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Salario mínimo y política laboral: lo que realmente está pasando

Escrito por Jaime Tenjo

Jaime TenjoDurante cuatro años seguidos, el reajuste real del salario mínimo ha sido superior al 2,5%. ¿Qué efectos tendrá esta política de largo plazo sobre el nivel de precios, las finanzas del Estado, la generación de empleo y la calidad de vida de los trabajadores?

Jaime Tenjo

El reajuste de este año

El 26 de diciembre pasado el gobierno expidió el decreto por medio del cual se fijó el salario mínimo mensual a partir del primero de enero en $877.803 y el subsidio de transporte en $29.260,10. El aumento nominal del salario fue de 6%, el mismo que se había hecho para el 2019.

El gobierno dice que se trata de los incrementos más altos de los últimos años, lo cual

  • No es del todo cierto, porque el promedio de aumentos durante el segundo gobierno de Santos fue de 6,13%;
  • Ni tampoco es relevante, porque lo que importa es el incremento en términos reales.

Una política de largo plazo

La Gráfica siguiente muestra los reajustes nominales en el salario mínimo y las tasas de inflación para los últimos diez años (bajo el supuesto de que la inflación en 2020 será de 3,18%).

Como se puede ver, desde 2017 los aumentos reales de salario mínimo han estado por encima de 2.5%, muy superiores al promedio de la década, que se calcula en 1,59%. El aumento real de los últimos cuatro años significaría un incremento en el poder adquisitivo de más del 10%.

Según esto, la política salarial del presidente Duque es una continuación de la de los dos últimos años del gobierno anterior. En este sentido, los reajustes anuales reales de 2,5% o 2,6% parecen ser más una política de largo plazo que decisiones coyunturales.

Pero en Colombia no hay ningún estudio realmente serio sobre los efectos de largo plazo (ni tampoco de los de corto plazo) que hubiese servido de sustento para una política de salario mínimo como la que parece venir operando en los últimos años.

Puede leer: Salario Mínimo ¿es tan alto como dice el gobierno?

Ventajas y desventajas

Tener una política salarial de largo plazo puede ser bueno para la economía porque:

  • La fijación del salario mínimo deja de se una fuente de incertidumbre, y
  • Se anticipa mejor el efecto de los reajustes sobre el nivel de vida de los trabajadores.

Pero en el caso concreto de Colombia en estos años, hay un serio problema de inconsistencia entre esta política salarial y los demás objetivos de política económica, como el control de la de inflación, la estabilidad fiscal, y la generación de empleo.

  • El conflicto con las metas de inflación resulta de que el salario mínimo se ha convertido en el referente para el reajuste anual de muchos precios en Colombia. Con un salario real que aumenta a, digamos, 2.6%, estos precios siempre van a subir por encima de los demás, van a afectar los precios relativos y van a generar más presiones inflacionarias.

Este problema no es insoluble pero si impone restricciones a la política monetaria del gobierno.

Hay un serio problema de inconsistencia entre esta política salarial y los demás objetivos de política económica
  • Tambien hay conflicto entre la política laboral y la estabilidad fiscal porque una parte importante de la nómina del gobierno y otros gastos se ajustan directa o indirectamente con el salario mínimo. Esto hace que una parte de los ingresos fiscales estén “atados” a la política laboral y que el gobierno deba generar más ingresos (o redireccionar los que tiene) para cumplir las metas fiscales.

Le recomendamos: Desempleo ¿un aumento temporal o duradero?

Las tasas de participación han disminuido y eso es coincidente con el aumento de las remesas. Foto: Ministerio de Trabajo.

Efectos sobre el empleo

Pero el efecto más importante de esa política laboral de largo plazo se refiere al empleo.

Cuando se habla de políticas de largo plazo, las decisiones sobre adopción de tecnología y combinación de factores se hacen más relevantes, mientras que el comportamiento de la demanda de corto plazo se vuelve menos importante.

En el largo plazo los empleadores pueden cambiar la tecnología para ahorrar trabajo si esto les es rentable, y esto depende de los precios relativos del capital y el trabajo.

Los aumentos de salario mínimo reales de 2.6% frente a tasas de interés mundiales relativamente bajas en los últimos años y al aumento de la oferta de tecnología ahorradora de trabajo (la llamada revolución 4G o 5G) probablemente ha tenido ya un efecto sobre nuestro mercado laboral que se acentuará con el paso del tiempo.

Los niveles de salario mínimo son más relevantes (directa o indirectamente) para los trabajadores menos calificados, que son los más fáciles de remplazar por las nuevas tecnologías en tanto ellos realizan labores más rutinarias y menos sofisticadas.

Qué ha pasado en el mercado laboral

Para examinar las posibles implicaciones de la política anterior es bueno resumir algunas tendencias recientes del mercado laboral:

  1. Durante los últimos cinco años se ha perdido la capacidad de generar empleo. Las tasas de aumento anual promedio del empleo en el período 2005-15 estaban alrededor de 2.5% pero a partir de dicho año comenzaron a disminuir hasta niveles de 0, 66% para el período 2015-18.

Dicha pérdida de capacidad llegó a su máximo durante 2019, cuando no se crearon, sino que se destruyeron empleos. Un cálculo del autor indica que, en promedio, entre los once primeros meses de 2018 y 2019 se destruyeron 168 mil empleos en Colombia. En las trece áreas metropolitanas la situación fue menos grave, porque durante el mismo lapso se crearon 19.700 empleos, que no es mucho. Así se puede ver en la Gráfica siguiente:

Lo anterior se refleja en la caída de la llamada elasticidad empleo del PIB, que mide qué tanto empleo nuevo surge por cada punto de crecimiento económico. Hasta 2015 el crecimiento de 1% en el PIB generaba un aumento del empleo de 0, 6%. Entre 2015 y 2018 dicha cifra cayó a 0,3%, es decir, a la mitad. En otras palabras, para generar el mismo crecimiento del empleo, la economía debe crecer dos veces más rápidamente que antes de 2015.

  1. Como resultado de la pérdida de capacidad de generar empleo, las tasas de desempleo comenzaron a aumentar a partir de 2015.Entre ese año y 2019 el desempleo promedio nacional pasó de 8,9 a 10,6 (aumento de 1,7 puntos porcentuales) y el de las 13 áreas metropolitanas, de 9,8 a 11,2 (1,4 puntos).

Al mismo tiempo, a partir de 2015 la proporción de personas en edad de trabajar que estaban empleadas o buscando trabajo –las llamadas “tasas de participación laboral”- comenzaron a bajar. Entre 2015 y 2019 cayeron de 64,7 a 63,2% en el total nacional (1,5 puntos) y de 68.0 a 66.0% en las 13 áreas (dos puntos porcentuales). Si no se hubiera presentado esta caída, el desempleo habría aumentado mucho más de lo que se observó.

No son claros los efectos en el largo plazo de los aumentos del salario mínimo por encima de la inflación.
Foto: Observatorio de Desarrollo Económico.

Para generar el mismo crecimiento del empleo, la economía debe crecer dos veces más rápidamente que antes de 2015.
  1. Ahora bien: ¿por qué cayeron las tasas de participación? Esto se ha estudiado poco en Colombia, pero aquí se propone como hipótesis (que agradezco a mi colega Luis Fernando Gamboa) de que se produjo un aumento importante en los ingresos no laborales de la población, lo cual indujo a una parte de los empleados o desempleados a retirarse del mercado laboral.

¿De dónde surge ese aumento en los ingresos no laborales? Parece que del incremento significativo de las remesas de trabajadores colombianos en el exterior, que son ingresos no laborales para sus familiares en Colombia.

Un análisis superficial del fenómeno encontró una relación clara e inversa entre la participación laboral y las remesas, lo cual se ilustra en la siguiente Gráfica:

 

 

 

 

 

 

 

 

Como se puede ver, cuando las remesas aumentan las tasas de participación disminuyen, y viceversa. A partir de 2015 las remesas, que estaba estancadas, comenzaron a aumentar rápidamente y la participación, que venía aumentando, empezó a disminuir.

Conclusión

Los hallazgos anteriores sugieren que hay unas tendencias estructurales o de largo plazo en el mercado laboral (pérdida de capacidad de creación de empleo y disminución en las tasas de participación) y al mismo tiempo parece haber una política de largo plazo de aumentos reales en el salario mínimo por encima de 2.5%.

La pegunta que sigue es si las dos cosas son consistentes. Es difícil contestar esta pregunta sin un análisis a fondo que ni la academia ni el gobierno hemos hecho.

Sin embargo, lo que parece insinuarse es que los aumentos sistemáticos de 2.5% o más probablemente son demasiado altos y pueden acelerar la absorción de tecnología ahorradora de trabajo como la ofrecida por la revolución informática 4G.

La mayoría de las discusiones sobre salario mínimo que se llevan a cabo en el país se centran en los elementos coyunturales. En este contexto el argumento de que los aumentos salariales pueden aumentar la demanda por bienes de consumo que han presentado algunas personas no es del todo incorrecta (aunque faltan estudios para Colombia que la respalden). Sin embargo, las tendencias de largo plazo y los problemas estructurales del empleo no se mencionan en estas discusiones.

Parece haber una política no explícita de aumentos de salario mínimo que posiblemente no es consistente con las tendencias de largo plazo de la economía y que puede generar muchos problemas de empleo y pobreza en el futuro.

* Director del Departamento de Economía, Universidad Jorge Tadeo Lozano.

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1 Comentario

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Andrés Carrero enero 11, 2020 - 2:34 pm

Cordial saludo, muy interesante la exposición y con una generosa propuesta de investigación para economistas e historiadores económicos.
A esta discusión agregaría que el problema del empleo no solo está en manos del Gobierno nacional, sino también de la habilidad que tengan los gobiernos locales; lo que me genera una sensación de molestia debido a que si en el nacional hay dificultades para promover el empleo, a nivel regional y local, las políticas tributarias y la gestión empresarial es precaria, por no decir nula dependiendo el caso que se estudie. Para un ejemplo, comparar la estructura tributaria y de gestión de ciudades como Armenia y Pereira, siendo la segunda un interesante caso de éxito en superación del desempleo.

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