección a la niñez y a los adultos mayores se vean afectadas por consideraciones no tan relevantes de tipo político.

Sorprende que el gobierno no incluyera dentro de la reforma el 4 por ciento de parafiscales que van a financiar a las CCFs. La exposición de motivos del proyecto de ley no indica por qué se incluyen unos parafiscales y no otros, pues parece lógico desmontarlos de una vez: esto hubiera dado al gobierno un mayor control sobre estas curiosas instituciones…

El balance que resulta del análisis precedente sobre los efectos laborales del proyecto de ley es en general positivo, pero conviene ser cautelosos. En el largo plazo, va a tener efectos positivos importantes sobre el empleo, pero en el corto plazo no creo que vaya a tener ningún efecto significativo. Posiblemente ayudará algo a facilitar la formalización empresarial, pero dicho efecto será muy pequeño. Por el contrario, no creo que afecte de manera sustancial la informalidad laboral.

Finalmente, el cambio de la forma de financiación del SENA y el ICBF da al gobierno más control sobre las actividades de dichas entidades y crean la posibilidad de hacerlas más transparentes, pero extrañamente no incluye a las Cajas de Compensación, que deberían estar sujetas al mismo control.

 

* Universidad Jorge Tadeo Lozano.

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