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Petro y la educación: avances y retrocesos

Escrito por Ángel Pérez
Colegio Venecia Nuevo Muzu en Bogotá.

Colegio Venecia Nuevo Muzu en Bogotá.

Angel Perez MartinezUn referente importante para estas elecciones. Bajo Petro aumentó grandemente el presupuesto y se formaron miles de docentes, pero disminuyó la cobertura total, bajo el peso de la educación pública y se dejaron de construir muchos colegios.

Ángel Pérez Martínez*

Dos pasos adelante, dos atrás

Bajo la administración Petro en Bogotá se dieron grandes pasos en materia de educación, como que el 30 por ciento de los docentes y directivos alcanzaran formación de excelencia en doctorados, maestrías y especializaciones.

Además se aumentaron el volumen de recursos y el gasto per cápita en la educación básica y media de los niños y jóvenes más pobres de la ciudad, con fondos propios de la ciudad y con escaso apoyo nacional.

El presupuesto de la Secretaría de Educación pasó de $ 2,3 billones en 2011 a $ 3,3 billones en 2015, con un aumento real del 33 por ciento.

Sin embargo, el gobierno de Petro dio varios saltos hacia atrás al invertir tres tendencias históricas en la educación de Bogotá:

  • Decreció la matrícula entre la población de 5 a 16 años,
  • Disminuyeron las tasas de cobertura para los niños de 5 a 11 años y para los jóvenes de 12 a 15 años, y
  • Descendió la participación de la matrícula pública dentro del total para la educación básica y media.

Gasto en educación  

Las mejores muestras de cuánto valoran las sociedades la educación son las fuentes que utiliza  para financiar la educación oficial y el gasto que efectúa  por cada alumno.

El gasto en educación oficial de Colombia es muy bajo, ya que se invierten apenas 1.200 dólares por niño/año, mientras que en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) se alcanzan 8.000 dólares por estudiante.  Chile, que es el referente latinoamericano, pasa de 4.000 dólares por alumno-año.

Por esto importa reconocer y resaltar el gigantesco esfuerzo fiscal que ha realizado la administración Petro para financiar la educación pública en Bogotá, dentro de su propósito de ampliar la cobertura en educación inicial, media y superior para los niños y jóvenes más pobres de la capital.

Baste decir que el presupuesto de la Secretaría de Educación pasó de $ 2,3 billones en 2011 a $ 3,3 billones en 2015, con un aumento real del 33 por ciento.

Para mirar tan solo a este indicador – que es decisivo – debo decir que en el año 2013, sumando los recursos nacionales y territoriales, Colombia invirtió $ 2.263.104 en promedio por niño, mientras que Bogotá alcanzó a $ 3.181.060 por alumno. Es más: según Planeación Nacional, Bogotá financió el 45 por ciento del gasto total de los estudiantes de la educación básica y media.

Por su parte el informe de la Secretaría de Educación Distrital (SED) para el Proyecto Bogotá Cómo Vamos sobre los resultados de la educación en 2014, afirma que en el programa de ampliación de la jornada escolar 40×40 la ciudad invirtió $ 4.126.761 por niño para educación preescolar y $ 3.832.301 en educación básica.

Estas cifras están por encima del gasto promedio del país en educación básica y media, que fue de $ 2.404.284 para el año 2014.

La clave son los docentes

Docentes de colegios distritales participaron en el Programa del Fortalecimiento del uso del Inglés.
Durante el reciente periodo gubernamental en Bogotá han decrecido las matrículas a
colegios oficiales.
Foto: Alcaldía Mayor de Bogotá

El Informe Mckinsey, publicado en 2007, demostró que los países que cuentan con los  sistemas educativos de mejor desempeño dieron la prioridad a sus procesos de selección y formación de docentes.

Por eso no es extraño que la administración Petro acogiera una vieja propuesta de la Asociación Distrital de Educadores (ADE) en su Plan Sectorial de Educación 2012 – 2015 para llevar a cabo un programa de formación de los docentes en ejercicio.

Este programa fue uno de los grandes aciertos en la gestión educativa de Bogotá: al finalizar el año pasado, 4.926 maestros y maestras habían iniciado estudios de posgrado (especialización, maestría y doctorado). Y la SED espera alcanzar 6.000 maestros  antes de finalizar 2015, lo cual representaría un 18 por ciento del total de los docentes oficiales de la ciudad.

Además, la SED ha se ha esforzado para comprometer a las mejores universidades con este programa, como muestra en su Informe de resultados del Plan educativo.

El impacto de este programa sobre la calidad de la educación se verá en el mediano plazo y dependerá de cómo incida la formación sobre el liderazgo escolar (directivos docentes) y sobre las prácticas pedagógicas de los docentes.

Los maestros beneficiarios del programa tienen una gran responsabilidad porque deben ayudar a mejorar los procesos educativos en los colegios oficiales, y a repensar los proyectos educativos institucionales (PEI), el currículo y los programas de apoyo para los estudiantes.

El descenso de las matrículas

Docentes de colegios distritales participaron en el Programa del Fortalecimiento del uso del Inglés.
Docentes de colegios distritales participaron en el Programa del Fortalecimiento del
uso del Inglés.
Foto: Alcaldía Mayor de Bogotá

Por eso es tan paradójico que en la Bogotá Humana haya decrecido la matrícula oficial en un 10 por ciento (96.356 estudiantes), como puede apreciarse en el Cuadro de abajo.    Cada uno de los gobiernos de izquierda que han gobernado Bogotá durante los últimos 12 años se comprometió a fondo con la educación pública en sus campañas políticas, en sus programas de gobierno y en sus planes de desarrollo.

Peor todavía: bajo el gobierno progresista disminuyó el peso de la educación pública dentro del total de la matrícula. O sea que después de cuatro años, la ciudad tiene más matrículas privadas y menos matrículas públicas, así:

 

BOGOTÁ: EVOLUCIÓN DE LA MATRÍCULA POR SECTORES 1986 -2014

AÑO

MATRÍCULA OFICIAL

MATRÍCULA PRIVADA

MATRÍCULA TOTAL

PARTICIPACIÓN SECTOR PRIVADO

1986

153.221

252.730

405.951

62 %

1998

629.238

735.803

1.365.041

54 %

2000

719.298

720.054

1.439.352

50 %

2003

860.867

683.351

1.544.218

44 %

2007

1.010.602

605.319

1.615.921

37 %

2011

983.413

579.680

1.563.093

37 %

2014

887.057

608.164

1.495.221

41 %

Fuente: datos de la SED para los años 1986, 2007, 2011 y 2014. Y Cuadernos de la Ciudad, serie Equidad y Bienestar No 8 de la Secretaría Distrital de Hacienda para los años 1998, 2000 y 2003.

 

Las cifras muestran cómo durante los años sesenta Bogotá dio comienzo al proceso de universalización de la primaria, durante esa primera fase predominó la educación privada  (que en 1986 representaba el 62 por ciento de la matrícula).

A finales de la década de los ochenta la Secretaría inició programas para asegurar el paso  de los niños de la primaria a la secundaria. Según consta en el  Plan Sectorial de Educación 2008-2012 la matrícula oficial creció en un 73,7 por ciento en veinte años. Concretamente:

la matrícula en los “niveles de educación preescolar (transición), básica y media, prácticamente se duplicó, al pasar de 519.234 estudiantes en 1987 a 1.010.602 en 2007; la del sector no oficial creció 47,2 % en el mismo período, pues pasó de 411.087 a 605.319. En total, el crecimiento del número de estudiantes de la ciudad fue de 685.600”.

La Encuestas Multipropósito realizadas por la Secretaría Distrital de Planeación en asocio con el DANE, cubrieron 20.518 hogares y encontraron que la tasa  de asistencia escolar para los niños de 5 a 11 años disminuyó de 98,2 en 2011 a 96,9 por ciento en 2014, y para jóvenes de 12 a 15 años decreció del 97,3 por ciento al 95,4 por ciento.

Bajo el gobierno progresista disminuyó el peso de la educación pública dentro del total de la matrícula. 

La encuesta también muestra que en los estratos 1, 2 y 3 (atendidos por el sector oficial) la asistencia escolar bajó 2 puntos en promedio. Además, para localidades como Ciudad Bolívar la asistencia de niños de 5 a 11 años descendió de 97,5 por ciento a 92,9 por ciento, y para jóvenes de 12 a 15 años, pasó de 96,1 a 92,7 por ciento.

La SED insiste en que disminuyeron las tasas de deserción y repitencia. Sin embargo la medición de eficiencia interna del sistema educativo (que se mide en el grado once) señala que el número de estudiantes de dicho grado disminuyó de 60.399 en 2011 a 53.067 en 2014. Es decir que en 2015, Bogotá tiene un 12 por ciento menos de bachilleres oficiales (7.332).

Además, la educación en Bogotá aún no tiene cobertura universal. En educación media la cobertura bruta no alcanza al 80 por ciento y la situación en la educación inicial (3 grados de preescolar) es peor: no alcanza el 50 por ciento.

Como si fuera poco, la ciudad tiene pendiente un gran esfuerzo en infraestructura educativa y calidad de la educación. El Plan Maestro de Educación de Bogotá había proyectado construir 20 colegios nuevos. La administración de Moreno le quedó debiendo 16 colegios a la ciudad y ahora Petro le queda debiendo 20.

Es decir, el nuevo gobierno arrancará con un pasivo de 56 colegios, todo un reto para una ciudad donde la tierra no está disponible para los niños. Y menos para los pobres.

 

* Profesor universitario y consultor en temas educativos.

 

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