El Pacto Histórico: ¿de una coalición a un partido político?
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El Pacto Histórico: ¿de una coalición a un partido político?

Escrito por Javier Duque Daza

El presidente Petro propone convertir el Pacto Histórico en un partido político con vocación duradera de poder. Estos son los antecedentes, alcances, perspectivas y desafíos de su propuesta.

Javier Duque Daza*

Una idea recurrente

La historia reciente de la izquierda partidista en Colombia puede verse como un abanico que se abre y se cierra periódicamente. Se abre con la proliferación de tendencias, movimientos y partidos, fragmentos, divisiones y confrontaciones; y se cierra con los intentos por conformar frentes populares, frentes unidos, alianzas, uniones temporales, coaliciones y partidos.

El reciente llamado del presidente Petro a que el Pacto Histórico se convierta en un partido político es otra muestra de este abanico. El Pacto revitalizó la política colombiana, demarcó proyectos, programas y concepciones de la sociedad, y dio el giro a la izquierda que ya se había presentado en la mayoría de los países del subcontinente con el éxito electoral y el acceso a la presidencia.

¿Cómo se creó el Pacto Histórico? ¿Qué tipo de organización política es? ¿Qué perspectivas de futuro se plantean para esta agrupación?

Antecedentes del Pacto

En las dos primeras décadas del siglo XXI la izquierda colombiana inició un doble proceso de agrupación y el abanico se empezó acerrar parcialmente. Primero con la creación de Alternativa Democrática (AD) y el Polo Democrático Independiente, que se unieron en el 2005 y llevaron a un mayor cierre del abanico con la conformación del Polo Democrático Alternativo (PDA).

La unión rindió sus frutos y la izquierda avanzó al conformar bancadas identificables, aunque minoritarias: 18 congresistas en 2006 y 13 en el 2010 y la mayor votación de la izquierda en las presidenciales con el segundo lugar con Carlos Gaviria, y el cuarto puesto con Gustavo Petro. En ambos casos superando a los partidos Liberal y Conservador. Esto representó un hito histórico.

Las tensiones internas, las diferencias ideológicas, las confrontaciones personales derivaron en una nueva apertura del abanico, hubo disidencias, separaciones, renuncias y expulsiones. Pero no se volvió a la gran fragmentación de la década de 1990 y, tras la disminución en las elecciones de 2014 (el PDA obtuvo 8 escaños) hubo un repunte en 2018 (el PDA 7 curules y Decentes 7).

En las presidenciales empezó a subir la votación: en 2014 con Clara López el PDA obtuvo el 15% y en 2018 Gustavo Petro pasó a segunda vuelta con Colombia Humana y obtuvo una votación histórica para la izquierda: el 41.8%.

Los partidos surgidos por agregación suelen tener un problema: la tensión entre los sectores y los líderes que se congregan. No es fácil que se renuncie a trayectorias históricas, a identidades construidas, a organizaciones propias, a reconocimiento jurídico autónomo, a nichos de inserción electoral.

Algo estaba ocurriendo en la política en el país. Aunque la izquierda no estaba agrupada en un solo partido, había dejado de ser marginal. Por contraste, en el mismo periodo los partidos históricos Liberal y Conservador eclosionaron, perdieron su centralidad, se fragmentaron y el bipartidismo transitó hacia un multipartidismo fragmentado: había tensiones y divisiones en las elites políticas.

Colombia sigue el ejemplo

Era posible un triunfo de la izquierda. Después de muchas décadas de sucesión inevitable de gobiernos de partidos de centroderecha o derecha era viable uno de izquierda.

En toda América Latina se había dado. Las viejas izquierdas radicales se habían transformado, moderado, modernizado. Optaron por las elecciones y las ganaron. Tras una primera ola del giro a la izquierda desde finales de la década de 1990, la segunda fue más grande y vino con triunfos en diez países: México (Andrés Manuel López Obrador en 2018), Argentina (Alberto Fernández, 2019), Panamá (Laurentino Cortizo Cohen, 2019), República Dominicana (Luis Abinader, 2020) y Bolivia (Luís Arce, 2020). El panorama se amplió con los casos más recientes de Chile (Gabriel Boric Font, 2021), Honduras (Xiomara Castro, 2021), Perú (Pedro Castillo, 2021) y, de nuevo, Brasil (Luiz Inácio Lula da Silva, 2022).

¿Por qué no en Colombia? Entre la diversidad de factores internos y externos que hicieron posible el giro a la izquierda en el subcontinente, dos estaban presentes en todos los casos, incluida Colombia: la presencia de un liderazgo con capacidad de convocatoria y de movilización electoral, y la conformación de una coalición amplia de sectores afines o cercanos en sus propuestas, programas y concepciones de sociedad.

La creación del Pacto

Lo que faltaba era una estrategia de convergencia de sectores y partidos que sirviera de plataforma y base electoral a un candidato viable.  Y la estrategia se implementó. Con el impulso de algunos liderazgos políticos y de organizaciones sociales se hizo una convocatoria para impulsar la agregación del mayor número posible de partidos, movimientos y organizaciones sociales. El resultado fue la creación del Pacto Histórico.

Hubo reuniones, conversaciones y un acuerdo inicial. El comienzo público fue la convocatoria expresada en La Proclama 55/86  que tenía tres puntales: una propuesta de convergencia de izquierda; una coalición de sectores políticos cercanos en sus orientaciones ideológicas; y una estrategia electoral con vocación de poder: obtener 55 senadores y 86 representantes a la Cámara.

Se trataba de consolidar mayorías en el Congreso que sirvieran de soporte a un presidente que esperaban que fuera elegido meses después. Ese proceso tuvo varios momentos:

  • En febrero de 2021 se convocó a la construcción de un gran pacto histórico de fuerzas alternativas por parte del Polo Democrático Alternativo, Colombia Humana, la Unión Patriótica, el Movimiento Alternativo Indígena y Social (MAIS), Todos Somos Colombia, el Partido del Trabajo de Colombia (PTC), el Partido Comunista Colombiano, Unidad Democrática Amplia (UD) y Alianza Progresista.
  • El 15 de marzo de 2021 se sumaron oficialmente las agrupaciones que hacían parte de La Multilateral de Fuerzas Sociales y Políticas, dos partidos (el Partido Comunista Colombiano y Comunes) y cinco organizaciones sociales y políticas (Marcha Patriótica, Movimiento Constituyente Popular, el Movimiento por la Defensa de los Derechos del Pueblo, Congreso de los Pueblos, coordinadora Socialista).
  • El 31 de mayo el Movimiento Alternativo Indígena Social, MAIS, anunció oficialmente su incorporación al Pacto Histórico.
  • El 20 de septiembre la exsenadora por el Partido Liberal y dirigente de izquierda Piedad Córdoba anunció que su movimiento Poder Ciudadano Siglo XXI también se sumaba. En la misma fecha, el exsenador liberal Luis Fernando Velasco Chaves invitó a sumarse a la iniciativa
  • E 8 de diciembre de 2021 el partido Autoridades Indígenas de Colombia, AICO se adhirió y anunció su aval a la aspiración de Francia Márquez en la consulta para elegir candidato presidencial.
  • Se sumaron también el exsenador Roy Barreras, con una trayectoria en diversos partidos, y que después creó la agrupación Partido La Fuerza por la Paz; el Partido Independientes (creado por el exalcalde de Medellín Daniel Quintero); el Movimiento por el Agua y La Vida y diversas organizaciones sociales; grupos de afrocolombianos, movimientos sociales, culturales, ambientalistas y sindicatos.

Funcionó la estrategia. Fue creado el Pacto Histórico. El abanico de la izquierda se volvió a cerrar bajo una sola etiqueta multidiversa. Un abanico de múltiples colores.

Partido por agregación

Los partidos políticos surgen de formas diversas: de procesos históricos, de divisiones y fracturas sociales, de alineamientos de proyectos de sociedad, de liderazgos movilizadores, de realineamientos político-ideológicos, por divisiones territoriales, por reivindicaciones de autonomías, en coyunturas históricas, por reincorporación social de movimientos insurgentes.

En Colombia, después del congelamiento Liberal-Conservador con algunas disidencias históricas temporales (como el Movimiento Revolucionario Liberal, o la Alianza Nacional Popular, Anapo, en el Frente Nacional, y del Nuevo Liberalismo entre 1979-1989) los más recientes procesos han sido de diversos tipos:

  • Por convergencia de tradiciones organizativas y cambios institucionales de apertura política (partidos indígenas, AICO, MAIS; de afrocolombianos, religiosos cristianos, como el MIRA y Colombia Causa Justa).
  • Como resultado de procesos de paz y de reinserción a la sociedad (los principales han sido La AD-M19, la Unión Patriótica; Comunes).
  • Por la desagregación de los partidos Liberal y Conservador (Cambio Radical, Partido de la U, Centro Democrático, Nuevo Liberalismo y los que quedaron en el camino de la parapolítica).
  • Por la agregación de sectores afines o cercanos (AD, PDI, PDA, Decentes, Colombia Humana, Alianza Verde).
  • Además de una larga lista de partidos efímeros surgidos de iniciativas personales, de clanes, de liderazgos regionales, y hasta de narcotraficantes (sobrepasan el centenar).

A este mosaico se suma el Pacto Histórico, que se acerca a experiencias anteriores. ¿Qué tan factible es que se dé el tránsito de esta coalición mutidiversa hacia un partido político estructurado que no sea efímero?

Los partidos surgidos por agregación suelen tener un problema: la tensión entre los sectores y los líderes que se congregan. No es fácil que se renuncie a trayectorias históricas, a identidades construidas, a organizaciones propias, a reconocimiento jurídico autónomo, a nichos de inserción electoral.

No es fácil, tampoco, que los líderes políticos de partidos y movimientos aplacen o renuncien a aspiraciones, ambiciones, expectativas que mantienen en sus organizaciones.

Foto: Facebook: Roy Barreras - La estrategia de convergencia de sectores y partidos tuvo varias etapas, por ejemplo, se sumaron figuras como Roy Barreras quien después creó la agrupación Partido La Fuerza de la Paz.

Además, las próximas elecciones pueden conducir a una reducción drástica de partidos que no superen el umbral electoral, es decir, que no actúen de forma coordinada y en coaliciones.

En el país, las experiencias de partidos de izquierda que intentaron este camino son varias y significativas: la Alianza Democrática, la Unión Patriótica, el M-19, el PDA, para solo nombrar las más significativas.

Agrupaciones de sectores, organizaciones y líderes cuya disolución o achicamiento fue el resultado de las tensiones, diferencias, ausencia de acuerdos centrales, división entre tendencias (compañeros y camaradas), riñas personales, dogmatismo y autoritarismo de algunos sectores. Han sido caminos difíciles, tortuosos y frustrados.

¿La izquierda unida jamás será vencida?

No obstante, hay diferencias entre los procesos anteriores y el actual. En este caso se trata de una coalición que está en el poder, que tiene la presidencia de la República y una bancada significativa, mayoría entre minorías. De igual forma (los datos lo indican), en las elecciones regionales de 2023 logró algunos avances en departamentos y municipios.

En las antiguas manifestaciones populares de las décadas de los setenta y ochenta había una frase recurrida y recurrente: “El pueblo unido jamás será vencido”. Y los sectores populares no se unían, y siempre eran vencidos.

La izquierda parece haber aprendido la lección y el llamado del presidente Petro apunta en la dirección de construcción de un partido. Es claro que la cooperación y convergencia entre quienes comparten intereses, tienen cercanía en sus ideas, programas y proyectos de sociedad, tienen mayores posibilidades de éxito.

En este caso, tienen un mayor chance para mantenerse en el poder y lograr una bancada suficiente para sacar adelante sus propósitos y proyectos de cambio. Alcanzar el propósito del lema inicial 55/86.

Es un gran reto, un llamado a la coordinación estratégica, al actuar coordinado para subsistir y crecer. Además, las próximas elecciones pueden conducir a una reducción drástica de partidos que no superen el umbral electoral, es decir, que no actúen de forma coordinada y en coaliciones.

A lo que hay que sumar que el Pacto Histórico ha perdido 5 curules en el Congreso por (supuestas y no tan claras) dobles militancias. Es imperativo agruparse bajo una sola etiqueta partidista.

Hasta ahora han anunciado que no harán parte del Pacto Histórico como partido la Alianza Democrática Amplia  (tiene un congresista), el MAIS (tiene 2 congresistas) y la Fuerza de la Paz (cuenta con el senador que remplazó a Roy Barreras).

También el partido Comunes ha expresado que prefiere la tradicional estrategia de conformar frentes comunes, no partidos. Este es el partido que mayor riesgo tiene de quedar sin reconocimiento jurídico cuando termine este cuatrienio su representación en el Congreso por los Acuerdos de La Habana (10 congresistas).

Retos de un nuevo partido

Formar un partido multidiverso y con vocación de poder y conciliando muchos intereses, diferencias, tradiciones y liderazgos, es un reto grande. No hay manuales, ni cartillas, ni guías de hágalo-usted-mismo. Algunos componentes de este tipo de retos son, entre otros:

  1. Construir una organización racional-funcional, incluyente, plural y eficiente, más allá de la agregación y distribución de fragmentos de poder según el peso de quienes se sumaron a la convocatoria fundacional.
  2. Reconocer liderazgos nacionales y regionales y asignarles roles institucionales con responsabilidades de convocatoria, de coordinación, de movilización.
  3. Superar el personalismo e institucionalizar reglas que sean conocidas, aplicadas y acatadas.
  4. Organizar al partido en los niveles nacional, regional y local con asignación de responsabilidades, división cualificada del trabajo, vinculación de diversos sectores sociales.
  5. Lograr acuerdos sobre ejes programáticos mínimos compartidos que, sin pretensiones monolíticas, permitan darle una brújula de ideas rectoras básicas. Lejos del dogmatismo de otras épocas, pero con un perfil claro.
  6. Iniciar la construcción de una identidad partidista, no movimientista, que permita darle unidad en la diversidad.

El Pacto Histórico enfrenta un doble reto: demostrar que puede gobernar bien y que tiene vocación de poder, que no fue una coyuntura la que lo llevó al poder, sino un proyecto viable que es capaz de sostener en el tiempo.

Se verá en el corto plazo. En un país acostumbrado a saltar de elección en elección casi sin respiro.

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7 Comentarios

Hernán _Suárez enero 29, 2024 - 12:09 pm

Pasar de trece presidentes, trece secretarios generales, trece tesoreros, trece fiscales a uno por cada cargo no es de poca monta en terminos de redistribución de ingresos de los partidos y los beneficiarios. Lo que gana cada uno de estos dirigientes de los 13 partiditos no es de poca monta, todos ellos tienen «vocación de poder» seguir con sus privilegios y caninjas. La consgigna sectariamente unitaria es la misma de siempre: preferimos ser cabeza de raton que cola de león, nos puede comer a todos en un santiamen

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Victor Miguel Hernández Peñaranda. enero 29, 2024 - 3:32 pm

Me parece muy interesante este escrito que hace el pH. D en Ciencia Política Javier Duque Daza que con argumentos valederos explica de manera clara y precisa sobre el surgimiento de los movimientos o grupos políticos de izquierdas en Latinoamérica y que aquí en Colombia se ha denominado «alternativo». En nuestro país hay una ardua tarea que emprender desde YA, por cuanto hay muchos intereses en juego de por medio cuando en la confirmación o constitución de un partido político por coalición se ha construido de la unión de varios partidos pequeños. La propuesta del Presidente PETRO me parece relevante y para apropiarse de ella ya, en este año 2024; en el 2025 es como demasiado tarde!.

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Jairo Torres Moreno enero 30, 2024 - 4:43 pm

El partido único va, si o sí.
El tiempo es corto y la conciencia de emprender la tarea, cada día coje más fuerza. Se acoje una personería, los integrantes de cada partido, seguirán con sus principios e ideales, aportando a ése gran partido único. Fuerza Petro!

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Germán Díaz enero 30, 2024 - 7:04 pm

Soy de Esperanza Democrática porque venimos de Esperanza Paz y Libertad, pero humildemente seguiré a Gustavo Petro en el Partido único.

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Germán Díaz enero 30, 2024 - 7:06 pm

Seguiré a Gustavo Petro hoy mañana y siempre

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María enith Ospina Ruiz febrero 1, 2024 - 10:59 am

Estoy con mi presidente Gustavo Petro 100% 24/7 y mas. Pero para que el PH sea un.partido político hay que cambiar sus representantes y analizar algunos de sus partidos. Porque quedó claro que en las elecciones pasadas vendieron sus criterios y su dignidad. Y esto nos llevó a vivir la mala experiencia que vivimos, y esto no puede seguir pasando. Yo invito a que hagamos uso de la memoria histórica que tenemos para que no nos dejemos pisotear . Nuestra dignidad y nuestros criterios no se venden. Somos ciudadanos libres, COLOMBIA POTENCIA MUNDIAL DE LA VIDA.

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Eduin Enrique Morillo Valdelamar febrero 4, 2024 - 6:38 pm

Es bueno aclarar que es diferente el Partido de la Unidad Democrática ( UD) que lidera el Ex Senador Luis Carlos Avellaneda y hoy es una tendencia dentro del Partido Esperanza Democrática al cual nace del Movimiento Esperanza, Paz y Libertad a la cual el Estado atravez del Consejo Nacional Electoral – CNE le restituyo la Personería Juridica o es el Partido Alianza Democrática Ampliada ( ADA) que lidera el Senador Paulino.
En todo caso la Unidad de los Sectores Alternativos no necesariamente debe ser por medio de la fusión de Personería Juridica.
Esta Unidad Alternativa debe seguir siendo mucho más de fusiones y bien se puede construir una Coalición de Patidos o Frente Amplio Alternativo con Partidos y Movimientos con personerias Jurídicas como Del Común, Todos por la Gente, Fuerza Ciudadana, Independientes, Soy por que Somos y Esperanza Democrática entre otros.

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