Britten – Rimbaud - Razón Pública
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Britten – Rimbaud

Escrito por David Jiménez
Arthur Rimbaud

Arthur RimbaudBenjamin BrittenIluminaciones de Arthur Rimbaud consiste en un conjunto de cuarenta y dos poemas en prosa, casi siempre muy breves, algunos narrativos, otros líricos, escritos en su mayoría entre 1873 y 1875, y reunidos por primera vez en volumen en 1886.
Arthur Rimbaud – Benjamin Britten

Por David Jiménez *

La obra musical de Benjamin Britten, con el mismo título, está dividida en diez partes: un ciclo de ocho canciones para soprano o tenor y orquesta de cuerdas, sobre textos de Rimbaud, más una parte introductoria instrumental, titulada “Fanfarria” y un “Interludio”, también instrumental. Terminada en 1939, fue estrenada en Londres el año siguiente. Britten decía sentir gran admiración por la obra del poeta francés y percibía ciertas afinidades personales con el autor, sobretodo en el cinismo y el sentido nostálgico de la infancia. Fue el poeta inglés W.H. Auden quien le descubrió a Britten la obra de Rimbaud. Y fue el mismo Auden quien lo condujo hacia una concepción política de su quehacer musical, según la idea socialista del arte comprometido. Britten tenía veintiséis años cuando compuso sus Iluminaciones. Rimbaud escribió esos poemas entre los diecinueve y los veintiún años. Se trata, pues, en ambos casos, de obras juveniles, pero Rimbaud no escribió más después de los últimos textos de este libro, mientras Britten tuvo una larga carrera posterior, de manera que esta obra quedó enmarcada en su época inicial. Algunos críticos, tanto literarios como musicales, han señalado momentos de discrepancia entre la claridad de la música, su relativa simplicidad, y la complejidad y extrañeza de los textos de Rimbaud. Britten, por su parte, veía en los poemas de Iluminaciones “visiones del cielo que le fueron permitidas al poeta”. Y agregaba: “y espero que también al compositor”.

El ciclo sobre Iluminaciones se inicia con una “Fanfarria”, donde las cuerdas imitan el sonido de las trompetas. La segunda parte, primera canción, es “Ciudades”: “Son ciudades. Chalets de cristal y de madera se deslizan sobre rieles y poleas invisibles. Los viejos cráteres rodeados de colosos y de palmeras de cobre rugen melodiosamente en medio de los fuegos. Fiestas del amor resuenan en los canales que cuelgan detrás de los chalets”. Es evidente que no se trata de una descripción realista de ciudades modernas sino de ciudades imaginadas. La tercera parte, “Frase”, dice: “Tendí cuerdas de campanario a campanario, guirnaldas de ventana a ventana, cadenas de oro de estrella a estrella, y bailo”. La cuarta, “Antiguo”, podría ser la descripción de una escultura antigua, o bien la evocación fantaseada de un fauno hermafrodita: “¡Glorioso hijo de Pan! Alrededor de tu frente coronada de florecillas y de bayas, tus ojos, preciosas esferas, se mueven. Tu pecho se parece a una cítara. Tu corazón late en ese vientre donde duerme el doble sexo”. La siguiente, “Realeza”, es un cuento breve, tal vez de significado simbólico, aunque no evidente: “Cierta mañana, entre gentes muy dulces, un hombre y una mujer soberbios gritaban en la plaza pública: ‘Amigos míos, ¡quiero ser reina!’, ‘¡quiero que sea reina!’ ‘¡Quiero ser reina!’ Ella reía y temblaba. Él hablaba a sus amigos de revelación, de prueba cumplida. En efecto, fueron reyes toda una mañana…”. La sexta, “Marina”, es un breve poema de diez versos libres. Los cuatro primeros dicen: “Los carros de plata y de cobre / las proas de acero y de plata / hieren la espuma, / agitan los tallos de las zarzas”. Sigue el “Interludio”. Luego, la octava parte, “Being beauteous”, otro relato extraño, de oscuro simbolismo, que comienza así: “Ante la nieve un Ser de Belleza de elevada estatura. Silbidos de muerte y círculos de música en sordina hacen crecer, dilatarse y temblar como un espectro ese cuerpo adorado; heridas escarlatas y negras relumbran en las carnes soberbias. Los colores propios de la vida se vuelven más intensos, danzan y se desprenden alrededor de la Visión”. La siguiente, “Desfile”, termina con esta frase: “Sólo yo tengo la clave de este desfile salvaje”, la misma que se escucha en la “Fanfarria” del comienzo y en el “Interludio”. El desfile salvaje se describe así en el texto de Rimbaud: “Bribones muy sólidos. Varios de ellos explotaron vuestros mundos. Sin necesidades, y poco urgidos por utilizar sus brillantes facultades y su conocimiento de vuestras conciencias”. Y más adelante: “¡Oh el más violento Paraíso de la mueca rabiosa! Vestidos con trajes improvisados con el gusto por la pesadilla, representan querellas, tragedias de malandrines y de semidioses espirituales como la historia o las religiones no lo han hecho jamás”. La última sección, “Partida”, dice: “Suficientemente visto. La visión se halló en todos los aires. / Suficientemente tenido. Rumor de ciudades, de noche, y bajo el sol, y siempre. / Suficientemente conocido. Las detenciones de la vida. / ¡Oh Rumores y Visiones! / ¡Partida en la afición y el ruido nuevos!”

(Nota: Las traducciones son del poeta argentino Raúl Gustavo Aguirre)

Videos:

Les Illuminations for soprano and string orchestra, Op. 18. Sobre el texto de Illuminations, de Arthur Rimbaud. Primera parte: “Fanfare”, “Villes”, “Phrase”, “Antique”, “Royauté”

Les Illuminations for soprano and string orchestra, Op. 18. Segunda parte: “Marine”, “Interlude”, “Being Beauteous”, “Parade”, “Départ”

Intérpretes: Heather Harper, soprano; Neville Marriner, director; Northern Sinfonia Orchestra.

 *Cofundador de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí. 

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