
Nuestra especie pierde la inocencia
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Como no sabía exactamente cuál era ese niño predestinado, Herodes ordenó a sus soldados matar a todos los bebés menores de dos años que encontraran en Belén.
Ese episodio sangriento, cuya veracidad es cuestionada por varios historiadores, se conmemora en algunos países, incluida Colombia, el 28 de Diciembre, “Día de Inocentes”. Nunca he entendido por qué una masacre de niños -real o ficticia- se celebra haciendo bromas pesadas, que ese día se admiten y califican como “inocentadas”.

La Matanza de los Inocentes hoy
Pero esa incomprensible paradoja no es el tema que me ocupa aquí, sino el hecho de que XXI siglos después, en estos momentos, mientras esto escribo y mientras ustedes lo leen, una aterradora masacre de inocentes -niñas, adolescentes, personas adultas y de la tercera edad- está llevándose a cabo en el mismo lugar del mundo en donde supuestamente ocurrió la Matanza de los Inocentes ordenada por Herodes en el que vendría a ser el Año Cero de la Era Cristiana.
No se puede decir que “ante la indiferencia del mundo” porque cada vez hay más personas y más organizaciones -sobre todo internacionales- y algunos gobiernos (pero todavía no los suficientes) que expresan su horror por esto que está sucediendo en nuestro mismo planeta, a solo 11.461 kilómetros de Bogotá (lo cual equivale a menos de 82 veces la distancia que separa a Bogotá del volcán Nevado Tolima o del Ruiz/Cumanday), que en los días despejados podemos ver desde aquí. Una distancia muy corta, más aún en este planeta en el cual, en tiempo real, podemos oír hoy las explosiones de los bombardeos y el llanto horrorizado de quienes sufren en carne propia la destrucción de su mundo.
Como en su momento lo expresé en Twitter “Soy uno de los millones de personas que condenamos el ataque de octubre 7 de Hamás contra Israel. Pero el empeño de Netanyahu en demostrarle al mundo que su gobierno es capaz de ejercer un peor terrorismo que el de Hamás, le está haciendo más daño a Israel que el ataque de Hamás”.
De hecho cada día nos enteramos de nuevas movilizaciones de personas judías que protestan en contra de las crímenes de lesa humanidad que sigue cometiendo -supuestamente en su nombre- el régimen de Netanyahu, sin que por ello cese la protesta por los crímenes cometidos por Hamás y por otros actores terroristas reconocidos por su crueldad.
Personas expertas en esa región del mundo aportan explicaciones importantes sobre las causas directas de ese conflicto que lleva 75 años bañando de sangre a esa región del mundo como consecuencia de la manera como se impuso allí el Estado de Israel. Explicaciones necesarias para advertir sobre los cuidados, las precauciones, la delicadeza con que hay que manejar procesos de asentamiento de comunidades desplazadas por causas socio-naturales o por conflictos humanos o por combinaciones cada vez más frecuentes y más complejas de las dos.
Pero no olvidemos ni por un segundo, que la gran mayoría de las personas de la Franja de Gaza, o de Cisjordania o del vecino Israel -especialmente quienes están en su infancia y la adolescencia- no tomaron la decisión de nacer de uno o de otro lado de una “cicatriz de la historia”, definición del líder catalán Josep Borrell (expresidente del Parlamento Europeo) quien afirmó que “Las fronteras son las cicatrices que la historia ha dejado grabadas a sangre y fuego en la piel de la tierra”.
Culpable de asesinar a sus inocentes
Una especie que por acción o por omisión imperdonables, viola los Derechos Fundamentales de sus inocentes, comenzando por el Derecho a la Vida con Calidad y Dignidad, ya sea de manera estruendosa como está ocurriendo en el Oriente Medio hoy, o de manera más silenciosa y solapada, como sucede en muchas partes de la Colombia urbana y de la Colombia rural, es una especie culpable. No basta con las protestas más o menos aisladas de las ya mencionadas organizaciones internacionales y de algunos gobiernos del mundo: es necesaria una acción contundente de la comunidad internacional para ponerle fin inmediato a ese horror.
Que los resultados de las elecciones regionales en Colombia no se interpreten como un rechazo del país al propósito de La Paz Total, la cual claramente no solo no se puede lograr solamente entre los seres humanos, sino que debe pactarse también con la Naturaleza. Y que debe comprometer a Colombia -al Gobierno y a toda la sociedad- con la lucha activa por la Paz Mundial.
Como escribió en 1624 John Donne: “La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; y por consiguiente, nunca preguntes por quién doblan las campanas: doblan por ti.”
Y como escribió el poeta venezolano Andrés Eloy Blanco en “Los hijos infinitos”:
“Cuando se tiene un hijo, se tiene el mundo adentro y el corazón afuera.
Y cuando se tienen dos hijos se tienen todos los hijos de la tierra,
los millones de hijos con que las tierras lloran…”
Cada niño que sufre hoy en la Tierra es nuestro hijo o nuestra hija y exige nuestra efectiva solidaridad.
Acerca del autor
Gustavo Wilches-Chaux
*Cofundador de Razón Pública
6 comentarios





Es tan triste esta especie en la que estamos encarnados, es tan triste sus ansias de poder, su codicia y crueldad. Y es tan hermosa en lo que es hermosa, como sus ansias de libertad, caos, generosidad. Crucemos los dedos por que la virtud se multiplique y podamos pertenecer a un mundo donde quepan y florezcan
todos lis mundos .
Verdades que el ser humano en su insoportable indiferencia pretende ignorar.
Lo comparto totalmente.
Tristeza y angustia que a millones de personas nos embarga, pero que también nos desespera ante la impotencia que ésa potencia económica y militar llamada Israel nos genera. Entre el episodio bíblico y el momento actual también hay otra coincidencia, aparece la imagen de un dios como inspirador del crimen, además que quienes así lo hacen no pueden explicar por qué en su supuesta extrema bondad, la creencia en ese fantasma también es extremadamente inútil.
Y cuando Jesús se enteró (dicen que a los doce años) duró el resto de su corta vida cargando esa pesada cruz: la culpa. Entonces decidió esculparse muriendo Él por la salvación de los demás; eso dicen.
La crueldad de la especie es única. Ningún animal no humano actúa con tanta crueldad y sevicia. Ojalá nos pareciera nos más a las especies que consideramos inferiores pero que nos rebasan en solidaridad y empatía.