Reelección del Procurador: ¿Concepciones sobre la sociedad o pragmatismo político? - Razón Pública
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Reelección del Procurador: ¿Concepciones sobre la sociedad o pragmatismo político?

Escrito por Javier Duque
procurador Alejandro Ordoñez

procurador Alejandro Ordoñez

Javier Duque DazaRevisión cuidadosa de cómo un personaje exótico llega a Procurador. El juego de intereses burocráticos y de favores mutuos que acabó por convertir al Ministerio Púbico en plataforma para una cruzada contra los valores laicos y republicanos. Y puede estar a punto de hacerse reelegir.

Javier Duque Daza*

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Barbaridades y polémicas: así han calificado sus críticos algunas actuaciones de Alejandro Ordoñez.

Una figura polémica

Poco antes de su elección como Procurador General en 2008, Alejandro Ordóñez respondió en una entrevista: “Saben que soy camandulero, soy católico practicante a secas. Yo no me escondo para eso. Voy a misa todos los domingos con mi familia y comulgo y me confieso y soporto esta miserable condición humana y cometo barbaridades como todos y peco, claro. Pero es que yo no tengo que esconder nada, yo no soy un ave rara. Aquí lo que existe es una especie de 'cristianofobia”.

A la vez que se declaraba católico, reconocía que cometía barbaridades. Dentro de estas efectivamente hay varias actuaciones que incluyen una purga de libros de la biblioteca Gabriel Turbay, en Bucaramanga, que para él eran amorales y —siendo consejero de Estado— la demanda contra una revista por publicar una fotografía que representaba a la última cena con desnudos.

Otras actuaciones suyas han dado pie a polémicas: pidió que se anulara el fallo de la Corte Constitucional que ordenaba al gobierno que los colegios debían informar sobre derechos sexuales, se pronunció a favor de penalizar la dosis mínima de estupefacientes, y se opuso al fallo de la Corte sobre el aborto y los matrimonios del mismo sexo.

Se quejaba de fobia contra el catolicismo, pero él la ha expresado contra otros por ser diferentes.

 biblioteca gabriel turbay En su juventud, Ordoñez protagonizó una purga de libros en la biblioteca Gabriel Turbay de  Bucaramanga.

Su pensamiento corresponde al de un ultraconservador: considera el vínculo entre la religión y el Estado por encima del proceso de secularización; no circunscribe lo religioso al ámbito de lo íntimo y privado, sino que lo ubica en el espacio de lo público, como eje de las relaciones sociales. Rechaza prácticas y convicciones que reivindican las libertades individuales y la diversidad sexual y cultural. Pregona y practica desde su alto cargo del Estado una ética religiosa, contrapuesta a una ética laica y republicana.

A pesar de sus antecedentes y de sus actuaciones, manifestó que sería pluralista y tolerante cuando empezó su campaña. Llevó adelante un intenso lobby durante más de un año. En su discurso ante el Senado al quedar elegido en 2008, señaló que “En un ordenamiento, en una sociedad, en una democracia incluyente no se puede excluir a nadie por sus convicciones, cualquiera que sean para el ejercicio de la función, si no estaríamos  cobijando actitudes fóbicas». Muchas de sus actuaciones se han movido en una dirección diametralmente opuesta.

Partidos: entre la ideología y el pragmatismo

Nominalmente los partidos se rigen por doctrinas, ideologías, conjunto de creencias contempladas en sus estatutos y programas, además de sus tradiciones, posiciones históricas y formas de actuación que permiten diferenciar unos de otros. De aquí se desprenden conductas previsibles, lo que cabe esperar de ellos.

En teoría debe haber correspondencia entre sus ideas, lo que dicen que son y la forma como actúan. De los partidos cabría esperar coherencia, al menos de los que se han mantenido en el tiempo, han sobrevivido en la competencia y han tenido o tienen líderes identificados con sus ideas, así como cierto enraizamiento en la sociedad.

No obstante, en sus actuaciones e interacciones manejan cierta flexibilidad, asumiendo que las posiciones férreas y maximalistas los pueden aislar o llevarlos a convertirse en reductos o minorías de principios. Los partidos se mueven, entonces, entre ideología y pragmatismo. Cuando este último se vuelve recurrente y se generaliza, se hace difícil distinguir unos partidos de otros y tienden a convertirse en etiquetas vacías de contenido.  

El sistema de partidos en Colombia presenta cuatro agrupaciones partidistas históricas, que se han mantenido en el tiempo: Liberal y Conservador y, de forma marginal y subsumidos en el Polo Democrático Alternativo, los diminutos Partido Comunista Colombiano y el Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR).

Los demás son nuevas agrupaciones, producto de agregaciones de congresistas y otros políticos regionales: Partido Social de Unidad Nacional (la U), Cambio Radical, Apertura Liberal, Movimiento de Integración Regional (MIR) y el Movimiento Independiente de Renovación Absoluta (MIRA), una organización comunitario-religiosa, surgida de una iglesia cristiana y a su vez organización internacional, además de las minorías indígenas y afrodescendientes.

De la mayoría resulta imposible evaluar de forma sistemática y continuada la coherencia de sus conductas y posiciones en el tiempo, pues no hay tradición, hábitos o patrones de actuación.

Algunos, como el Partido de Integración Nacional o el Partido Verde, apenas están naciendo. Un análisis sobre sus perfiles ideológicos y sus actuaciones no puede ir más allá de reseñar sus programas y estatutos, es decir, sus fachadas.

En torno a la elección del Procurador en 2008 y su posible reelección en 2012, las diferentes posturas de los partidos suscitan una serie de cuestiones:

  • una pragmática y de cálculo utilitario (Partido Liberal, Cambio Radical y Partido Social de Unidad Nacional);
  • otra revestida de convicciones por la coincidencia de principios con el Procurador, combinada con un cálculo instrumental-burocrático (Partido Conservador),
  • en fin, otra sustentada en principios y fruto de la profunda división en el interior del partido (PDA)

Oposición frente al gobierno, unidad frente al Procurador

En el 2008 se dio una situación particular: se presentaba una clara situación gobierno-oposición, no muy frecuente en el país.

  • Hacían parte de la coalición “uribista” una agrupación heterogénea de organizaciones que incluía al Partido Conservador y a los neopartidos con representación en el Congreso: Partido Social de Unidad Nacional, Cambio Radical, Convergencia Ciudadana, Alas-Equipo Colombia, Colombia Democrática, Colombia Viva y el MIRA.
  • La oposición estaba representada por el Partido Liberal y el Polo Democrático Alternativo.

Se percibían claramente posiciones diferenciadas frente a temas nodales, como la política de seguridad democrática y el proceso de desmovilización de los paramilitares; la concepción de las relaciones entre los poderes públicos, en particular las posiciones del ejecutivo frente a la Corte Suprema; la concepción del Estado, centrada más en la coacción que en la cohesión social; el manejo económico, con incentivos al capital.

De igual forma, las críticas a diversos programas del Estado y frente a episodios sórdidos que revelaban relaciones entre paramilitares y funcionarios del gobierno (DAS, Secretaría de la Presidencia) y escándalos como la Yidis–política y Agro Ingreso Seguro habían exacerbado la tensión política.

Pero curiosamente, en medio de una situación tan abiertamente polarizada, con partidos agrupados en dos posiciones claramente enfrentadas, se dio la elección del Procurador y de repente desaparecieron todas las diferencias: al unísono y por mayoría abrumadora fue elegido Alejandro Ordóñez – propuesto por el Consejo de Estado – quien obtuvo 81 votos; Camilo Gómez logró un voto (ternado por la Corte Suprema de Justicia) y Germán Bustillo no recibió votos (comodín del presidente Álvaro Uribe Vélez). Eso sí, hubo tres votos en blanco…

Las justificaciones

¿Cómo justificaron el Partido Liberal y el PDA su apoyo a Alejandro Ordóñez y su actuación conjunta con la coalición de gobierno criticado en todos los escenarios?

El PDA actuó como un partido dividido. El apoyo mayoritario en el Senado a Alejandro Ordóñez estuvo encabezado por Gustavo Petro y contó  con otros seis senadores. A ello se opusieron el director del partido, su secretario y tres senadores que acudieron a la objeción de conciencia para actuar por fuera de la bancada (Jorge Robledo, Luís Carlos Avellaneda y Gloria Inés Ramírez). En su intervención, Gustavo Petro planteó tres razones para apoyar a Ordóñez:

  • Era deseable buscar acuerdos entre sectores diferentes, no podían excluir a personas consideradas extremistas, cuando ellos mismos lo habían sido en el pasado;
  • Ordóñez se había comprometido con la bancada del PDA a luchar contra la discriminación de la comunidad LGTB, la igualdad de género, a defender los derechos humanos y de las víctimas, y a luchar contra las mafias en la administración pública;
  • Respecto a su demanda por el sonado caso de la revista Soho, su posición fue que era tan válida la defensa de las libertades de expresión como la de las creencias religiosas.

Por su parte, la constancia de los otros tres senadores señalaba que sus creencias habían conducido a Ordóñez a perseguir a quienes no pensaban como él y a violar normas de la Constitución, y que sus actuaciones contradecían los principios del PDA. El presidente del partido había planteado que Ordóñez “profesa un fanatismo premoderno” y que eso incidiría en sus decisiones.

 Gustavo Petro

 

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Miembros del PDA y del Partido Liberal apoyaron la elección de Alejandro Ordóñez y estarían dispuestos a respaldar su reelección en 2012.

La del PDA fue una decisión inducida por un líder partidista, no tomada por el partido como tal. La posición más coherente con el partido y sus principios fue la del exmagistrado Carlos Gaviria, su Comité Central y los tres senadores que apelaron a la objeción de conciencia. El retiro definitivo de Petro del PDA probó más tarde que se había tratado de una decisión en disidencia, en contravía de su propio partido.

En cuanto al Partido Liberal, los senadores votaron por Ordóñez, siendo César Gaviria en ese momento director del partido. Incongruencia absoluta: el liberalismo contempla en sus estatutos el pluralismo, la promoción de las libertades del ser humano, el derecho a la libertad. Se presenta como el partido del libre examen, de la tolerancia, del disentimiento. Por su parte, Piedad Córdoba se abstuvo, quien a la sazón estaba siendo investigada.

Por otra parte, en la Corte Suprema hubo doscientas votaciones (!) hasta ponerse de acuerdo sobre el nombre del conservador Camilo Gómez, quien sólo obtuvo un voto. Se trató de un juego cuyo resultado se sabía por anticipado. En una carta al presidente del Senado, Camilo Gómez manifestó su inconformidad ante “acuerdos precocidos”, de un proceso que “ no pasaba la prueba del olfato ”. Una columnista fue más allá: habló de “acuerdos para tapar aguas pestilentes”. Todos buscaban beneficios.

 

¿Por qué se mantienen las incoherencias?

La composición del Senado ha variado, ahora cuando se vislumbra una probable reelección del Procurador:

  • Desaparecieron en el proceso de la parapolítica Convergencia Ciudadana, Colombia Democrática, Colombia Viva y Alas-Equipo Colombia;
  • Ahora tienen escaños el Partido Verde y el Partido de Integración Nacional (PIN).
  • Los demás partidos se mantienen: el PDA está solo en la oposición. El Partido Liberal se sumó, junto con el Partido Verde, a la coalición de gobierno.

Sin embargo, se anuncia el mismo escenario de 2008. Una coalición supermayoritaria de gobierno parece apoyar a Alejandro Ordóñez: Partido Social de Unidad Nacional, Partido Conservador, Cambio Radical y Partido Liberal. El PDA se opone a la reelección como en 2008, aunque ahora sin disidencia interna.

El nuevo director del Partido Liberal, Simón Gaviria — cuyo padre ocupaba el mismo cargo en 2008 — ha declarado públicamente su apoyo al considerar que ha actuado de forma radical contra la corrupción. En el balance de la legislatura al finalizar 2011, Simón Gaviria daba un parte de satisfacción por cuanto “los nuevos proyectos de corte liberal  habían dominado la legislatura ”. Dos meses después anunciaba el apoyo a un Procurador de corte ultraconservador. ¿Imperarán de nuevo el pragmatismo y las aspiraciones burocráticas de la bancada en el Congreso?

El presidente del Senado Juan Manuel Corzo, así como el presidente del Partido Conservador expresaron que respaldarían su reelección. Junto con el Partido Social de Unidad Nacional ya suman el 73 por ciento del Senado.

Por su parte, la presidenta del Polo Democrático declaró que actitudes del Procurador frente a temas como el aborto, los derechos de la mujer y la orientación sexual, van en contra de las ideas del partido. Por su parte, el senador Jorge Robledo mantiene su posición de 2008: “es un dogmático reconocido, actúa sin ecuanimidad y sin apego a las normas. No es garantista de los derechos de las minorías”.

¿Ocho largos años en el cargo?

Las posiciones del Procurador han sido polémicas. Si bien ha ejercido de forma continuada la acción sancionatoria en contra de integrantes de diversos partidos, algunas han sido abiertamente criticadas, como las acusaciones contra el senador Jorge Robledo de tener supuestos nexos con las FARC y la destitución de Piedad Córdoba (casualmente ambos se negaron a votar por él en 2008) o la exoneración del exministro Diego Palacios. Ha sido intolerante y su religiosidad pública contradice el carácter laico del Estado.

¿El presidente Juan Manuel Santos – autoproclamado como liberal – lo incluirá en la terna? ¿Será reelegido?

 * Ph.D, en ciencia política y profesor de la Universidad del Valle.

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