Las elecciones más reñidas de la historia
Foto: CNE Colombia

Las elecciones más reñidas de la historia

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Un balance preciso de los resultados, las propuestas de país que se enfrentaron, los perfiles de los candidatos, los motivos que tuvieron los votantes y las perspectivas inmediatas de la elección presidencial más competida de la historia.

Por quienes se votó

Como en las elecciones de 2022, ahora también se enfrentaron dos candidatos totalmente opuestos en sus trayectorias, pensamiento, estilos y formas de expresarse.

Iván Cepeda Castro (Bogotá, 1962), congresista durante 16 años, un político de partido, de militancia prolongada en organizaciones de izquierda, con una trayectoria de activista, de líder social. Ha vivido en el exilio durante dos periodos. La violencia lo ha tocado de forma directa, su padre Manuel Cepeda Vargas, exsenador, fue asesinado en 1994 por agentes del Estado. Formado en filosofía en Bulgaria, maestría en Derechos Humanos en Lyon, Francia. Defensor de derechos humanos. Se considera socialdemócrata. Moderado en sus posiciones. Su campaña y su propuesta estuvieron en consonancia con el partido Pacto Histórico y con el Gobierno de Gustavo Petro. Invitó a “Concurrir de manera democrática a las urnas”.

Abelardo De La Espriella (Bogotá, 1978). Un candidato sin trayectoria política, outsider, no partidista, de derecha. Abogado de la Universidad Sergio Arboleda, de Bogotá. Especializado en derecho penal, con su propia firma, y empresario. Representa en Colombia la ola de políticos de derecha cercanos en ideas y estilos a Donald Trump que han accedido al poder en Argentina, Ecuador, Chile, El Salvador y Honduras. Ha dado el salto de ser defensor de clientes a “defensor de la patria”, de la cual se autoasigna el papel de salvador y a la que considera en peligro en manos de “guerrilleros comunistas y criminales”. Radical en sus posiciones, descalifica y agrede a sus opositores y promete «Defender la democracia por la razón o por la fuerza”.

Porqué propuestas se votó

Se votó por dos propuestas y concepciones diferentes sobre el país y la sociedad. También por dos maneras distintas de concebir la política.

  • Iván Cepeda, de izquierda, partidista, con trayectoria política y quien defiende una propuesta de corte socialdemócrata. Propuso tres revoluciones en sus bases programáticas: la ética; la económica y social; y la política y del poder de la ciudadanía. Apeló al lenguaje del cambio, de las reformas, de la inclusión social, de la diversidad, del papel activo del Estado en la economía en interacción con el capital y los empresarios.

Defensa de la vía negociada para el manejo del conflicto y seguir con la implementación de los acuerdos de paz de 2016. Un gobierno orientado a las transformaciones, a superar la exclusión, a defender la diversidad, las minorías y a los sectores más vulnerables con políticas de transferencias y discriminación positiva. Transición energética, economía digital, un nuevo pacto fiscal con justicia tributaria y redistribución de la riqueza.

Continuidad con muchos programas del Gobierno de Gustavo Petro. Toma de distancia en algunos aspectos, no a una asamblea nacional constituyente, una nueva propuesta de paz integral. Además, propone una política contra el narcotráfico con una alternativa al modelo vigente. Reformas institucionales mediante un acuerdo nacional que incluya a empresarios, sectores políticos, sectores sociales, sindicatos, la academia. Reforma al sector de la salud.  Crear un sistema nacional anticorrupción. Defiende el multilateralismo en las relaciones internacionales.

Palabras reiteradas: reformas, cambios, inclusión, acuerdos, diversidad.

  • Abelardo De La Espriella, de derecha, antipartidista, outsider, sin trayectoria política. Neoliberal en cuanto a la economía, neoconservador respecto de la sociedad.

En su programa Defensores de la patria piensa al Estado en términos de reducción, de recortes, de eficiencia, de ajuste fiscal y reducción de la carga tributaria. También lo asume en la prevalencia de su dimensión coactiva. Defiende la autoridad, la seguridad, el orden, la familia y, de forma oscilante entre un declarado ateísmo y la invocación de un dios como guía. Se opone a la libertad individual en temas como la eutanasia, el aborto, la adopción homoparental.

La palabra patriotismo está por todas partes, es la fórmula recurrente. No a reformas institucionales o sociales. Reforzar el sistema de salud vigente. No a una asamblea nacional constituyente. No a las negociaciones de paz y desmonte de la Jurisdicción Especial de Paz, JEP. Considera que La única paz real fue la de los paramilitares. Sí a la presencia coactiva, a la fuerza pública reforzada, combate al narcotráfico con estrategias de represión y persecución. Megacárceles, cambiar el INPEC, aumento de penas. Bloques de búsqueda contra la corrupción, contra el crimen, contra todo. Seguridad en los barrios, en los territorios, en la calle. Línea Trump en contra del multilateralismo y de la alineación incondicional con Estados Unidos. En fin: afirmó que ”Arreglaría este platanal en ocho meses”.

Palabras reiteradas: Patria, patriotismo, orden, autoridad, seguridad.

Los resultados: las elecciones más competitivas de la historia

En los resultados generales de ambas vueltas resaltan cinco aspectos:

Primero. En el preconteo el ganador fue Abelardo De La Espriella con una ventaja de menos de 250 mil votos. Esta fue la más alta votación general en la historia, tanto en términos absolutos (26.331.224 votos) como porcentuales (65.56) desde 1974- cuando expiró el Frente Nacional.

Segundo. Hubo un aumento 3.593.699 votos entre la primera y la segunda vuelta, como también lo hubo en todas las elecciones anteriores con segunda vuelta.

Tercero. Iván Cepeda descontó buen parte de la diferencia de la primera vuelta, y pasó de una distancia de 662.222 votos a cerca de 250 mil, lo que indica una mayor efectividad en la campaña durante las tres semanas que separan las dos vueltas. La izquierda partidista y social no retrocedió en sus resultados y fue por segunda vez consecutiva opción de poder y un partido competitivo.

Cuarto. Como se preveía por los resultados de la primera vuelta y por los resultados de las encuestas, iban a ser unas elecciones muy competitivas y así fue: las más competitivas de la historia del país, con una diferencia del 0.95 por ciento. La diferencia más corta en elecciones anteriores fue la que se presentó en 1994, cuando Ernesto Samper le ganó a Andrés Pastrana por el 2.12 por ciento.

Quinto. Desde que existe la segunda vuelta (1994), ningún candidato había ganado con menos del 50 por ciento de la votación total. Esto, sumado a lo anterior, tiene efectos sobre las condiciones en que deberá gobernar quien resulte ganador en los escrutinios y pasadas las impugnaciones que se anunciaron desde la campaña de Iván Cepeda. Gobernará a un país sin mayorías de votantes efectivos, además sin bancada propia en el Congreso.

Sobre la distribución de la votación por departamentos y ciudades.

  • El mapa muestra a un país andino con contornos de mayorías de izquierda y del centro, y una parte del oriente que respaldó a la derecha. Iván Cepeda ganó en 17 departamentos y De La Espriella en 15. Como en la primera vuelta, Cepeda ganó en Chocó, Valle del Cauca, Nariño, Cauca; la costa Atlántica: La Guajira, Cesar, Magdalena, Bolívar, Sucre, Atlántico y Córdoba. De igual forma que en Putumayo, Caquetá, Amazonas, Vaupés, Guainía, Vichada. Abelardo De La Espriella ganó en los departamentos de la región Andina: en todo Huila y Caldas, la gran mayoría del Tolima, Quindío, Risaralda, Antioquia, Cundinamarca, Boyacá, Santander, Norte de Santander. Además de Guaviare, Meta, Casanare y Arauca.
  • Una mirada interna a las votaciones y porcentajes por departamentos indica que, a diferencia de lo que ocurre en el agregado nacional, en la gran mayoría no hay una alta competitividad, es decir, no hay diferencias estrechas que impliquen “empates técnicos” o departamentos partidos en dos mitades, excepto en Caquetá (Iván Cepeda 48.97 y De La Espriella 48.64 por ciento) y en el Cesar (Cepeda 50.88 y de La Espriella 47.97 por ciento),
  • El departamento de Antioquia fue decisivo en el resultado. De La Espriella obtuvo 2.185.834 votos (un aumento de 460.537 respecto de la primera vuelta) e Iván Cepeda 1.133.681 (un aumento de 326.722), con una diferencia total de 1.052.153 votos. También en Santander De La Espriella obtuvo un aumento de 137.971 votos, frente a Iván Cepeda que agregó 87.7005. Estas diferencias no lograron ser equilibradas por el aumento de Cepeda en el Valle del Cauca (279.772) y en Cauca (122.411). La diferencia fue determinante en una elección cuya diferencia fue del 0.94 por ciento (250.000 votos).
  • En los departamentos donde la población indígena es relativamente abundante (en Cauca del 20 por ciento y en los demás superior al cincuenta por ciento) ganó en ambas vueltas el candidato Cepeda: Amazonas, Cauca, Guainía, La Guajira, Putumayo, Vaupés y Vichada. Además de su fórmula vicepresidencial Aida Quilcué, lo apoyaron las organizaciones Autoridades indígenas de Colombia (AICO), y Movimiento Alternativo Indígena y Social (MAIS).
  • En los departamentos con abundante población afrocolombiana: Atlántico, Bolívar, Chocó, Nariño (concentrada especialmente en Tumaco, Barbacoas, El Charco), Valle del Cauca (también hay altos porcentajes en el Cauca, en Guapi, Timbiquí, López de Micay) ganó Iván Cepeda en las dos vueltas.
  • Respecto de las ciudades, en la primera vuelta los dos principales candidatos ganaron cada uno en 16 capitales de departamento; esto se calcó en la segunda vuelta, como se registra en la tabla 3. Bogotá siguió siendo mayoritariamente de izquierda, igual que Cali y Barranquilla, en contravía del predominio casi hegemónico del clan de los Char en la alcaldía.
  • También en las capitales aumentó la votación de ambos candidatos. El mayor incremento de la votación de Iván Cepeda se dio en Bogotá (530.059), en Cali (138.076), Medellín, sorpresivamente (121.322), Barranquilla (92.723) y Cartagena (84.510), que sumaron 966.690 votos. De La Espriella tuvo los mayores aumentos en Bogotá (389.961), Medellín (142.177), Cali (70.425), Barranquilla (37.088) y Cúcuta (39.035), que sumaron 678.686 votos.

Algunas razones de los resultados

Respecto del candidato ganador en la segunda vuelta:

Primero. Un outsider supo captar el descontento con los partidos tradicionales que fueron derrotados (como el Centro Democrático) o fueron desplazados de la competencia (partidos Liberal, Conservador, Cambio Radical, Partido de la U). En estas agrupaciones no hay nuevos liderazgos con capacidad de convocatoria, y por eso dejaron un espacio que ha sido llenado de forma efectiva por Rodolfo Hernández en 2022 y por Abelardo De La Espriella en estas elecciones.

Segundo. El candidato rechazaba de día el apoyo de los partidos y de los políticos “de siempre”. Pero de noche los acogía de buena forma y “como nunca”. Lo apoyaron el Centro Democrático, Cambio Radical, las mayorías de los partidos Conservador, de la U, un sector del Partido Liberal –incluido César Gaviria-. Además, los partidos cristianos Mira y Colombia Justa Libres, el partido Demócrata Colombiano, Creemos (liderado por el alcalde de Medellín Federico Gutiérrez) y Colombia Renaciente (partido que representa a la comunidad afrocolombiana). Con todo y la pérdida de legitimidad, estas agrupaciones siguen manejando electorados locales mediante incentivos y conservan cierta capacidad de movilización. En el caso de los partidos cristianos su “pastoreo electoral” resulta efectivo.

Tercero. El candidato y la campaña supieron confrontar algunos puntos débiles del Gobierno Petro como la falta de resultados de su política de Paz Total y el deterioro de la seguridad, cierto grado de improvisación y de preparación de una parte de sus funcionarios, algunos escándalos de corrupción que han sido señalados y sobredimensionados por algunos medios. También el gran déficit fiscal, tema en el que la mayoría de los votantes no están enterados ni conoce sus orígenes, pero fue bandera de campaña, de la “patria quebrada” que había que reconstruir.

Cuarto.  Aunque sus bases programáticas no son muy elaboradas, han demostrado ser efectistas, especialmente con sus mensajes a sectores contrarios y opuestos a la izquierda que se movilizaron y lo respaldaron.

Quinto. Supo apelar a la gran franja de electores que se mueven de forma pasional y que han visto con recelo las políticas de apoyo a sectores vulnerables que inició el Gobierno de Gustavo Petro y prometió continuar Iván Cepeda. Entre ellos se encuentran los principales gremios que, aunque se han beneficiado en sus balances durante el cuatrienio, no ven con buenos ojos que haya presidentes de izquierda que los confronte o que inicie reformas que puedan afectar sus intereses, como ocurrió con la salud, el sistema pensional, la reforma laboral.

Sexto. El gran diferencial de la inversión en las campañas incide también en los resultados. La campaña de De La Espriella invirtió en doble de la de su competidor. Hay que esperar la rendición de cuentas para analizar en dónde estuvo el énfasis en los gastos. En todo caso, si hubo una demostración de disponibilidad de grandes recursos.

Respecto del contendor de izquierda:

Es claro que con el preconteo la izquierda perdió las elecciones. No obstante, la izquierda partidista y social del país ha demostrado ser una opción de poder y no retrocedió en su electorado, por el contrario, aumentó respecto de las elecciones de 2022 y respecto de la primera vuelta. Los estrechos resultados así lo indican.

Primero. Un sector del electorado vota con un ojo en el pasado y el otro en el futuro. El pasado inmediato del Pacto Histórico es el Gobierno de Gustavo Petro. Este ha tenido, como todos los gobiernos, aciertos y desaciertos. Entre los primeros, están el haber puesto en primer plano de las políticas a los sectores más vulnerables y haber sostenido políticas de transferencias monetarias con los programas Colombia mayor, Renta joven, Renta Ciudadana, Gratuidad en la educación pública universitaria con expansión de la cobertura. Hay quienes no comparten las políticas de subvenciones, transferencias y la política de tierras y hay críticas, especialmente a esta última. No obstante: a la hora del balance y de los beneficiados estas cifras no tienen precedentes e incidieron en la alta movilización del candidato Cepeda.

Segundo. El tránsito de una coalición de organizaciones sociales y políticas a un partido único en la izquierda le dio mayor capacidad de acción, de acción conjunta, de cohesión y de disciplina interna. Aunque subsisten diferencias internas –como en cualquier partido, más si es uno de reciente creación- estas no se han ventilado de forma pública ni han generado escisiones, deserciones o renuncias.

Tercero. La izquierda dejó de ser marginal y se constituyó en un partido con vocación de poder con su segundo éxito electoral en Congreso y Presidencia. No solo cuenta con aparato organizativo, líderes con presencia pública y bancada deliberante, sino también con una base de adhesiones, simpatizantes y militantes que parece consolidarse.

Cuarto. Al electorado de base y a los simpatizantes, se agregaron electores de procedencia de otros partidos probablemente motivados por las adhesiones oficiales de la Alianza Verde, de sectores de los partidos Conservador y de la U y del Partido Liberal; Soy Porque Somos (liderado por la vicepresidenta Francia Márquez); el Movimiento Alternativo Indígena y Social, Mais; Autoridades Indígenas de Colombia, AICO. De igual forma las mayores organizaciones sindicales del país: FECODE, la Central Unitaria de Trabajadores y la Unión Sindical Obrera, USO.

Cuarto. Hubo cambios en la campaña que pudieron incidir en los resultados. El desmarque sin rompimiento con el Gobierno Petro. Se reivindicaron sus aciertos –lo cual se reflejó en las Bases Programáticas- pero la campaña tomó cierta distancia respecto de una eventual convocatoria de una asamblea constituyente; también se modificó el lenguaje y se habló de paz integral, en lugar de la cuestionada Paz total; se planteó la transición energética sin renunciar a seguir explotando los recursos de combustibles fósiles disponibles; se reconocieron los resultados de la primera vuelta.

Quinto. Hubo un impulso decisivo de las últimas semanas que permitió superar al contradictor de derecha: más organización, más líderes, más base electoral; también un mayor uso de la campaña digital, las redes sociales, YouTube. Para contrarrestar la apropiación de símbolos patrios por parte de su opositor, también se hizo propaganda asociada con el futbol, la visibilidad de la bandera del país. Especialmente: el mensaje de la defensa de la vida, frente a un opositor que amenazó eliminar a la izquierda, que actuó como un patán misógino en algunas entrevistas y que fue muy limitado a la hora de presentar ideas y debates.

Expectativas

Estos resultados dan pie para varios interrogantes:

  • ¿La izquierda debe creerle al candidato de La Espriella que prometió “destriparla” y defender al país “por la razón o por la fuerza, o creerle al ganador del pre conteo que prometió tolerar en lugar de agredir y gobernar para todos?
  • ¿Los escrutinios y la impugnación de 33.000 mesas por parte del Pacto Histórico pueden modificar los resultados con una diferencia tan estrecha?
  • ¿La izquierda aceptará los resultados si estos no cambian pasados el escrutinio y las impugnaciones?
  • ¿Si el ganador final resulta ser De La Espriella, qué hará con todos los partidos-rémora que se pegaron de su éxito y que los rechazó de día, pero los aceptó de noche?
  • Dado que la primera llamada que hizo tras los resultados fue a Donald Trump: ¿volverá el país a estar subordinado a la diplomacia coercitiva imperial de Estados Unidos?
  • ¿Cómo gobernar un país con diversas fracturas sociales y sin una bancada propia mayoritaria en el Congreso?

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Javier Duque Daza
javierduque@razonpublica.org.co | + posts

* Ph. D. en Ciencia Política y profesor de la Universidad del Valle.

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* Ph. D. en Ciencia Política y profesor de la Universidad del Valle.

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