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Uribe contra Santos: una estrategia de oposición inteligente

Escrito por Fabián Acuña
Fabian Acuña

Fabian AcuñaÁlvaro Uribe no es apenas popular: es un gran estratega. Más allá de los “tuits” y las críticas abiertas, el ex presidente se ha especializado en agravar y aprovechar las divisiones dentro de la Unidad Nacional. Un recuento perceptivo de los hechos.

Fabián Alejandro Acuña*

El Senador por el Centro Democrático Álvaro Uribe.

Crónica de un divorcio

Aunque Santos fue el sucesor escogido por Uribe cuando la Corte Constitucional le impidió aspirar a su segunda reelección, una vez que llegó a la Presidencia optó por ser independiente y comenzó a distanciarse de su antecesor.

Por eso se fue apartando de la línea “dura” del uribismo, y por eso debió buscar apoyos  alternativos.  

-Entre las acciones del gobierno Santos claramente contrarias al querer de Uribe se pueden mencionar:

  • El respaldo a la ley de víctimas, una iniciativa de los liberales que su antecesor había frenado por todos los medios;
  • La negativa a proteger funcionarios del gobierno Uribe que fueron siendo llamados por la justicia penal y, sobre todo
  • El inicio de un proceso de negociación con la FARC (aunque Uribe prefiere no recordar que mantuvo contactos permanentes para lograrlo, y que estuvo a punto de despejarles Florida y Pradera). 

La búsqueda de bases o sustentos políticos distintos del uribismo se resume en que:

  • Para lograr una coalición amplia en su primer gobierno, Santos tuvo que acudir a sectores que habían cortado relaciones con Uribe, como el Partido Liberal en cabeza de César Gaviria, o Cambio Radical en cabeza de Germán Vargas.
  • Para lograr su reelección tuvo incluso que acercarse al Polo Democrático Alternativo (PDA) y a varios líderes independientes o dirigentes de movimientos sociales (los conservadores, afines al proyecto uribista, acompañaron el primer gobierno Santos porque ante todo son políticos “pragmáticos”, pero en el segundo marcaron algunas distancias).

Bajo estas circunstancias, Uribe se fue convirtiendo en el principal opositor de Santos y, animado por su indudable popularidad, subió el tono de sus críticas a través del twitter y el eco generoso que le hicieron los medios de comunicación. Para las elecciones de 2014 Uribe creó el Centro Democrático (CD), que alcanzó una representación considerable en ambas cámaras y un gran caudal para su candidato presidencial Oscar Iván Zuluaga, en medio de la intensa polarización del país.

El Presidente Santos acompañado del Vicepresidente Vargas Lleras.
El Presidente Santos acompañado del Vicepresidente Vargas Lleras.
Foto: Presidencia de la República

“Aprovecha la división y vencerás”

En diversos escenarios he expresado mi distancia respecto del ex presidente Uribe, pero creo que además de su popularidad, se le debe reconocer como un destacado estratega político: su frivolidad y su agudeza han tenido contra las cuerdas al gobierno; no importa con quién tenga que aliarse o qué movimientos tenga que hacer, ha logrado sin duda resquebrajar la imagen de Santos y mantenerlo a la defensiva.  

Con esto no quiero decir que es Uribe quien divide la coalición de la Unidad Nacional,  porque en efecto, la coalición gobiernista bajo el segundo mandato de Santos, se ha caracterizado más por las divisiones que por las coincidencias.

La habilidad del uribismo ha consistido más bien en ubicarse en los lugares de fisura para profundizar la división de la “Unidad Nacional”. Recuento brevemente los principales momentos.

1. La reunión que sacó al Partido Conservador de la Unidad Nacional.

La coalición gobiernista bajo el segundo mandato de Santos, se ha caracterizado más por las divisiones que por las coincidencias. 

En enero de 2014 y tras entrar en vigencia la Ley de Garantías electorales, los ex presidentes Pastrana y Uribe –antes contradictores-  se reunieron de manera privada. Días después se llevó a cabo la convención nacional del Partido Conservador que postuló a Marta Lucía Ramírez para competir con el candidato-presidente Santos. Desde entonces el partido se marginó de la Unidad Nacional y aun hoy su respaldo al gobierno es menos entusiasta que el del primer periodo.

Tras la segunda vuelta de la elección presidencial, las fuerzas quedaron repartidas en tres bloques:

  • Unidad Nacional (UN): Partido de la U, Partido Liberal y Cambio Radical;
  • Colaboran con el gobierno pero por fuera de la UN: Alianza Verde y  Partido Conservador;
  • Oposición: PDA (aunque un sector colaboró en la reelección de Santos) y Centro Democrático.

Después de la reelección, el más favorecido con el “reparto” burocrático fue Cambio Radical. Aunque aportó menos votos que la U y que el Partido Liberal, no solo tiene la Vicepresidencia sino sectores con elevados recursos presupuestales como los de vivienda y trasporte, a más del “superministro” Néstor Humberto Martínez que “habla al oído” del presidente. Esta repartición hirió profundamente la coalición de UN, un hecho que ha sido aprovechado con astucia por parte de Álvaro Uribe.

2.   Elección del contralor.

El apoyo del ex presidente Gaviria fue vital para reelegir a Santos, pues asumió el liderazgo político de su campaña.

Por eso, tras la victoria, Gaviria decidió postular a Gilberto Rondón como candidato a la Contraloría, mientras el presidente Santos había dado su venia para el ex procurador Edgardo Maya. Gaviria fue derrotado dentro de su propio partido, pero el CD anunció su voto por Rondón – y Maya fue el elegido.

3. Dirección del Consejo Nacional Electoral

La UN tuvo otro momento incómodo con la elección de la mesa directiva del CNE, debido a la existencia de un acuerdo en el sentido de que la dirección quedaría en manos del magistrado de la U Bernardo Franco.

La noche previa a la elección, el “superministro”  Martínez se había reunido con los jefes de los partidos de la UN para ultimar los detalles. Al día siguiente sorprendió la alianza de los magistrados liberales (Emiliano Rivera y Héctor Elí Rojas) con el del CD (Felipe García) y con los conservadores, dejando por fuera de la dirección a los representantes de la U y Cambio Radical. Este incidente fue tomado como una venganza política.

4. Apoyo a Angelino Garzón

Garzón, como se sabe, acabó  distanciado de Santos y rechazó la embajada en Brasil, que le había ofrecido el presidente. Tras vacilar entre Cali y Bogotá, Garzón optó por postular su candidatura a la Alcaldía de la primera ciudad y para eso conto con el apoyo del CD.

Por su lado el Partido de la U, que lo había avalado como fórmula vicepresidencial, elevó una consulta al CNE, quien conceptuó que Garzón estaba inhabilitado para ser candidato independiente o en representación de un partido distinto de la U. Aunque Angelino interpuso una tutela, el Tribunal Superior le negó la posibilidad de una candidatura independiente.

Y sin embargo el CD anunció su apoyo de Garzón, de manera que el Partido de la U optó por negociar con Angelino y le ofreció su aval para la Alcaldía.

El Vicepresidente, Germán Vargas Lleras.
El Vicepresidente, Germán Vargas Lleras. 
Foto: Vicepresidencia de la República

5. Inhabilidad para Vargas Lleras.

En el marco de la reforma de equilibrio de poderes, los senadores Armando Benedetti (la U) y Alexander López (PDA) encabezaron una proposición para inhabilitar a Vargas Lleras  como candidato a la presidencia en el 2018, por su condición de vicepresidente.

Esta proposición era una oportunidad dorada para que el CD agrietará seriamente la coalición de UN, y así lo creyeron sus senadores Paloma Valencia, José Obdulio Gaviria, Alfredo Rangel y Jaime Amín. Y sin embargo, de manera sorpresiva, el senador Uribe les ordenó no votar la proposición, con el débil argumento de que “…la Constitución no se puede tocar para ponerle talanqueras a un funcionario”. La intervención de Uribe  hizo que la proposición fuera negada.

Pues bien, tanto Vargas como Cambio Radical venían siendo blanco del descontento de sus socios en la UN – tanto así que se había dicho  que la coalición no trabajaría unida para las elecciones de octubre, y algunos habían anunciado que no acompañarían la candidatura Vargas en 2018. La propuesta de inhabilitar el vicepresidente surgió del seno de la U (Benedetti), pero Uribe decidió salvar a uno de sus más enconados enemigos políticos para acentuar la tensión entre Cambio Radical y sus aliados.

6. Uribe y el superministro.

No obstante las muchas invitaciones rechazadas de Santos a Uribe para dialogar sobre el proceso de paz, hace unos días se produjo una reunión inesperada entre el ministro de la presidencia y el jefe del CD, después de la cual dijo el ministro que “el ex presidente es un patriota”.

La reunión fue recibida como un primer acercamiento entre el gobierno y el ex presidente en relación con la paz. Pero queda la pregunta de si el acercamiento de Uribe fue realmente al gobierno, o al virtual candidato presidencial Germán Vargas Lleras, a través de uno de sus principales aliados, el “superministro”.

Queda abierta la pregunta de si estamos en vísperas de una alianza entre Uribe y Vargas Lleras. 

En conclusión, a los partidos que integran la UN los unen nada más los acuerdos burocráticos, pero su división -con Uribe o sin Uribe- es evidente.

Uribe sin embargo se ha logrado ubicar en las grietas de la coalición, para agravarlas. El vicepresidente Vargas es el miembro de la UN que más genera resistencias. Y como en política no hay enemigos eternos, queda abierta la pregunta de si estamos en vísperas de una alianza entre Uribe y Vargas Lleras.

No sería la primera vez que Uribe hace este tipo de acuerdos: su peor enemigo político en Antioquia se llamaba Fabio Valencia Cossio, y ahora son compañeros de equipo.
 

*Docente e investigador de la facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana.

 

 

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