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Las consultas de los partidos: remedos de democracia

Escrito por Jorge Cuervo
jorge ivan cuervo

jorge ivan cuervoDe la democracia de procedimiento a la verdadera democracia hay mucho trecho. Las consultas de hoy domingo fueron un retozo democrático pero no intento serio de escoger a los mejores candidatos. Y encima, la factura la paga el Estado, no los partidos…

Jorge Iván Cuervo R.*

Procedimiento vacío 

Este domingo 29 de mayo se realizaron consultas internas en varios departamentos y municipios, y en seis partidos políticos para elegir candidatos a alcaldías, gobernaciones, concejos municipales, asambleas y juntas administradoras locales.

El Consejo Nacional Electoral autorizó que los partidos Liberal, Conservador, la U, Cambio Radical, partido Verde y Polo Democrático Alternativo, realizaran consultas internas, a un costo proyectado de 60 mil millones de pesos, y con un gran desconocimiento de parte de los ciudadanos sobre el alcance y la utilidad de las mismas.

Se trata de una serie de consultas dispersas, sin suficiente información para el ciudadano acerca de dónde, en qué partidos por qué candidatos y para qué cargos. En un país con altos índices de abstención electoral, una jornada caracterizada por la desinformación y la falta de interés de parte de los propios partidos resulta un desperdicio político y económico, y un saludo a la democracia como procedimiento.

El menú del día

Según las autorizaciones iniciales, el programa de consultas internas era el siguiente:

  • Los conservadores realizarían consultas para las gobernaciones de Antioquia, Huila y Cesar, para las alcaldías de Tunja, Leticia, Popayán y 110 municipios más, y para diputados, en Huila y Putumayo, así como para otros 77 municipios donde se elegirían los candidatos a concejos.
  • El partido Liberal realizaría consultas para los candidatos a las alcaldías de Ibagué, Valledupar y 30 municipios más.
  • La U elegiría los candidatos a ediles en diez y nueve localidades de Bogotá,
  • El Polo acudiría a la consulta para elegir el candidato a las alcaldías de Fortul, Arauquita y Orito;
  • Cambio Radical elegiría su candidato a la alcaldía de Puerto Boyacá,
     
  • El partido Verde al candidato para las alcaldías de Villavicencio, Codazzi y Villanueva.

    Como no existe reglamentación clara al respecto por parte del Consejo Nacional Electoral, hasta último momento los partidos cancelaron consultas, sin que tuvieran que asumir los costos en que los que incurrió la Registraduría Nacional del Estado Civil en cuanto a impresión de tarjetones, desplazamientos de funcionarios, adecuación de mesas de votación, entre otros actos necesarios para la jornada electoral.

Según información del Consejo Nacional Electoral, al final del día, se autorizaron 362 consultas en 271 municipios en 25 departamentos, y de 8.266 candidatos inscritos inicialmente, al final solo quedaron cerca de 2.000 aspirantes, sin que hubiera existido información al elector sobre cuáles consultas quedaron en firme.

Los partidos y movimientos políticos que inscribieron aspirantes realizaron consultas para candidatos a gobernaciones en 150 municipios de Antioquia, Cesar y Huila, para alcaldías en 138 municipios en 25 departamentos, para asambleas en 13 municipios de Putumayo, para concejos en 58 municipios, y para Juntas Administradoras Locales en 19 localidades de Bogotá.

Lo demás se definió por medio de avales y alianzas, es decir, decisiones adoptadas por las directivas nacionales de los partidos, algunas de ellas sin siquiera consultar las directivas regionales, como sucedió en el Quindío respecto de la designación de la candidatura para la alcaldía de Armenia, por parte del director del partido Liberal.

Mucho trabajo, pocas ideas

Estas consultas sorprenden al país en plena ola invernal, para lo cual la Registraduría ha tenido que trasladar cerca de 38 puestos de votación de aquellos municipios que se encuentran inundados, sin que se tenga muy clara la utilidad y conveniencia de las mismas.

La cobertura geográfica es francamente marginal: en el caso de los conservadores, que son los de más alta participación, esta no alcanza ni al 10 por ciento de los municipios del país, pues anunciaron consultas en cerca de 113 municipios para definir los candidatos a las alcaldías y 77 municipios donde se realizarán para elegir candidatos a concejos.

Las consultas internas en sistemas políticos consolidados permiten que los miembros del partido elijan democráticamente los candidatos a los distintos cargos de elección popular, de manera que las candidaturas cuenten con una legitimidad inicial suficiente para enfrentar otros candidatos de otros partidos en las elecciones.

Para que éstas funcionen se precisa de un registro idóneo de integrantes de los partidos, y lo ideal es que éstas sean obligatorias y se realicen con los recursos de cada partido, con el acompañamiento de las autoridades electorales y sin comprometer recursos públicos.

Adicionalmente, esto implica que el debate de las ideas, los planteamientos sobre el gobierno empiezan en las consultas internas y de esa manera se enriquece el debate democrático.

Estas consultas, sin discusiones sustanciales sobre ideas y programas, han servido a los partidos para eludir las normas de prohibición sobre propaganda electoral, toda vez que se simulan consultas con candidatos de papel, con el propósito de ambientar nombres que ya están definidos como los candidatos de ese partido.

Sobre ese mentís a la ley deberían pronunciarse el Consejo Electoral y los organismos de control, pues en muchos casos, puede consistir en un fraude disfrazado de legalidad en el que se comprometen recursos públicos.

El problema central: partidos sin militantes

El sistema político colombiano no cuenta con partidos políticos con registros confiables de sus integrantes, de manera que sólo puedan votar en las consultas aquellas personas que efectivamente pertenezcan a dicho partido.

Hemos optado por un sistema mixto, donde la disciplina militante compite con la modalidad de consultas abiertas, de manera que cualquiera puede votar en un partido, sin pertenecer a él, y de esa manera desfigurar el resultado de la elección.

Si bien sólo puede votarse por un solo partido en la misma elección, en estas consultas hay un vacío, por cuánto el elector puede votar por candidatos de distintos partidos para distintos cargos.

Es decir, puede votar para la consulta de alcalde por el partido A, para la consulta de concejales por el partido B, para la elección de diputados por el partido C. Las reglas que impiden la doble militancia no son claras y el elector tiene el derecho de pedir todos los tarjetones de los distintos cargos. Lo que no puede hacer es votar en dos consultas para el mismo cargo, con el absurdo de poder por quien quiera en las elecciones de Octubre Este vacío normativo es sólo una muestra de lo disparatada que resultó esta jornada electoral.

Mientras los partidos políticos no estén en condiciones de garantizar consultas internas en todos los departamentos y en todos los municipios donde exista competencia intra partidista, la autoridad electoral no debería autorizar la realización de las mismas.

Una asignatura pendiente de la reforma política es exigir un umbral a los partidos para el número de consultas que deban realizarse, y así autorizarlas y financiarlas, o hacerlas obligatorias, que es lo deseable. No se justifica desplegar todo un operativo para elegir candidatos de un partido en uno o dos municipios, como sucedió en esta oportunidad.

Contra la verdadera cultura democrática

Por supuesto que querer pasar de la cultura de la dedocracia a la de la democracia interna de los partidos es un objetivo deseable, pero para ello sería necesario mucha más madurez de nuestros partidos y de los electores, y una mayor capacidad de control e independencia por parte de las autoridades electorales.

Este divertimento democrático, este lujo, nos costará una suma considerable sin que los objetivos de democratización interna se cumplan y sin que en más del 96 por ciento del país los candidatos salgan elegidos de acuerdo con las preferencias de los militantes.

Hace cuatro años votaron para las consultas cerca de un millón de personas, en esta jornada votaron cerca de un millón trescientas mil personas. Este magro resultado, calificado por el Ministro del Interior como un fracaso, obliga a una profunda reflexión sobre la democracia interna de los partidos, sobre la base de que un sistema político con problemas de legitimidad democrática, en jornadas como ésta, sin ton ni son, acentúa el déficit de representatividad de los partidos políticos, y por más paradójico que suene, lesiona la textura de la democracia. 

* Profesor e investigador de la Universidad Externado de Colombia. Columnista y autor de numerosas publicaciones.

La mayoría de los candidatos se corrieron

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