El presupuesto para 2021, o la ceguera gubernamental - Razón Pública
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El presupuesto para 2021, o la ceguera gubernamental

Escrito por Jorge Iván González
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Estas son las proyecciones de crecimiento económico y de gasto público para el año que viene. Y estos son los engaños o los autoengaños del gobierno que harán mucho daño a los colombianos.

Jorge Iván González*

No cambiar el rumbo

El proyecto de ley de Presupuesto General de la Nación para 2021 que acaba de presentarse es otra muestra de la incapacidad del Ministerio de Hacienda para reconocer la gravedad de la crisis que atraviesa la economía colombiana.

El presupuesto debe leerse a la luz del Marco Fiscal de Mediano Plazo, donde se muestra la visión prospectiva del gobierno. Sus proyecciones para el período 2020-2031 no son realistas, y desde el punto de vista metodológico, el documento sigue cayendo en la trampa conocida como los “equilibrios estacionarios”.

Ni en el Marco Fiscal ni en el presupuesto se ve ninguna intención de corregir el rumbo. El mensaje es claro y contundente: el camino recorrido estaba bien y, por tanto, una vez que pase la tragedia causada por la COVID-19, debemos proseguir la misma senda. Tanto así que el desempeño anterior de la economía fue “notable” y estuvo anclado en “la solidez de sus fundamentales” (Marco Fiscal, p. 22).

En medio de su ceguera, el gobierno no capta la dependencia excesiva de las exportaciones de hidrocarburos, no percibe las consecuencias perversas del mal uso de las bonanzas, ni la pérdida de competitividad del país.

Recuperación como por arte de magia

Estas son las proyecciones del Marco Fiscal:

Proyecciones de la tasa de crecimiento anual del PIB y de las principales variables fiscales – Gobierno Nacional Central (como porcentaje del PIB)

La primera columna es la del PIB. Según distintos comentaristas pensar que el año entrante la recuperación será del 6,6% es “optimista”.

Más bien hay que llamarla irresponsable. El ministro de Hacienda ha insistido en que la recuperación será rápida, y en que en 2022 se habrá restablecido el aparato productivo. Este mensaje es un llamado a mantener el actual “estado de cosas”.

La proyección del PIB se basa en tres supuestos muy dudosos, a saber:

  • Apenas se acabe la pandemia, las empresas reabrirán con nuevos bríos; en esta lógica, el chef que cerró su restaurante, que despidió a sus empleados, que no le pudo pagar el arriendo al dueño del local y que ahora está discutiendo con los bancos, volverá a abrir el negocio como si nada hubiera sucedido. Pero en la vida real el mundo no es así, como los sabe cualquiera que haya estudiado las grandes recesiones.
  • El crecimiento económico basado en los hidrocarburos se puede sostener indefinidamente. Pero no: el mundo va para otra parte, y Colombia tendrá que elevar seriamente su productividad y su competitividad.
  • El milagro de crecer al 6,6% se logrará con una inversión pública de apenas el 1,7% del PIB en el 2021: la gran reactivación provendría del sector privado.

Para el gobierno el Estado ha importado poco, y en el 2021 tampoco será importante. Como se puede ver en el Cuadro anterior, los impuestos se mantendrán alrededor del 14%-15% del PIB, y el gasto público seguirá estando alrededor del 18%-19%. En otras palabras: no se necesita más Estado.

Foto: Flickr Las proyecciones del PIB son irresponsables.

No hay transparencia en las cifras

En estos días de pandemia ha sido notoria la falta de claridad del Ministerio de Hacienda.

Lo mínimo que podría pedirse es que el proyecto de presupuesto comience mostrando su consistencia con el Marco Fiscal. Pero este ejercicio elemental no se hace.

Los cuadros para el 2021 de uno y otro documento deberían ser comparables y compatibles, pero esta comparación no es posible para nadie que trabaje fuera del Ministerio porque las cifras necesarias para hacerlo no aparecen publicadas.

Los cálculos no coinciden. Al comparar los datos del Cuadro anterior (Marco Fiscal) con los del Cuadro siguiente (proyecto de Presupuesto) se destacan dos ejemplos importantes:

  • En el proyecto de presupuesto, el gasto público de 2021 ya no sería de 20,7% del PIB como se presenta en el Marco Fiscal, sino de 27,7%. Esta diferencia no se explica.
  • Tampoco es claro el rubro de la inversión pública. En el Marco Fiscal es de 1,7% del PIB, ahora es de 4,3%.

Con un mínimo de pedagogía, en un Estado democrático, se debería partir del Marco Fiscal, que corresponde al Gobierno Nacional Central, e ir explicando de qué manera los rubros se van agregando. Si el rango de gasto público se mueve entre 20,7% y 27,7%, sin precisar las diferencias, la rendición de cuentas es imposible, y la pregunta fundamental por el tamaño del Estado colombiano se pierde en la maraña de cuadros.

Sin duda, el Ministerio tendrá los argumentos que justifican las diferencias (nivel de agregación, formas de clasificación, etc.), pero es inaceptable que la información se presente de manera confusa.

En tales condiciones no es posible la veeduría ciudadana ni es posible la deliberación del Congreso.

Foto: Flickr En estos días de pandemia ha sido notoria la falta de claridad del Ministerio de Hacienda.

La deuda pública y…los caminos que no se quieren ver

Como se observa en el cuadro anterior, la deuda pública en el 2021 sería 75,8 billones de pesos, equivalente al 24,1% del presupuesto total, y al 6,7% del PIB. Los costos de la deuda son muy superiores al volumen de inversión, de 53,1 billones.

Preocupa el monto de la deuda, pero, sobre todo, su crecimiento (Gráfica siguiente).

Saldo de la deuda bruta del Gobierno Nacional Central, como porcentaje del PIB

Fuente: Ministerio de Hacienda (2020) – Marco Fiscal de Mediano Plazo 2020, pp. 227 y 279

Entre 2012 y 2020 la deuda pasó de 34,2% a 65,6% del PIB. Este ritmo es insostenible.

Para corregir esta situación habría tres opciones. La primera, que es la preferida por el Marco Fiscal, y que se refleja en la gráfica, parte de una fórmula tan simplista como irreal: reducir el gasto público. Y en virtud de este sueño de Hacienda, a partir del año entrante el saldo de la deuda comenzaría a disminuir hasta llegar al 42,9% en el 2031.
La segunda opción es aumentar la tributación con criterios progresivos. Es la propuesta que encabeza el senador Iván Marulanda, y que el gobierno no quiere aceptar, ya que no está convencido de la necesidad de aumentar los impuestos.

Y el tercer camino, que ya lo está poniendo en práctica la Unión Europea, es la intervención agresiva de la política monetaria. De los 750 mil millones de euros que se inyectarán a las economías de la zona euro, se ofrecen 390 mil sin condiciones y sin ninguna obligación de repago.

En la ceguera de la ortodoxia colombiana estos temas ni siquiera se discuten. En vez de examinar las bondades de la segunda y de la tercera alternativa, el gobierno colombiano insiste en que todavía hay margen para reducir el gasto.

Parece que desde el Ministerio de Hacienda no se notan el colapso de los hospitales, el drama de los niños sin educación, el desempleo disparado y las escandalosas desigualdades entre las regiones.

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