
Partidos sin candidatos, candidatos sin partidos
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Hay trece candidatos para la primera vuelta, pero sin partidos que ordenen la competencia. El resultado se decidirá sobre la marcha, entre acuerdos frágiles y lealtades cambiantes. Este es el crucigrama.
El tarjetón para primera vuelta
Del abanico absolutamente abierto y tensionado con más de cien candidatos presidenciales de hace algunos meses, se llegó, finalmente, a un abanico semiabierto con trece candidaturas presidenciales.
El tarjetón refleja en gran medida lo que es el sistema de partidos colombiano: desestructurado, fragmentado con pocos, muy pocos, partidos organizados en serio, con candidatos sin partidos y muchos partidos sin candidatos –entre ellos los otrora dominantes Liberal y Conservador-.
Crear partidos es uno de los modos de obrar recurrentes de los políticos colombianos. Divisiones de las divisiones, disidencias de las disidencias, entremezclas para sumar, creaturas a imagen y semejanza de sus líderes-caudillos o de quienes aspiran a serlo. Algunos candidatos-aventureros, otros seudocandidatos que toman las elecciones como un paso para otra aspiración. No faltan los ilusos.
Un panorama confuso
Esta es la lista de los aspirantes inscritos para la primera vuelta de las elecciones presidenciales, con sus respectivos apoyos partidistas:

El panorama que resulta de esta lista puede describirse así:
– Partidos sin candidatos. Teniendo en cuenta solo a las agrupaciones que cuentan con curules en el Congreso, hay 24 que son partidos o movimientos sin candidatos (además de otros partidos muy locales). Estas agrupaciones no tienen fuerza para competir por el poder central o son marginales, locales o temporales. Hay de todo, desde los partidos Liberal y Conservador en proceso de extinción y en su etapa casi exclusivamente clientelar, hasta organizaciones comunitarias religiosas como el MIRA y Colombia Justa-Libres y otras étnicas. Hay también etiquetas inverosímiles con entremezclas extrañas y partidos familias como el Nuevo Liberalismo de los hermanos Galán y Salvación Nacional heredero de los Gómez Hurtado (ver tabla 1).
– Candidatos sin partidos. Hay nueve candidatos que recurrieron a la recolección de firmas o se presentaron por etiquetas con precarias organizaciones. Incluyen a Óscar Mauricio Lizcano (exministro del Gobierno de Petro y ex congresista del Partido de la U, no tiene partido, aunque consiguió el aval-artificio de la ASI). Claudia López se separó de la Alianza Verde, recolectó firmas y creó luego el movimiento “Imparables”. Roy Barreras por el Movimiento La Fuerza, un no-partido que es solo una etiqueta (aterrizó allí después de su largo periplo de mutaciones partidistas). Luís Gilberto Murillo, ex gobernador del Chocó, exministro y exembajador en Estados Unidos, también se respaldó con firmas. Hay varios outsiders que acudieron a firmas: el empresario Raúl Santiago Botero, “Romper el sistema”; Sondra Macollins Garvin, por la (poco) imaginativa etiqueta de “Sondra Presidente”; Miguel Uribe Londoño, padre del asesinado Miguel Uribe Turbay, quien salió azotando la puerta del Centro Democrático y consiguió otro aval-artificio del Partido Demócrata Colombiano, originalmente creado como una organización afrocolombiana. Y el estridente abogado Abelardo de la Espriella, quien acudió a firmas y aterrizó por invitación en el Movimiento de Salvación Nacional.
– Candidatos con partidos. Solo dos candidatos cuentan con partidos organizados y competitivos que tienen amplias bancadas en el Congreso. Iván Cepeda Castro, militante de toda la vida en la izquierda ahora en el Partido Pacto Histórico y Paloma Valencia, candidata del Centro Democrático, el partido ubicado al extremo de la derecha. Tienen en común ser impulsados y articulados por fuertes liderazgos personalistas-caudillistas: Álvaro Uribe y Gustavo Petro.
Los otros dos candidatos cuentan con partidos que tienen más etiqueta que organización. Carlos Caicedo, con su propio partido local (y ahora familiar) Fuerza Ciudadana y Sergio Fajardo, quien se presenta por Dignidad y Compromiso, creado en 2023 con la entremezcla del viejísimo MOIR (es decir, lo que quedó de este con Jorge Enrique Robledo), de Compromiso Ciudadano, la organización personal del Fajardo y sus círculos personales de apoyo. Su presidente es el ex militante del Partido Conservador Juan Manuel Ospina. También está el general (r) Gustavo Matamoros.
Sumar, sumar y sumar
Parece un sonsonete de Álvaro Uribe cuando buscaba los voticos para él. Ahora los busca para sus apadrinados. También lo hacen los demás candidatos, de forma explícita y pública o bajo la mesa.
Los 24 partidos con curules en el Congreso sin candidatos son apetecidos, asediados y anhelados por la mayoría de los candidatos. Estas agrupaciones suman 166 de las 286 curules del Congreso, incluidas las 16 curules a la Cámara por las Circunscripciones Transitorias especiales de Paz (CITREP), es decir, representan el 58% del Congreso recientemente elegido y suman 11.268.341 votos, que corresponden a 62% del total de la votación* (se tuvo en cuenta la votación de la Cámara porque es la más próxima a los congresistas y a sus organizaciones y, por ello, más susceptibles de ser movilizadas por estos*).
En un sistema multipartidista muy fragmentado, como el de Colombia, ningún partido puede ganar las elecciones solo, incluso resulta muy poco probable pasar a la segunda vuelta sin alianzas. Siempre ocurre que tras las elecciones para Congreso se trazan estrategias para agregar adhesiones que puedan sumar electores y/ movilizar a su favor la opinión pública.
En estas elecciones aumentó el número de partidos en general y también de los que cuentan con representación en el Congreso.
Como se observa en el cuadro siguiente, son muchos los partidos y las coaliciones sin candidatos. En ellos están puestos los ojos de muchos candidatos, y viceversa:
Curules en el Congreso y votación de los partidos y las coaliciones en la Cámara de Representantes

Con la pretensión (y la esperanza) de que en las elecciones 2+2 sea igual a cuatro, los candidatos tratan de agregar apoyos públicos. Casi todas las adhesiones para la primera vuelta se han concretado.
– Iván Cepeda Castro, a quien todas las encuestas dan como el de mayor opción, se le han sumado varios sectores y partidos. La primera adhesión fue de la ex senadora y exalcaldesa de Bogotá Clara López, quien renunció a su poco viable candidatura. Luego se dio la del exsenador y exministro Juan Fernando Cristo y su movimiento En Marcha (con el asterisco de no apoyar una convocatoria a la Asamblea Constituyente y la revisión de la política de la Paz Total). De igual forma, se sumó un sector de la Alianza Verde liderado por los senadores León Fredy Muñoz y Ariel Ávila y está en proceso un acuerdo con todo el partido bajo la etiqueta Alianza por la vida. También se ha sumado cuatro congresistas del Partido Liberal y concejales, ex congresistas y diputados del departamento del Tolima. Todos piden que se deje en libertad a los dirigentes para elegir a quien adherirse. Al menos dos congresistas del Partido Conservador expresaron su respaldo a este candidato, aunque el partido hizo oficial su adhesión a la candidata del Centro Democrático. Hay un debate interno al respecto. También se sumó el movimiento afrocolombiano El Naranjo, algunos congresistas del Partido de La U, el Partido del Trabajo de Colombia y un sector del Frente Amplio Unitario (parte del MAIS y Esperanza Democrática). También AICO y Unidad en Minga apoyan a Cepeda, cuya fórmula a la vicepresidencia es la líder indígena del pueblo Nasa Aida Marina Quilcué.
– La candidata Paloma Valencia ha recibido adhesiones del sector mayoritario del Partido de la U aunque algunos mantienen su apoyo al Pacto Histórico. Cambio Radical dejó en libertad condicionada a sus congresistas: pueden adherirse a Valencia o a De La Espriella, pero no Cepeda (como si hiciera falta advertirlo). De igual forma el Partido Conservador se adhirió oficialmente a esta candidata y amenazó con sancionar a quienes no acaten la decisión. El Nuevo Liberalismo apoya al uribismo y a su candidata. También hay sectores del Partido Liberal que se orientan a apoyar a esta candidata, como sucedió en las elecciones de 2018 y 2022 en las que se alinearon contra Gustavo Petro. Aún no se toma una decisión oficial.
– El candidato de derecha extrema Abelardo De La Espriella se inscribió por firmas y se presenta como un outsider que rechaza adhesiones de partidos y movimientos políticos. Declaró: “Yo no vine a hacer la política de siempre. Vine a hacer una política diferente. Soy un hombre independiente en lo político y en lo económico. No vengo de la rosca política». El Movimiento Creemos Colombia del alcalde de Medellín y excandidato presidencial, Federico Gutiérrez, anunció su apoyo no pedido.
– Los candidatos Claudia López y Sergio Fajardo no cuentan con adhesiones partidistas. Fajardo expresó que estaba dispuesto a construir acuerdos. Hasta ahora solo su propio movimiento Dignidad y Compromiso lo respalda. Los demás candidatos son marginales. Mauricio Lizcano recibió el apoyo de la Alianza Social Independiente. Miguel Uribe Londoño cuenta con el apoyo del Partido Demócrata Colombiano que lo avaló. Roy Barreras, sin mucha fuerza electoral, solo recibe el apoyo del movimiento La Fuerza, de sí mismo.
De los partidos y movimientos con representación en el Congreso faltan por decidir oficialmente el Partido Liberal, el MIRA y algunos pequeños movimientos.
En las presidenciales 2+2 no suma 4
Los cálculos que suelen hacer los periodistas radiales y algunos “analistas” no son tan mecánicos como creen. Las matemáticas básicas no funcionan por varias razones:
1- Por el tipo de partidos que predominan en Colombia. Hay tres partidos que mantienen un núcleo duro básico que parece movilizarse de forma consistente en apoyo de sus candidatos: el MIRA, el Centro Democrático y el Pacto Histórico. Esto es, los partidos que tienen un perfil programático-ideológico más claro. Los demás son más pragmáticos que ideológicos y sus vínculos con los electores son débiles e intermitentes, excepto por los intercambios clientelistas o por las transacciones y esto lo ofrecen también otros partidos y a veces con mejores ofertas. La movilización recae casi exclusivamente en sus políticos y estos hacen su mayor esfuerzo e inversión en su elección o reelección y disminuye en las presidenciales. No hay acarreo ni transferencia mecánica de votantes.
2- Porque muchos partidos están divididos. En los partidos con mayores bancadas en el Congreso hay divisiones, poca cohesión e indisciplina, aún con estatutos que contemplan sancionan. La Alianza Verde, los partidos Liberal, Conservador, de la U y Cambio Radical tienen divisiones y estas se expresan en los apoyos a candidatos diferentes. También es estimulada desde afuera por los candidatos interesados en agregar apoyos.
3- Porque predomina el voto cruzado. Los electores no siempre son consistentes en sus preferencias y muchos votan para Congreso de forma diferente que para Presidencia. En esto inciden los dos factores anteriores, además de la ausencia de candidatos de sus partidos. Los incentivos selectivos que se distribuyen en elecciones para Congreso por parte de muchos políticos desaparecen o disminuyen en las presidenciales.
4- Porque aumenta el electorado en las elecciones presidenciales. Excepto en 2014 en la primera vuelta, en Colombia las elecciones para presidente movilizan más electores que las de Congreso. Ya sea por un mayor esfuerzo de las campañas, por activación de electores que valoran más el peso de su voto al considerarlo más decisivo, por una mayor movilización de electores de opinión que cuentan con mayor información, por la influencia de las campañas focalizadas en pocos, en lugar de las de Congreso en las que participan decenas de candidatos. Así lo muestra el siguiente cuadro:
Comparativo de elecciones de Congreso (cámara de Representantes) y de
Presidente 1994-2022
| Año | Elecciones de Congreso | Primera vuelta presidencial | Segunda vuelta presidencial |
| 1994 | 5.576.174 | 5.8211.331 | 7.397.884 |
| 1998 | 8.884.723 | 10.684.897 | 12.310.108 |
| 2002 | 10.188.929 | 11.249.734 | ——- |
| 2006 | 10.470.982 | 12.041.737 | ——- |
| 2010 | 13.061.735 | 14.781.020 | 13.337.658 |
| 2014 | 14.310.367 | 13.222.354 | 15.818.214 |
| 2018 | 17.872.988 | 19.636.714 | 19.511.168 |
| 2022 | 18.413.467 | 21.418.631 | 22.658.694 |
| Fuente: Registraduría Nacional del Estado Civil. | |||
– Porque, decantadas las opciones, se clarifican las posiciones y las ofertas de los candidatos. Esto sucede con mayor fuerza cuando hay debates televisados y la población puede sopesar mejor las propuestas, al menos la franja de electores de opinión.
La primera vuelta y la incertidumbre a medias
Mucho se repite la frase “La democracia debe tener reglas claras y resultados inciertos”. Para la primera vuelta de las elecciones presidenciales la incertidumbre es relativa.
Por una parte, no parece muy probable que Claudia López o Sergio Fajardo o los otros ocho candidatos marginales puedan pasar a la segunda vuelta. Todas las encuestas indican que hay tres candidaturas viables: Iván Cepeda, Paloma Valencia y Abelardo De La Espriella. Parecen ser los que disputarán los dos lugares del ballotage. Hay optimistas que auguran triunfo en primera vuelta de Cepeda o de Valencia.
Por otra parte, la suma del mayor número de los sin-cabeza y sin-candidato podría posicionar mejor al candidato. Pero, tampoco hay total certidumbre. Basta con recordar lo que sucedió en la segunda vuelta en 2022 cuando los partidos con mayores bancadas se unieron a Rodolfo Hernández y perdieron. Abelardo De La Espriella asume que, dado el desprestigio de muchos partidos y del “fracaso” de unos (el Pacto Histórico) y otros (el Uribismo y sus aliados), lo mejor es competir sin apoyos que pueden resultar ser lastres.
Adicionalmente, las encuestas son útiles y pueden mostrar algunas tendencias. Pero también suelen equivocarse, en algunos casos de forma estruendosa y las certezas iniciales se diluyen.
En últimas, esperemos. A lo mejor hay sorpresas.
*Una aclaración: hay agrupaciones que tienen su votación más importante en las elecciones para Senado, como el Nuevo Liberalismo, Salvación Nacional, Dignidad y Compromiso, ASI; por eso el porcentaje y el número de votos de estos partidos sin candidato puede ser mayor.
Le recomendamos: Entre las alianzas y la supervivencia: los partidos de cara a la primera vuelta
Acerca del autor
Javier Duque Daza
* Ph. D. en Ciencia Política y profesor de la Universidad del Valle.
2 comentarios






Siendo un buen análisis deja todo el peso de las decisiones a los partidos así estén atomizados y desconoce los cambios en la estructura de los votantes. Hay un fenómeno del pueblo quie despierta y ya no recibe ordenes de los gamonales que explotaron su necesidad por décadas.. La gente quiere y vota por el cambio, cansada de la misma cantaleta de la seguridad, que hoy no es guerrilla sino grupos paramilitares del los traqueteos que, de paso financian a los políticos de derecha.
Estimado lector: el artículo es sobre partidos, no sobre electores. Efectivamente, entre estos hay diferentes franjas, además de las clientelas. También hay votantes racionales calculadores, otros son pasionales, otros son ideologizados, otros votan por los atributos del candidato, otros venden su voto. La mayoría suele abstenerse.