Ecofeminismo: las brujas existen, y cada vez son más necesarias.
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Ecofeminismo: las brujas existen, y cada vez son más necesarias

Escrito por Gustavo Wilches-Chaux

El desafío no es “salvar la Tierra”, que se está salvando sola, sino crear condiciones para que la humanidad pueda seguir formando parte del planeta. Para eso se necesita el enfoque de género, ese mismo que desde hace siglos vienen practicando las brujas.

Gustavo Wilches Chaux*

Más próximas al Cosmos

La imagen de las brujas como seres peligrosos y malévolos confirma el temor que desde tiempos inmemoriales le ha tenido el machismo al poder que les otorga a las mujeres su capacidad para establecer alianzas con las fuerzas del Cosmos.

Es posible que esa capacidad se derive -entre otras razones- de la condición cíclica del hardware y del software femenino, condición que (si creemos en el Yin/Yang) de alguna manera también existe en los hombres, pero con expresiones mucho menos evidentes que, por ejemplo, la menstruación, que sincroniza a las mujeres con la Luna

De allí ese carácter femenino que la mitología griega le otorga a la Diosa Gaia y la cosmovisión andina a la Pacha Mama, ambas encarnaciones de la función uterina -crisol de la Vida- que posee  la Madre Tierra.

La primera rebelde

Afirman quienes conocen el tema que, de acuerdo con antiguas tradiciones como la mesopotámica, a partir del versículo 1:27 del Génesis, que relata que “Creó Dios al hombre a imagen suya […] varón y hembra los creó”, se puede inferir que antes de Eva existió una primera mujer, amasada con la misma arcilla con la que Adán fue creado.

De allí la leyenda de Lilith, esta mujer que se sabía de la misma esencia del varón, y que se rebotó contra el autoritarismo que le pretendía imponer su compañero en el Edén. Decidió entonces Lilith abandonar el Paraíso, debido a lo cual, según el Génesis 2:22, Dios tomó una costilla de Adán y de ese hueso formó a Eva, la segunda mujer, que por ese “origen derivado”, llegó al mundo con una condición subordinada.

El hecho fue que a partir de ese momento bíblico todo fue mala prensa contra la insubordinada Lilith. Se la acusó de haberse apareado en todos los sentidos con el diablo, con todo lo que de allí se derivó tanto para su imagen como para todas las mujeres que se rebelaron y se siguen rebelando -en alianza con las fuerzas del Cosmos- contra la sumisión a que el machismo las ha pretendido someter. O sea, contra las brujas, muchas de las cuales hoy se auto-reconocen como “Hijas de Lilith”.

No son pocas las mujeres que en la Historia han sido despedazadas por múltiples Inquisiciones, como la filósofa, matemática, astrónoma y música griega Hipatia; o condenadas a la hoguera por atreverse a incursionar en terrenos del pensar, del saber y del hacer supuestamente reservados a los hombres. Ese es un mal que en Colombia afortunadamente se ha logrado superar.

De “La Bruja” de Jules Michelet al Ecofeminismo

Yo que, como la mayoría de los niños de varias generaciones, crecí atemorizado con las brujas de los cuentos que hacían todo tipo de maldades, encontré en mi temprana adolescencia -leyendo a escondidas una revista “para adultos”- una reseña del libro “La Bruja” del francés Jules Michelet (Siglo XIX). Con excepción de la bruja en la media luna de Colombina, esa fue posiblemente la primera imagen diferente que tuve de estas mujeres que volaban en escobas.

Basado en el libro citado, Adolfo Luévano escribe lo siguiente: “La Bruja aparece en la historia de Occidente como una mujer rebelde e incluso revolucionaria, una mujer poderosísima puesto que es dueña de conocimientos ancestrales y, por ello, es respetada no sólo por vasallos sino también por reyes, todos, a fin de cuentas, igualmente supersticiosos. Así, en una sociedad como la de la Baja Edad Media, la Bruja representa a esa mujer que rechaza su destino, que no se resigna a su condición de mujer, a permanecer por debajo de todos los varones. La Bruja prefiere la soledad, la libertad. Y de este modo pronto se vuelve la enemiga a vencer, el chivo expiatorio también. He ahí el aspecto negativo de la brujería: el respeto se torna temor y éste en odio… No pasa mucho tiempo antes de que se enciendan las hogueras.”

Un siglo largo después del clásico de Michelet, surge el Ecofeminismo. Sobre este movimiento de clara orientación ideológica y compromiso vital, escribe la autora mexicana Érika Carcaño Valencia: “El término «ecofeminismo» se refiere a una pluralidad de posiciones que han girado en torno a los movimientos de finales de la década de 1970 hasta principios de la de 1980: el movimiento feminista occidental (radical, liberal y socialista) y el movimiento pacifista […] Una primera voz fue la de Rachel Carson (1962), quien alertó al público e incitó a la gente a reaccionar en contra del abuso de los pesticidas químicos. Fue hasta 1974 que Françoise d’Eaubonne adoptó por primera vez el término de ecofeminismo. Lo hizo para representar el potencial que tenían las mujeres para encabezar una revolución ecológica que conllevara nuevas relaciones de género entre hombres y mujeres y una relación distinta entre los seres humanos y la naturaleza […] Vandana Shiva, nacida en la India, ha sido una de las voces más influyentes del ecofeminismo en todo el mundo. Su pensamiento se basa en la religión y la filosofía hindúes que describen el «principio femenino» como la fuente de vida y la base de un desarrollo sustentable. Asimismo, critica el modelo económico dominante, ya que propaga las técnicas de plantación de monocultivos tanto en los bosques como en la agricultura; considera que el sistema económico indio tradicional preserva la relación mutua con la naturaleza a través del policultivo, cuyo objetivo es la producción de subsistencia local con insumos propios”.

Lista de chequeo

Espero que este breve escrito haya dejado a quienes lo leyeron con ganas de profundizar más en el tema, para lo cual les sugiero consultar los textos que cité. Termino con una muestra aleatoria de esas “listas de chequeo”, que facilitan que las mujeres confirmen su condición de brujas y que los hombres comprueben si su mujer interior también posee esa cualidad:

“Almas antiguas”, aliadas de la Tierra, defensoras del bien, voceras de la verdad, hermanas de los animales, amantes de los ríos, adoradoras de la Luna, seguidoras del Sol, proveedoras de iluminación, maestras de la premonición, rebeldes por naturaleza, enemigas del oscurantismo, generadoras de sincronicidades, poseedoras del Don de la Sanación….

Me encanta cuando al comienzo de una conferencia solicito que se identifiquen las brujas presentes en el auditorio, y la mayoría de las mujeres levantan la mano.

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