
El gabinete de Santos II: entre pujas, asedios y presiones
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La heterogénea coalición de Santos
Con el tránsito del bipartidismo al multipartidismo en Colombia se produjo un sistema fragmentado, sin un partido dominante o que cuente con mayorías electorales.

Esto hace que ningún candidato pueda ganar la presidencia si no logra formar una coalición que incluya varios partidos, congresistas en ejercicio, aspirantes al Congreso, dirigentes regionales, líderes de opinión, financistas poderosos y amistades en los medios. Pero al ir agregando respaldos se van acumulando deudas y compromisos que deberán ser satisfechos si el candidato resulta victorioso.
En medio de esta fragmentación partidista, las últimas elecciones fueron muy competitivas y el triunfo de Santos exigió una gran alianza de los partidos con mayor representación en el Congreso (Social de Unidad Nacional- “U”- Liberal y Cambio Radical), de la mayoría de congresistas del Partido Conservador y de la Alianza Social Independiente (ASI). En la segunda vuelta, y ante la amenaza del regreso de Uribe a través de Zuluaga, se sumaron algunos líderes políticos nacionales –caso de Antanas Mockus y Gustavo Petro-, la mayoría de sectores de izquierda –con excepciones como Jorge Robledo- y el Partido Alianza Verde.
El triunfo en segunda vuelta vino acompañado de muchos compromisos y la mayoría de los socios políticos esperaban su retribución.
El triunfo en segunda vuelta vino acompañado de muchos compromisos y la mayoría de los socios políticos esperaban su retribución.
Como voy yo
En el discurso de posesión dijo Santos que en el gobierno y en Colombia ya no había espacio para “el cómo voy yo”, y que debíamos pensar en proyectos colectivo por encima de intereses particulares o de grupo.
Ese discurso va en contravía de las prácticas comunes en Colombia, cuyos partidos tienen un carácter clientelar y dependen de repartir los incentivos que proveen los recursos del Estado: el “cómo voy yo” sigue siendo la base de su quehacer político.
La mayoría de nuestras agrupaciones políticas corresponden al tipo de “partidos de clientela” y “de reparto”. Como las elecciones se definen en gran parte por el número y el tipo de adhesiones que logre acumular el candidato, el ejercicio del poder presidencial está condicionado y debe someterse a las variadas exigencias de representación política, con componentes regionales y de otras varias índoles.
Los partidos y dirigentes políticos se disputan ferozmente sus respectivas cuotas. Las cuentas de cobro son difíciles de eludir, pero también difíciles de cumplir: no hay para satisfacer la voracidad burocrática de los socios políticos.
![]() El Presidente Santos, junto con el abogado liberal Juan Fernando Cristo Bustos durante su ceremonia de posesión como nuevo Ministro del Interior. Foto: Presidencia de la República |
Partidos, regiones y personalidades
Después del primer round de la elección de presidencias y vicepresidencias del Congreso, el gabinete y demás cargos superiores del Estado son el segundo escenario donde cada partido aspira a estar bien “representado”.
La puja tiene un componente regional: cada departamento y región aspiran a “tener representación”. De todas partes surgen voces que reclaman un aporte decisivo al triunfo electoral del presidente, y la debida cuota de representación:
– Los congresistas de la costa Atlántica dicen haber sido los artífices del triunfo, además de contar con las mayores votaciones dentro del Partido de la U y de ser la “bancada regional” más numerosa del país. El senador Benedetti exigió que el 40 por ciento del gabinete estuviera integrado por “gente del Caribe” (Fabio Amín y José David Name, congresistas de esta región, ya habían sido elegidos presidentes del Senado y de la Cámara).
– El Valle del Cauca también exige una representación acorde con sus votos; la ex senadora Dilian Francisca Toro reclama “al menos dos ministerios” para el departamento.
– Los diarios regionales, los gremios y asociaciones de “notables” locales exigen participación. Se repiten titulares como el de Vanguardia Liberal: “Santander, sin representación en el nuevo gabinete de Santos”;
– Los dirigentes se quejan: el senador Guillermo García Realpe lamenta que Nariño no cuente con ministros y pasa la factura electoral: “fue el tercer departamento donde ganó el mandatario”.
Además de las exigencias partidistas y regionales están las expectativas de quienes apoyaron la candidatura Santos II a título personal, como Luis Eduardo Garzón, Gina Parody y hasta Antanas Mockus.
El presidente debe satisfacer expectativas de todo tipo, además de incluir en su gabinete a personas de confianza e intentar conciliarlas con los criterios técnicos y de racionalidad de la gestión pública necesarios en el manejo del Estado y que tanto ha pregonado en los últimos años.
Todos caben bajo el “buen gobierno”
El presidente debe satisfacer expectativas de todo tipo, además de incluir en su gabinete a personas de confianza e intentar conciliarlas con los criterios técnicos y de racionalidad de la gestión pública.
Después de idas y venidas, cálculos, sumas y restas, en el primer gabinete hubo de todo:
- Excongresistas (los liberales Simón Gaviria, expresidente de la Cámara y Juan Fernando Cristo, expresidente del Senado; Gina Parody, ex representante por Cambio Radical y exsenadora de la U en su fase uribista);
- Profesionales con un alto perfil académico (como Mauricio Cárdenas, en Hacienda, Alejandro Gaviria, en Salud, y Tomás González, en Minas y Energía, todos ellos Ph.D. en economía);
- Gerentes con amplia trayectoria en el sector privado con incursiones en el sector público (Cecilia Álvarez, en Industria y Comercio Exterior; Gabriel Vallejo, en Ambiente; Diego Molano, en Tecnologías de la Información y Comunicaciones; Yesid Reyes, en Justicia; Luís Felipe Henao, en vivienda, y Natalia Abello, en Transporte).
- También están los ministros nombrados por la cercanía al Presidente, que, a su vez, son presentados como cuotas partidistas (Juan Carlos Pinzón, en Defensa; Aurelio Iragorri, en Agricultura; María Ángela Holguín, en Relaciones Exteriores)
- Y otros que fueron incluidos en retribución por su apoyo a la campaña (Luis Eduardo Garzón, ministro de Trabajo).
En medio de las pujas por el gabinete hay una innovación que amplía un poco el margen de escogencia para el presidente y le permite sumar personas de confianza: la sustitución de las altas consejerías por nuevos “ministerios” que forma parte del círculo más cercano al Presidente y que serán ocupados por Néstor Humberto Martínez (Ministerio de la Presidencia); el general (r), Óscar Naranjo (Ministerio del Postconflicto y la Seguridad); María Lorena Gutiérrez (ministra Consejera de Gobierno y Sector Privado), Pilar Calderón (ministra “asesora de Comunicaciones”).
El mapa partidista
Como muestra este Cuadro, el gabinete refleja la composición partidista de la coalición de gobierno (aunque algunos sectores quedaron inconformes):
Los ministros y su afiliación partidista
Ministro | Ministerio | Partido |
María Ángela Holguín | Relaciones Exteriores | Liberal |
Juan Fernando Cristo | Del Interior | Liberal |
Alejandro Gaviria | Salud | Liberal |
Diego Molano | Tics y comunicaciones | Liberal |
Yesid Réyes | Justicia | Liberal |
Gina Parody | Educación | ? |
Gabriel Vallejo | Medio Ambiente | Social de Unidad Nacional |
Juan Carlos Pinzón | Defensa | Social de Unidad Nacional |
Aurelio Iragorri | Agricultura | Social de Unidad Nacional |
Cecilia Álvarez | Comercio | Social de Unidad Nacional |
Mauricio Cárdenas | Hacienda | Conservador |
Tomás González | Minas y Energía | Conservador |
Natalia Abello | Transporte | Cambio Radical |
Luís Felipe Henao | Vivienda | Cambio Radical |
Mariana Garcés | Cultura | Independiente |
Luís Eduardo Garzón | Trabajo | Independiente |
Los nuevos “ministerios” | ||
Néstor Humberto Martínez | “Ministerio” de la Presidencia | |
General (r) Óscar Naranjo | “Ministerio” del Posconflicto y la seguridad | |
María Lorena Gutiérrez | “Ministerio de gobierno y del sector privado | |
Pilar Calderón | “Ministerio” de Comunicaciones | |
- El Partido de la U encabeza la lista con cuatro ministerios, más la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales, DIAN, (Santiago Rojas), el Departamento para la Seguridad Social, DPS, (Tatiana Orozco), el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF, (Cristina Plazas) y Colciencias (Janeth Giha). Aun así la bancada costeña de la U manifestó inconformidad porque esperaban un reparto milimétrico que en sus cuentas implicaba algo más de la tercera parte del gabinete. Además objetaron que Gina Parody fuese incluida como cuota de la U (pues ella renunció al partido en 2009 y lo calificó de “clientelista y demagogo”) y que el Partido Liberal tuviera una representación casi igual a la de su partido.
![]() El Congreso de la República el día de la apertura de las sesiones legislativas del año 2014. Foto: Presidencia de la República |
- El Partido Liberal, principal socio del gobierno, es el segundo en cuotas burocráticas: cinco ministerios, además del Departamento Nacional de Planeación para su ex director Simón Gaviria. También aquí se oyeron voces inconformes como la del senador Luis Fernando Velasco, para quien este “no era el gabinete que ganó la presidencia”.
- El sector “colaboracionista” del Partido Conservador también recibió su cuota: dos ministerios. Había solicitado al presidente “mantener la plena representación del partido”, a cambio de respaldar la política de paz y otras iniciativas del gobierno. Aunque este partido compitió por la presidencia, la mayoría de sus congresistas no quisieron quedarse “en el desierto burocrático” y optaron por apoyar a Santos. Gane o pierda las elecciones, el Partido Conservador siempre ha participado en la alta burocracia.
- Cambio Radical tiene una mayor proyección con la Vicepresidencia, que jugará un él distinto de los anteriores, una especie de superministro en el área de infraestructura. Tiene además dos ministerios (Transporte y Vivienda) y su principal dirigente se perfila como candidato presidencial para el 2018.
Presidente asediado
En medio de presiones burocráticas, de amenazas veladas, solicitudes personales, partidistas y regionales, el presidente Santos debió recordarles a sus socios que nombrar a los ministros y otros altos cargos es parte de su fuero. No obstante anunció que “esperaba dialogar” con los partidos de la “Unidad Nacional”, promesa para ir “cuadrando las cargas” y responder a las presiones con lo que falta por repartir, entre otros, decenas de cargos diplomáticos.
Queda la imagen de un presidente que se reclama autónomo pero actúa por presiones, asediado por sus socios políticos, partidos y dirigente voraces de burocracia e interesados solo en su proyección personal. Además de lidiar con la oposición de izquierda y de derecha, el presidente tiene que maniobrar para mantener la unidad de su coalición e intentar sacar adelante sus propuestas, programas y políticas.
* Profesor de la Universidad del Valle.
Acerca del autor
Javier Duque Daza
* Ph. D. en Ciencia Política y profesor de la Universidad del Valle.
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