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Elecciones de gobernadores

Escrito por Javier Duque
Javier Duque

Javier DuqueRadiografía detallada del proceso electoral y de los resultados de las votaciones. Quiénes ganaron en los departamentos, cómo ganaron, cómo les fue a los partidos nacionales, quiénes perdieron, y cuáles son los personajes dudosos que accederán a las gobernaciones. 

Javier Duque Daza*

 

Votante asiste a la jornada electoral de elecciones locales 2015.

Balance de 25 años

Después de ocho elecciones populares de gobernadores, parecen haber tenido razón quienes advirtieron que descentralización política y democratización no siempre van de la mano y que la primera no era la panacea ni conducía automáticamente a fortalecer la democracia local, a mejorar la gestión, a aumentar la participación ciudadana, la rendición de cuentas y la trasparencia. Mucho menos, que sería la cantera de liderazgos democráticos y renovadores.

Es todo lo contrario: un cuarto de siglo de vigencia de estas elecciones ha dejado decenas de mandatarios sancionados por corrupción; despilfarro y apropiación indebida de los recursos públicos; unos partidos muy debilitados; un sistema de partidos desquiciado; predominio de los políticos de negocios; alianzas vacías de contenido y forjadas en torno al reparto burocrático  y al ascenso de políticos impresentables. En fin: una democracia desvencijada, deficitaria y  de baja calidad.

Distribución de las gobernaciones por partidos

El Presidente del partido Cambio Radical, Carlos Fernando Galán.
El Presidente del partido Cambio Radical, Carlos Fernando Galán.
Foto: Ministerio TIC Colombia

Más que nunca antes, las elecciones de hoy pueden definirse como “elecciones sin partidos” o, al menos, con partidos muy poco institucionalizados. En vez de organizaciones consolidadas y coherentes, tenemos agrupaciones  flexibles y fluidas, sin cohesión, sin perfiles programáticos y diferenciados, basados en la agregación de liderazgos nacionales y micro-organizaciones departamentales dirigidas por políticos oportunistas que van y vienen de uno a otro partido.

No queda claro nada: ¿A quién se le computan los votos? ¿A qué partido se le pide cuentas de la gestión? ¿Eligen los electores o los aliados?

Tampoco existen procedimientos claros para escoger candidatos. Ellos van resultando de las pujas locales y entre dirigentes nacionales, de las alianzas, padrinazgos e iniciativas individuales. Los avales son expedidos de manera muy poco transparente, y en muchos casos son negociados, comprados y vendidos por los partidos que actúan  como meras agencias avaladoras.

En lo tocante a los  gobernadores elegidos por los distintos partidos (Cuadro 1),  los resultados pueden sintetizarse bajo los cinco fenómenos siguientes:  

  1. Los partidos Liberal (PL) y Conservador (PC) convertidos en minorías, el primero logra mantenerse en 5 gobernaciones con un bajo porcentaje (15.6 por ciento) y el segundo es como la piel de zapa que se encoge gradualmente, se difumina, desaparece. Obtuvo solo una gobernación y se ha convertido en un partido-remora: adherido a un partido de mayor tamaño, o a una coalición, del cual se vuelve comensal durante un cuatrienio.
  2. Los partidos creados en los últimos lustros por agregaciones dispares entre líderes nacionales y políticos  regionales, disputan una porción cada vez menor de las gobernaciones: el partido Social de Unidad Nacional (la U) y la Alianza Verde (AV) obtuvieron dos gobernaciones cada uno, e hicieron parte de algunas coaliciones en otros departamentos. De este tipo de partido el gran ganador fue Cambio Radical (CR), que obtuvo el mayor número de gobernaciones, cuenta con vicepresidente proyectado a la presidencia del 2016 y es socio en algunas coaliciones.
  3. Hay partidos que son agencias de avales, cuyo propósito no es competir para acceder al poder sino servir a aspiraciones individuales de todo tipo y para los cuales las elecciones son un negocio. En el pasado lo fueron Afrovides, Convergencia Popular Cívica, Convergencia Democrática, el Movimiento Popular Unido, la Alianza Social Independiente (ASI) y Autoridades Indígenas de Colombia (AICO). En estas elecciones solo esta última organización obtuvo una gobernación con el controvertido Nebio de Jesús Echeverry, en Guaviare.
  4. Las candidaturas por firmas cada vez son más frecuentes como estrategia para eludir las pugnas internas en los partidos, para tomar distancia de estas organizaciones desprestigiadas o, en algunos casos, como la única salida para candidatos alternativos. En 2007 tuvieron éxito en tres departamentos, en 2011 en siete y en estas elecciones en cinco: el sacerdote Carlos Eduardo Osorio con el movimiento “El Quindío si tiene cura”; “Caldas territorio de oportunidades”, del exgobernador Guido Echeverry; “Humanizando el desarrollo”, de Ricardo Alvarado en Arauca; “Campo para todos”, de Óscar Rodrigo Campo en Cauca y  “Unidad regional”, de Jorge Eliécer Zapata, en Guainía.
  5. Ni la izquierda del Polo Democrático Alternativo (PDA) ni la derecha del Centro Democrático (CD) tuvieron éxito. Salvo por la gobernación de Antonio Navarro en Nariño (2007), la izquierda no ha tenido éxito en elecciones para gobernadores, y los resultados del CD fueron realmente muy pobres: en Antioquia, bastión electoral de su líder perdió las elecciones, y solo obtuvo la gobernación de Casanare. Tampoco el MIRA ni las organizaciones indígenas cuentan ya en las gobernaciones.

Cuadro 1. Distribución de gobernaciones por partidos y agrupaciones políticas

Coaliciones y partidos-rémora.

Otro síntoma del tipo de partidos y de los modos de obrar de la dirigencia política son las coaliciones que se fueron armando o desarmando a medida que las candidaturas avanzaban o que naufragaban: nadie quiere perder.  

De esta manera las alianzas locales no necesariamente se corresponden con las nacionales, ni   son fruto de la cercanía ideológica,  o al menos, programática. Impera una promiscuidad donde se mezclan etiquetas partidistas, sectores, facciones, grupúsculos y candidatos, casi siempre con la idea de “ganar para repartir” los recursos, los contratos, la burocracia, las concesiones y las comisiones. De esta manera, así como el PC lo hace en el plano nacional, muchos otros partidos actúan como rémoras en los departamentos.

La promiscuidad puede apreciarse al dar una mirada sobre los principales departamentos:

  • En el Valle del Cauca la expresidente del Congreso Dilian Francisca Toro, postulada por la U, recibió el apoyo de Angelino Garzón; de la mayoría del PC (que en otras partes apoyó a candidatos de diversa procedencia, en Bogotá adhirió a Enrique Peñalosa, en competencia con el candidato oficial del PL y de la U, Rafael Pardo), de un sector del PLl (aunque este partido tuvo su propio candidato, Óscar Gamboa) y de CR.
  • En Cundinamarca la expresidenta del Congreso Nancy Patricia Gutiérrez, exintegrante de CR se inscribió por firmas por “Pacto por Cundinamarca” y fue apoyada por un sector de CR, en contravía de su propio partido (el senador Germán Varón), por el PC, por un sector del PL, la AV y el CD (que figura también en el tarjetón). A Rey lo apoyaron su propio partido CR, un sector del PL y de la U, ASI y Movimiento Alternativo Indígena y Social (MAIS).
  • En Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa fue  el candidato del PL, en “llave” con el candidato a la alcaldía del clan Char, Alejandro, de CR. Haciendo gala de su cercanía a las empresas del clan, el equipo Junior se comprometió a ponerle los votos de los 260 candidatos a concejos de los municipios del departamento, los 75 a ediles en Barranquilla, 23 candidatos a las alcaldías y los 14 a la Asamblea: “Democracia por transferencia de votos”; como anticipó El Heraldo, también le transfirieron votos congresistas conservadores y un sector de la U.
  • En Santander el controvertido candidato Didier Tavera del PL tuvo el respaldo de Opción Ciudadana, CR, el PC y AICO. Solo con esta mega-alianza logró derrotar a los candidatos de la familia Aguilar, ganadora en las anteriores elecciones: “el fin justifica la alianza”. 
  • En Antioquia Luis Pérez fue inscrito por el PL y CR, recibió el apoyo del PC y de la U, pero se autodefinió como “un candidato de opinión” y en el 2011 había sido candidato contra sus socios actuales, pues se había presentado con el apoyo de firmas.
  • En Arauca Ricardo Alvarado, a nombre del movimiento Humanizando el Desarrollo, contó con el apoyo de cinco partidos: la U, el PC, CR, AV y ASI.
  • En Quindío ganó el independiente Carlos Eduardo Osorio, pero con el apoyo del PL, el PC y AICO a medida que su popularidad fue creciendo.
  • En Risaralda ganó Sigifredo Salazar del PC, a quien se le unieron el PL, el MIRA, el CD, CR y la U. El único departamento donde ganó el conservatismo, pero lo hizo en acompañado prácticamente por todos los partidos con escaños en las corporaciones públicas.

El mismo ejercicio puede hacerse para las nueve coaliciones que lograron elegir gobernador. Con la diferencia que en estos casos desde el comienzo y de forma oficial se unieron dos o tres partidos para competir con otras coaliciones.

No queda claro nada:

  • ¿A quién se le computan los votos?
  • ¿A qué partido se le pide cuentas de la gestión?
  • ¿Eligen los electores o los aliados?

Queda claro, eso sí, que las gobernaciones y alcaldías seguirán siendo oficinas de reparto entre los socios electorales. Cualquier pretensión tecnocrática o de gestión ciudadana incluyente se diluye en el ajedrez de los repartos de cuotas e influencias.

Triunfantes controvertidos

La Gobernadora electa del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro.
La Gobernadora electa del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro.
Foto: ICP Colombia

Gran parte de la dirigencia política Colombia tiene serios cuestionamientos por sus modos de obrar, algunos por nexos probados o  presuntos con organizaciones criminales, otros por manejo irregular de los recursos públicos, por clientelismo, o por ineptitud. Algunos por todas las anteriores.

Entre los gobernadores elegidos este domingo hay cinco casos realmente emblemáticos (1):

  • Dilian Francisca Toro, ganadora en el Valle, quien renunció al Senado cuando era investigada por la Corte Suprema por supuestos vínculos con paramilitares y contra quien cursan varios procesos por presunto lavado de activos al comprar propiedades de  narcotraficantes, además de haber sido investigada por  tráfico de influencias en el caso de la Dirección Nacional de Estupefacientes. Exalcaldesa, ex concejal, exsenadora, ahora gobernadora.
  • Luís Pérez,  ex rector de la Universidad de Antioquia, exalcalde y excongresista ganó en este departamento, pero son muchos los cuestionamientos que afectan su nombre.  Siendo  alcalde de Medellín se llevó a cabo la Operación Orión, censurada por las desapariciones y la supuesta actuación de paramilitares al lado de las autoridades; también se le asocia con manejos clientelistas y alianzas por reparto.
  • Didier Tavera, ganador en Santander, estuvo detenido por un asesinato perpetrado por paramilitares, cuya víctima fue hallada en una finca de su familia. Tavera recuperó su libertad a fine del año pasado, logró una curul en la Cámara en 2010, con el aval del  Partido de Integración Nacional (PIN). Tiene tres investigaciones en la Fiscalía, dos de las cuales se remiten a presuntos delitos de concierto para delinquir, nexos con paramilitares y homicidio. 
  • En la Guajira, Oneida Pinto, de CR, es investigada por la Procuraduría por su gestión en la alcaldía de Albania y por sus nexos con el exgobernador Kiko Gómez, procesado por presuntos delitos de homicidio y vínculos con paramilitares. La concesión del aval condujo a la renuncia de Carlos Fernando Galán a la dirección de este partido, un evento más bien excepcional en los partidos colombianos.
  • En Magdalena ganó Rosa Cotes de Zúñiga, esposa de José Francisco Zúñiga alcalde de Santamarta entre el 2004 y el 2007 y quien fue condenado por recibir apoyo de los paramilitares. Es, además, tía del actual gobernador. Se impuso un nuevo clan en un departamento caracterizado por la competencia política entre familias.
  • En Bolívar el triunfo fue para Dumek José Turbay, del PL, cuestionado por recibir el respaldo de ex congresistas condenados por la parapolítica. También es integrante de un clan político.

Son solo algunos casos que ilustran el tipo de gobernadores que tendrán los colombianos en los próximos años. Aun si logran terminar sus periodos, algunos de ellos podrían acabar en la cárcel.

Democracia deficitaria y electores sin partidos

Las elecciones de gobernadores se cumplieron en medio de las alianzas oportunistas, de candidatos impresentables pero exitosos, de electores que se mueven al vaivén de sus jefes  políticos, por afinidades difusas, o movilizados por operadores políticos fletados y financiados por facciones, partidos y contratistas. Hubo también denuncias de trasteos de electores, de compra de votos, destituciones de funcionarios de la registradurías locales, decomisos de sumas millonarias presumiblemente destinadas a incentivar electores.  

Colombia sigue siendo uno de los países del mundo con mayor tradición electoral, con elecciones periódicas, regulares y competitivas. Pero la democracia es mucho más que las elecciones regulares, y en Colombia este déficit es tan evidente que nos ha convertido en un “caso” peculiar, denominado variamente como el de una democracia defectuosa, deficitaria, limitada, asediada, semi-democracia, pseudo-democracia, democracia iliberal, régimen híbrido.

El adjetivo más benigno es el de democracia electoral. Tal vez ni siquiera da para eso. 

Notas.

(1) Pueden verse reseñas y el listado de políticos y candidatos cuestionados en: El Tiempo, octubre 25 de 2015, “Cuestionados y opcionados”; El Espectador, octubre 21 de 2015, “Para leer antes de salir a votar”; Fundación Paz y Reconciliación, Informe electoral 2015.
 

*Profesor de la Universidad del Valle.

 

 

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