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¿Qué tan buenas son las últimas reformas laborales?

Escrito por Jaime Tenjo

Trabajadores.

Jaime TenjoSon tres reformas marginales, con algunos efectos favorables pero también con problemas de diseño, inequidad, inconveniencia y sobrecostos para la seguridad social. Mejor sería que el Gobierno las devuelva al Congreso para su corrección.  

Jaime Tenjo G.*

Las reformas

Recientemente el Congreso aprobó una serie de reformas a la legislación laboral que incluyen tres aspectos principales:

  • Cambio en la definición de trabajo nocturno;
  • Cambio en los requisitos para la jubilación de mujeres que ganan menos de dos salarios mínimos, y
  • Disminución en las contribuciones que hacen los pensionados para salud.

Es importante examinar cada una de estas tres reformas para apreciar sus impactos sobre el mercado laboral y sobre la economía nacional, pero también hay que tener en cuenta que el gobierno amenazó con objetar los tres proyectos porque todos implican un costo para el Estado que no estaba presupuestado.

Jornada nocturna

Congreso de la República.
Congreso de la República. 
Foto: Cancillería 

Esta reforma reduciría en una hora la extensión de la jornada diurna. Como el trabajo nocturno tiene un recargo salarial de 35 por ciento, aquella reducción aumentaría el costo laboral para algunas empresas. Un poco de historia ayuda a entender lo que está pasando.

Antes de la Ley 789 del 2002, la jornada diurna era de doce horas comprendidas entre las 6 de la mañana y las 6 de la tarde. Dicha ley aumentó la jornada diurna en 4 horas, con lo cual disminuyó el número de horas en las que se debía pagar el recargo nocturno. En esa época se dijo que dicha modificación iba a aumentar el empleo porque las empresas podrían trabajar en dos turnos (6 a.m. a 2 p.m. y 2 p.m. a 10 p.m.) durante el día sin incurrir en el sobrecosto del recargo nocturno.

Las predicciones de aumento sustancial en el empleo que se hicieron por entonces no llegaron a cumplirse – y así lo mostraron varios estudios sobre el efecto de la Ley 789-.  Uno de ellos es el del actual ministro de Salud, Alejandro Gaviria (en esa época profesor de la Universidad de Los Andes), quien concluyó que “los efectos sobre la generación [y] (…) formalización del empleo fueron inferiores a lo esperado”. Esto ocurrió a pesar de que la disminución en las horas de trabajo nocturno estuvo acompañada de otros incentivos para  crear de empleo, como la concesión de algunos subsidios.

Lo que hizo el Congreso hace dos semanas fue revertir parcialmente la Ley 789 disminuyendo la jornada diurna en una hora (hasta las 9 p.m.). Esta modificación indudablemente produce un aumento en el costo laboral de los trabajadores que operan entre las 9 y las 10 de la noche. No obstante, el recargo es muy pequeño para esperar que tenga efectos importantes sobre el nivel de empleo de la economía.

El Congreso ha expedido una serie de medidas laborales controvertibles. 

Así como la Ley 789 no tuvo efectos importantes sobre el empleo, sino sobre el número de horas que trabajaban los empleados, el cambio propuesto hace dos semanas posiblemente tampoco va a disminuir de manera importante el empleo. Probablemente su efecto consistirá en disminuir marginalmente las horas que laboran los trabajadores.

Pensión de las mujeres

La segunda propuesta a consideración de la Presidencia tiene que ver con los tiempos de cotización para recibir una pensión en el caso de las mujeres de bajos ingresos.

En la actualidad, los requisitos para que las mujeres se pensionen es haber cumplido 57 años de edad y haber cotizado 1.300 semanas (en el caso de los hombres la edad es de 62 años). El cambio que se propone es disminuir las semanas de cotización de 1.300 a 1.150 (casi 3 años) en el caso de las mujeres que ganen menos de dos salarios mínimos.

Como explicó Esther Salazar en la anterior edición de Razón Pública, esta medida tiene algunos aspectos positivos y otros que no lo son. Entre los aspectos positivos quiero destacar aquí el  hecho de que las mujeres sean las principales encargadas de la crianza de los niños y de que muchas de ellas interrumpen sus carreras para cumplir este papel, lo cual implica que reducirles el tiempo de cotización para jubilarse sea una forma de restablecer la equidad y de reconocer el valor social del cuidado del hogar. La diferencia de cotizaciones puede verse como el valor de una inversión en capital humano en términos de edad temprana, similar a la licencia de maternidad.

Según James Heckman, premio Nobel de economía, este es el tipo de inversión más rentable que existe, y entre más temprano se haga mucho mayor es el retorno. La atención y el cuidado que las madres les puedan brindar a los niños desde antes de nacer hasta aproximadamente los 3 años es muy importante porque tiene efectos significativos sobre sus probabilidades de éxito tanto en el sistema educativo como en sus vidas productivas y en el desarrollo de los países. Esos cuidados son esenciales para el desarrollo de las habilidades cognitivas y psicológicas asociadas con tales conquistas.

Sin embargo, el proyecto también tiene problemas. Uno de ellos es que mantiene la diferencia de edades de cotización entre hombres y mujeres, lo cual es ilógico porque la expectativa de vida de ellas es mayor que la de los varones. En el caso del régimen de pensiones privadas esto implica que las mujeres ahorran menos y, dados los cálculos actuariales basados en su mayor longevidad, tendrían pensiones menores que las de hombres en condiciones similares.

En el régimen de prima media estas 150 semanas que las mujeres dejarían de cotizar contribuyen a aumentar el déficit que ya existe y a hacer menos sostenible el sistema. Desafortunadamente, la ley no prevé cómo compensar estas semanas faltantes.

Se perdió una buena oportunidad de mejorar el régimen pensional aprovechando la ley para igualar las edades de retiro de hombres y mujeres a cambio de una reducción en las semanas de cotización de las últimas. Esto hubiera sido una mejora importante porque la diferencia en semanas de cotización tiene una justificación basada en la función especial que tienen las mujeres, pero la diferencia en edades de retiro no la tiene.

Además, haber fijado un nivel de ingreso menor a dos salarios mínimos para calificar no parece justificable.

Cotizaciones a salud de pensionados

Ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas.
Ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas. 
Foto: Presidencia de la República 

El último cambio que se introdujo fue disminuir el porcentaje de contribución a salud que hacen los pensionados. En la actualidad dicha contribución es del 12 por ciento. La nueva Ley la disminuye a 4 por ciento con el argumento de que en los empleos regulares dicho 12 por ciento se reparte entre empleadores (a cuyo cargo está el 8 por ciento) y trabajadores (a cargo del 4 por ciento) y que no parece justo que cuando un individuo se pensiona el porcentaje que pagaban los empleadores se traslade a la población trabajadora.

Tal vez el gobierno debería objetar estos proyectos y devolverlos al Congreso para que este reconsidere su conveniencia.

Hay que señalar que esta medida puede afectar la sostenibilidad del sistema de salud y que los pensionados son uno de los grupos que más lo necesitan, dado el tipo de enfermedades (muchas de alto costo) que los afectan. Debilitar la sostenibilidad del sistema puede deteriorar la calidad de los servicios que ellos mismos necesitan. Además, todas las pensiones están exentas de impuestos, lo cual quiere decir que por ese lado los pensionados tampoco contribuyen al sostenimiento de los servicios sociales de los que se benefician.

Como se ha dicho muchas veces, las personas que acceden a pensiones son una minoría y no parece justo aumentar los beneficios para ellos.

En resumen, el Congreso ha expedido una serie de medidas laborales controvertibles. Una de ellas, la del cambio en las semanas de cotización de las mujeres, puede justificarse si se entiende como una inversión social con una rentabilidad muy alta, pero la manera como se hizo no fue la adecuada. Las otras posiblemente no van a tener efectos importantes en el mercado laboral o simplemente son inconvenientes e inequitativas. Tal vez el gobierno debería objetar estos proyectos y devolverlos al Congreso para que este reconsidere su conveniencia.

* Director del Departamento de Economía de la Universidad Jorge Tadeo Lozano.

 

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