
¿Cuánta fuerza en el Congreso tendrían las candidaturas a la presidencia?
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El nuevo Congreso ofrece el primer mapa real de poder rumbo a las elecciones presidenciales. Algunas candidaturas parten con bancadas sólidas; otras aspiran a gobernar sin respaldo parlamentario.
Cartas que están echadas
El pasado domingo el país eligió un nuevo Congreso: 100 curules en el Senado y 166 en la Cámara de Representantes —sin contar aún las circunscripciones especiales—.
Los resultados definieron quiénes ejercerán los contrapesos del próximo gobierno y permiten estimar con qué respaldo político real cuentan hoy las candidaturas presidenciales.
La pregunta es sencilla: ¿con cuánto apoyo legislativo propio llegarían hoy quienes aspiran a la presidencia? Aunque Colombia no es un régimen parlamentario, el margen de maniobra de un gobierno depende en gran medida de su capacidad para construir mayorías en el Congreso.
Presidencialismo y gobernabilidad
Como advirtió el politólogo Juan Linz, en los sistemas presidencialistas la jefatura de Estado puede llegar al poder sin respaldo parlamentario. Desde el punto de vista constitucional esto no representa ningún problema.
Sin embargo, en la práctica política ocurre lo contrario: gobernar sin apoyos legislativos suele tener costos muy altos. El gobierno de Gustavo Petro lo ha experimentado. Aunque comenzó con una coalición amplia, esta terminó fragmentándose con el paso del tiempo. Varias reformas se encontraron con un Congreso cada vez más difícil de manejar.
Esto no es una anomalía. En Colombia la relación entre Ejecutivo y Legislativo ha sido tradicionalmente una negociación permanente. Los gobiernos rara vez cuentan con mayorías propias, pero logran coaliciones —inestables y temporales— que les permiten aprobar parte de su agenda.
También conviene recordar que la gobernabilidad absoluta no siempre es deseable. Casos como los de Nayib Bukele -derecha- en El Salvador o Daniel Ortega -izquierda- en Nicaragua muestran que un Ejecutivo sin contrapesos puede derivar en autoritarismo. Los frenos y contrapesos, aunque incómodos, siguen siendo una garantía para la democracia.
Conviene añadir una precisión importante. En Colombia las mayorías legislativas suelen construirse después de la elección presidencial, no antes. Sin embargo, el tamaño de las bancadas propias permite estimar el grado de organización política con el que parte cada candidatura y el margen inicial de maniobra que tendría en el Congreso.
Las candidaturas con mayor respaldo
El Congreso elegido este 8 de marzo muestra diferencias notables en el respaldo a las distintas candidaturas presidenciales:
| Fórmula Presidencial | Agrupaciones Políticas que la Acompañan | Curules en Senado | Curules en Cámara | Total Congreso (Senado + Cámara) |
| Iván Cepeda / Aida Quilcué | Pacto Histórico (Coalición) | 25 | 35 | 60 |
| Paloma Valencia / Juan Daniel Oviedo | Centro Democrático | 17 | 23 (CD) | 40 (hoy) |
| Apoyo político: Nuevo Liberalismo (0 curules) | +3 (MIRA, si se confirma) | |||
| Posible: MIRA (3 en Cámara) – en negociación | 43 (si se suma MIRA) | |||
| Claudia López / Leonardo Huerta | Alianza Verde | 10 (de la coalición Alianza por Colombia) | 4 (Verdes) | 17 |
| ASI | 2 (ASI) | |||
| Colombia Renanciente | 1 (Verde en Marcha) | |||
| En Marcha (integrado en coalición) | ||||
| Sergio Fajardo / Edna Bonilla | Dignidad (0 curules) | 0 (los votos de ‘Ahora Colombia’ en Senado fueron 5, pero al irse NL, la representación queda en duda. Asumimos 0 como base propia.) | 1 (Ahora Colombia) | 1 (hoy) |
| MIRA (3 en Cámara) – en duda | +3 (MIRA, si se queda) | |||
| Nota: Nuevo Liberalismo se retiró de esta coalición. | 4 (si MIRA se queda) | |||
| Abelardo de la Espriella / José M. Restrepo | Salvación Nacional | 4 | 1 (Salvación Nacional) | 6 |
| Coaliciones regionales con el Conservador | 1 (Conservador – Salvación Nal) | |||
| Miguel Uribe Londoño / Luisa Villegas | Partido Demócrata | 0 (no tiene lista propia en Senado) | 1 (Partido Demócrata) | 2 |
| Coaliciones regionales afines | 1 (Coalición Demócrata) | |||
| Sin ningún respaldo propio en el Congreso | ||||
| Roy Barreras / Martha L. Zamora | Fuerza por la Paz (movimiento) | 0 (su lista no alcanzó curules) | 0 (propio) | 0 |
| Luis Gilberto Murillo / Luz M. Zapata | Colombia Renaciente (0 curules) | 0 (propio) | 0 (propio) | 0 |
| Sondra Macollins / Leonardo Karam Helo | Independiente | 0 (propio) | 0 (propio) | 0 |
| Clara López / María C. del Río | Partido Esperanza democrática | 0 (propio) | 0 (propio) | 0 |
| Carlos Caicedo / Nelson Alarcón | Caicedo | 0 (su lista no alcanzó curules) | 0 (propio) | 0 |
| Oscar Mauricio Lizcano / Adriana María Ramírez | Coalición FAMILIA | 0 (propio) | 0 (propio) | 0 |
| Santiago Botero / Carlos Fernando Cuevas | Romper el Sistema | 0 (propio) | 0 (propio) | 0 |
| Gustavo Matamoros / Robinson Giraldo | Partido Ecologista colombiano | 0 (propio) | 0 (propio) | 0 |
Fuente: análisis del autor
La fórmula Iván Cepeda – Aida Quilcué, del Pacto Histórico, encabeza la lista con 60 curules propias: 25 en Senado y 35 en Cámara. Esto representa el 22,6 % del Congreso. Aunque está lejos de la mayoría absoluta (134 curules), parte con una ventaja clara: un bloque político relativamente disciplinado que responde a un mismo proyecto.
Le sigue Paloma Valencia, respaldada por el Centro Democrático. El partido aporta 17 senadores y 23 representantes, para un total de 40 curules. Si se confirma el respaldo del MIRA, que tiene tres representantes en Cámara, la bancada ascendería a 43 curules, equivalentes a cerca de 16,2 % del Congreso. El apoyo político del Nuevo Liberalismo, aunque sin curules, refuerza su posición programática.
Representación intermedia
La candidatura de Claudia López, inscrita por firmas, podría contar con el respaldo de sectores de la Alianza Verde y aliados de la coalición Alianza por Colombia. En conjunto sumarían 17 curules (6,4 % del Congreso).
Aunque todavía no hay una definición formal de apoyo, esta base legislativa sería significativa, pero insuficiente para aspirar a mayorías propias.
Respaldo reducido
Otros candidatos cuentan con apoyos parlamentarios mucho más limitados.
Abelardo de la Espriella, de Salvación Nacional, suma 6 curules (2,3 % del Congreso) entre Senado y Cámara.
Miguel Uribe Londoño, del Partido Demócrata Colombiano, apenas alcanza dos curules en Cámara (0,8 %).
El caso más complejo es el de Sergio Fajardo. La coalición que lo respaldaba se fragmentó. Hoy su candidatura cuenta con una sola curul en el Senado por el Partido Dignidad y Compromiso, equivalente a 0,4 % del Congreso.
Candidaturas sin respaldo parlamentario
El grupo más numeroso está formado por aspirantes sin representación propia en el Congreso.
Entre ellos se encuentran Roy Barreras, Luis Gilberto Murillo, Clara López, Carlos Caicedo, Mauricio Lizcano, Santiago Botero y Gustavo Matamoros.
Sus candidaturas dependen principalmente del voto de opinión o del reconocimiento público, más que de una estructura legislativa.
Esto plantea una pregunta incómoda: si no lograron movilizar listas competitivas para el Congreso, ¿qué les hace pensar que pueden ganar la presidencia?
En muchos casos la respuesta es el personalismo político.
El verdadero botín: el Congreso sin dueño
El hallazgo más relevante del análisis es que solo el 48,5 % del Congreso está comprometido hoy con alguna candidatura presidencial.
Es decir, 129 curules de 266 tienen una orientación definida. El resto —137 curules, el 51,5 % del Congreso— permanece sin alineamiento.
Entre estas fuerzas se destacan:
- Partido Liberal, 41 curules:
- Partido Conservador, 28:
- Partido de la U, 20;
- Cambio Radical, 15.
Estos cuatro partidos suman 104 curules, el 39 % del Congreso. Estas fuerzas serán el fiel de la balanza. Cualquier candidato que logre articularlas podrá construir una mayoría legislativa significativa.
Más que una afinidad ideológica estricta, la experiencia colombiana muestra que los partidos tradicionales suelen negociar su apoyo con el gobierno ganador, independientemente de su orientación política. El pragmatismo ha sido una constante en la construcción de coaliciones.
El valor de los contrapesos
El mapa legislativo revela una paradoja.
Por un lado, algunos candidatos parten con bancadas importantes —como Cepeda o Valencia— aunque insuficientes para gobernar por sí solas. Por otro, más de la mitad del Congreso aún no ha comprometido su apoyo a ninguna candidatura presidencial.
Y, al fondo, aparecen aspiraciones personalistas que confían en el milagro del voto de opinión.
Es legítimo aspirar a la presidencia con poco respaldo legislativo. Pero gobernar sin él es una apuesta riesgosa. La experiencia reciente muestra que los gobiernos sin mayorías propias enfrentan parálisis legislativa o conflictos permanentes con el Congreso.
Por eso, aunque la gobernabilidad absoluta pueda parecer atractiva, los contrapesos siguen siendo esenciales para la democracia. Obligan a negociar, a construir acuerdos y a moderar el poder.
La elección presidencial definirá quién gobierna. El Congreso elegido el 8 de marzo definirá si ese gobierno podrá gobernar.
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Acerca del autor
Fabián Acuña
Doctor en Investigación en ciencias sociales de Flacso-México, investigador del Observatorio de Reformas Políticas en América Latina UNAM-OEA https://reformaspoliticas.org/ y docente de la UNAD Colombia
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EXCELENTE ANÁLISIS POLÍTICO