Trabajo para todos ¿y todas? - Razón Pública

Trabajo para todos ¿y todas?

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Sandra, empleada del Acueducto de Bogotá.

Jaime Tenjo El desempleo afecta mucho más a las mujeres que a los hombres- excepto cuando la diferencia perjudica a las mujeres-. Un análisis novedoso de las cifras, una explicación de los diferenciales y una propuesta coherente sobre las medidas para reducirlos.    

Jaime Tenjo G.*

Más afectadas por el desempleo

Cuando se habla de discriminación en el mercado laboral, generalmente se alude a las diferencias salariales, pero hay otras formas o dimensiones de la discriminación que son  tan importantes como la salarial y sin embargo no se consideran. Una de ellas es el acceso al empleo, o las diferencias en la tasa de desempleo.

Desde que existe información estadística, en Colombia se ha observado que las tasas de desempleo femenino han sido superiores a las del desempleo masculino. Una revisión rápida de las cifras compiladas por la Comisión Económica Para América Latina (CEPAL) indica que lo mismo sucede en otros países de la región, con excepción de El Salvador y Nicaragua donde, en algunos años, las mujeres han tenido tasas de desempleo inferiores a las de los hombres – y aún entonces habría que anotar que en estos dos países la tasa de participación femenina en el mercado laboral es muy pequeña-.

El Gráfico siguiente presenta la evolución de las tasas de desempleo por género durante el siglo XXI en Colombia (terceros trimestres de cada año):

  • Como se sabe, el siglo comenzó con la recesión económica más severa que ha tenido el país en muchos años, y las tasas de desempleo reflejaron aquella recesión. Hasta el año 2003 se registraban tasas de desempleo superiores al 20 por ciento entre mujeres (una quinta parte de la fuerza de trabajo femenina estaba desempleada).
     
  • A medida que la economía se fue  recuperando, bajaron las tasas de desempleo y la brecha entre los sexos se hizo menor, hasta la mini-recesión del período 2008-09, cuando las tasas volvieron a subir.
     
  • Desde entonces el desempleo ha venido bajando, y en 2014 la tasa promedio de desempleo (así como de desempleo masculino) estuvo por debajo del 10 por ciento. Sin embargo, la tasa de desempleo femenino todavía no ha cruzado este umbral.
Tendera en mercado de Villa de Leyva.
Tendera en mercado de Villa de Leyva.
Foto: Rosalba Tarazona 

Características de los desempleados

El desempleo no afecta igualmente a todos los grupos de la población. Y sin embargo las mujeres de casi todos esos grupos están más expuestas a sufrirlo que los hombres dentro del mismo grupo.  

El siguiente Cuadro presenta un resumen de la información reciente (2014) y confirma que el desempleo femenino es mayor que el masculino para todos los grupos de edad, niveles educativos, estados civiles y posiciones dentro de la familia:

Cuadro 1: Desempleo y participación en 7 ciudades principales* – 2014 tercer trimestre

Características personales

Tasas de Participación Laboral

Tasas de Desempleo

Mujeres

Hombres

Total

Mujeres

Hombres

Total

Edad

 

 

 

 

 

 

Menores de 15

4,35 %

5,37 %

4,91 %

1,49 %

6,43 %

4,43 %

De 15 a 24

53,34 %

61,15 %

57,22 %

22,20 %

18,06 %

20,00 %

De 25 a 34

84,11 %

96,04 %

89,93 %

11,79 %

7,52 %

9,56 %

De 35 a 49

82,11 %

96,56 %

88,80 %

7,96 %

4,75 %

6,35 %

50 y más

43,74 %

70,76 %

55,64 %

5,79 %

5,94 %

5,87 %

Nivel Educativo

 

 

 

 

 

 

ninguno

22,84 %

35,13 %

28,95 %

9,17 %

6,29 %

7,43 %

primaria

50,23 %

73,87 %

61,12 %

8,37 %

6,54 %

7,35 %

secundaria

56,79 %

73,24 %

64,85 %

12,99 %

8,67 %

10,60 %

Superior

79,54 %

87,06 %

82,96 %

10,24 %

8,52 %

9,42 %

Estado Civil

 

 

 

 

 

 

Con pareja**

66,42 %

88,08 %

77,09 %

9,99 %

4,88 %

7,11 %

Otros

57,51 %

64,53 %

60,72 %

12,07 %

12,45 %

12,26 %

Posición Familiar

 

 

 

 

 

 

Jefes

68,44 %

87,16 %

79,94 %

7,09 %

4,38 %

5,27 %

Conyugues

65,44 %

86,41 %

68,34 %

9,90 %

6,02 %

9,22 %

Hijos/as

55,05 %

60,36 %

57,89 %

16,25 %

15,45 %

15,80 %

Total

75,96 %

61,52 %

68,35 %

11,06 %

8,19 %

9,55 %

* Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, B/manga, Manizales y Pasto

 

 

** Casado(a) o en unión libre

 

 

 

 

 

Existen apenas tres  excepciones o sub-grupos dentro de los cuales el desempleo femenino es menor que el masculino: entre menores de 15 años de edad, entre mayores de 50 años y entre las personas solteras. Cada uno de estos casos tiene una explicación:

1. Los menores de 15 años que trabajan o están buscando empleo son un subgrupo    pequeño (nótese que las tasas de participación son muy bajas) y muy probablemente corresponde a casos de deserción escolar temprana. De modo que en lugar de ser positiva para las mujeres, este diferencial indica que las menores de 15 años tienen que abandonar sus estudios para ganarse la vida con más frecuencia que los  hombres en estas mismas edades.
 

2. Entre las personas mayores de 50 años, la diferencia muy posiblemente se debe a que las mujeres sufren más de desempleo disfrazado. En efecto, como se ve el Cuadro anterior, la participación laboral femenina tiene una caída abrupta  (casi a la mitad) después de los 50 años de edad; esto aparentemente se debe a que las mujeres que pierden sus trabajos en estas edades dejan de buscar empleo y salen de la fuerza laboral porque saben que es muy difícil conseguirlo. Es decir se trata sobre todo de trabajadoras desalentadas, personas aptas para el trabajo que sin embrago no participan del mercado laboral porque piensan que no hay sitio para ellas.
 

3. El caso de los trabajadores solteros es muy interesante. Si se mira la evolución de este subgrupo durante los últimos años (no muestro aquí los datos porque tomarían demasiado espacio), se encuentra que en algunos  momentos las tasas masculinas son superiores y en otros momentos son inferiores a las femeninas, pero que en general son bastante similares. Sin embargo, hay una diferencia importante: las tasas de participación laboral de las mujeres son sistemáticamente menores que las de los hombres, o sea que ellas se dedican o tienen que dedicarse a otras actividades en mayor proporción que los hombres. Es lo que trato de explicar a continuación.

Mujeres paeces en Tierradentro, Cauca.
Mujeres paeces en Tierradentro, Cauca.
Foto: Ronald Hurtado

¿Por qué el desempleo femenino?

Las mujeres tienen más dificultad para conseguir empleo porque tienen que hacer compatible su papel social con las obligaciones laborales que desempeñan.

Como las mujeres son consideradas las principales responsables del cuidado del hogar, de los hijos e incluso de los ancianos en la familia, deben encontrar empleos que les permitan seguir cumpliendo esa labor (trabajos con flexibilidad horaria, no muy lejos del hogar, que no exija viajar mucho, etc.). Los hombres en cambio pueden aceptar empleos que no reúnan condiciones de este tipo.

Como resultado de lo anterior, los procesos de búsqueda de empleo son más largos y más costosos en el caso de las mujeres y -manteniendo todo lo demás igual- las tasas de desempleo para ellas son mayores. Así, el índice de desempleo entre las mujeres es mayor porque para ellas es más difícil combinar su papel social con su actividad laboral.

Esta hipótesis también explica que entre hombres y mujeres solteros se encuentren tasas de desempleo similares: las mujeres solteras, en general, no tienen que jugar el mismo rol social que las casadas y por lo tanto tienen más libertad para aceptar empleos similares a los de los hombres.

En un estudio econométrico aún no terminado, he encontrado que variables asociadas con los papeles de madres y proveedoras de cuidado tienen un efecto importante y estadísticamente significativo sobre la probabilidad de estar desempleadas. En otras palabras, entre las mujeres casadas y las que viven en hogares con hijos pequeños (de hasta 2 años de edad) se encuentran tasas de desempleo más altas que entre las que no tienen esas características.

Pero en el caso de los hombres las mismas variables tienen el efecto contrario: los casados y con hijos sufren menor desempleo. Además, en el caso de las mujeres esas variables hacen que la duración del desempleo sea más prolongada, mientras que en el de los hombres la disminuyen.

Medidas políticas

Los resultados anteriores indican que las políticas más adecuadas para reducir las diferencias en desempleo entre hombres y mujeres son las encaminadas a disminuir el costo (en tiempo) de las actividades asociadas con el cuidado del hogar y la familia.

Por ejemplo: la apertura de guarderías, la prolongación de los horarios de atención en las mismas, la disminución en los tiempos de transporte con sistemas de movilidad más eficientes, la jornada extendida en los colegios, etc. Estas acciones liberarían parte del tiempo que las mujeres le dedican a sus actividades de proveedoras de cuidado.

Además, las reformas en el currículo escolar para enseñar a los hombres a cumplir un papel más activo en las tareas domésticas y en el cuidado de los hijos o ancianos podrían tener  un efecto positivo (a largo plazo) sobre las tasas de desempleo femenino.

Por el contrario, las políticas de acción afirmativa (cuotas, por ejemplo) no necesariamente tendrán un efecto sobre el nivel del desempleo femenino general porque no cambian las condiciones que origina el mayor desempleo entre las mujeres.

* Consultor y profesor universitario.

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Jaime Tenjo

Escrito por:

Jaime Tenjo

*Ph.D. en economía, consultor e investigador independiente.

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