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CATÓLICOS CONTRA OBAMA

Escrito por David Jiménez

El 17 de mayo de 2009, el presidente Obama pronunció un discurso dirigido a los graduandos de la universidad católica de Notre Dame, en Indiana. En la misma ceremonia recibió de la universidad un título honorario. El hecho tuvo repercusiones políticas que la prensa reseñó ampliamente.

David Jiménez*

Los siguientes comentarios dan cuenta de la atmósfera ideológica que rodeó el acto:

"El domingo 17 de mayo, Barack Obama se convirtió en el primer presidente de los Estados Unidos, abiertamente favorable a la libertad de decisión con respecto al aborto, que dirigía un discurso de graduación en la más notable universidad católica del país. Hubo protestas ‘por la vida' en los alrededores del campus y atronadores aplausos de los asistentes al acto. Por primera vez en la historia de la universidad, ningún obispo asistió a la ceremonia".

(Newsweek.com. Beyond the protests and polemics, what did we learn? Kenneth L. Woodward. May 19, 2009)

"Más de 210.000 personas de todo el país han firmado una solicitud que circula por internet, respaldada por la Sociedad Cardenal Newman, promotora de la enseñanza católica tradicional, en la que se exige que la invitación al presidente Obama sea revocada. La solicitud califica esta invitación como ‘ultrajante y escandalosa' y dice que las ideas del señor Obama ‘directamente contradicen las enseñanzas fundamentales del catolicismo sobre la vida y el matrimonio'. El obispo Thomas J. Olmsted de la diócesis de Phoenix consideró la invitación ‘un acto público de desobediencia'. El obispo John M. D'Arcy, de la diócesis de Fort Wayne-South Bend, a la cual pertenece Notre Dame, declaró que no asistiría a la ceremonia de graduación, alegando que el señor Obama ‘ha llevado al gobierno de los Estados Unidos, por primera vez en la historia, a apoyar la destrucción directa de vidas humanas inocentes'.

La oposición a la invitación parece más fuerte por fuera del campus que dentro de él, y un vocero de la universidad, Dennis Brown, consideró que gran parte de esas manifestaciones parecían ‘muy bien orquestadas', basadas en emails y cartas muy similares".

(NYTimes.com. Obama Visit to Notre Dame Provokes Debate. The Lede Blog. March 30, 2009).

"El presidente Obama va este domingo a la universidad de Notre Dame a pronunciar el discurso de graduación y a recibir un título honorario, noveno presidente en ser honrado de esta manera. En palabras del obispo John M. D'Arcy, la protesta tiene que ver con ‘la ya prolongada renuencia del presidente Obama a considerar sagrada la vida humana'. Notre Dame, agrega el obispo, ha preferido ‘el prestigio por encima de la verdad'.

La mayoría de los católicos no están de acuerdo con esa crítica. Una encuesta reciente de Pew, por ejemplo, muestra que el 50 por ciento de los católicos apoyan la decisión de Notre Dame de homenajear a Obama; poco más de una cuarta parte se opone.

La cuestión crucial en juego es de la mayor importancia para el futuro: ¿el catolicismo, con su alcance global, que incluye más de un billón de personas, más allá de los límites de raza, clase, educación, geografía y cultura, será arrastrado por la marea del fundamentalismo religioso?

Los católicos que miran a un moderado progresista como Barack Obama como si fuera un enemigo, no obstante sus programas de salud y desarrollo social, que harán más por reducir el número de abortos en los Estados Unidos que los engañosos ‘pro-vida' de Bush, han reducido su fe religiosa a ciega irracionalidad.

Si los católicos reaccionarios logran dominar su iglesia, ¿qué seguirá? El triunfo de una corriente católica que rechaza el pluralismo, el feminismo, la reforma clerical, la autocrítica religiosa, la teología comprometida con la historia.

Irónicamente, los católicos fundamentalistas estadounidenses, incluyendo a los obispos que se han opuesto a Obama, no van a recibir el apoyo del Vaticano. En Roma, una tradición de ‘realpolitik' atempera el afán fundamentalista de una iglesia cuyos jerarcas se han acostumbrado a poner las cuestiones de pureza teológica en segundo lugar frente a las exigencias del poder estatal.

No habrá, pues, insultos al presidente de los Estados Unidos a su llegada al Vaticano la próxima semana, y el silencio acerca de la controversia en Notre Dame hablará más claro que cualquier pronunciamiento oficial sobre la materia".

(The Nation. Inside the Obama-Notre Dame Debate. By James Carroll. May 14, 2009)

National Review, la revista conservadora más influyente de los Estados Unidos, publicó un artículo firmado por Michael Novak, en el que el renombrado intelectual de la derecha católica republicana la emprende contra L'Osservatore Romano, acusando al periódico oficial del Vaticano de alinearse con los abortistas y ponerse en contra de los católicos que van a misa. Apartes del artículo:

"Durante semanas, L'Osservatore Romano ha venido publicando entusiastas elogios de quinceañero deslumbrado sobre el presidente Barack Obama, mientras ignora alegremente lo que esas alabanzas significan en el contexto estadounidense, por incapacidad para captar la amenaza que implica Obama para la conciencia católica de Estados Unidos. L'Osservatore Romano debería entender, dicen algunos obispos consternados, el inmenso escándalo que está provocando en Estados Unidos. El más reciente ejemplo es el mendaz discurso que el joven presidente pronunció en la universidad de Notre Dame el 17 de mayo.  

Los católicos que van a misa menos de una vez por semana (o nunca) tienen virtualmente las mismas ideas pro-aborto que la población secular protestante. Cuando la prensa se refiere a los católicos en general, es necesario distinguir entre los comprometidos que practican su fe y los menos serios y observantes. Es claro que la mayoría de estos últimos son pro-vida.

La corriente dominante pro-aborto tiene como su primera prioridad la ‘libertad de opción' que consagraría el aborto como un derecho natural de la mujer. El presidente Obama ha prometido a los líderes de este movimiento su apoyo a una tal iniciativa legal. L'Osservatore Romano parece no haber captado las realidades fundamentales de la política sobre el aborto en los Estados Unidos.

Los pobres estudiantes de Notre Dame, y sus inexcusablemente acríticos y políticamente ingenuos profesores están confundidos por un llamado superficial a la razón y la civilidad, que realmente equivale a un llamado a su rendición incondicional.

¿Por qué, pues, L'Osservatore Romano se pone del lado de los abortistas y contra la minoría sitiada y luchadora de los católicos que van a la iglesia y aborrecen el aborto como un mal intrínseco y no razonable? ¿No fueron los grandes Papas pro-vida del pasado completamente serios cuando consideraron el aborto un mal intrínseco?

Pedimos pan a Roma y L'Osservatore Romano nos responde con piedras".

(National Review Online. All the Confusion Fit to Print, by Michael Novak May 26, 2009).

Mary Ann Glendon, ex-embajadora de Estados Unidos ante el Vaticano, envió una carta abierta al presidente de la universidad de Notre Dame. Glendon estaba invitada a participar como oradora en el acto académico, y su discurso debía contrapesar, desde la ortodoxia católica, las palabras del presidente Obama. Estos son algunos segmentos de la carta:

"Abril 27, 2009

The Rev. John I. Jenkins, C.S.C. President University of Notre Dame

Estimado Padre Jenkins,

Cuando usted me informó en diciembre de 2008 que yo había sido seleccionada para recibir la medalla "Laetare" de Notre Dame, me sentí profundamente conmovida. Atesoro en mi memoria el haber recibido de Notre Dame un grado honorario en 1996.

Como consultora, desde hace tiempo, de la Conferencia Episcopal Católica, no pude evitar sentirme consternada por la noticia de que Notre Dame pensaba otorgar también un título honorario al presidente Obama. Esto, como usted bien lo sabe, hacía caso omiso de la expresa recomendación de los obispos estadounidenses, según la cual "no debe honrarse a aquellos que desafían nuestros principios morales fundamentales"; a tales personas "no deben otorgárseles premios, honores y tribunas que sugerirían un apoyo a sus acciones".

Con gran tristeza, por lo tanto, debo concluir que no puedo aceptar la medalla "Laetare" ni participar en la ceremonia de graduación del 17 de mayo".

(First Things. Declining Notre Dame. A Letter from Mary Ann Glendon. April 27, 2009).

EN EL VATICANO LO AMAN

"El presidente Obama es mucho más popular en el Vaticano que entre los obispos estadounidenses más vocingleros. Los monsignori estadounidenses ‘son todos republicanos Fox News y amantes de Bush', me dijo un periodista, corresponsal en el Vaticano, con la condición de no usar su nombre. ‘Los italianos, en cambio, son otro cuento. Aman a Obama'. De hecho, la mayoría de los funcionarios del Vaticano están tan ansiosos de conocer al nuevo presidente como sus contrapartes seculares lo han estado en todas partes de Europa. Una de las razones que explican esta actitud es que los Monsignori europeos vienen de las mismas familias que los altos funcionarios civiles, leen las mismas revistas y periódicos y asistieron a las mismas escuelas y universidades. Incluso, pasan vacaciones en los mismos sitios. Los puntos de vista de Roma y de Bruselas son similares sobre la mayoría de los asuntos de importancia internacional.

El cosmopolitismo de Obama se ha vuelto una fuente de burlas en Fox News. En cambio, para la Iglesia Católica, que es más antigua que las naciones y que tiene un durable compromiso con organizaciones transnacionales (reafirmado en la reciente encíclica ‘Caritas in veritate' del Papa Benedicto), el rechazo de Obama al unilateralismo es una fuente de optimismo.

El Vaticano se siente igualmente aliviado por la posición pragmática de Obama con respecto a América Latina, incluso allí donde la izquierda, como en los casos de Cuba y Venezuela, se muestra desdeñosa con los Estados Unidos. El secretario de estado del Vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, es un salesiano, comunidad religiosa profundamente involucrada en el continente. Bertone supervisa el diario del Vaticano L'Osservatore Romano, cuyo cubrimiento favorable a Obama ha sido criticado por muchos católicos en los Estados Unidos. El diario incluso aplaudió el discurso de Notre Dame. El Vaticano tiene una visión más amplia y una serie de inquietudes de más alcance que, por ejemplo, el Arzobispo de Denver.

¿Y qué sobre el aborto? Desde luego, el Papa y los funcionarios de la Curia se oponen tanto como los obispos estadounidenses. Pero en Europa, donde la cultura es mucho más secular, simplemente ya no hay esperanza de echar atrás la legislación liberal sobre el aborto, y el clero se ha reconciliado ya con el hecho.

(Newsweek.com. All Good Things. Even at the Vatican, they love Obama. Michael Sean Winters, Jul 9, 2009).

BENEDICTO A LA IZQUIERDA DE OBAMA

Cuando el presidente Obama se encuentre con el Papa Benedicto XVI, no habrá manifestantes de la derecha católica, como en Notre Dame, que reprochen al Pontífice por otorgar legitimidad a este político liberal.

De hecho, por favor de la providencia o por buena suerte, Obama tendrá su audiencia con Benedicto justo tres días después de la publicación de la Encíclica sobre justicia social, acontecimiento que pone al Papa a la izquierda de Obama en lo económico. Qué agradable  sorpresa sería para un Papa decirle a nuestro presidente que es demasiado conservador en algunas materias.

El desacuerdo entre las actitudes del Vaticano hacia Obama y las de la mayoría de las fuerzas conservadoras en el interior de la Iglesia católica de los Estados Unidos ha sido obvio desde la elección de Obama. Algunos obispos, lo mismo que los activistas políticos de la derecha católica insisten en juzgar al presidente exclusivamente sobre la base de su apoyo al aborto legal y la investigación sobre células madre.

Pero el Vaticano claramente mira a Obama a través de un prisma más amplio. El arzobispo Pietro Sambi, nuncio papal en Washington, ha advertido en privado a los obispos que los duros ataques contra el presidente pueden hacer que la Iglesia parezca partidista.

El Papa y muchos de sus consejeros consideran a Obama como un aliado potencial en cuestiones como el desarrollo del Tercer Mundo, la paz en el Medio Oriente y la apertura del diálago con el Islam.

La encíclica de Benedicto puede proveer la mejor perspectiva para entender por qué un Papa considerado conservador mira a Obama más favorablemente que la mayoría de los católicos  conservadores en Estados Unidos.

Mientras los conservadores estadounidenses, incluidos los católicos, ven el capitalismo a una luz completamente positiva, Benedicto -siguiendo una larga tradición de la doctrina social de la Iglesia- es más escéptico con respecto a un sistema fundado en valores materialistas. En este sentido, el Papa está a la izquierda de su rebaño estadounidense.

La encíclica tiene algunas cosas buenas qué decir sobre el sistema de mercado, pero sólo si se modera con la ‘justicia social y distributiva'. Habla con aprobación de la ‘redistribución de la riqueza', frase poco frecuente en labios estadounidenses, y hace palidecer a los conservadores del libre mercado con su llamado a una ‘autoridad política mundial' que supervise la economía global en nombre del ‘bien común'. Condena la ‘corrupción e ilegalidad' en ‘la conducta de la clase política y empresarial de los países ricos' y, en oposición a una idea popular entre algunos desarrollistas conservadores, advierte que los países no deben buscar ser más competitivos en el mercado internacional mediante el recurso a ‘rebajar los niveles de protección acordados como derecho de los trabajadores' o a ‘abandonar los mecanismos de redistribución de la riqueza'.

The Washington Post. Barack Obama's Friend in the Vatican? To the Right of the Pope.

E.J. Dionne Jr. Wednesday, July 8, 2009.

OBAMA, TEÓLOGO CATÓLICO

La revista mensual católica "30Giorni nella Chiesa e nel mondo" publicó en su número de mayo de 2009 un artículo del cardenal Georges Cottier, teólogo emérito de la Casa Pontificia, sobre el presidente Obama, en el cual se resaltan las coincidencias del presidente de los Estados Unidos con la doctrina católica. Después de leerlo no se puede sino confirmar la opinión de E.J. Dionne Jr., en el artículo del Washington Post ya citado, sobre la distancia que media entre el conservadurismo católico de Estados Unidos y la posición del Vaticano.

"En las últimas semanas Barack Obama pronunció dos importantes discursos oficiales en dos contextos universitarios muy distintos. El 17 de mayo habló en la University of Notre Dame, la universidad católica de Indiana donde había sido invitado para recibir el doctorado honoris causa con ocasión de la tradicional ceremonia de graduación de 2.900 estudiantes. El pasado 4 de junio, en El Cairo, desde la Universidad islámica Al-Azhar, considerada el principal centro de enseñanza religiosa del islam suní, pronunció un largo discurso dirigido especialmente al mundo islámico.

Más allá de los temas tratados, los discursos han manifestado una mirada sobre el hecho político que podemos confrontar útilmente con elementos fundamentales de la doctrina social de la Iglesia católica.

Ante todo hay que decir que sus discursos conciernen a problemas de la sociedad temporal. Y la Iglesia ha reconocido, también, en importantes encíclicas y documentos del magisterio, la autonomía de las sociedades temporales. Autonomía no significa separación, antagonismo, aislamiento u hostilidad entre la sociedad temporal y la Iglesia. Simplemente, la Iglesia reconoce que la sociedad temporal tiene su propia consistencia, con sus propios fines.

Obama habla del mundo tal y como es hoy. Sus palabras se refieren a los Estados Unidos, pero sus palabras pueden aplicarse a todas las áreas del mundo, especialmente en Occidente, actualmente habitadas por sociedades pluralistas. Obama es un jefe de gobierno que tiene que vérselas con una sociedad pluralista. Este es un dato que hay que tener presente si de verdad se quieren comprender sus palabras.

De hecho, el discurso en la University of Notre Dame está sembrado de referencias tomadas de la tradición cristiana. Hay, por ejemplo, una expresión que aparece con frecuencia, ‘terreno común', que corresponde a un concepto fundamental de la doctrina social de la Iglesia, el de bien común.

El problema es más que nunca complejo: cómo buscar juntos el bien común en una sociedad en la que existen ideas diferentes e incluso conflictivas acerca de lo que es el bien y lo que es el mal. Y cómo proseguir juntos en dicha búsqueda sin que nadie esté obligado a sacrificar nada de sus propias convicciones esenciales. Me parece que podemos estar de acuerdo con su modo de enfocar la búsqueda de soluciones.

Todas las sociedades pluralistas viven tensiones, contrastes, divisiones acerca de lo que es justo y lo que es injusto. Pero hay un modo democrático de vivirlas, que Obama describe en su discurso y que puede estar en sintonía con una concepción cristiana de las relaciones entre los hombres. Dice Obama: debemos estar convencidos, como pre-juicio (dándole por una vez a esta palabra una acepción positiva), que el otro actúa de buena fe. Incluso quien no piensa como yo. Hemos de evitar la caricatura del otro, respetar al otro, no demonizarlo.

Me ha impresionado que Obama no dejara de afrontar la cuestión más espinosa, la del aborto, sobre la que había recibido muchas críticas de los obispos estadounidenses. Por un lado estas reacciones están justificadas: en las decisiones políticas respecto al aborto están implicados valores no negociables. Para nosotros está en juego la defensa de la persona, de sus derechos inalienables, entre los cuales el primero es precisamente el de la vida. Ahora bien, en la sociedad pluralista hay diferencias radicales acerca de este punto. Están los que como nosotros consideran el aborto un mal intrínseco; están los que lo aceptan; y hay incluso algunos que lo reivindican como un derecho. El presidente nunca toma esta última postura. Al contrario, me parece que da sugerencias positivas -lo subrayó también L'Osservatore Romano del 19 de mayo-, proponiendo de nuevo en este caso la búsqueda de un terreno común.

Además, Obama reconoce la gravedad trágica del problema; que la decisión de abortar "desgarra el corazón de la mujer". El terreno común que propone es el siguiente: trabajar todos juntos para reducir el número de mujeres que tratan de abortar. Ciertamente, es sólo un minimum, pero es un minimum precioso. Me recuerda la actitud de los primeros legisladores cristianos.

El esfuerzo por disminuir en lo posible el mal es persistente. Es una obligación. También la Iglesia ha percibido siempre como lejana y peligrosa la ilusión de eliminar totalmente el mal de la historia por vía legal, política o religiosa. La historia, también la reciente, está sembrada de desastres causados por el fanatismo de quienes pretendían secar las fuentes del mal en la historia de los hombres, acabando por transformar todo en un gran cementerio.

El realismo humilde de Obama abre nuevos escenarios también a nivel geopolítico, como confirmó su intervención en la universidad islámica Al-Azhar de El Cairo. En este discurso Obama trató de individuar, igualmente, un "terreno común" sobre el cual hacer progresar las complicadas relaciones entre Islam y mundo occidental, con especial referencia a los Estados Unidos. En esta búsqueda, según el presidente, cada uno está llamado a mirar dentro de su propia tradición para encontrar los valores fundamentales y los intereses comunes sobre los cuales construir el respeto recíproco y la paz. Un enfoque de este tipo desmiente radicalmente las tesis del choque de civilizaciones y es un antídoto contra la tendencia a aplicar estereotipos negativos a los demás.

En su discurso de El Cairo, el presidente americano reafirmó que no se puede imponer la democracia desde el exterior, y que en la marcha hacia la democracia cada pueblo debe encontrar su propio camino. Subrayó que la libertad religiosa es fundamental para la paz. Y en tierra islámica habló también de los derechos de las mujeres.

Imagino que este hombre, Obama, ha sentido todas estas cosas, cuando tuvo que preparar sus dos discursos. Esto me sorprende. Y lo veo como un hecho interesante para el compromiso político de los cristianos en nuestro mundo global y pluralista".

30Giorni nella Chiesa e nel mondo. Mensile internazionale, diretto da Giulio Andreotti. Maggio 2009. La politica, la morale e il peccato originale. Cardinale Georges Cottier OP, teologo emerito della Casa Pontificia. (Versión española de la propia revista).

 *Miembro fundador de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí. 

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