Empleo, desempleo y calidad del trabajo: ¿de dónde venimos y hacia dónde vamos? - Razón Pública
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Empleo, desempleo y calidad del trabajo: ¿de dónde venimos y hacia dónde vamos?

Escrito por Jaime Tenjo
Oficina de servicios tecnológicos en la ciudad de Medellín.

Oficina de servicios tecnológicos en la ciudad de Medellín.

Jaime_TenjoEl presidente insiste en que estamos mejorando. Pero el alcance, las causas y perspectivas del desempleo -y el empleo- necesitan de una mirada cuidadosa. Aquí un resumen bien fundado y comprensible sobre un asunto de importancia indudable.  

Jaime Tenjo Galarza*

Disminución del desempleo

Durante los últimos años el gobierno nacional ha venido proclamado como un éxito la caída gradual del desempleo, hasta situarnos por debajo del umbral del 10 por ciento

La disminución del desempleo se debe más a que durante varios años tendió a disminuir la tasa de participación laboral

Los datos sin embargo indican que la generación de empleos nuevos ha sido relativamente débil, y que la disminución del desempleo se debe más a que durante varios años tendió a disminuir la tasa de participación laboral (es decir: el porcentaje de personas en edad de trabajar que tienen un empleo o están buscando trabajo).

El siglo XXI comenzó con tasas de desempleo muy altas (entre 15 y 20 por ciento), resultado de la recesión de 1999-2000, la más profunda que ha tenido Colombia en su historia reciente. Desde entonces las tasas han tendido a disminuir de manera casi continua, excepto entre 2008 y 2009 cuando, por razones coyunturales, subieron ligeramente. La tasa nacional promedio de desempleo de 2013 y 2014 estuvo por debajo del 10 por ciento.

Tres periodos diferentes

El resumen anterior oculta diferencias importantes entre varios sub-períodos. En general, como sugiere el gráfico siguiente, podrían distinguirse tres momentos en la evolución del mercado laboral colombiano.

  • De 2001 a 2008. Durante este período la reducción del desempleo resultó de la menor tasa de participación. El menor desempleo no se debió tanto a la creación de puestos de trabajo, sino a la disminución (relativa) en la oferta de trabajadores. Como se aprecia en el Gráfico 1, la tasa de ocupación se mantuvo constante (o bajó ligeramente), en tanto que la tasa de participación disminuyó de 62,4 a 58,5 por ciento entre 2001 y 2008.
  • De 2008 a 2012. A partir de 2009 se registró un cambio drástico en las tendencias: la tasa de participación comenzó a subir hasta estabilizarse en 2012 en los niveles históricos más altos que se conocen (superiores al 64 por ciento) y, al mismo tiempo, la tasa de ocupación, que estaba estancada, comenzó a subir. En otras palabras, tanto la oferta como la demanda de trabajadores comenzaron a aumentar, pero la demanda superó a la oferta y esto implicó la reducción continuada del nivel de desempleo.
  • El tercer período comenzó en 2012. El crecimiento de la oferta se detiene, la tasa de participación se estabiliza alrededor de 64 por ciento, la generación de empleos nuevos disminuye y el desempleo sigue bajando gracias a la estabilidad de la oferta laboral.

Las tendencias anteriores se reflejan en las tasas de creación de empleo por sectores de actividad económica y por posición ocupacional que presentadas el Cuadro 1. Nótese que el período de más alto crecimiento del empleo fue 2008-2010 (5 por ciento), y que a partir de entonces comenzó a desacelerarse la creación de empleos nuevos.

CUADRO 1: TASAS ANUALES DE CRECIMIENTO DEL EMPLEO*

 

2002-05

2005-08

2008-10

2010-12

2012-14

2002-14

Por sectores económicos

Tasas anuales

Tasas anuales

Tasas anuales

Tasas anuales

Tasas anuales

Nuevos Empleos**

Tasas anuales

Nuevos Empleos**

Ocupados total nacional

2,3%

0,8%

5,0%

3,8%

1,9%

807

2,54%

5.597

Agricultura, pesca, ganadería, caza y silvicultura

2,6%

-3,5%

5,9%

0,9%

-1,8%

-127

0,57%

230

Explotación de minas y canteras

-0,7%

4,1%

2,7%

5,0%

-4,6%

-21

1,31%

31

Industria manufacturera

3,1%

-0,3%

2,9%

4,0%

-1,3%

-70

1,64%

458

Suministro de electricidad, gas y agua

1,1%

-2,7%

14,2%

6,4%

5,7%

13

3,83%

44

Construcción

3,0%

2,6%

8,5%

8,9%

2,4%

61

4,69%

551

Comercio, hoteles y restaurantes

1,9%

1,7%

5,9%

4,8%

2,9%

324

3,14%

1.817

Transporte, almacenamiento y comunicaciones

4,8%

6,0%

5,6%

3,1%

2,1%

72

4,49%

734

Intermediación financiera

3,8%

2,7%

3,9%

4,1%

5,5%

30

3,86%

106

Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler

5,5%

12,6%

4,2%

6,9%

6,1%

174

7,33%

892

Servicios comunales, sociales y personales

0,8%

-1,3%

3,5%

2,6%

4,4%

356

1,61%

746

Por posición ocupacional

 

 

 

 

 

 

 

 

Obrero, empleado particular (asalariado)

4,2%

0,9%

3,1%

5,1%

5.,6%

842

3,62%

3.005

Obrero, empleado del gobierno (asalariado)

-1,6%

-4,1%

-6,2%

2,3%

0,9%

15

-1,95%

-248

Empleado doméstico

2,0%

-5,4%

5,2%

2,5%

-1,4%

-20

0,28%

25

Cuenta propia

0,8%

3,2%

6,9%

3,4%

1,6%

280

2,80%

2.760

Patrón o empleador

4,6%

-2,3%

7,7%

2,5%

-6,0%

-118

1,43%

151

Trabajo familiar sin remuneración

-3,0%

-9,3%

18,4%

5,3%

-4,8%

-96

-0,55%

-68

Trabajador sin remuneración en otras empresas

   

16,1%

11,2%

1,3%

3

21,41%

129

Jornalero o peón

4,0%

1,7%

-3,1%

-1,2%

-6,4%

-97

-0,08%

-8

Otro

-2,9%

-41,7%

70,6%

7,4%

-7,0%

-3

-5,01%

-21

* Estimaciones del autor a partir de los boletines de empleo del DANE

         

 

** En miles de personas

 

 

 

 

 

 

 

 

 
Becarios beneficiarios del programa “Talentos para el Empleo” del Ministerio de Trabajo.
Becarios beneficiarios del programa “Talentos para el Empleo” del Ministerio de Trabajo.
Foto: Ministerio de Trabajo

Los dos últimos años

De esta forma -y de manera paradójica-, cuando las tasas de desempleo cayeron por debajo del 10 ciento entre 2012 y 2014, Colombia tuvo una tasa muy baja de crecimiento del empleo (1,9 por ciento anual).

Es más: durante estos últimos años disminuyó el empleo en sectores como la agricultura, la minería y la industria. La caída en los precios de petróleo y otros minerales probablemente explica el comportamiento del sector minero. En el caso de la industria y de la agricultura, la depreciación del dólar favoreció por entonces el aumento de las importaciones y afectó a los productores nacionales.

Algunos sectores mostraron tasas altas de aumento del empleo, pero su peso relativo en el  mercado laboral es muy pequeño. Este es el caso de los servicios públicos (electricidad, gas y agua), del sector financiero, o aún de las actividades inmobiliarias y de alquiler (cuyo peso en el mercado es algo mayor que el de los dos sectores anteriores).

Durante estos últimos años disminuyó el empleo en sectores como la agricultura, la minería y la industria. 

Los sectores que generaron más empleo fueron los de comercio y servicios personales, que  entre 2012 y 2014 aportaron el 84 por ciento de los puestos de trabajo nuevos. El  comercio probablemente se benefició del dólar barato y los servicios personales, por su misma naturaleza (muy poco expuesta a la competencia internacional) no fueron afectados por la devaluación del dólar. Pero debo añadir que el comercio y, en menor medida, los servicios personales crean empleos que por regla general no exigen altos niveles de capacitación.

Por otro parte hay indicios de que la calidad del empleo probablemente mejoró un poco en los últimos años. Esto se puede ver en la segunda sección del Cuadro 1. La forma de contratación que generalmente se asocia con un empleo de buena calidad es el asalariado, por estar protegido por la legislación laboral.

Otras formas de contratación pueden corresponder a condiciones de trabajo más difíciles. Por ejemplo, una porción importante de los trabajadores por cuenta propia estar dedicada al llamado “rebusque”. El trabajo familiar no tiene remuneración y el servicio doméstico, a pesar de los esfuerzos del gobierno por formalizarlo, sigue siendo una forma de contratación donde se evaden ciertos pagos obligatorios de ley.

De la segunda sección del Cuadro se sigue que el empleo asalariado – en particular el del sector privado- comenzó a crecer a partir de 2010, mientras que el trabajo por cuenta propia, que hasta 2010 fuera el de mayor crecimiento- comenzó a desacelerarse. El empleo en servicio doméstico y familiar sin remuneración disminuyo entre 2012 y 2014.

Resumiendo, a partir de 2010 se registró una desaceleración significativa en la generación de empleos nuevos, que se acentuó después de 2012. La desaceleración coincidió con bajas en las tasas de desempleo porque la participación laboral dejó de crecer. Si esta hubiera mantenido su tendencia, la tasa de desempleo habría aumentado.

Por otro lado, la calidad del empleo ha mejorado porque las formas de contratación  protegidas por el Código Laboral han aumentado, mientras otras, asociadas con condiciones difíciles, disminuyeron.

Vendedor de productos agrícolas en Lorica, Córdoba.
Vendedor de productos agrícolas en Lorica, Córdoba.
Foto: Camilo Cardona

¿Qué esperar en el futuro?

No es fácil predecir lo que sucederá en 2015 y en 2016. Las principales variables a tener en cuenta son la caída de los precios de las exportaciones, especialmente las mineras, el desempeño mediocre de la economía mundial que afecta la demanda por nuestros productos, y la devaluación del dólar.

Hoy se están revisando a la baja las predicciones sobre crecimiento que habían hecho el año pasado tanto el gobierno como las entidades internacionales y el sector privado. En este momento el rango esperado para 2015 está entre 3 y 3,5 por ciento (algunas pesimistas lo ven por debajo de 3 por ciento), y posiblemente va a ser menor en 2016.

En estas condiciones, no es razonable anticipar aumentos importantes en la demanda de trabajo. Si la tasa de participación se mantiene en su nivel actual, el desempleo debería estabilizarse o aumentar un poco.

La otra variable es el perico del dólar. En comparación con los años pasados, esta devaluación implica un aumento en la protección a los productores nacionales (industria y agricultura, principalmente) que en el largo plazo debe beneficiarlos. Sin embargo, después de varios años de un dólar bajo, los efectos de la enfermedad holandesa posiblemente han afectado seriamente el tejido productivo nacional y pasará un tiempo antes de que se recupere.

Por las razones antedichas, no es de esperar que las tasas de creación de empleo aumenten de modo significativo en este año o en el año próximo. Si la oferta laboral se mantiene, las tasas de desempleo gravitarían alrededor del 10 o el 11 por ciento.

 

* Director del Departamento de Economía de la Universidad Jorge Tadeo Lozano.

@jtenjo

 

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