Coaliciones y divisiones partidistas de cara al 9 de marzo - Razón Pública
Inicio TemasPolítica y Gobierno Coaliciones y divisiones partidistas de cara al 9 de marzo

Coaliciones y divisiones partidistas de cara al 9 de marzo

Escrito por Fabián Acuña

Fabián AcuñaEste es el panorama de las divisiones internas que presentan los partidos en vísperas de las elecciones del próximo domingo, y de las posibles alianzas que apoyarán desde el Congreso al próximo presidente. Todo un ajedrez.  

Fabián Alejandro Acuña Villarraga*

Las legislativa marcan las presidenciales

A una semana de las elecciones legislativas, la mayoría de acuerdos y coaliciones de cara a las presidenciales del 25 de mayo se encuentran congelados a la espera de los resultados del próximo domingo. Antes de esa fecha cualquier acuerdo es provisional, y hasta el momento no hay ningún pacto o coalición política que sea estable.

Frecuentemente se caracteriza al régimen colombiano como “hiper-presidencialista”, atribuyéndole al primer mandatario un poder descomunal y a los demás poderes un papel subsidiario. Sin embargo, la Unidad Nacional, que parecía ser una coalición mayoritaria, depende de los votos y la composición del próximo Congreso; después de ello se acomodarán las fuerzas con miras a la elección presidencial, donde se definirá la reelección –o no- del candidato presidente.

Frecuentemente se caracteriza al régimen colombiano como “hiper-presidencialista”, atribuyéndole al primer mandatario un poder descomunal y a los demás poderes un papel subsidiario. Sin embargo, la Unidad Nacional, que parecía ser una coalición mayoritaria, depende de los votos y la composición del próximo Congreso.

Casi todos los partidos llegan a las urnas con alguna división interna. Más aun: partidos como el Conservador y la Alianza Verde hacían parte de la Unidad Nacional,  decidieron tomar “distancia temporal”; y muchos ven las elecciones de Congreso como la oportunidad de medir fuerzas para negociar mejor una eventual coalición ante las presidenciales.

Este escenario invita a una mirada de conjunto sobre pactos y votos en la historia de Colombia, a analizar los diseños institucionales y el contexto político actual, y a proponer diagnóstico sobre cómo enfrentan los bloques políticos esta elección.


Congreso de la República.
Foto: miguelmatus

Lección de historia sobre pactos y votos

Las elecciones de Congreso de 1958 modificaron la coalición de gobierno que suscribió los pactos iniciales del Frente Nacional. Estos pactos acordaron que los partidos liberal y conservador compartirían el poder mediante la alternación presidencial, que el Partido Conservador tendría la primera presidencia, y sería Guillermo León Valencia el candidato por esta colectividad, aunque debía ser ratificado por las convenciones de ambos  partidos.

El liberalismo llegó unificado a las elecciones de 1958, con una nómina de lujo (expresidentes, exgobernadores y jefes políticos de renombre), mientras que el conservatismo se encontraba dividido entre laureanistas, ospinistas (sector político que apoyaba a León Valencia) y alzatistas.

El resultado de las legislativas cambió el panorama político establecido en los acuerdos. El diario El Tiempo registraba el 18 de marzo de 1958 el siguiente resultado: “1.745119 votos por el Partido Liberal; 1.262.122 por el Partido Conservador; 40 senadores liberales, 26 laureanistas, 10 valencistas y 4 alzatistas”.

El sector que apoyaba a Guillermo León Valencia quedó relegado por la escasa votación y representación en el Congreso, y este hecho despertó una serie de ataques a su candidatura: un mal antecedente para quien sería el primer mandatario del FN.

El ala radical conservadora (laureanistas) aprovechó la coyuntura y de forma inesperada propuso que Alberto Lleras (liberal) asumiera la candidatura del FN, como recompensa a la alta votación liberal y castigo al sector ospinista considerado como enemigo dentro su partido.

La lección para nuestro análisis de las actuales elecciones de Congreso consiste en que, también contamos al Conservatismo dividido y un sector de derecha buscado alianzas para debilitar la Unidad nacional, y para ello el resultado de votos y composición del Congreso son definitivos, y en este sentido, la correlación de fuerzas determinará la coalición de gobierno, ya que los acuerdos políticos se soportan con votos.

Diseños institucionales y contexto político

Existen otros varios factores que serán decisivos para la composición del Congreso.

En lo que respecta al diseño institucional de la democracia colombiana, se destacan los siguientes: 

1) La circunscripción nacional: la Constituyente pretendía que el Senado acogiera la representación de liderazgos con reconocimiento nacional, mientras que la Cámara sería la voz de las regiones. En la práctica, la concentración de los votos de los senadores en pequeñas circunscripciones es abrumadora, aunque para esta ocasión los partidos políticos presentan cabezas de listas de muy alta visibilidad para Senado que podrían cumplir con el propósito inicial.

2) Dos vueltas presidenciales y vicepresidencia: son mecanismos distintos, pero buscan lograr Gobiernos con mayorías amplias. La doble vuelta evita el ascenso de Gobiernos minoritarios y obliga a formar alianzas para la segunda; la vicepresidencia también pretende sumar fuerzas para ser mayoría.

Votos y composición del Congreso son definitivos, y en este sentido, la correlación de fuerzas determinará la coalición de gobierno, ya que los acuerdos políticos se soportan con votos.

3) Reglas de juego inestables: la reforma política fue exitosa en reducir el número de partidos a partir de una serie de mecanismos –listas únicas, voto preferente, umbral, entre otros-, el umbral para esta elección creció al 3 por ciento -y seguirá creciendo-. Los partidos necesitan superar esta barrera para acceder a la repartición de curules: si el partido no obtiene representación se somete a la pérdida de su personería jurídica.

Y en cuanto al contexto político se pueden identificar:

1) Nuevos actores en el sistema político, como el Centro Democrático (CD) y la Unión Patriótica (UP): el primero, en cabeza del expresidente Uribe, y la UP, después que le fuera restituida la personería jurídica como medida de reparación por el genocidio que sufrieron.

2) Elecciones en medio de un proceso de paz: los resultados de las elecciones de Congreso serán cruciales para el proceso, ya que será este Congreso quien asuma la continuación o no de la negociación y determine el camino para refrendar los acuerdos de La Habana. Además, ¿una guerrilla tan antigua negociará con un Gobierno que tiene dificultades para asegurar sus mayorías en el congreso?


La candidata presidencial por la UP, Aída Abella.
Foto: Agencia Prensa Rural

La división de los bloques políticos

  • Una de las mayores incertidumbres de este proceso es, cuántas curules alcanzará el Centro Democrático (CD) -listas únicas y cerradas- principalmente para Senado, encabezadas por el expresidente Uribe. Para esta ocasión el expresidente compite sin la chequera del Ejecutivo; por eso surge la duda de si logrará congregar suficiente apoyo apelando a su imagen y a resultados anteriores. No debe olvidarse que Óscar Iván Zuluaga como candidato presidencial no logra registrar positivamente en las encuestas y que Francisco Santos retornó al partido arremetiendo contra él y en favor de la candidata conservadora.
  • Por su parte, el Partido Conservador se presenta dividido a las elecciones –la historia se repite-; por un lado están aquellos que han sido parte de los acuerdos burocráticos de la UN (sector mayoritario) y por el otro lado están quienes defienden la candidatura partidista (sector minoritario). Una vez más los votos y las curules darán la razón. Los conservadores (unos y otros) se encuentran en “una encrucijda del alma”: es conocida su cercanía con el uribismo, pero también su delirio por la burocracia –que actualmente está del lado del santismo-.
  • El núcleo fiel de la UN se encuentra en el liberalismo y Cambio Radical. El Partido Liberal, luego de ocho años de completa sequía, encontró en el Gobierno Santos un oasis que le permitió fortalecerse como organización. En sus listas figuran importantes personalidades que compitieron por ser cabeza de lista, como la exfiscal Vivian Morales, el exdiputado del Valle, secuestrado por las FARC, Sigifredo López, Juan Manuel Galán, uno de los congresistas más reconocidos, y un hombre con la trayectoria de Horacio Serpa.
  • Cambio Radical por su parte se consolida al tener a su máximo líder como fórmula vicepresidencial.
Será este Congreso quien asuma la continuación o no de la negociación y determine el camino para refrendar los acuerdos de La Habana. Además, ¿una guerrilla tan antigua negociará con un Gobierno que tiene dificultades para asegurar sus mayorías en el congreso?
  • El Partido de la U es el partido del presidente, pero se presenta a las elecciones con una división –no es tan profunda como la del Conservador-: por un lado quienes están del lado del presidente: los santistas puros, quienes antes eran uribistas apasionados y en este Gobierno son santistas de nacimiento, y los militares reconocidos en el Gobierno anterior que ahora acompañan a Santos; y por otro lado en menor medida, quienes comulgan con las ideas del expresidente Uribe, pero por efectos de la reforma no pudieron salir de la colectividad.
  • También se encuentra el Partido Opción Ciudadana (PIN) que para la elección anterior congregó casi un millón de votos y una importante representación que sumó a la coalición de gobierno. Aunque su origen “turbio” (parapolítica) siempre está en cuestión, va a seguir sumando.
  • Los de la Alianza Verde, como Partido Verde acompañaron la Unidad Nacional, pero, debido al riesgo de no superar el umbral, decidieron postular candidato presidencial propio (que será elegido en la consulta interna del 9 de marzo), y contraer un matrimonio tormentoso con Progresistas, que condicionaron la alianza al respaldo al alcalde Petro. Esto ha causado profundas divisiones, pues el sector no Progresista sigue estando cerca de los postulados de la Unidad Nacional.
  • El Polo Democrático Alternativo, el experimento más importante de la izquierda en Colombia, se encuentra menguado porque varios de sus miembros con importante votación ya no hacen parte del Partido, algunos porque el régimen de los sectores radicales del partido los agobiaron, y otros por un “carrusel”. A pesar de todo, tiene figuras que congregan importantes votaciones; pero el fantasma del umbral recorre el ambiente.
  • El Movimiento Independiente de Renovación Absoluta (MIRA) es un partido minoritario religioso cuya bandera es la independencia y la gestión de cuyos representantes ha sido bien calificada; a pesar de ello, pasa por un momento de crisis, por varias razones políticas, la profunda división entre sus principales líderes –Alexandra Piraquive y Carlos Baena- Baena buscaba alianzas para enfrentar el umbral que Piraquive no aceptó; y por los problemas relacionados con su iglesia: pronunciamientos discriminatorios por parte de su líder espiritual e investigaciones por los fondos de la congregación.

De todo el panorama, lo que se puede tener en claro es que la Unidad Nacional está en suspenso, hasta que se defina la conformación del Congreso y que el uribismo puede constituirse en la mayor amenaza de la coalición mayoritaria. Los conservadores y los verdes tendrán que definir su posición frente a la Unidad Nacional luego de los resultados de estas elecciones, unas en las que la división interna ha caracterizado las dinámicas de la mayoría de partidos en competencia.

 

*Docente-investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana e investigador del Observatorio de Restitución y Regulación de los Derechos de Propiedad Agraria. www.observatoriodetierras.org.

Artículos Relacionados

Este sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Leer políticas Aceptar

Política de privacidad y cookies