Balances 2009: Los límites de la economía del rentista - Razón Pública
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Balances 2009: Los límites de la economía del rentista

Escrito por Álvaro Moreno

Álvaro MorenoLas medidas del gobierno y el Banco de la República frente a la recesión fueron tardías e insuficientes en 2009, por lo cual es probable que no haya recuperación en 2010 y que la banca siga aumentando sus utilidades mientras disminuyen los salarios reales. 

Álvaro Martín Moreno Rivas*

Un año con más sombras que luces

El año 2009 no termina bien. La economía colombiana sigue postrada en la fase recesiva,  sin que se vislumbren soluciones serias frente al aumento del desempleo y la informalidad. El gobierno sigue negando la gravedad de la crisis y sostiene que todo está bajo control, ya que se han tomando las medidas necesarias para salir de la recesión.

Las supuestas políticas contra cíclicas no han funcionado. El gasto público apenas se ajustó en el segundo trimestre del año, pero fue claramente insuficiente para detener la fuerte contracción de la demanda privada. La política de bajas tasas de interés del Banco de la República, si bien ayudó a reducir el costo de la liquidez para los bancos, no se ha reflejado en menores tasas para los prestatarios del sistema. Además, la revaluación del peso no sólo redujo la rentabilidad de las exportaciones sino que desestimuló la generación de empleo. 

Por otra parte, la privatización de los activos públicos y de la seguridad social se ha convertido más en un mecanismo de transferencia de rentas que de promoción de la eficiencia productiva. Los subsidios para la agricultura, en lugar de mejorar los ingresos de los productores y campesinos, han terminado en  manos de los grandes propietarios  – sea por la vía de las mayores rentas diferenciales o por la de aumentos del precio de la tierra[1].

Los miembros de la Junta Directiva del Banco de la República, como banqueros conservadores que son, aprovecharon el golpe de suerte que les trajo el desplome de la inflación, para redefinir las metas como si no pasara nada. Ahora dicen que el objetivo de inflación para el próximo año es de 3%, sin tomarse ni siquiera la molestia de estimar las pérdidas sociales de incumplir con la meta del 5% para 2009.

Algo similar pasó hace diez años, cuando la inflación se redujo a un dígito y el Banco de la República sencillamente adecuó su política para mantener este resultado, sin advertirle a la ciudadanía que el costo seria convivir con tasas de desempleo de dos dígitos[2]. Y por último, el esquema de inflación objetivo no ha sido eficaz para mantener la estabilidad de precios y el pleno empleo; por el contrario, se ha convertido en un sistema de contención de salarios mediante la persistencia de tasas de desocupación de dos dígitos.

La fase recesiva del ciclo en 2009

La discusión de los analistas se ha reducido a consideraciones superficiales sobre el tipo de rebote que puede experimentar la economía colombiana. Unos dicen que podría ser en forma de V, otros que de U y los más escépticos que en forma de L. Por ejemplo, los economistas del Banco de la República se adhieren a la V, proyectando un tasa de crecimiento del PIB para 2009 de entre -1,0% y 0,5% y para 2010 de entre 2% y 4%.

Estas "figuras" sin embargo son mas producto de la imaginación y de los anhelos de quienes las defienden[3]. Las proyecciones económicas requieren de un mayor sustento conceptual. A mi parecer se necesita un modelo no lineal del ciclo para hacer conjeturas mejor fundamentadas. En los modelos de ciclo no lineal se establece que una vez la economía transita de la fase de boom a la recesiva es muy difícil lograr una recuperación rápida, de hecho, ello depende de los parámetros del sistema y de la magnitud del gasto autónomo del gobierno. La figura que surge como una solución del sistema de ecuaciones que describe la dinámica de la economía es una curva cerrada , ni V, ni U, ni L[4].

Sin duda alguna, la economía colombiana pasa por un período recesivo, el cual podría descender y terminar en una fase depresiva si no se hace nada para evitarlo. En el gráfico 1 se presenta la evolución de la economía colombiana entre 1995 y 2009. 

Se muestra la fase recesiva del ciclo colombiano a finales de la década de los noventa y las fases de recuperación-boom-recesión durante el gobierno del presidente Uribe. Es claro en el gráfico que el año de 2007 representa el punto más alto del boom, pero  rápidamente la economía entra en un proceso de desaceleración y recesión. La información disponible para 2009 sólo incluye los dos primeros trimestres; sin embargo, por lo menos hasta noviembre no existen señales de una recuperación robusta. Los buenos resultados que puedan presentarse al final de año serían meramente estacionales – y aún así, es muy probable que sean más negativos que positivos.

En este orden de ideas, las reducciones de las tasas de interés que promovió el Banco de la Republica y las supuestas medidas contra cíclicas del gobierno no sólo fueron tardías, sino ineficaces. En un mundo no lineal, las políticas expansivas deben ser lo suficientemente oportunas para que la economía no transite hacia un equilibrio inestable que como en una tragedia griega lleva a la economía a la depresión, sin importar ya lo que se haga, una vez se alcanza dicho punto. Esto es lo que desconocen los técnicos del banco central en su informe de inflación de septiembre de 2009.

La crisis colombiana: el momento Minsky

En los círculos de opinión se ha dicho mucho que en Colombia no existe riesgo de que se presente una crisis financiera como la de los Estados Unidos. Los analistas destacan los buenos indicadores del sector financiero y los adecuados arreglos institucionales de la regulación bancaria y prudencial. Sin embargo, ello no quiere decir que no existan señales de que lo peor puede estar por venir. Una señal de advertencia -que ha sido reconocida por los expertos y estudiosos de estos temas- es el diferencial positivo entre la tasa de crecimiento del sector financiero y el resto de la economía. A medida que se amplia la brecha, las actividades especulativas y los costos financieros pueden socavar la confianza y la actividad inversora.

Como puede observarse, la tasa de crecimiento del sector financiero superó a la de la economía en su conjunto antes del colapso del sistema en 1999. El mismo patrón se observa entre 2008 y 2009. Si bien las condiciones no son las mismas y las regulaciones introducidas después de la crisis de los noventa ofrecen un mayor margen de seguridad, el hecho invariante de la brecha de crecimiento es preocupante, sobre todo cuando se sabe que es una regularidad o un hecho estilizado asociado con las crisis financieras[5]. Las políticas macroeconómicas definitivamente no han desactivado la mina del colapso financiero. Puede suceder de nuevo[6].

Políticas macroeconómicas conservadoras en tiempo de crisis

Todos somos keynesianos en tiempos de crisis. No es difícil constatar ésta simple afirmación en los discursos de los presidentes y asesores económicos. Sin embargo, la práctica macroeconómica refleja más un keynesianismo vulgar, o para usar el calificativo de Joan Robinson, un "keynesianismo bastardo". En efecto, en Colombia se cambió rápidamente de libreto, pasando de los ajustes automáticos a los estabilizadores automáticos y de las mal llamadas distorsiones y rigideces de los mercados al multiplicador del gasto publico; incluso, el Ministro de Hacienda y Fedesarrollo están ambientando el escenario para introducir una regla fiscal contra cíclica, siguiendo el experimento chileno, el cual se cita como un ejercicio exitoso, olvidando que la adopción de dicho esquema desde 2006 no ha permitido luchar de manera mas eficaz contra el desempleo, pasando de una tasa de 7,3% en septiembre de 2007 a una de 9,9 en septiembre de 2009.

Como se anotaba en la introducción, las medidas contra cíclicas no solo han sido insuficientes sino a destiempo. La tasa de crecimiento nominal del gasto público entre 2005 y 2009. Difícilmente podría afirmarse que el gobierno atendió la emergencia con acciones adecuadas. El gasto público entre 2005 y 2007 – puntos de la fase del boom económico-  no se diferencia mucho del que se registra durante la desaceleración y la recesión, comprendidas entre 2008 y 2009.

De hecho, el comportamiento del gasto entre el tercer trimestre de 2008 y el primer trimestre de 2009 es ilustrativo para nuestra hipótesis. En efecto, en un mundo no lineal es fundamental que las intervenciones se realicen antes de que la economía se encuentre en un equilibrio inestable que no tiene reversa. A mi parecer ese punto se encuentran entre estos trimestres, y sin embargo la tasa de crecimiento del gasto público estuvo por debajo de la que se observa para los mismos periodos en los años de boom; de allí que cuando el gobierno se decidió a aumentar sustancialmente el gasto en el segundo y tercer trimestre de 2009 ya era demasiado tarde y la economía sucumbió con tasas de crecimiento negativas y aumentos en la tasa de desempleo.

Este análisis se refuerza al tomar en cuenta el balance de operaciones efectivas de caja, el cual muestra que el gobierno contrajo la demanda durante los dos primeros trimestres de 2008, mientras que los efectos netos del déficit del Gobierno Nacional durante 2009 son inconsistentes con el discurso del presidente y de su ministro de hacienda que anunciaban sendos programas anti-recesivos[7].

De otra parte, la política monetaria tampoco ha ayudado a contener la caída de la actividad económica y el aumento del desempleo. La reducción de la inflación no es de ninguna manera el resultado de la operación del régimen de inflación objetivo: es simple y llanamente el reflejo del desbalance macroeconómico y de las promesas rotas derivadas del choque externo negativo. Los agentes que tomaron deudas sobre la base de una inflación de 5%, hoy ven aumentadas sus cargas financieras y requieren ajustar sus patrones de gasto para hacerle frente a sus obligaciones. De hecho, a pesar de que el Banco de la República ha reducido en los últimos meses de manera sistemática la tasa de interés, el costo real de los créditos se ha disparado. 

El salto de la tasa de interés real activa de niveles del 5% de finales de 2008 a valores cercanos al 15% en octubre de 2009, prácticamente se convierte en una Espada de Damocles sobre los balances de los agentes económicos. De un lado, los costos reales de sus deudas crecen a ritmos mayores que sus ingresos, ya que los salarios reales no crecieron por encima del 6% a lo largo del periodo 2001-2009; y por el otro lado, cuando las tasas de interés reales aumentan los banqueros racionan el crédito al percibir mayores riesgos de incumplimiento, es decir que cuando los agentes requieren el crédito para hacer el rollover, el sistema contrae su oferta de recursos – y esto se revela en las fuertes reducciones de las tasas de crecimiento de las carteras bruta y neta del sistema financiero.

El patrón distributivo que subyace al modelo de inflación targeting o inflación objetivo. Dicha técnica monetaria le ha permitido al Banco de la República mantener bajo control la tasa de inflación a niveles de un dígito. Sin embargo, este resultado se ha alcanzado gracias a la contención del crecimiento de los salarios de los trabajadores por debajo de la productividad y de la llamada flexibilización laboral del 2002:  ya que como muy bien lo señaló hace más de cuarenta anos Michael Kalecki, la disciplina laboral y el control de costos variables solo se pueden garantizar mediante una tasa de desempleo "política"  que sea lo suficientemente disuasiva -dos dígitos- para minar el poder de negociación de los sindicatos. El que los economistas ortodoxos la denominen  como  la tasa "natural" de desempleo y que para Nairu no deja de ser un acto de "pura hipocresía".

Por último, es importante anotar como la política macroeconómica conservadora replica un patrón en pro de la desigualdad. El hecho de que el margen real de intermediación financiera[9] supere la tasa de crecimiento de los salarios reales del sector industrial a lo largo del periodo, muestra con claridad el sesgo distributivo de la política monetaria en favor de los rentistas. En contra de los keynesianos vulgares, Keynes no se cansó de repetir: "En un mundo empobrecido es peor provocar desempleo que desilusionar al rentista".

* Profesor Asociado Universidad Nacional de Colombia y profesor Investigador de la Universidad Externado de Colombia.

Notas de pie de página


[1] Dichos resultados son ampliamente conocidos por los economistas y existe abundante literatura empírica que respalda esta hipótesis. Ver Laure Latruffe and Chantal Le Mouel.2009. "Capitalization of government support in agricultural land prices: what do we know? Journal of Economic Surveys, Vol.23, no.4, pp.659-691.

[2] Como lo dice Paul Krugman: "se trata de pura hipocresía. Como demuestra la experiencia de la década de los ochenta, reducir la tasa de inflación requiere un desempleo alto". Paul Krugman  (1990). La Era de las Expectativas Limitadas, Ariel, Barcelona, 1991.

[3] A los economistas colombianos les puede estar pasando lo mismo que, según Carl Sagan les pasaba a los astrónomos norteamericanos, los ingleses, los chinos y los antiguos griegos cuando miraban la constelación Boreal en el cielo: los gringos vieron un cucharón, los ingleses un arado, los chinos un burócrata celeste y los griegos la osa mayor.  Cosmos, editorial Planeta, 1980.

[4] Hago referencia a los modelos no lineales de Kaldor, Kalecki y Goodwin.

[5] Edward Nell and Willi Semmler.2009. "After hubris, smoke and mirrors, the downward spiral", SCEPA working Paper 2009-10.

[6] Hyman P Minsky.1982. Can it happen again?. Essays on Instability and Finance, sharpe

[7] Recordemos que las Ganancias de los capitalistas en el agregado son iguales a el Consumo Capitalista + La Inversión + Balanza Comercial +Déficit fiscal.

[8] Se deflacta con el Índice de Precios al Productor, pues la tasa activa es el precio que cobra el empresario bancario y la pasiva es su principal costo.

[9] Se calcula como la diferencia entre la tasa de interés real active y la pasiva. En este caso se deflactado con el ipc pues la comparación se hace con los ingresos de los hogares trabajadores.

 

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