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Lo que quedó del paro del magisterio

Escrito por Ángel Pérez
La Ministra de Educación Gina Parody, el Ministro de Trabajo Luis Eduardo Garzón y el Defensor del Pueblo Jorge Otálora, reunidos con los representantes de Fecode.

La Ministra de Educación Gina Parody, el Ministro de Trabajo Luis Eduardo Garzón y el Defensor del Pueblo Jorge Otálora, reunidos con los representantes de Fecode.

Angel Perez¿Quién ganó y quién perdió con el paro reciente de los docentes de educación básica y media? ¿Cuáles son los problemas que quedan por resolver en el sistema educativo? Un experto analiza lo que el paro dejó o se llevó.

Ángel Pérez Martínez*

Mejoras salariales

En el paro promovido por la Federación Colombiana de Educadores (FECODFE) ganó un sector del magisterio, pero perdieron la educación, el gobierno, los demás docentes y los niños y jóvenes más pobres del país.

FECODE logró que se siguieran mejorando las condiciones salariales de los docentes:

– A partir de este año recibirán una prima de servicios equivalente a 2 semanas adicionales de salario, con un costo total de 355 mil millones de pesos.

-También lograron extender el aumento salarial iniciado en 2014 hasta completar los 12 puntos (1 punto para 2014 y 2015, 2 puntos en 2016 y 2017 y 3 puntos en 2018 y 2019) por encima del aumento de los sueldos de los demás empleados oficiales (cada punto representa cerca de 131 mil millones de pesos en 2015).

El gobierno perdió, pues las relaciones del Ministerio de Educación con los maestros quedaron fracturadas, y no será fácil recomponerlas.

-El sindicato consiguió además una bonificación para los docentes del grado 14 y la inclusión en el Plan Nacional de Desarrollo de la concurrencia para el pago de las deudas laborales con el magisterio.

-El acuerdo incluyó el compromiso del gobierno nacional de explorar la posibilidad de conseguir nuevos recursos en el segundo semestre de 2016 para la nivelación salarial de los docentes a través del Sistema General de Participaciones (SGP). Este punto es muy importante porque en 2016 el gobierno y el Congreso deben revisar el SGP – que es la principal fuente financiera de la educación (la Nación financia el 80 por ciento del sistema educativo oficial).

En el pliego petitorio de FECODE figuraban algunos temas relacionados con la calidad de la enseñanza, como la educación inicial de tres grados en los colegios oficiales, la jornada única y la infraestructura y dotaciones escolares. Sin embargo estos temas resultaron secundarios para los dirigentes de la Federación, y al final quedó claro que su lucha sindical no era para mejor el mejoramiento de la calidad de la educación sino por el aumento de los salarios, la bonificación para los docentes del escalafón 14 y la abolición de la evaluación como criterio para el ascenso de los 144.000 docentes que pertenecen al nuevo escalafón.

¿Qué gano el gobierno?

Manifestantes durante el paro de maestros en Bogotá.
Manifestantes durante el paro de maestros en Bogotá.
Foto:  El Turbión – Marcela Zuluaga

El gobierno logró mantener la evaluación para los docentes, según lo dispuesto en el Decreto 1278, lo cual era un “punto de honor”, como lo llamó el presidente Santos en la  entrega de los premios Compartir al mejor rector y al mejor maestro de Colombia 2015.

El gobierno defendió los 10 puntos adicionales que la ministra de Educación había propuesto antes del paro, pues los 2 puntos de aumento salarial real para 2014 y 2015 no se pueden contabilizar porque se habían acordado 2 años antes.

Sin embargo, es claro que el gobierno perdió, pues las relaciones del Ministerio de Educación con los maestros quedaron fracturadas, y no será fácil recomponerlas. Ninguna reforma o proceso de mejoramiento de la calidad educativa puede hacerse sin el acompañamiento de los docentes, y los retos para lograr que Colombia sea “el país más educado de América Latina en 2025” son todavía enormes.

¿Dónde están los padres de familia?

El paro demostró que la educación no les interesa a los más de 14 millones de padres de familia. Los padres de los alumnos de colegios oficiales no se manifiestan, no exigen más recursos para la educación y tampoco piden planes y resultados a los maestros y colegios.

Más grave aún, los padres no participan en el proceso educativo de sus hijos.  Parece que a ellos solo les importan el acceso y la permanencia de sus hijos en las escuelas. Su idea de buena educación se limita a obtener un cupo en cualquier institución educativa, sin importar la duración de la jornada, las condiciones bajo las cuales aprenden sus hijos, las dotaciones escolares o la calidad de los docentes.

Por eso lograr la participación de los padres de familia es una tarea crucial pero aún  pendiente de la escuela y del gobierno.

Los docentes del viejo escalafón

Según el Ministerio de Educación Nacional (MEN), Colombia tiene 320.046 docentes distribuidos en dos estatutos, además de un grupo especial de  etno-educadores (2.831). Un total de 172.960 docentes pertenecen al viejo estatuto, establecido mediante Decreto 2277 de 1979 (105 mil de ellos tiene más de 50 años de edad), y 144.255 están bajo el nuevo escalafón, establecido mediante Decreto 1278 de 2002 (128 mil tienen menos de 50 años).

Del total de 172.960 docentes del viejo escalafón, 112.473 están en el grado 14, el más alto. El salario promedio para este grupo es de $ 2.467.824, sin incluir el aumento de los sueldos para 2015, que será de 5,66 puntos (con un 4,66 acordado para empleados públicos, más un punto para docentes, según el acuerdo con FECODE). Así, su salario promedio ascenderá a $ 2.607.503 este año.

Cerca de 35.000 docentes del viejo escalafón tienen pensión de gracia, que consiguen a los 50 años y les asegura un salario mensual completo, al tiempo que continúan trabajando hasta que a los 55 años adquieren la pensión normal (75 por ciento del último sueldo). Los docentes de este grupo siguen laborando con las dos pensiones más el salario, lo cual implica recibir más de $ 5 millones al mes hasta los 65 años, cuando deben retirarse.

Estos son los últimos docentes con derecho a pensión de gracia, pues el resto de los profesores no tendrán derecho a ella. Esta situación refleja un error grave de política, pues el Estado paga muy bien a estos docentes cuando ya se van a ir y cuando su aporte a la educación de los niños y jóvenes es mínimo.

Con los docentes que no recibirán la pensión de gracia se mantiene el problema: más de 65 mil tienen menos de 50 años, la mayoría se ubica en el grado 14 y sus posibilidades de ascenso y mejora son mínimas, a pesar de que tengan especializaciones, maestrías o experiencia como docentes de aula o directivos. Estos profesores y los docentes del 1278 deberían ser la prioridad en el proceso de mejoras del salario.

El Presidente Santos se dirige a la Asociación Colombiana de Educadores durante el  paro del magisterio.
El Presidente Santos se dirige a la Asociación Colombiana de Educadores durante el
paro del magisterio.
Foto: Ministerio de Trabajo

El nuevo escalafón

La escala salarial del nuevo escalafón es mejor que la del antiguo. Está conformado por tres grados y cada grado está compuesto por cuatro niveles salariales (A-B-C-D).

La escala salarial empieza en la 1A, con un salario de $ 1.121.819, y termina en la 3D donde un docente con doctorado recibe $ 4.009.527. Con los aumentos de 2015, la escala arrancará con $ 1.185.314 y alcanzará los $ 4.236.466.

De esta manera, paradójicamente, hace 13 años Colombia adoptó un nuevo escalafón  para   pagar mejor a los docentes, pero acabamos pagando peores salarios. Del total de los 144.255 maestros del nuevo escalafón, más de 115.000 ganan menos de $ 1.534.628 y el salario promedio para este grupo es de apenas $ 1.525.180, que con el aumento de los sueldos para el año 2015 será de $ 1.611.505.

El problema de la evaluación

Los docentes del antiguo escalafón ascienden solo con experiencia y títulos, mientras los del nuevo escalafón requieren experiencia, evaluación de desempeño, títulos académicos de posgrado y pasar un concurso.

Además del concurso de evaluación para ascenso, se introdujeron dos obstáculos para evitar que los docentes asciendan en el escalafón: un examen de evaluación de competencias que solo pasan quienes obtienen más de 80 por ciento del total de la prueba, y que la entidad territorial disponga del presupuesto para cubrir el sobrecosto.

Esto quiere decir que la evaluación se usa como castigo para la mayoría de los docentes y como premio para muy pocos.

Los exámenes de evaluación para ascenso los hizo la Universidad Nacional, que midió conocimientos y no competencias como mandaba la ley, y más del 90 por ciento de los docentes no alcanzaron el umbral del 80 por ciento en las 4 pruebas efectuadas.

Esto causó un atasco en los grados iniciales. Hoy existen docentes que el próximo año cumplirán 10 años en los grados iniciales del escalafón establecido por el Decreto 1278 y que tienen escasas posibilidades de ascender. Por eso los nuevos docentes impulsaron el paro y su objetivo, además de la mejora salarial, era eliminar la evaluación para ascender.

La evaluación se usa como castigo para la mayoría de los docentes y como premio para muy pocos.

Esta situación demuestra otro error de la política educativa, pues no se puede diseñar y aplicar un proceso de evaluación para castigar al 80 por ciento de los participantes.

Con un ascenso del grado 2A al 2B a los docentes del nuevo escalafón se les aumenta el salario en un 30 por ciento, y si logran ascender del 2A al 3A los salarios aumentan en un 67 por ciento, mucho más que los 10 puntos acordados con el paro.

Hacia el futuro

Los docentes, el gobierno y la sociedad tienen la oportunidad de seguir mejorando la calidad de la educación.

Se necesitan nuevos recursos financieros, y ojalá  los aumentos salariales venideros se orienten a asegurar la jornada única escolar y a estimular los mejores resultados de los niños y de los colegios.

El Estado debe mantener la evaluación de los docentes para elevar la calidad de la educación de los niños más pobres. El proceso de evaluación debe fortalecer la formación y las capacidades del 20 por ciento de los docentes que resulten mal evaluados, pues los sistemas educativos deben trabajar justamente con los estudiantes y los maestros más atrasados.

 

* Profesor universitario y asesor en temas educativos.

 

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