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Educación: Colombia sigue dando pasitos

Escrito por Ángel Pérez
Ministra de Educación, Yaneth Giha junto al Presidente Juan Manuel Santos.

Angel PerezA juzgar por las encuestas de opinión, la educación no es una prioridad para la sociedad colombiana. Tal vez por eso los avances de los últimos años han sido pocos y dudosos: disminuyó la cobertura y la calidad no ha mejorado. ¿Qué sigue ahora?

Ángel Pérez Martínez*

Pequeños esfuerzos

En 2017, la educación en Colombia prosiguió su desarrollo lento o sin avances significativos. El país siguió dando pasitos, sin enfrentar los grandes problemas del sector: baja cobertura, mala calidad de la educación, gestión mediocre y recursos insuficientes.

Sin embargo, es justo reconocer los esfuerzos del gobierno Santos en esta materia, por ejemplo:

  • Haber establecido la gratuidad en la educación oficial básica y media;
  • Los acuerdos con los docentes que permiten aumentar sus salarios en 12 porciento, por encima del resto de los empleados públicos;
  • La nueva bonificación pedagógica, que este año equivaldrá al 6 por ciento de la asignación básica mensual, en 2019 al 11 por ciento y a partir de 2020 al 15 por ciento;
  • El aumento de la cobertura en educación superior, que pasó del 31,2 al 51,2 por ciento entre 2010 y 2016;
  • La educación es hoy el principal rubro del presupuesto nacional, por encima del sector defensa.

Además, el proceso de paz debería permitir el aumento de los recursos y elevar el nivel de la conversación sobre el papel y el futuro de la educación en Colombia.

Disminución de la matrícula

Pero los esfuerzos del gobierno no pueden ocultar hechos como la disminución de la matrícula en instituciones oficiales.

El Cuadro 1 registra el cambio en la matrícula en educación preescolar, básica y media por sectores (oficial y privado). Durante los últimos cuatro años (2013 a 2016) los estudiantes disminuyeron en 493.093.

En el sector oficial, hubo 515.783 estudiantes menos, mientras que en el sector privado la cifra aumentó en 22.690 estudiantes.

 

Cuadro 1. Matrícula Educación Preescolar, Básica y Media (2013 – 2016)

Año

Total

Oficial

Oficial Contratada

Privada

2013

10.540.711

8.123.403

479.367

1.937.941

2014

10.278.211

7.700.085

681.247

1.896.879

2015

10.234.521

6.968.508

399.116

2.866.897

2016

10.047.618

7.784.426

302.561

1.960.631

Fuente: elaboración propia con datos del DANE

 

EL Ministerio de Educación Nacional (MEN) sostiene que esta reducción se debe a dos razones:

  • Al descuento de estudiantes “fantasmas” es decir, de estudiantes registrados en el Sistema de Matrícula Estudiantil de Educación Básica y Media (SIMAT) que no existían realmente, y
  • A la disminución de la población en edad escolar, según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud: la tasa de fecundidad ha bajado sistemáticamente en Colombia: en 1967, el promedio de hijos estaba en 6,7 por cada mujer; en 2010 pasó a 2,1 y en 2015 a solo 2 hijos”.
Solo el 67 por ciento de las mujeres y  el 60 por ciento de los hombres que inician la secundaria llegan al a undécimo grado

Los dos argumentos son discutibles:

  • El primero porque el ajuste a través del SIMAT se realiza desde 2008. ¿Aún no termina?
  • El segundo porque la caída de la tasa de fecundidad afectaría los primeros años de escolaridad, pero está claro que el número de bachilleres tampoco creció.

Deserción y desigualdad

Educación en Colombia.
Educación en Colombia.
Foto: Gobernación Valle del Cauca

El MEN también sostiene que la tasa de deserción en educación oficial pasó del 4,8 por ciento en 2010 al 3,72 por ciento en 2016 y que por tanto se evitó que cerca de 95.000 estudiantes abandonaran las aulas.

Pero esto no debe opacar la importancia de la cifra: seguimos perdiendo por deserción a cerca de 400.000 estudiantes por año. Según una investigación de profesores de la Universidad de los Andes, solo el 67 por ciento de las mujeres y  el 60 por ciento de los hombres que inician la secundaria llegan al a undécimo grado, condición que cambia por estratos: “El 70  por ciento de los estudiantes en estrato 2, 3 o más llegan a undécimo grado, solo el 56  por ciento de los estudiantes en estrato 1 logran dicha meta”.

Además, las diferencia con el sector rural son notables. En la introducción del tercer Plan decenal se sostiene que en “2015, en Colombia, el promedio de años de educación en zonas rurales fue de 5,5 años mientras que en zonas urbanas fue de 9,2 años. Solo dos de cada diez bachilleres graduados en zonas rurales lograron ingresar inmediatamente a la Educación Superior.”

Además, un estudio de García y otros encontró que en 2014 la tasa de graduación de los jóvenes urbanos entre 16 y 24 años llegó a 63 por ciento, mientras que para el sector rural la tasa fue 31 por ciento.  Entre 2008 y 2014 la tasa de graduación en bachillerato aumentó un 0,92 en promedio por año para el país en su conjunto: 1,51 puntos anuales en el área rural y 0,7 puntos en el área urbana, de manera según estos autores estiman apenas alrededor del año 2042 estaremos en tasas cercanas al 80 por ciento (para el sector rural la situación seguirá siendo grave: menos del 70 por ciento).

En este mismo sentido, la información que suministra el ICFES en el boletín No 24 de SABER en Breve —de donde se toma el Cuadro 2— permite concluir que entre 2014 y 2017 el número de bachilleres calendario A, que representa cerca del 90 por ciento del total (El resto son calendario B), apenas aumentó en 1.734 estudiantes, al pasar de 544.536 a 546.270.

Esta cifra es congruente con el estudio de García y otros e inclusive podría atrasar la proyección de lograr que en 2042 el 80 por ciento de los jóvenes entre 16 y 24 años hayan obtenido su grado de bachilleres.

La mala calidad de siempre

El Cuadro 2 también muestra que entre 2014 y 2017 tampoco se dieron cambios significativos en los resultados de las pruebas SABER 11, pues la media nacional mejoró en apenas 5 puntos.

Los estudiantes de educación privada siguieron obteniendo mejores puntajes que los estudiantes de educación oficial: 27 puntos en 2014 y 31 en 2017. También se destaca que el nivel socioeconómico influye claramente sobre los puntajes: tanto en la educación oficial como en la privada, los estratos más altos superan a los más bajos.

Se destaca que el nivel socioeconómico influye claramente sobre los puntajes: tanto en la educación oficial como en la privada

Por último, estos resultados dejan claro que los estudiantes que provienen de los estratos 2 y 1 de la educación oficial obtienen mejores puntajes que los estudiantes de educación privada. Por lo tanto, no tiene sentido que las familias con bajos recursos se mantengan en la educación privada.

Indiferencia y estancamiento

 

Los datos anteriores muestran que en los últimos cuatro años se mantuvo la inercia de la educación: la matrícula de la educación básica y media no crece y la calidad no avanza.

Y no pasa nada porque la educación no es prioritaria para la sociedad colombiana. En países como Chile, en cambio, el tema educativo es decisivo para las elecciones. Bachelet ganó la Presidencia en 2014 tras haber propuesto la gratuidad hasta la educación superior.

En la Gran Encuesta de YanHaas de diciembre pasado se preguntó a 1.276 personas de 18 años o más: ¿Cuáles son los asuntos del país que más le preocupan a usted y a su familia?, y la educación ocupó el sexto lugar (23 por ciento). A los colombianos les preocupa sobre todo la seguridad (48 por ciento), la salud (45 por ciento), el desempleo (38 por ciento), la economía (28 por ciento) y la corrupción (25 por ciento).

Para la mayoría de padres de familia el problema de la educación de sus hijos se resuelve con un cupo en la escuela. Para otros, que pueden pagar por una educación de buena calidad, los problemas de la educación son lejanos. O más grave, hay quien piensa que ese es un problema exclusivo de maestros, directivos docentes y colegios oficiales.

¿Por qué a pesar de conocer los pésimos resultados de la educación en Colombia nada cambia?

Desde 1996, en Colombia se preparan planes decenales de educación que nadie cumple. En 2017, el MEN expidió uno (2016-2026) cuyo eslogan es “el camino hacia la calidad y la equidad”. Como sostiene la experta en educación Mery Simpson, casi todo lo que allí se menciona está en la Constitución o en la ley.

Al final, lo importante es que se cumpla con el derecho a la educación de calidad para todos y que el nuevo gobierno reconozca la trascendencia de la educación para consolidar el desarrollo nacional y el proceso de paz.

*Profesor universitario y asesor en temas educativos.

 

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