La deficiencia educativa retrasa a Colombia | Razón Pública 2023
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La deficiencia educativa retrasa a Colombia

Escrito por Ángel Pérez

La calidad del sistema educativo no mejora. En la vida cotidiana sufrimos la falta de sentido crítico y de formación para ser ciudadanos. ¿Cuáles son los retos para mejorar la educación en el país?

Ángel Pérez Martínez*

No pasamos

Las pruebas PISA 2022 confirman que el sistema educativo de Colombia es de mala calidad; que estamos lejos del promedio de la OCDE o, en América Latina, de Chile.

Otros países latinoamericanos nos empiezan a superar en matemáticas, lectura y ciencias. Sin embargo, en Bogotá, por los colegios privados y por las significativas mejoras alcanzadas por la educación oficial, los estudiantes superan a los países vecinos y se acercan al promedio de la OCDE.

Cuadro 1. Comparación de resultados entre Colombia y América Latina
Cuadro 1. Comparación de resultados entre Colombia y América Latina

16 años mal y sin cambios en educación

Nada nuevo: los bajos puntajes de los estudiantes colombianos de 15 años se han mantenido desde el 2006. En PISA 2022, el 71 % de los estudiantes colombianos no alcanza las competencias básicas en matemáticas; el 51 % no alcanza el nivel básico en ciencias y lectura (nivel 2 de PISA).

Un par de datos favorables:

  • El índice “Estatus económico, social y cultural” de las pruebas PISA mide la diferencia entre estudiantes socioeconómicamente favorecidos y desfavorecidos. En Colombia es de 79 puntos; el promedio de la OCDE es de 93.
  • Las diferencias entre sexos: los niños colombianos lograron 12 puntos más que las niñas; en la OCDE, esta diferencia alcanza 24 puntos.

Consecuencias según este diagnóstico

Según los resultados de PISA (2022), lo mínimo deseable sería alcanzar el nivel 2: la base que los estudiantes necesitan para integrarse y aportar a la sociedad.

La mayoría de los estudiantes de Colombia, según la OCDE, alcanzan el nivel 1: “no pueden interpretar y reconocer, sin instrucciones directas, cómo representar matemáticamente una situación simple, por ejemplo, comparar la distancia total a través de dos rutas alternas o convertir precios a una moneda diferente”.

Para mejorar la calidad de la educación, hay que transformar las facultades de educación. En el país existe amplia evidencia sobre los bajos resultados de las licenciaturas y de las facultades de educación.

Foto: Alcaldía de Medellín - Se debe garantizar el acceso a tres grados de preescolar. En Bogotá el acceso a prejardín en educación pública es solo del 20 %.

Además, tendrán menos probabilidades de completar la educación superior y conseguir mejores empleos en el futuro.

Estos resultados son similares a los puntajes obtenidos por los bachilleres en las pruebas SABER 11 de 2022: el promedio de los estudiantes de grado 11 fue de 250 (sobre 500 puntos).

El promedio más alto fue el de 2016: 258 puntos. En 2022 hubo diferencias notables entre educación pública y privada: 243,6 en la pública frente a 273,1 en la privada de calendario A.

Según las pruebas SABER 11, más del 80 % de los estudiantes de grado undécimo no logran comprender textos y discursos básicos.

Más grave: los resultados de las pruebas PISA y SABER están relacionados con la escasa influencia de la educación en el pensamiento crítico, lo que fortalecería una ciudadanía activa, así como el desarrollo social, político y económico de los colombianos.

La baja calidad de la educación perjudica el desarrollo

Hay avances en cobertura y permanencia; pero en la vida cotidiana sufrimos por la falta de sentido crítico y los problemas causados por la deficiencia de formación en ciudadanía (convivencia, participación, democracia, derechos).

La evidencia son la corrupción y narcotráfico, los altos niveles de embarazo y violencia juvenil, la baja productividad económica, las exclusiones de todo tipo y transgresiones permanentes a la ley.

La cobertura y la permanencia en el sistema educativo aumentaron en lo transcurrido de este siglo. Según la Encuesta de Calidad de Vida del Dane (2022), “las personas de 15 a 24 años de edad habían acumulado, en promedio, 10,1 años de educación en 2022, lo que equivale a haber terminado el grado 10.° de media”.

Tenemos pruebas de que los jóvenes menores de 24 años han estado en promedio más de 10 años en el sistema educativo. Por otro lado, según el Dane, el 43 % de las mujeres fueron madres por primera vez cuando tenían entre 15 y 19 años, y el 2 % eran menores de 14 años.

Igual sucede con la violencia juvenil, según el Dane, “del total nacional de las personas que reportaron haber estado involucradas en riñas y peleas que implicaron violencia física durante el año 2021, el 36,2 % eran adolescentes y jóvenes entre los 15 y 24 años”.

Diversos estudios señalan que la mala calidad de la educación tiene efectos en el desarrollo económico del país, en la productividad de la economía, en la distribución del ingreso y en los resultados de pobreza.

La negligencia de Fecode

La Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (Fecode) ha cumplido con el objetivo central de un sindicato: lograr mejores salarios para los docentes, estabilidad y políticas de bienestar social. Pero han pasado a ser secundarias la calidad de la educación y la preocupación de cómo responder a las necesidades educativas de los estudiantes más pobres.

Después del movimiento pedagógico de los años ochenta y noventa, en la junta directiva de Fecode se impuso la línea ideológica de quienes creían que la esencia del sindicato era participar en la lucha partidista y defender la posición política de los movimientos de izquierda, sin dejar a un lado la estabilidad laboral y las garantías salariales.

Además, Fecode ha sido parco en utilizar el concepto de calidad de la educación. Por ejemplo, en el año 2011, dedico el número 92 de la revista Educación y Cultura a reflexionar y discutir sobre el concepto de calidad de la educación, que entendió como un tema controversial, igual que el de competencias:

Según FECODE: “El tema de la calidad ha sido utilizado como justificación para impulsar políticas privatizadoras de la educación, debilitar la educación pública y acondicionar los sistemas educativos a la lógica del mercado y en pos de la productividad del capitalismo”.

Fecode considera que la educación es un derecho fundamental inalienable de cada ser humano, tal y como lo ha definido la Corte Constitucional; que la educación debe ser integral para que permita el ejercicio pleno de la ciudadanía, el desarrollo intelectual y laboral, entre otros. Entienden la educación como un factor determinante en la tarea emancipadora de las sociedades.

No obstante, para la mayoría de los activistas sindicales, las pruebas PISA y SABER no miden la calidad de la educación, con lo que podemos estar de acuerdo.

El profesor Hernando Bayona responde: “Se puede hacer todo un debate sobre si las pruebas miden o no el aprendizaje de los estudiantes; sin embargo, lo que no se puede negar es que las pruebas están altamente correlacionadas con las competencias que se requieren para el desarrollo social de los países”.

Colombia necesita cambios estructurales

El pedagogo Julián de Zubiría sostiene que se requieren reformas estructurales para cambiar los resultados de calidad de la educación en Colombia; él propone cuatro:

  1. Para mejorar la calidad de la educación, hay que transformar las facultades de educación. En el país existe amplia evidencia sobre los bajos resultados de las licenciaturas y de las facultades de educación. El techo de la calidad de la educación lo determina el techo de la calidad de los docentes.
  2. Hay que acabar con la fragmentación curricular. De Zubiría sostiene que “mientras los niños sigan viendo 15 asignaturas fragmentadas y desarticuladas, no podrán desarrollar competencias para pensar e interpretar”.

Tenemos que aprender de otros. Por ejemplo, el asesor de educación de Singapur Pak Tee Ng sostiene que usan los resultados de PISA, pero el sistema educativo no se concentra en PISA. Él sostiene que las reformas de Singapur empezaron cuando se decidió que “Calidad es mejor que cantidad. Calidad de la educación en vez de cantidad es uno de los conceptos para seguir. De esta idea nace el eslogan: ‘Enseña menos, aprende más’”.

  1. Hay que garantizar el acceso al preescolar de tres grados. Hoy solo se cumple esta condición en el grado de transición (cobertura de más del 90 %); el acceso a los grados de jardín y prejardín es inexistente en la educación pública del país, excepto en Bogotá, donde la matrícula del grado jardín es cercana al 80 % y en prejardín apenas se alcanza el 20 %.
  2. Hay que crear una cultura institucional en cada colegio oficial liderada por los directivos docentes, con la participación de la comunidad, para desarrollar procesos de transformación pedagógica permanentes, para mejorar la calidad de la educación.

Agrego: no podremos avanzar sin el pleno compromiso de los docentes, empezando por el de Fecode.

La obsesión por las cifras y el olvido de la calidad

Por último, hoy necesitamos que el Gobierno nacional y el Ministerio de Educación desarrollen políticas de largo plazo, con el mayor esfuerzo de concertación posible, que se concentren en las necesidades de formación de los niños y adolescentes, en la calidad de la educación y en los procesos de transformación pedagógica.

los resultados de las pruebas PISA y SABER están relacionados con la escasa influencia de la educación en el pensamiento crítico, lo que fortalecería una ciudadanía activa, así como el desarrollo social, político y económico de los colombianos.

En los últimos años, las políticas del Ministerio han estado concentradas en el control y en la evaluación, no en cómo lograr avances en calidad.

Además, algunas de las políticas han regresado a discusiones o acciones de los años 80 o 90 del siglo pasado:

  • el sistema educativo oficial propone los mínimos básicos de aprendizaje;
  • volvimos a hablar de logros, pero el mundo se concentra en competencias para el desarrollo humano y con sentido ético.

La discusión de este gobierno es sobre la ley que garantiza el derecho a la educación. Nadie se opondrá; pero su efecto sobre los resultados de calidad y de transformación del sistema educativo serán nulos.

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3 Comentarios

Jorge molina enero 14, 2024 - 11:11 am

Excelente artículo siempre apuntando con el dedo dónde está la llaga.

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ORLANDO CARDOSO BLANCO. enero 20, 2024 - 11:05 am

Muy buenos días.
Mientras el sistema educativo Colombiano esté concentrado en mostrar resultados en lo que refiere a gran cantidad de estudiantes egresados de las instituciones educativas, no podemos avanzar ni unos centímetros, éste sistema que más bien está automatizado no puede arrojar resultados positivos, con esos límites existentes, dónde existe un techo del 10%, de mortalidad en las escuelas, en ese sentido se promueve muchos estudiantes con bajos niveles y además los estudiantes se preocupan poco por estudiar, porque al fin y al cabo van a ser promovidos al siguiente nivel. Hay que empezar por cambiar las reglas de juego.

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Henry Sarabia Angarita enero 29, 2024 - 2:03 pm

Muy bien Angel, de acuerdo con sus apreciaciones, es hora que esos puntos se pongan sobre la mesa para el debate sobre el mejoramiento de la calidad de la educación. FECODE debe aportar para ello como se hacía en otros tiempos con el impulso al movimiento pedagógico. Los maestros debemos comprometernos con la transformación Pedagógica de la escuela y la enseñanza.

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