La oposición uribista y la marcha del 2 de abril - Razón Pública
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La oposición uribista y la marcha del 2 de abril

Escrito por Fabián Acuña

Bancada de Senadores del Centro Democrático.

Fabian AcuñaJorge CamargoNi tan desinflado como lo ve el gobierno, ni tan poderoso como se ve a sí mismo, el uribismo sigue siendo la fuerza de oposición más fuerte del país, como intentó demostrarlo en las movilizaciones ciudadanas de la semana pasada. 

Fabián Alejandro Acuña* – Jorge Camargo Tovar**

El show de la oposición

Sin duda el uribismo, representado por el Centro Democrático, se ha consolidado como la principal fuerza opositora de Colombia. Pero esto muchas veces lo ha logrado a través de   campañas mediáticas que despiertan grandes expectativas y que al final de cuentas no se ven cumplidas.   

Por ejemplo en mayo de 2014, tras sembrar una sombra de duda sobre el ingreso de dineros de la mafia a la campaña para la reelección del presidente Santos, el expresidente Uribe anunció que se acercaría a la Fiscalía a entregar las pruebas contundentes que tenía. Pero ya a las puertas del búnker decidió que no tenía las garantías necesarias, de modo que guardó silencio y aprovechó la visita para hacerse lustrar los zapatos. El expresidente y senador ha incubado otros varios escándalos como este, que después de un tiempo no acaban en nada.

Tampoco ha desaprovechado ninguna oportunidad para atacar al gobierno con golpes de opinión. Justamente esto fue lo que buscó con la convocatoria a la marcha del 2 de abril, estimulada por los bajos niveles de popularidad de Manuel Santos y los altibajos de los diálogos en La Habana.

Golpes electorales

El expresidente Álvaro Uribe junto a Óscar Iván Zuluaga.
El expresidente Álvaro Uribe junto a Óscar Iván Zuluaga.
Foto: Politécnico Grancolombiano

Una vez formalizado el partido Centro Democrático (CD), hemos tenido tres momentos de competencia electoral cuando las expectativas han resultado más grandes que los resultados.

En Colombia el uribismo no capturó la atención de la comunidad internacional y el cubrimiento mediático nacional fue escaso.
  1. En un primer momento, había poca certeza sobre el apoyo que recibirían las listas del partido de Uribe en las elecciones parlamentarias de 2014. Para el Senado, el CD se presentó con una lista cerrada y encabezada por el propio Uribe. Pero en las listas a la Cámara de Representantes sus candidatos eran bastante desconocidos en la vida política.

Aunque no consiguieron ser la primera fuerza en el parlamento como esperaban, los uribistas lograron consolidarse como la primera fuerza de oposición, ante el unanimismo imperante bajo los últimos gobiernos (incluidos los de Uribe). En esa ocasión consiguieron 20 curules en el Senado y 19 en la Cámara de Representantes.

2014

Corporación

Votación

Porcentaje

Senado

2.045.564

14,2 %

Cámara

1.355.358

9,4 %

Presidencia 1

3.759.971

29,2 %

Presidencia 2

6.905.001

45 %

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  1. Después de haber logrado una presencia significativa en el Congreso, el uribismo debía medir fuerzas en elecciones presidenciales. Óscar Iván Zuluaga, candidato del CD, llegó a ser el más votado en la primera vuelta de 2014 y, en la segunda vuelta, logró el 45 por ciento de los votos. Pese a que no ganó la Presidencia, el candidato del uribismo conquistó casi 7 millones de votos, lo cual le permitía presentarse como el vocero de “casi la mitad del país”.
  2. Con candidatos en los principales centros de votación y la expectativa de consolidar una base electoral en todo el territorio nacional, el CD llegó a disputar las elecciones regionales en octubre de 2015. En ese momento la opinión de los analistas se dividió entre quienes creían que el uribismo se había “desinflado” por no lograr las curules, alcaldías y gobernaciones que esperaban en departamentos y ciudades capitales, y quienes advertían que el partido se presentaba por primera vez a elecciones regionales y que, visto así, logró mucho ese domingo de octubre.

2015

Corporación

Votación

Porcentaje

Gobernaciones

1.091.177

6 %

Alcaldías

1.490.383

8,2 %

Concejos

1.215.227

6,6 %

Asambleas

1.238.193

6,8 %

Golpes mediáticos

El Senador por el Centro Democrático, Álvaro Uribe Vélez.
El Senador por el Centro Democrático, Álvaro Uribe Vélez.
Foto: Congreso de la República de Colombia

Entre otras cosas, la colectividad del expresidente Uribe se ha caracterizado por su oposición consistente al proceso de paz. Estas constantes críticas y objeciones, tanto al grupo guerrillero como al presidente Santos, cumplen la función de mantener vigente al uribismo y a sus voceros en la política nacional.

La iniciativa más reciente de Uribe en este sentido fue convocar a una marcha el pasado 2 de abril, para que los colombianos manifestaran su descontento y desaprobación al gobierno Santos bajo la consigna de “no más” (NO+).

Esta iniciativa fue promovida por los militantes y simpatizantes del CD mediante un gran despliegue mediático y uso intensivo de las redes sociales. Sin embargo, para muchos, la convocatoria no cumplió las expectativas en cuanto al volumen de participantes.  

En la marcha del 2 de abril fue evidente que los uribistas buscaban mostrarse como la segunda mitad política del país y recoger el descontento de la ciudadanía y la enorme desaprobación del presidente Santos. Pero no lo lograron. En contraste con movilizaciones similares de opositores de los gobiernos de países como Venezuela o Brasil, en Colombia el uribismo no capturó la atención de la comunidad internacional y el cubrimiento mediático nacional fue escaso.

La gente marchó más en torno de Uribe que en defensa de ideales.

Aquí lo que más comentarios mereció fue el civismo o la conducta pacífica de los manifestantes, quienes no provocaron disturbios, rayones o daños a las fachadas, limitándose a pancartas y consignas en contra del gobierno.

Además, como la gente marchó más en torno de Uribe que en defensa de ideales, causas como la defensa a Santiago Uribe, hermano del exmandatario, se situaron en el centro de la manifestación. Junto con las consignas de “Santos, renuncie” y “libertad para los presos políticos”, la más reiterada fue de oposición al proceso de paz por sus presuntos beneficios excesivos para las FARC. También se vieron algunos marchantes con camisetas en contra de la política de restitución de tierras.

Por su parte el gobierno nacional desplegó toda una estrategia para desviar la atención de la marcha e intentó minimizar las cifras de los manifestantes que salieron a las calles. En un primer momento, el hijo mayor del presidente, Martín Santos, quiso asociar la marcha del uribismo con el plan pistola del Clán Úsuga. Y el presidente Santos, por su parte, aprovechó para anunciar el éxito de la campaña de ahorro de energía y descartar la posibilidad de un racionamiento (uno de los argumentos de la marcha).  

La culebra de Santos

El uribismo no es un contendor menor, ni electoral ni mediáticamente, pero tampoco es tan grande como quiere o como cree ser.

Lo significativo a este respecto consiste en que tras   el enfrentamiento entre Santos y Uribe se están peleando dos élites que durante la última década habían cogobernado a Colombia  bajo la lógica de la lucha contra la insurgencia. Pero ahora el presidente Santos, cuya familia tiene una larga trayectoria en la élite política y económica del país, se convirtió en el antagonista de una elite regional procedente de Antioquia que en la coyuntura de violencia y terrorismo del año 2002 logró cautivar con un discurso de mano firme contra la guerrilla, el cual es diametralmente opuesto al actual discurso del presidente Santos.

 

* Docente-investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la  Universidad Javeriana.

@acuna_fabian

 

** Politólogo con énfasis en Gestión Pública de la Universidad Javeriana, columnista y analista político.

@jorgecamargo92

 

 

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