LOS HALCONES REESCRIBEN LA HISTORIA - Razón Pública
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LOS HALCONES REESCRIBEN LA HISTORIA

Escrito por David Jiménez

Desde que terminó abruptamente la era Rumsfeld en el Pentágono y con la victoria Demócrata en las elecciones para el Congreso en 2006, los halcones que gobernaban el Departamento de Defensa durante los comienzos de la guerra de Irak han guardado largo silencio. Se han alejado del debate público a pesar de que su culpabilidad en los fracasos se ha convertido en la versión aceptada.

David Jiménez*

Pero para la troika del Pentágono más identificada con Irak -Donald Rumsfeld, Paul Wolfowitz y Douglas Feith – el silencio no significa aceptar su destino en manos de periodistas, generales y ex-miembros de la administración Bush que los han denunciado y rechazado a través de los medios de comunicación.

Esta narrativa histórica anti-Pentágono parece ya bien establecida: Wolfowitz y Feith dirigieron una fraternidad neoconservadora mientras un arrogante Rumsfel rugía contra cualquiera que se atreviera a enfrentarlo con la verdad. Valiéndose de la doctrina de la guerra preventiva, comenzaron a presionar por un cambio de régimen en Irak y el derrocamiento de Hussein. Después de los atentados del 9/11 aumentaron sus presiones a favor de la guerra, con el argumento de las armas de destrucción masiva que, según alegaban, poseía  Irak. Durante los 18 meses críticos, entre los ataques del 11 de septiembre y la invasión de Irak, Rumsfeld, Wolfowitz y Feith estuvieron unidos en las avanzadas de la marcha por la guerra.

Cinco años después, y con 4,000 jóvenes americanos muertos, no hay líderes del Pentágono más repudiados desde los días de Robert McNamara y la guerra de Vietnam. Cuando la guerra de Irak apenas comenzaba y ellos estaban en la cima del poder, pocos hombre en Estados Unidos parecían menos preocupados o más desdeñosos de sus críticos públicos. Quizá estar fuera del poder los haya vuelto más susceptibles a los dardos de la crítica. Lo cierto es que los disparos desde la izquierda, el centro y la misma derecha finalmente parecen haber hecho mella. Feith en particular quiere revelar ahora cuan profundamente lo ha herido esta situación.

El equipo de Rumsfeld está comenzado a reaccionar. Rumsfeld anunció recientemente que está escribiendo sus memorias, mientras el relato de Feith, "Guerra y decisión: en el Pentágono al despuntar la guerra contra el terrorismo", apareció en la primavera de 2008. En una serie de largas entrevistas durante varias semanas, Feith afirmó explícitamente que su objetivo al escribir su libro era iniciar un proceso para alterar la historia aceptada sobre la guerra de Irak y modificar el lugar correspondiente al equipo de Rumsfeld. Su intención es cambiar el relato antes de que sea demasiado tarde.

Feith considera su libro nada menos que la apertura de lo que él y muchos de sus aliados esperan sea una campaña prolongada por parte de los halcones de la administración Bush para desarrollar una nueva escuela de historia revisionista acerca de los comienzos del siglo XXI, en la cual serán ellos los héroes y no los villanos. Para ellos, esta lucha por el dominio de la historia será la última batalla de la guerra de Irak.

The Washington Independent.  The Return of the Neocons. Bush Hawks Aggressively Working to Rewrite Accepted Iraq War History.By James Risen 6/19/08.

LOS ARCHIVOS DE STALIN Y LA NUEVA RUSIA

El archivo personal de Stalin se abrió por iniciativa de Alexander Yakovlev, jefe de propaganda del partido y la principal fuerza intelectual detrás del programa de reforma de  Mikhail Gorbachev, quien lideró, después de 1991, la causa de las víctimas de la represión y la campaña por un juicio moral de los crímenes cometidos durante la historia soviética. Hasta su muerte en 2005, Yakovlev fue presidente de la Fundación Internacional para la Democracia, que publicó nada menos que 88 volúmenes de documentos de los archivos soviéticos en su sobresaliente serie "Rusia: el siglo xx". El impacto de estas publicaciones sobre el debate público acerca del estalinismo fue parte evidente de la misión de Yakovlev, así como la democratización de la sociedad rusa a través de una mejor comprensión de su historia reciente. Se asumió ampliamente que si Rusia debía convertirse en una democracia, tenía que renunciar a los hábitos autoritarios de su pasado soviético y desarrollar una genuina reforma cultural y moral de la nación que sólo podía comenzar con un reconocimiento decidido de los crímenes cometidos durante la era estalinista.

Muchos rusos se sintieron incómodos al ser enfrentados con estas verdades inconvenientes sobre su pasado. Prefirieron no pensar en él. Otros se resintieron al escuchar que debían avergonzarse de la historia de su país. ¿Por qué debían sentirse culpables de lo que sucedió bajo Stalin? Si cometió errores, también era cierto que había ganado la guerra y había hecho de la Unión soviética una superpotencia. ¿Por qué tolerar que su historia se convirtiera en leyenda negra a manos de historiadores extranjeros?

Estos fueron los sentimientos de los patriotas rusos y ellos son el núcleo del nacionalismo que apuntala el régimen de Vladimir Putin. Desde el principio, Putin entendió la importancia de la retórica histórica para su política nacionalista, particularmente la nostalgia popular por la Unión Soviética. El colapso de ésta se sintió como una humillación por parte de la mayoría de los rusos. En cuestión de pocos meses perdieron todo: un imperio, una ideología, un sistema económico que les había dado seguridad, el status de superpotencia, el orgullo nacional y una identidad forjada a partir de la historia soviética. Poco después del colapso soviético, los rusos habían caído en la pobreza y el hambre y se habían vuelto dependientes de la ayuda occidental que los aleccionaba sobre democracia y derechos humanos.

En este suelo creció la nostalgia por la Unión soviética. Encuestas hechas en el año en que Putin llegó al poder mostraban que las tres cuartas partes de la población rusa lamentaban la caída de la Unión Soviética y deseaban la reincorporación de los territorios que se habían perdido. Putin construyó su propia mitología histórica, combinando los mitos soviéticos con los elementos estatistas del imperio ruso anterior a 1917. Su régimen se conectó y legitimó mediante una gran tradición rusa de estado fuerte, desde Pedro el Grande. Rusia debía seguir su propio camino de democracia soberana, sin lecciones de Occidente. Los seguidores de Putin dicen que los rusos valoran más un estado fuerte, seguridad y crecimiento económico que los conceptos liberales de derechos humanos y democracia que carecen de raíces en la historia rusa.

El régimen de Putin no niega los crímenes de Stalin, pero argumenta que es necesario equilibrarlos con sus logros como constructor del "glorioso pasado soviético". Esto forma parte del más amplio programa del régimen para imponer su narrativa patriótica de la historia soviética.

The New York Review of Books. Volume 56, Number 7. April 30, 2009. Inside the Stalin Archives: Discovering the New Russia by Jonathan Brent. Reviewed by Orlando Figes.

REESCRIBIR LA MEMORIA HEREDADA

En España, tras el olvido impuesto por la Transición, proliferan las iniciativas culturales que buscan la recuperación de la memoria histórica. Conversamos con los directores de tres documentales que reflexionan sobre el pasado reciente -‘Presos del silencio', ‘Sanfermines 78' y ‘Entre el dictador y yo'- sobre cómo reescribir una historia cargada de silencios. Estos tres documentales, aparentemente diversos, están atravesados por el hilo común que une la Guerra Civil, la Transición y la actualidad, y por la voluntad de ofrecer una visión crítica de lo sucedido. Más allá de homenajear a los vencidos, recuperando su punto de vista, llaman la atención sobre las heridas no cerradas, rescatando hechos de la memoria colectiva o personal que se trata de relegar al olvido. Otro punto en común: sus directores pertenecen a la generación de los que eran niños cuando Franco murió o nacieron poco después.

"Presos del silencio", de Mariano Agudo y Eduardo Montero, es el que se remonta más lejos, para dar la voz a presos republicanos y sus familiares, que rememoran el trabajo forzado al que fueron obligados para construir el Canal del Bajo Guadalquivir en Sevilla, un hecho que los directores conocieron gracias a un grupo de investigadores que publicó el libro "El canal de los presos". El documental recoge lo sucedido a través de los"testimonios de personas que pasaron por la más feroz represión franquista de la guerra y la posguerra", según Eduardo Montero. El documental hace un recorrido desde la guerra hasta la actualidad, y permite recuperar una historia que había permanecido en el olvido. Como señala Eduardo, para los protagonistas "fue un desahogo poder contar en voz alta lo que sólo y de manera puntual y extraordinaria se había transmitido en el núcleo familiar".

José Ángel Jiménez y Juan Gautier nos llevan con "Sanfermines 78" al 8 de julio de 1978, en plena transición, cuando las fiestas de Sanfermines se interrumpieron tras la entrada de la policía a la plaza de toros para reprimir una protesta que dejó 150 heridos y la vida de Germán Rodríguez. Como señala José Ángel Jiménez, "el manto de la transición cubrió el suceso y se convirtió en uno de esos temas de los que es mejor no hablar". Tras 25 años del suceso, Jiménez y su codirector Juan Gautier deciden empezar a grabar testimonios: "hemos querido saber qué pasó realmente, dirigiéndonos a los protagonistas para, con sus recuerdos, reconstruir lo sucedido".

"Entre el dictador y yo" surge por iniciativa del Memorial Democratic, una institución de la Generalitat de Cataluña, para impulsar un debate sobre la figura de Franco. La apuesta es diferente: un documental hecho por jóvenes que nacieron después de 1975, y cuyo punto de partida sea la pregunta: "¿Cuándo fue la primera vez que oíste hablar de Franco?". El resultado son seis cortos personales, que parten de diferentes anécdotas para indagar en la imbricación entre memoria social y subjetiva y que, según Sandra Ruesga, una de las directoras, casi sin darse cuenta, llegan a una conclusión común: "todos veníamos a decir lo mismo, que no nos han contado mucho del tema, y que en realidad nunca nos había interesado demasiado. Después de la sorpresa inicial nos dimos cuenta que, sin buscarlo, era algo bastante significativo". La propia Sandra decidió centrarse en "cómo era posible que hasta que no he sido muy mayor no me he dado cuenta de que Franco ha sido un cruento dictador". Así, sobre un fondo de imágenes de vídeos en súper 8 en los que se ven las visitas familiares a lugares como el Valle de los Caídos, oímos la voz de la directora que interroga a sus padres en una conversación telefónica. "Pensé que iba a ser un tema un poco tabú, que me iban a contestar con algo tipo ‘para qué quieres remover el pasado". Y mi sorpresa fue que me contestaron abiertamente, que para ellos era una opción del todo consciente el criarme en el desconocimiento de esa parte de su / mi historia".

Las tres iniciativas participan de una corriente en auge, la de proyectos -editoriales, audiovisuales… – sobre memoria histórica. El proceso de olvido que se impuso en la Transición ha hecho que ahora estalle una demanda social por conocer lo sucedido y por contar la historia desde el punto de vista de los vencidos, impulsada por un movimiento "nacido desde asociaciones, colectivos, familiares de represaliados y organizaciones sociales, que son sin lugar a duda los que impulsaron esta labor reivindicativa contra la desmemoria".

Sin embargo, hay quienes alertan contra algunas de estas iniciativas, que construyen un relato indulgente y amable de lo sucedido. En un reciente especial de La Vanguardia sobre los 30 años de la muerte de Franco, el escritor Isaac Rosa se lamentaba de que en la actualidad está "controlada la demanda social de memoria mediante el consumo de clichés televisivos y una enorme producción editorial que satisface el interés por el pasado sin incomodar a nadie". Para el escritor Francesc Marc Álvaro, "el mito oficial de la transición democrática permanece intocable desde que se forjó a conciencia entre 1975 y 1982. Ese relato plano y sin memoria, que sirvió para que mis padres aterrizaran en la democracia sin tanto miedo, se ha convertido hoy en un cuento obsoleto que no tiene nada que ver con nuestro presente".

¿Cómo salir de ese relato estereotípico? Para Sandra, "es necesario empezar a destruir los mitos de la Transición y cuestionar con otras visiones lo que nos han contado hasta ahora". Según José Ángel, "si miras hacia atrás te das cuenta de que hubo que hacer muchas cesiones por parte de todos, pero que la izquierda particularmente tuvo que olvidar mucho, no sólo lo que había pasado en la Guerra Civil, sino mucho de lo que estaba pasando en las calles en esos días". De alguna manera, todos se enfrentan al reto de reescribir la historia oficial.

Periódico Diagonal. Reescribir la memoria heredada . Número 21. 19 ene 2006. Documentales que reflexionan sobre la historia reciente. Irene G. Rubio.

EL PAÍS SEGÚN JOSÉ OBDULIO

El asesor presidencial debutó en Washington con una conferencia que pinta una Colombia que no parece coincidir con la real. Entre el 28 y 30 de julio, el asesor presidencial José Obdulio Gaviria visitó universidades, instituciones y centros empresariales, dictó conferencias y tuvo encuentros con colombianos residentes en Washington. Su propósito era presentar el Centro de Pensamiento Primero Colombia, creado en octubre de 2006 para apoyar la política de Seguridad Democrática del presidente Álvaro Uribe,  y abrir un capítulo en los Estados Unidos.

Gaviria aprovechó la gira para dar a conocer su visión de Colombia y por eso el martes 29 de julio, en una pequeña sala del National Press Building, ante cerca de 30 invitados -entre ellos algunos empresarios, residentes colombianos y cuatro periodistas de Colombia, Bolivia y México-, presentó durante casi dos horas lo que llamó "Conferencia sobre Colombia".

¿Qué tanto se parece el país de José Obdulio al país real? CAMBIO presenta los apartes más relevantes de la conferencia.

POSCONFLICTO

"El conflicto es un tema prácticamente concluido. Ya tenemos unos temas de lo que se llama posconflicto (…) hay zonas en donde los temas que a mí me interesan para desarrollar el análisis, como Farc, Eln y paramilitarismo, están superados completamente. Y en otras, aunque no están superados, ya no son el problema principal. (…) Lo que tenemos que decir es: 'Nosotros no tuvimos guerra civil, nosotros tuvimos fue una amenaza terrorista no enfrentada'".

CONFLICTO ARMADO INTERNO

"Nosotros hemos dicho que Colombia no tiene conflicto interno armado y entonces voy a explicar que es una cosa técnica. Es que el Derecho Internacional Humanitario desarrolló un concepto de guerra interna o de conflicto armado interno para distinguirlo de los conflictos armados entre países. Entonces cuando dice el Presidente 'nosotros no tenemos conflicto armado interno', está diciendo que los elementos con los cuales se define la existencia de un conflicto armado interno en Colombia no existen: primero,  la existencia de un partido político en armas. ¿Cuál partido político en armas? O la existencia de un movimiento político o social o económico. Segundo, el control territorial, pero no control territorial en el sentido de que yo estoy en la selva".

SEGURIDAD DEMOCRÁTICA

"Convirtamos la seguridad democrática en una política de Estado. Otra agua tibia. ¿A quién se le ocurre que hay otra política de Estado distinta a la seguridad? Ah… que la política social. Pues la primera política social es la seguridad. (…) El Estado es para velar por la vida, seguridad y honra de todos los ciudadanos. (…) El Estado era para meter a la cárcel a esos señores y si no, para darlos de baja. "Esto es, en síntesis, una idea general de lo que está pasando en Colombia. En Colombia están todas las condiciones dadas para que el 2010 sea un país sin guerrilla".

PARAMILITARISMO

"Paramilitarismo no existe hoy. No se dejen 'engrupir' con los sectores que vienen a echar el cuento de que el paramilitarismo dizque se camufló, que hubo un acuerdo de 'yo con yo', o que fue una fórmula espuria para la impunidad. No, el paramilitarismo se acabó. (…) Esa noche terrible terminó".

ÁGUILAS NEGRAS

"Las 'Águilas negras' son un instrumento de política en contra del Gobierno pero el más curioso del mundo (…) yo no conozco ningún dato absolutamente sobre las 'Águilas negras' porque las 'Águilas negras' son una marca creada para hacer aparecer amenazas cuando convienen las amenazas".

ASESINATOS DE SINDICALISTAS

"Yo recorrí Europa con Carlos Rodríguez, presidente de la CUT, y lo primero que decía era: 'Vengo de un país donde se está produciendo un genocidio, la muerte de 4.500 sindicalistas'. Le dije en el auditorio, 'dígame de la muerte de un sindicalista este año', y no sabía. Entonces, ¿qué es lo que está pasando? Ellos nos contabilizan como asesinato de sindicalistas a todo aquel que muere en Colombia y tenga carné sindical en el bolsillo". 

DESPLAZADOS

"Nosotros no tenemos desplazados, tenemos migración en buena parte por el paramilitarismo y la guerrilla (…) esa gente se fue para ciudades y allá están como migrantes, más la gente que se fue del país, clase alta y media. (…) "La propaganda internacional sobre nuestra situación de desplazamiento masivo, como el mayor desplazamiento del mundo, suma todos los que salieron durante los últimos 40 años.  (…) La ONG que dirige toda esa propaganda se llama Codhes. (…) El negocio de crear el ambiente negativo contra Colombia produce réditos".

LA UNIÓN PATRIÓTICA

"El caso de la UP es otro expediente que le tienen al Gobierno colombiano. Dicen que el Gobierno mandó matar a 5.000 dirigentes de la UP.  Incluso hay un expediente -y se van a volver multimillonarios los abogados- que se tramita en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y luego pasará a la Corte donde reclaman 200.000 dólares por cada víctima con 35 por ciento para los honorarios de los abogados".

Cambio.com.co. Agosto 13 de 2008. El país según José Obdulio.

 

 *Miembro fundador de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí. 

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